TORKEMADA

Dolores post-navideños

2019-01-13

Dolores post-navideños


Las fiestas navideñas, al menos en nuestra casa, comienzan allá por el día de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre para aquellos que no lo sepan, cuando mi señora esposa le dice a su madre, ósea mi suegra, esa frase que retumba por toda la casa al afirmar “ama, este año no nos vamos a complicar y vamos a poner menús sencillos y ligeros”. Como se imaginarán, la frase resulta tan contundente como hueca y al cabo de unas horas, cae en el olvido y una vez más, como viene ocurriendo desde hace bastantes años, la familia se sienta alrededor de una mesa con alimentos como “si no hubiese un mañana”. Resulta triste, pero tengo más que asumido que este intercambio de pareceres entre hija y madre es un ritual más de los muchos que conforman el hábitat navideño de nuestras familias. 
Con el cuerpo maltrecho, con un bloque de cemento incrustado entre pecho y espalda, retomamos la rutina laboral que comienza con una agradable charla con un remolachero alavés que vaticina, si alguien no lo remedia, que el cultivo de la remolacha puede desaparecer de tierras alavesas si la azucarera de Miranda, propiedad de una multinacional británica, se sale con la suya imponiendo, tras un cambio unilateral a mitad de partida, unos irrisorios precios a abonar al agricultor que hacen totalmente inviable su cultivo. Según parece, el mercado del azúcar, tras la desaparición de las cuotas por parte de la Unión Europea, está
totalmente desregulado y en mano de cuatro multinacionales que prefieren hacer seudo-azúcar con materias primas traídas de terceros países en vez de apostar por la remolacha de la zona. Al igual que les traslado mi indignación, lamentablemente, les tengo que reconocer que no me sorprende lo más mínimo. 
Quizás será por su proximidad o quizás por su dimensión, pero la verdad es que algo que me produce un gran dolor de estómago es la plaga de jabalís que estamos sufriendo en nuestro país y, porque no decirlo, en el conjunto del continente europeo. Los jabalís campan a sus anchas por montes, bosques y praderas, incluso se arriman a los caseríos y hacen incursiones en los pueblos y ciudades, destrozan los hierbales, se comen el maíz recién sembrado, tumban los maizales una vez crecidos y, lo que más miedo me da, es un eficaz transportista de enfermedades animales que va expandiendo a velocidad crucero tanto la Peste Porcina Africana (PPA) como otras enfermedades que afectan a otras especies como el vacuno. 
La PPA avanza, de forma natural, a unos 20 km/año, pero la enorme movilidad de transportistas, turistas, cazadores y demás transacciones comerciales hacen que la PPA se haya expandido en muy poco tiempo de tierras rumanas hacia Bélgica y de allí, en muy poco tiempo, la tenemos a pies de los Pirineos con todo lo que ello supone para la ganadería del estado español, sector vacuno, pero muy especialmente, para el sector porcino donde España es una potencia mundial. 
La Unión Europea ha asumido la necesidad de impulsar una estrategia de ámbito comunitario, superando y a la vez complementando las diferentes estrategias estatales pero, permítanme la licencia, tengo que adelantarles que la disminución de la población de jabalís no puede ni debe limitarse a la actividad cinegética porque, lamentablemente, la capacidad procreadora de estos bichos es bastante más poderosa que la capacidad de matar de los cazadores europeos (incluso hay algún país que recompensa económicamente por cada ejemplar cazado) y por todo ello, soy de la opinión que la estrategia, sea del nivel institucional que sea, debe superar la actividad cinegética propiamente dicha e incluir otra serie de medidas más contundentes, radicales con las que afrontar esta plaga. Como les digo, la caza y los cazadores son necesarios, muy necesarios diría yo, ahora bien, no es suficiente. 
Por si no fuesen suficientes la remolacha y los jabalís, en la mitad de las fechas navideñas se celebró en Ordizia una nutrida asamblea de ganaderos de la Sierra de Aralar, más concretamente los pastores y ganaderos de la Mancomunidad de Enirio-Aralar, y en la misma se nos informó del importante esfuerzo inversor que se ha impulsado esta última legislatura con casi 2 millones de euros invertidos en la rehabilitación de chabolas, la adecuación de chabolas y habilitación de queserías para su integración en el proyecto de Queso de Montaña, adecuación y apertura de caminos, cierres, mangadas, desbroces,etc. pero, una vez escuchadas las buenas noticias para los ganaderos, un fuerte retorcijón de tripas se apoderó de mi al concluir que todo esta ingente labor y los planes de futuro pueden irse al garete si los contrarios a la ganadería y pastoreo en la Sierra se imponen en la Junta de la Mancomunidad a consecuencia de las elecciones municipales previstas para el 26 de mayo. ¡A buen entendedor ….!. 
Menos que mal que Dios aprieta pero no ahoga y por eso, para reconfortar el espíritu, me tendré que acercar a dos eventos gastronómicos de alto nivel, esos que tanto nos gustan a los vascos y así el día 16 iré a la sidrería Gartziategi para asistir al acto de apertura de la temporada del Txotx donde además de catar la nueva sidra, imagino, degustaremos una buena txuleta y al día siguiente, para no perder comba, el día 17, día de San Antón, me acercaré hasta Getaria a catar la nueva cosecha de Txakoli, eso sí acompañado de anchoas y bonito del Cantábrico. 
Como ven, las Navidades acabaron y seguimos comiendo y bebiendo como si no hubiese un mañana.

Xabier Iraola Agirrezabala

2019-01-06

La Pedroche



Cuando yo era un crío mis padres en la Nochevieja, tras cenar con nosotros en casa, salían al añorado Bar Iñaxi comandado por el mítico JoxeMari Ezeiza a comer las uvas y tomarse sus copitas de cava mientras nosotros, los tres hermanos, nos quedábamos en casa viendo en la tele un programa que nosotros creíamos era en directo pero que, al parecer, estaba enlatado meses antes.
Ahora, a pesar de lo que ha avanzado la tecnología, la tele sigue ofreciendo una gala musical enlatada tras una dura y competida campanada donde, lamentablemente, siguen destacando los vestidos (por llamarlo de alguna forma) de la Pedroche que, enseñando muslamen, tiene su patético pero glorioso momentico en el audímetro. Parece mentira que en pleno siglo XXI, una cadena tan correcta y respetable como Antena 3, siga recurriendo a semejantes recursos y nadie se escandalice. ¿Qué ocurriría si en vez de Antena 3 fuese la Trece de los obispos? ¿No les recuerda a las célebres mamachichos de Berlusconi? En fin, lamentable.
Aún así, a pesar de la Pedroche, creo que el inicio del nuevo año es una inmejorable ocasión para hacer memoria y un resumen del año viejo por lo que he buceado en los artículos escritos a lo largo del año y en varias revistas de la agrocosa para sacar conclusiones y caer en la cuenta que el año queda reducido a unas poquitas cosas y que entre estas pocas cosas, hay una que destaca sobremanera.
Como decía, puestos a destacar, creo que la noticia del año en lo que al primer sector vasco se refiere (terminología que se la cojo prestada a nuestra consejera, Arantxa Tapia, a la que no le gusta nada que nos refiramos a la gente del campo como el sector primario) es el estallido de la enfermedad del pino tras una primavera-verano que ha contado con los inmejorables condicionantes para que el hongo, más concretamente dos hongos Dothistroma sp. y Lecanosticta acicola, avancen a sus anchas por las masas forestales de pino que tenemos a lo largo y ancho del País, por supuesto, Vasco.
El estallido de la enfermedad ha sido de tal magnitud que, además de afectar a un tercio de los pinares (aproximadamente 40.000 hectáreas), ha provocado una alarma social que afecta al conjunto de la sociedad, incluso a aquellos que no tienen un solo árbol o a aquellos otros que hasta ahora la cosa del monte se la traía al pairo, pero ha afectado sobremanera a los “amigos” del pino. Lo intuíamos, pero desconocíamos lo extendida que estaba la enfermedad de la pinotis que afecta a aquella gente que odia el pino (de eucalipto, ni hablamos) y que aboga por su erradicación y total sustitución por especies arbóreas, por supuesto, autóctonas y de crecimiento lento, eso sí, en los terrenos y a costa del trabajo de otros. ¡Slow Forest que diría Petrini!.
Mientras los propietarios forestales, sí, los malvados terratenientes que se dedican a esquilmar la tierra y a forrarse con las subvenciones y con la pasta gansa recibida tras la corta final, andan noqueados, desorientados y viviendo instalados en la inquietud sobre un suelo en constante movimiento; las asociaciones, entidades y administraciones del ramo andan con una actividad frenética para, en primer lugar, aminorar los daños y evitar una mayor propagación de la enfermedad y , en segundo lugar, buscar alternativas lógicas, viables y consensuadas para el futuro próximo que comienza ya y finalmente, un sector forestal en su conjunto que busca alinearse con las tendencias emergentes aquí pero asentadas en los países más adelantados de la Vieja Europa como son la economía circular y la bioeconomía.
Personalmente, en algunas reuniones sobre la Gipuzkoa del futuro he podido constatar las reticencias de algunas gentes hacia la actividad forestal en su conjunto y particularmente, el rechazo a toda aquella actividad que se desarrolle en el monte que supere la mera faceta medioambiental y particularmente, mostrando una incomprensible animadversión hacia el mundo forestal vasco que, con todos sus errores, intenta conjugar las tres patas de la sostenibilidad (medioambiental, social y económica) que todos exigimos a toda aquella cuestión o actividad que se la quiera adjetivar de sostenible.
Creo que Euskadi, pero muy particularmente Gipuzkoa, cuenta con un enorme potencial natural que le debe permitir una primerísima potencia en Bioeconomía con un monte y un sector forestal de tal magnitud y calibre, introducidos los cambios y ajustes que haya que introducir, donde sea posible aunar una actividad forestal con determinadas especies que cree riqueza y economía en los pueblos rurales, que sustente una potente e innovadora cadena de la madera, que impulse, entre otras líneas, una política de energías renovables basada en la biomasa forestal autóctona de nuestros montes y un sector de la construcción fundamentado en la madera y también, ¿porqué no?, junto a ella, unida y/o paralelamente, una actividad forestal más orientada al aspecto medioambiental pero que cree empleo directo e indirecto en nichos como el turismo rural, senderismo, bosques para la salud, etc. pero que, impepinablemente, también requerirá de su propia gestión y por lo tanto, también generará actividad económica inherente a la gestión, por mínima que sea.
Gipuzkoa cuenta con potencial y saber hacer suficiente para ser, si no lo es ya, una potencia verde de primera línea donde sus bosques, su cadena forestal y los bienes intangibles que los árboles nos dispensan al conjunto de la sociedad, pueden complementar la actividad industrial y tecnológica con esta otra actividad que, como decía, se alinea perfectamente con una estrategia tan moderna e innovadora como es la Bioeconomía. El reto es gigantesco. Comencemos ya, sin perder un año más. ¿A qué esperamos?
Xabier Iraola Agirrezabala



2018-12-26

La Tormenta Perfecta





Sigo con interés la opinión publicada de Fernando Fernández Such, activista del mundo rural, miembro del Comité Editor de la Revista Soberanía Alimentaria así como destacado miembro del partido político PODEMOS. No le conozco personalmente y como decía, sólo le conozco a través de sus escritos y por su frecuente participación en las redes sociales con temas vinculados con el primer sector, el mundo rural, la alimentación, etc. y con una visión, fuertemente asentada en la tradición izquierdista.


Desde la lejanía sociopolítica, de ubicarme en algún lado, me autoubicaría en lo que históricamente se conocía como la democracia-cristiana, creo que es una persona digna de todo respeto y cuya opinión, por mucho que se discrepe, debe ser tomada en consideración, incluso, en el momento de conformar nuestra propia opinión. Pues bien, allá por el otoño del 2017 escribió en la revista antes citada, un magnífico artículo sobre el fenómeno de lepenización del mundo rural describiendo la inusitada fuerza con que la extrema derecha se estaba apoderando de parte de la población rural. Recientemente, volvió a incidir en el tema con un artículo en el diario Público titulado “VOX a la conquista del mundo rural”. En ambos trabajos Fernández Such argumenta que la extrema derecha ha sabido interpretar o valerse eficazmente del creciente sentimiento de abandono y menosprecio de los valores y la forma de vida rural que anida en la población rural, de la identificación de lo rural con ciertas actividades como la caza y la tauromaquia, de los problemas inherentes como el control del agua, los daños ocasionados por la fauna salvaje, los incendios forestales, etc. y otros cuantas cuestiones donde se plasma fácilmente la contraposición entre la visión rural y urbanas para acabar identificando como adversario a la sociedad urbana en su conjunto, como masa uniforme pero muy concretamente, a las organizaciones ecologistas.


Los resultados de las elecciones andaluzas han demostrado que el señor Fernández Such había interpretado correctamente la coyuntura política, al menos en lo que al mundo rural se refería, y así tras la cita electoral, tenemos como resultado a una izquierda noqueada frente a una derecha, que va desde el centro derecha hasta la derecha más extrema, que en lo que al mundo rural y agrario se refieren, coinciden en casi todo y que hacen suyos los planteamientos que Fernández atribuye a la extrema derecha.

2018-12-16

La leche del futuro



Vuelvo de haber pasado el Puente de la Inmaculada en Londres con la familia y una amiga a la que, aunque no se lo crean, le tocó el viaje en un sorteo de una firma de pipas que no hay que dejar de probar antes abandonar este mundo. De la mega urbe, dos cosas me llamaron la atención. Primero, Londres, al menos lo céntrico, es una ciudad orientada exclusivamente al negocio y al consumo compulsivo con una vida comercial que atrae a unos tanto como asfixia a otros. Segundo, el Brexit ha sumido el país en un pozo sin fondo del que nadie sabe cómo salir, al menos bien parados, y creo que, viendo las tribulaciones que ahogan a la señora May, serán bastantes los británicos que se “acordarán” del inefable primer ministro conservador David Cameron que con una genial ocurrencia les metió, vía referéndum, en este lío que además de liquidar su propio futuro puede poner en riesgo el de la propia nación.
Pues bien como dice el dicho popular, la cabra tira al monte, y yo aproveché hasta la mínima oportunidad para adentrarme en las tiendas y supermercados con el objetivo de ver novedades, formatos, tendencias y precios. Clama al cielo que en un país como el Reino Unido que destina únicamente un 8,2% de sus gastos de hogar a la compra de comida y bebidas no alcohólicas en el año 2017, bastante por debajo de la media europea que está en el 12,2% (España está en el 12,3%) lo que predomina en los lineales es la ingente cantidad de comida envasada, lista para comer mientras caminas y/o vas en el transporte público, al parecer, algo característico en una sociedad “moderna” que vive deprisa y corriendo, sin tiempo para nada y que, lamentablemente, ha olvidado las palabras del sabio Plutarco que decía “No nos sentamos a la mesa para comer, sino para comer juntos” y así, las ciudades y muy especialmente estas gigantescas urbes se pueblan de gente sola que vive rodeada por millones de personas.
A lo que iba. En los lineales me ha llamado la atención el frecuente uso de la bandera británica para identificar el origen de los alimentos (leche, carne, huevos, etc.) y es que, aunque todos critiquemos el lema trumpiano de “America first”, no es menos cierto que, cada vez más, los consumidores atribuyen al origen unos beneficios que les tranquiliza en un mercado tan globalizado y con tantas alertas y enfermedades alimentarias.
En cuanto a la leche, además de la bandera, me llamó la atención los diferentes precios que tiene la leche en función de los formatos y así, los envases de 4 pintas son más económicos por litro que los envases más pequeños, aunque, tengo que reconocerlo, que en cualquiera de los casos el precio de venta al público era elevado. Otra cuestión será, imagino, lo que ocurra con el precio al ganadero y es que si bien los datos del último Observatorio Europeo Lácteo nos adelanta que los precios medios europeos han subido hasta los 35,7 céntimos/litro en la UE-28 y a los 36,42 en la UE-15, la realidad es que la media, como siempre, esconde una cara bonita ( o menos mala) que la lucen en Francia, Holanda, Dinamarca e Irlanda con precios sobre los 38 céntimos y una cara cruel que, una vez más, la llevan los ganaderos españoles que perciben de media 30 céntimos. En España tampoco todos perciben los mismos precios y así podemos decir que los ganaderos vascos, profesionales y estructurados en cooperativas, perciben un precio asimilable a la media europea, aunque, no suficiente.
Por cierto, un sector lácteo vasco que hará un alto en el camino para reflexionar sobre su situación actual desde un prisma muy amplio y así, invitados por la organización agraria ENBA, abordarán cuestiones tan diferentes, complementarias e inaplazables como son la realidad de los mercados (cercanos y lejanos) de la mano del profesor Carlos Buxadé, la progresión de la rentabilidad de nuestras explotaciones a través de los datos de gestión técnico-económica de los centros de gestión Lursail, el factor humano y la organización laboral de la mano de la experta Yolanda Trillo, un análisis del consumo actual y futuro de la leche y productos lácteos de la mano de Xabier Aristi de la Corporación KAIKU, el empoderamiento de los ganaderos para hacer frente a los falsos mitos sobre el consumo de la leche de la mano del presidente del Colegio de Nutricionistas de Euskadi Bittor Rodríguez y finalmente, lo más entrañable, una mesa redonda de 4 jóvenes ganaderos que nos darán testimonio de sus vivencias y de sus proyectos vitales. En principio, la Jornada pinta bien y desde esta ventana, no me queda más que invitarles a participar en la misma, eso sí, previa inscripción en www.enba.eus.
El sector lácteo, como otros muchos sectores, es complejo y son muchos los factores para tener en cuenta en el momento de reflexionar sobre su futuro. Conviene, y esto es cosecha propia, elevar la vista y con las luces largas otear el horizonte en su integridad y abordar aquellos otros aspectos que, además del precio, determinan y determinarán el futuro del sector lácteo en su conjunto, pero muy especialmente, del sector productor.
Xabier Iraola Agirrezabala



2018-12-02

Txipa aldatuko duen txapa



Honez gero denok gara jakitun Euskaraldia zer den. Hala ere, aitortu beharrean nago, ekimenaren nondik-norakoa eta benetako traza hartu arte ez nuela gauza oso argi ikusten. Gaiaz informatu eta zalantza ugari ostean, partehartzea erabaki dut Aho Bizi modura.
Lehen nioen bezala ez da izan ez, duda-mudak eta buruhauste faltarik Aho Bizi txapa jartzeko. Txapak adierazten duen konpromezua betetzeko gai ote nintzen edota hobeki esanda, egunerokoan eta gertueneko ingurunean ditugun inertziaz gainditu eta hizkuntz ohiturak aldatzeko adorea ote nuen beldur nintzen.
Lan harremanetan euskara jakin arren gazteleraz egiten dugunok, txikitatik hartutako ohiturak jendea orduko hizkuntz trebeziaren arabera sailkatzeko eta maiz asko, euskara eta gaztelerak nahastuz jarduteko (gehienetan, gaztelera euskarazko hitzez apaindua edota alderantziz gutxienekotan) ohiturak aldatzea zein zaila den denok gara jakitun eta horrexegatik, jotzen dut hain positibotzat Euskaraldia moduko ekimena, orain hainbeste aipatzen den “erosotasun zonaldetik” atera eta benetako konpromezu zonaldera naramalako eta bide batez, nere herriaren berezko den hizkuntzaren aldeko konpromezura. Paparrean txapa jartzea da errazena. Aurrez egindako gogoeta, aldiz, eraginkorrena.
Txaparekin harro asko noalarik, burua beste nonbaitera doakit, hain zuzen ere, euskararen erabilerarekiko Euskaraldia neregan (guregan) suposatu duena beste ohitura batzutara trasladatzeko gai izango banintz (bagina), zer nolako emaitzak lortuko genituzke?.
Nere ohiko gaietara joz ondo legoke, adibidez, gure egunerokoan elikagaiak erosterakoan gure ohiturak aztertu, hausnartu eta dagozkion ondorioetara iritsiko bagina, beraz, Euskaraldiaren ahantzera BASERRIALDIA sustatu beharko genuke, elikagaiak erosterakoan gure lurra eta baserriekiko dugun atxikipenaz gogoeta egin eta bertako elikagaien aldeko jokabideak finkatzen joateko.

Una chapa para cambiar de chip



Les pongo en antecedentes. En Euskadi, aprovechando que el día 3 de Diciembre se celebra el día del Euskara (lengua vasca), se ha impulsado una iniciativa llamada Euskaraldia (tiempo del euskara) cuyo objetivo es impulsar el uso del euskara en nuestra cotidianeidad intentando que cada uno de nosotros superemos las inercias que nos llevan, por el motivo que sea, a arrinconar nuestra lengua y optar por la del Imperio.

Las 200.000 personas que nos hemos adherido a esta iniciativa hemos podido hacerlo bien como Ahobizi (persona que domina el euskara y se compromete proactivamente a utilizarla) o como Belarriprest (gente que entiende el euskara y que quieren los vascoparlantes que se les dirijan en esta lengua) y yo, les informo, me he inscrito como Ahobizi. Después de reflexionarlo mucho y con mis dudas sobre mi grado de compromiso.

Cada uno de nosotros va por la calle con su correspondiente chapa en la solapa y les tengo que reconocer que si bien colocarse la chapa es realmente sencillo, lo realmente complejo, pero a la vez fructífero, es la reflexión previa que cada uno de nosotros hacemos sobre nuestras costumbres idiomáticas en el día a día. Como imaginarán, cada uno de nosotros tenemos personas y círculos con los que hablamos habitual e íntegramente en euskara. Igualmente, tenemos gente, muy cercana, que domina el euskara pero que, por lo que sea, utiliza mayoritariamente el castellano y con el que ya te has acostumbrado a comunicarte en lengua castellana. Otra  tesitura muy frecuente es el grupo de vascoparlantes donde por una única persona que no domina el euskara, el resto opta, por “respeto”, por hablar en castellano. En definitiva, que en tierras como la nuestra con un bilingüismo asimétrico y no equilibrado, las costumbres idiomáticas son tan complejas y personales como lo somos cada uno de los miembros que conformamos la comunidad hablante.

2018-11-25

Cuando el dinero no lo es todo





Decidir qué se va cenar diariamente resulta un quebradero familiar. Intentar complementar y equilibrar lo que cada uno de nosotros ha comido al mediodía fuera de casa, una tarea compleja. Hace un par de años, decidimos cenar los nuggets que tan de moda están en los establecimientos de comida rápida y tengo que reconocerles, que si no fuese por el pan rallado y por el ketchup, aquello, no hay hijo de madre que se lo coma. Dicen que era pollo. Dicen.

Por otra parte, hace pocos días decidimos nuevamente cenar nuggets pero ahora optamos por nuggets caseros elaborados con la pechuga de pollo Lumagorri (pollo de caserío) que una vez troceado y pasado por pan rallado, quedan exquisitos y además, naturales.

Hablando de nuggets como estamos les tengo que comentar una reciente lectura donde se informaba sobre los nuggets elaborados por la gran industria alimentaria donde una vez despiezado el pollo, se rebaña la poca carne que queda pegada al esqueleto, se congela, se hace una masa y luego se le añaden almidones, colorantes, fibras de guisantes o soja, sal, glutamato y una pizca de aroma de pollo para que nadie se olvide que sigue conteniendo pollo, porque como dicen, el nugget que nos zampamos lleva, como máximo, en un 50% la carne arrancada al esqueleto. Nada más leer este tipo de noticias te viene a la memoria el dicho “es mejor no saber lo que comemos” y es que quizás, mirar para otro lado, sea la única forma, o quizás la más cómoda, de convivir con nuestros pecados y contradicciones diarias.

Baserriko Aho Bizia





Egunero zer afaldu asmatzea ez dirudi gauza erraza. Etxeko bakoitzak eguerdian bazkaldu duena osatu eta orekatu nahi duzu eta sarri askotan, ez da xamurra izaten asmatzea. Orain urte pare bat,afaltzerakoan janari azkarreko jatetxeetan hain modan dauden nuggets probatzea erabaki genuen eta egia esanda, ogirina eta ketxupagatik ez balitz, ez dago hura jango duen ama-semerik. Oilaskoa omen. Hori, omen.

Orain gutxi berriz, afaltzeko nuggets izan genituen baina oraingo honetan, etxean egindakoak, hain zuzen ere, Lumagorriko oilaskoen bularkiak, zatitu eta ogirinetan pasa ondoren, munduko nuggets hoberenak jan genituen. Natural naturalak!

Nuggets direla eta ez direla, aste honetan irakurri berri dut, elikagai industria erraldoiek egindako nuggetsak, oilaskoaren hezurduran itsatsita geratzen den okela hondarrak batu, izoztu eta lortzen den masari, larrua, almidoiak, tindagaiak, ilar edo soja zuntza, gatza eta glutamatoa erantsita egite dituztela eta azkenik, oilaskoa (omen) dela ez ahazteko, oilasko usain pixaka bat botatzen diote, beti ere, argi izanik, ahora daramagun nuggetsean, hezurduratik bereitzutako okela hondarrak, gehienez, erdia dela. Horrelako gauzak irakurtzean, gure artean maiz entzuten dugun “hobe dugu ez jakitea jaten duguna nola egiten duten” datorkit burura, sarri askotan, beste aldera begiratzea izaten baita, egunerokoan bizi ditugun pekatu eta kontraesanekin bizirauteko modu bakarra, edo hobeto esanda, erosoena.

Goraxeago aipatu bezala, gure etxeko nuggetsak (Euzkitzeri esan beharko diot hitz xixtrin honen ordezkoa asmatzeko) Lumagorri oilaskoekin egindakoak dira eta elkarte hau ekarri nahi dut mahaigainera, hain zuzen ere, aurreko astean ospatu zutelako bere sorreraren 25. urteurrena eta bertan bildu ziren, orduko sortzaileak, egungo ekoizleak (gaur egun 40 ekoizle), langileak (30 lagun), merkatariak eta harakinak, sukaldariak, kontsumitzaileak eta beste hainbat lagun, egia esanda, jende ugari. Ospakizunaren protagonismoa, espero zitekeen bezala, elkarteko sortzaileentzat izan bazen ere zerbait azpimarratzekotan elkarteko kudeatzailea den Mari Jose Muruaren hitzak azpimarratuko nituzke eta bereziki, oilaskoen zaintzan eta elkarteko langilegoan, baserriko emakumek izandako protagonismoa balioan jartzean. Hala ere, nere buruarekiko leial jokatu nahirik, uste dut azpimarratzekoa dela ere, Mari Jose beraren lana eta gidaritza, bereziki, une okerretan, etorkizunari begirako ikuspegia aportatu eta txiki askorekin elkarte haundia egiten jakin duelako.

Emakumeak baserrian eta baserriko mugimenduetan aipatzeak aste honetan gertutik ezagututako gazte ekintzaile bat datorkit burura, hain zuzen ere, Amezketako Argaia Goieneko Aintzane. Neska gaztea, pizpireta, ahobizia eta komunikatzaile ezinhobea, hainbat pasarte medio, izugarri miresten duen aitonaren baserriratua eta txerriak hazitzen dituena. Aintzanek, egun gutxi ospatutako GURE LURRA ekitaldian ezagutzera eman zuen bezala, bere proiektu familiarrak, hau da, amatasuna eta bere ogibidea uztartu nahi zituen eta Basatxerri elkartean txertatu eta txerri gizenketan aurkitu du, bere neurriko jarduna, bere familia modu lasaia eta orekatua arretatzeko eta neurri txikiko jarduera izanik, bere etxeko dirusarrerak osatzea. Mezu baikorra eta errealista plazaratu zuen, haundikerietan sartu gabe eta aldi berean, bizi proiektu pertsonala eta ogibidea uztartzeko modukoa. Askotan, ez baita zoriontsuena dirutza haundiena irabazten duena (nere lagun batek dirua, bizitza konpondu ez baina arintzeko ezinbesteko elementua dela esan arren) bizitza duinarekin konformatzen dakiena baizik.

Aintzane entzutean, azkenaldiontan behin eta berriro, mihi punttan darabilzkigun mezuak indar haundiagoz errotu zaizkit, hain zuzen ere, gazteak baserrira edo modu orokorrean nekazal sektorera erakartzerakoan, badirelako jardueraren errentagarritasunaz gain, onerako zein txarrerako, oso kontuan izan behar ditugun faktorek, hala nola, Aintzanek aipatutako famili uztartzea, lagunartean eta ditxosozko bizitza soziala, aire librean eta norberak ezarritako ordutegian lanegitea edo, Iñaki lagunak dioen bezala, gizarte prestigioa eskeiniko dion aktibitatea eta ekoizpen mota izateak.

Errematatzeko Foru Aldundiko zuzendaria den Xabier Arrutiren hitzak dakartzat, bere esanetan, gazteak eta ez hain gazteak baserriratzerakoan, nekazal jardueraren errentagarritasuna ez baita baldintza nahikoa, baina bai, ezinbestekoa.


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-11-18

La sociedad del Ocio




Teresa Ribera me tiene muy, pero que muy, mosqueado. Resulta que dice la señora ministra que mi Polito, mi reducido Volkswagen Polo de hace unos 16 años, va a tener que pasar a mejor vida porque según su proyecto de Ley de Cambio Climático, los vehículos que consumen combustibles fósiles deberán ser sustituidos para el año 2040 por vehículos eléctricos o al menos, emisiones Cero. ¿Y dónde demontres voy a escuchar mis cintas de Paquita la del Barrio, las viejas rancheras y otras pequeñas joyas que ya sólo puedo escuchar en el cassette de mi amado Polito? Quizás, no tenga más remedio que tenerlo aparcado en el garaje y así, enclaustrado en el coche, escuchar estas bellas canciones.

Más allá de la broma y/o ironía, consciente que este cambio de paradigma en la movilidad viene para quedarse, el siguiente quebradero de cabeza que me surge es qué ocurrirá con los otros vehículos, los de trabajo, y muy especialmente con los camiones para el transporte de mercancías y en lo que a mi campo se refiere, ¿qué ocurrirá y cómo evolucionará esta cuestión en lo referente a los tractores y demás maquinaria agrícola?.

Los socialistas, sabedores de su debilidad parlamentaria y su incapacidad para aprobar sus propuestas en el Congreso, con gran habilidad, han adoptado una actitud muy política que consiste en ir lanzando al ruedo una serie de propuestas con fuerte componente ideológico y de obvio tirón entre las gentes de izquierdas, incluso para centristas atemorizados por la carrera derechista del resto, con las que, valiéndose de su omnipresencia público-institucional, ir conformando lo que será, con toda probabilidad, la agenda programática para las próximas elecciones generales.

Esa sabiduría para conformar la agenda es la que echo en falta entre la gente del campo y la variada fauna que pululamos a su alrededor, entre los que me incluyo, puesto que es más que patente que somos incapaces de presentar al conjunto de la sociedad una agenda atractiva, en clave positiva, con la que ganarnos su aceptación, apoyo y complicidad. Algo similar, aunque más urgente, es la necesidad de incluir en la agenda política el necesario rejuvenecimiento del campo, particularmente de la parte productora y conformar un programa de acciones que vaya más allá de las ayudas europeas a la primera incorporación en las que tanto nos fijamos y con las que perdemos la perspectiva global de la situación que, como es por todos conocida, las trasciende y supera ampliamente.

2018-11-11

McCasado




Conocida es la habilidad que tienen los políticos, salvadas las excepciones, de estar omnipresentes en las campañas electorales, particularmente en aquellos sitios o sectores a los que habitualmente se tienen algo abandonados y también para forzar su simpatía y gracejo queriendo empatizar con el posible votante y de paso, recabar la atención de los medios de comunicación.

No es infrecuente que veamos a políticos que no se quitan el traje, vestirse con ropa más sport para así inspirar simpatía en círculos lejanos, viajar en metro, cercanías o bus a gente que lleva años sin bajarse del coche oficial y también, a petición de los asesores de imagen, verse inmersos en situaciones insospechadas para esta gente pero, por otra parte, habituales para el gran público. Del asesor de imagen de Pablo Casado me acordé al ver en Instagram la imagen del presidente del Partido Popular y su familia departiendo fast food con la familia del candidato andaluz, Juan Manuel Moreno en un momento de asueto en su batalla contra la todopoderosa Susana Díaz, todos bien vestidos, versión pijo-clásica, ósea como yo, rubios y guapos, no como yo, zampándose las hamburguesas, patatas fritas y refrescos con los niños jugando con los muñequitos que te “regala” una conocida empresa trasnacional del fast food.

Cuando más lo pienso más me sorprendo, ¿de verás que el asesor de imagen de Pablo (perdone usted la confianza) piensa que esa foto departiendo comida rápida le acerca al posible votante al creer que esa comida barata es lo que habitualmente consume su líder político? ¿no sería, acaso, más beneficioso para sus intereses electorales que la cuchipanda popular fuese en una típica tasca sevillana departiendo productos de la tierra? ¿es éste el modelo de alimentación saludable que piensa impulsar cuando llegue al Gobierno y el mensaje que pretende trasladar a las nuevas generaciones?. No creo que merezca la pena ahondar más en el tema pero creo, y lo digo con un punto de tristeza, que se ha equivocado y debiera, en próximas ocasiones, reconducir el tema en pro de los jóvenes a los que se quiere dirigir, de los miles de agricultores y ganaderos que le votan y por extensión, de sus intereses electorales. De mi viaje a Sevilla tengo un recuerdo inmejorable de esa preciosa ciudad pero me sorprendió, ingratamente, la numerosa presencia de establecimientos de fast food que con su política de bajos precios, cuando no subterráneos, directa e indirectamente, empujan a la baja al conjunto de la hostelería, salvadas las excepciones como siempre, y cómo no, con ello se resiente, sí o sí, la calidad de la gastronomía, de los productos y también, porqué no decirlo, la calidad del trabajo de los empleados del ramo hostelero.

No se crean que es una cuestión puntual y local sino....

2018-11-04

Lobos disfrazados de ovejas




Imagino la zozobra que albergará a mis amigos brasileños de la CONTAG tras la victoria política de Bolsonaro. Hace un par de semanas, en los pasillos de la FAO en Roma, su vicepresidente Alberto Broch, me trasladaba la inquietud que les generaba la sola posibilidad de imaginar la victoria de un personaje así al que definía, no como ultraderechista, sino como, lisa y llanamente, fascista. Veremos en qué y cómo les afecta a los millones de campesinos de este gigantesco país donde la agricultura tiene un gran peso.
Más cerca, la zozobra ha llegado a los numerosos ganaderos vascos que practican una ganadería extensiva o semi-extensiva, combinando los pastos colindantes al caserío con los pastos montanos, al conocer por la prensa que el Gobierno Vasco ha aceptado incluir el lobo en el Catálogo de Especies Amenazadas de Fauna y Flora del País Vasco. Indagando un poco en la inquietante noticia compruebo que no es que el Gobierno haya incluido el lobo en dicho Catálogo sino que ha aceptado iniciar, tras un cierto impass sin dar respuesta a la solicitud del Grupo Lobo, el trámite administrativo que, finalmente, acabará con la inclusión, o no, del Lobo en dicho Catálogo.
Como se imaginarán, las fuerzas vivas del sector primario, e incluso las moribundas, están con los pelos como escarpias ante semejante amenaza que se cierne sobre sus cabezas puesto que ante el insistencialismo de este tipo de grupos ecologistas que campan a sus anchas ante el pasotismo de unos muchos y la complicidad de otros, la sensación reinante es que la sentencia está dictada y que una vez más, los ganaderos, serán los paganos de una sociedad que disfruta y goza observando animales como el lobo que, mal menor según ellos, hacen la puñeta a esta gente que se dedica a gobernar su ganado, como afirman sus detractores, “tumbados a la bartola y forrados a subvenciones”.
La mera inclusión en el Catálogo, por muy inocente que parezca, conlleva pareja la aprobación de un plan de gestión del bicho donde se asienten las bases para impulsar su pervivencia cuando no, su crecimiento exponencial, por lo que se imaginarán que los ganaderos, especialmente los pastores, están saltando de alegría imaginando que de aquí en adelante, ojalá me confunda, deberán convivir con el lobo (además de con el jabalí, con el corzo, con el buitre, con los perros sueltos, …) y vivir en una pesadilla permanente además de aprender a dormir con un ojo abierto toda la noche.

2018-10-28

Flores para los muertos




Personalmente, les tengo que reconocer, que la cuestión me pilla ya un pelín mayorcito pero tengo que reconocer que la existencia de redes sociales especializadas en la búsqueda de pareja, si bien es algo nuevo, al parecer, es un tema bastante asumido por nuestra sociedad. Hay apps que buscan pareja a aquellos que buscan una relación estable, otros para los que buscan gente de su mismo nivel socioeconómico, los hay también para aquellos acuciados por las prisas que no buscan más que un “aquí te pillo, aquí te mato” e incluso, según leo, los hay para católicos practicantes que buscarán, supongo, pareja para casarse, rezar el rosario y entre oficio y procesión, procrear para incrementar el rebaño del gran pastor.

Ahora bien, lo que no sabía es que hubiese una red exclusiva para propietarios de perros, Doggytalky, que se define como el “whatssap para perros” y donde se aúna un importante, activo e influyentes colectivo que busca conectar a personas que tengan perros para intercambiar información, opiniones, o por qué no, compartir un paseo o una excursión. Nada extraño bajo el sol ni nada con la que morir de espanto si tengo en cuenta lo que cada vez más frecuentemente voy viendo a mí alrededor.

Tengo un amigo que se lamenta del perjuicio generado por Walt Disney con sus famosos dibujos animados protagonizados por unos entrañables animales y mucho me temo que de aquellos barros, hemos llegado a estos lodos donde los animales, parece, tienen las mismas características y los mismos derechos que los humanos y tal es así, que somos las personas que aún respetando y queriendo a los animales, por el mero hecho de creer que somos diferentes y que cada uno tiene su propio lugar en la vida y en el mundo, somos mirados como verdaderos bichos raros.

En estas estamos cuando un colectivo “antiespecista” de nombre NOR me invita a acudir el próximo 1 de noviembre a Bilbao a manifestarnos para acabar con la discriminación por especies y para acabar con los privilegios con que contamos los animales (humanos) frente al resto de animales. En el vídeo promocional de dicha movilización su portavoz informa que en Euskal Herria existen unos 30 mataderos (algo insólito cuando muchos ganaderos se quejan de la falta de mataderos cercanos a los lugares de producción) de los cuáles se han infiltrado en 10 donde se sacrifica el ganado proveniente, según ellos de ganaderías industriales, y se da cuenta de unos volúmenes de sacrificio tanto para Euskadi como para Nafarroa que, paradójicamente, nos situarían a nivel de gran potencia ganadera que, lamentablemente, no somos ni de lejos.

2018-10-21

Los miserables




Lo habitual es que a uno le aprecien más en el exterior que en su propia casa y que lo que habitualmente ninguneamos, incluso despreciamos, sea ensalzado por aquellos otros que, desde la lejanía, saben captar el valor de lo realizado por uno. Esta paradoja se manifiesta con mayor crudeza en el caso de aquellas entidades y asociaciones que impulsan proyectos globales y a muy largo plazo que, consecuentemente, no acarrean beneficio alguno en el corto plazo y esto, en la sociedad actual en que vivimos, donde la inmediatez es la regla de oro de nuestras vidas, es un pecado imperdonable. Ambas reflexiones son las que se apoderaron de mí esta semana en el viaje de vuelta de Roma donde asistí a diferentes reuniones y eventos de la Agenda Paralela del Comité de Seguridad Alimentaria organizado por la FAO, organismo de la ONU para la agricultura y la alimentación, en calidad de miembro de la Junta Directiva del Foro Rural Mundial y en el transcurso de las mismas se habló, entre otros temas, del Decenio de la Agricultura Familiar y de los derechos de los campesinos.

Les tengo que reconocer que vuelvo de Roma henchido de alegría al haber podido conocer, aunque muy superficialmente, una ciudad tan mágica y encantadora a la que, tras haber lanzado la monedita de rigor a la Fontana de Trevi, sueño volver; henchido de satisfacción gastronómica con la maravillosa pasta y muy especialmente con la carbonara recomendada por la mama de la Tratoria Da Bucatino (una típica tasca a la que aprovecho para hacer mi particular y gratuita propaganda) y henchido de orgullo tras constatar la importancia de la labor que una entidad tan pequeña como correosa como es el Foro Rural Mundial (FRM) desarrolla en el plano internacional porque, de una u otra forma, todos coinciden en reconocer que el copyright del Decenio de la Agricultura Familiar tiene su sello y que son ellos los verdaderos artífices de que la Agricultura Familiar se haya incluido en la agenda política internacional.

Me explico. El Foro Rural Mundial es una asociación sin ánimo de lucro que se creó hace 20 años y que constituye una red de asociaciones agrarias, entidades rurales y centros de investigación de los cinco continentes cuyo fin principal, en pocas palabras, es el impulso de la Agricultura Familiar. El FRM es un frondoso árbol con profundas raíces en la tierra vasca pero cuyo tronco apunta altísimo y cuyas ramas se extienden por todos los rincones del globo, repito, impulsando la agricultura familiar que a mí, personalmente, me gusta llamarla, la agricultura a escala humana.

2018-10-14

Mi suegra no tiene desperdicio




Donostia ha sido durante unos días la capital gastronómica mundial con la celebración del fantástico y mediático congreso GASTRONOMIKA que este año ha celebrado su vigésimo aniversario. El congreso es un evento que suscita el máximo interés y atrae a cientos de asistentes entre los que destaca la presencia de numerosos cocineros, desde el más sencillo hasta el más galáctico, críticos gastronómicos, publicaciones y medios especializados y, cómo no, empresas agroalimentarias. Unos y otros, además de trabajar y hacer contactos que fructificarán posteriormente asisten, quizás contagiados por tanto galáctico de la sartén allí reunidos, para dejarse ver y reforzar su papel en el mundillo gastronómico.


Apagados los cegadores focos y los flashes de las cámaras, despejadas las escalinatas del Kursaal, nos encontramos con que este martes la comunidad internacional, ósea el mundo mundial, celebra el Día Internacional de la Alimentación que suele ser una efemérides que todos utilizamos para arrimar el ascua a nuestra sardina y así argumentar, reforzar y/o rechazar los planteamientos que defendemos, cada uno desde su sitio, bien sea uno, productor de alimentos, transformador, comercializador, consumidor o varias cosas simultáneamente.

Mientras unos incidirán en la necesidad de aumentar la producción agrícola para así alimentar al imparable aumento de la población mundial, otros señalarán que la producción actual es suficiente para alimentarla y que dónde hay que actuar es en la correcta distribución de los alimentos para combatir la perenne hambruna y, en esas estamos, inmersos en un pin-pam-pum donde los consumidores, al menos hasta el momento, somos meros observadores de la partida cuando se comienza a introducir en la agenda política el fenómeno del despilfarro alimentario en su más amplia dimensión como la social, económica y/o medioambiental.

En este contexto, el pasado 3 de octubre, el sector agroalimentario en su conjunto (productores, industria, cooperativas, distribución, hostelería, …) así como instituciones, consumidores, ONGs y otros muchos colectivos, presentamos la Plataforma contra el Despilfarro de Alimentos de Euskadi en un acto sencillo pero contundente que sirvió, con la implicación de los medios de comunicación, para dar un aldabonazo a la conciencia de los ciudadanos y fomentar que como consumidores de alimentos, seamos plenamente conscientes de las dimensiones de la cuestión.

Si usted, estimado lector, aún no es consciente de la gravedad del tema, le invito a que lea los siguientes datos: Un tercio de los alimentos destinados al consumo humano se pierde o desperdicia en todo el mundo, lo que supone unos 1.300 millones de toneladas al año. Por contra, 800 millones de personas no tienen comida suficiente para asegurar sus necesidades nutricionales básicas. La huella de carbono de la comida producida pero no consumida es de 3,3 gigatoneladas de CO2. Si se tratara de las emisiones de un país, este se situaría en el tercer puesto del ranking de mayores emisores, por detrás solo de EEUU y China. Los alimentos no consumidos ocupan unos 1.400 millones de hectáreas de tierras, el 30% del total de la superficie cultivada. Se estima que cada año se pierden o desperdician en Europa entre un 30% y un 50% de los alimentos comestibles, por lo que la generación anual de pérdidas y desperdicios alimentarios en los 27 Estados miembros de la UE es de unos 89 millones de toneladas. Esto equivale a un desperdicio de 179 kilos por habitante, y ello sin contar los residuos de origen agrícola generados en el proceso de producción, ni los descartes de pescado arrojados al mar. En Europa, se estima que el desperdicio de alimentos en los hogares alcanza el 42% del total, y en la fase de fabricación, el 39%. El resto se atribuye a la restauración (14%) y al comercio minorista (5%).Los hogares españoles tiraron a la basura 1.326 millones de kilos de alimentos en 2015. lo que significa que se desechan unos 3,7 millones de kilos diarios. Esto representa casi el 5% del total de productos alimentarios comprados. En Europa, los hogares españoles son los que más desperdician en la cadena alimenticia, pero   a los residuos generados por este colectivo hay que sumar además los desechos resultantes de los procesos de fabricación, los servicios de restauración y la distribución. En Euskadi, para acabar de rematar, se estima que el desperdicio total alcanza las 350.000 toneladas al año, unos 160 kg/persona/ año cuyo transporte, si les es más fácil visualizarlo, supondrían unos 17.500 trailers por nuestras carreteras.

¿Cómo se le ha quedado el cuerpo? Espero que mal y que consecuentemente, reaccione y se ponga a revisar su forma de comprar, consumir, gestionar los alimentos en el día a día y tenga en mente, el modo de actuar de nuestras amonas que aprovechaban hasta el último hueso y peladura para hacer caldo y que, por no tirar, no tiraban ni saliva.

Si todos y cada uno de nosotros somos conscientes de la cuestión y somos mínimamente consecuentes con ello, creo que podremos dar pequeños pasos que nos llevarán lejos y que los beneficios de esta nueva actitud redundarán en pro de todos y ahora que lo digo, me acabo de acordar de unos melocotones que al no tener sabor alguno (al estar recolectados verdes e inmaduros y mantenidos largamente en cámara frigorífica) se están quedando “aparcados” y que, si no lo remedio, acabarán en el cubo de la basura. Ya les decía, entre otras cosas, aprender a comprar. “Consejos vendo que para mí no tengo” apuntillaría mi suegra.



2018-10-07

No hay pescado grande que pese poco




Cada vez que voy a Francia, sea por el motivo que sea, lo reconozco, vuelvo con un sentimiento agridulce; dulce al comprobar el respeto con el que se trata a los agricultores y el apego al terruño y a sus productos alimentarios y agrio, por otra parte, al recordar la falta de aprecio por nuestros productos alimentarios y porqué no decirlo, el desprecio con el que aquí nos referimos a las gentes del campo.
Soy consciente de lo cansino que puedo llegar a ser pero mientras en el país galo ya llevan casi 2 años con un decreto que obliga a etiquetar obligatoriamente el origen de la leche, lo que ha provocado que las importaciones hayan descendido en un 45%, en el estado español este paso no se ha dado hasta hace unos 15 días y veremos qué ocurre cuando entre en vigor dentro de 4 meses y cuál es el comportamiento de los consumidores, especialmente, de ese 88% que en las encuestas afirma que quiere conocer el origen de la leche que toma puesto que atribuye al origen cercano unos mayores parámetros de calidad.
Pues bien, siguiendo con la cuestión francesa, recientemente, en la bella localidad landesa de Vieux-Boucau, pude comprobar que la leche de marca de distribución (a la distribución no le gusta nada que la llamemos, marca blanca) estaba a 1,15 €/litro y que hasta la oferta más baja (la correspondiente a una segunda-tercera marca con la que intentan reventar el mercado y de paso, dejar a buen recaudo, la marca propia) estaba por encima del euro. Basta con echar un simple vistazo a los lineales de nuestros supermercados para observar la desigualdad de trato que se dispensa a un alimento tan básico e importante como es la leche, comprobando que una gran parte de la leche está por debajo de los 0,65 €/litro y si bien es verdad que existen marcas de reconocido prestigio cuyo precio supera este umbral, no es menos cierto que, lamentablemente, dichas marcas cada vez venden menos leche mientras la marca blanca se aproxima al 70% de las ventas de leche.

2018-09-30

El último que apague la luz




He visitado recientemente algunas granjas de leche en Suiza en un viaje relámpago para conocer in situ una pequeña muestra de su sector lácteo y con más detenimiento su organización sectorial e industrial. Como se imaginarán hay infinidad de cuestiones que son de difícil aplicación en un mercado europeo tan abierto como el nuestro, teniendo en cuenta la alta protección en frontera que la confederación helvética aplica a la leche, pero al mismo tiempo, reconozco que existen algunos otros temas de los que podemos y debemos aprender. Por ejemplo, ¿se imaginan una cooperativa que utiliza un proceso de selección para valorar la capacitación y valía de los futuros miembros de su consejo rector? ¿se imaginan una cooperativa que cede parte de su cuota de representación en consejos de administración industriales a expertos en diferentes materias como marketing, economistas, etc? Impensable, ¿a que sí?. Al mismo tiempo, en este ir y venir por tierras suizas, hemos visto que si bien el número de efectivos va descendiendo al igual que en el resto del mundo mundial, no es menos cierto que se ven bastantes jóvenes que tienen la ilusión y arrojo de ponerse al frente de las explotaciones familiares.

Por otra parte, esta misma semana acudí a una reunión de trabajo en Asturias donde con otros colegas de la cornisa cantábrica estuvimos conociendo en detalle y analizando la dichosa PAC (Política Agraria Común) con la ponente del Europarlamento, la popular Esther Herranz y en uno de mis habituales momentos de subidón, me atreví a plantear que la PAC debiera dar un tratamiento-apoyo diferenciado y prioritario a aquellos agricultores que viven y trabajan en su pueblo para así premiar, sin querer menospreciar a nadie, a aquellos que, a pesar de todos los pesares, insuflan vida a nuestros pueblos y mantienen una cierta esperanza diseminada a lo largo y ancho del territorio. Incluso, más allá de lo que dije en aquella mesa, soy de los que cree que los habitantes de determinadas zonas rurales (empezando por los baserritarras que viven en caseríos desperdigados y alejados) debieran contar con un apoyo público, a modo de Renta de Vida Rural, por el único y simple hecho de seguir viviendo en las zonas en que viven.

Soy consciente que la aplicación de medidas de esta índole tendrán múltiples complicaciones y que no les faltarán contrarios, bien sean aquellos que han arrojado la toalla y se han trasladado al núcleo urbano más próximo o a la propia capital bien sean aquellos otros que consideren que bastante carga suponen los pueblitos para que, encima, tengamos que dar un apoyo suplementario a sus moradores.

2018-09-23

Piensa mal y acertarás




El caluroso y húmedo verano ha provocado que muchos vascos, miles diría yo, nos hayamos visto afectados por sus incómodas consecuencias en nuestras casas y, así, los corros de humedad aparecen como nunca, las manchas de moho aparecen hasta en los sitios más inesperados e incluso las puertas hinchadas se niegan a cerrarse. Lo nunca visto. Sospecho que las empresas de tratamientos antihumedad y las tiendas de pinturas han hecho el agosto con la venta de productos destinados a dar fin a estas molestas consecuencias.
Pues bien, salvando las distancias, quizás sea esta conjunción de factores, calor y humedad, los que hayan hecho más virulenta y palpable la expansión de la enfermedad del pino conocida popularmente como banda marrón(Lecanosticta acícola) que afecta a las acículas (hojas) del pino, les produce unas lesiones, las deseca progresivamente, se van cayendo, el árbol se defolia, principalmente en su parte inferior y media, y cuando la defoliación supera el 25%, afecta a la producción y el crecimiento del árbol se detiene cuando supera el 75%. Decía palpable, porque este año resulta tan sorprendente como inquietante el tono rojizo que han adoptado los pinos, lo que ha hecho saltar la alarma incluso entre los más ajenos a la actividad forestal.
En Euskadi, con casi 400.000 hectáreas de superficie arbolada, es decir, con un 54% de su territorio total cubierto por masas arbóreas, lo que hace que sea uno de los territorios con ratio forestal más alto de la UE y para sorpresa de muchos de los ciudadanos vascos, contamos con un 50% de dicha masa forestal con coníferas y el otro 50% con frondosas. Eso si nos atenemos a lo que es actividad extractiva y generadora de actividad económica en toda su cadena (producción, tala, transformación, etc.) cabe reseñar la predominancia aplastante de las coníferas sobre las frondosas.
Todos, o casi todos, ustedes habrán escuchado, visto y leído datos sobre la gravedad de la situación. Sin querer restarle un ápice de gravedad al tema, puesto que soy consciente de que miles de propietarios forestales, la inmensa mayoría de ellos baserritarras (apunto este dato puesto que todavía hay algún responsable político que piensa que la actividad forestal es cosa de cuatro grandes terratenientes que viven cómodamente instalados en su pisazo del centro de la capital), están noqueados, en estado de shock, sin saber a ciencia cierta hacia dónde tirar, creo que es momento de apoyarlos, arroparlos y asesorarlos para, entre todos, sector-administraciones-sociedad, buscar una solución a este problemón.
Si bien este año el rojo es más generalizado y más patente, no es menos cierto que no es un problema nuevo sobre el que están trabajando tanto el forestalistas como administraciones y apoyo técnico-científico estos últimos años, quizás no con la fuerza y el acierto que la plaga lo requiere, pero todos debemos ser conscientes que la complejidad de la solución requiere del trabajo de todos.
Tan lamentable como previsiblemente, la difícil coyuntura ha sido aprovechada por los amigos del pino, que han utilizado argumentos como que esta enfermedad es consecuencia del monocultivo del pino, de unas prácticas forestales excesivamente intensivas que esquilman el territorio y, en resumen, la plasmación de una fallida política forestal pilotada políticamente por los responsables políticos peneuvistas compadreados con el malvado lobby forestal que, satisfactoriamente para ellos, nos brinda una inmejorable oportunidad para dar un giro a dicha política y optar así por una política forestal basada en parámetros medioambientales, dejando de lado la vertiente económica de las masas forestales.
Muchos de estos amigos del pino han aprovechado la ocasión...

2018-09-16

Plagio en la tesis del comisario



Será casualidad pero la verdad es que la polémica de la veracidad o falsedad de los másteres, tesis doctorales y trabajos de fin de carrera ha estallado con inusual virulencia al comienzo del curso escolar y como comprenderán una buena parte de la clase política anda con el culo prieto por si alguno descubre ahora que copió en algún examen, hizo algún corta-pega y/o aprovecho algunos párrafos y expresiones de autores que había leído previamente.
Personalmente, me extraña que se levante semejante polvareda en el país de la trampa, del atajo y de la artimaña, no sólo en cuestiones educativas sino en cuestiones más básicas que demuestran nuestra débil ética y honradez en el día a día. Ahora bien, lo que me solivianta es que el país ande enredado en semejantes cuestiones y nadie le saque los colores a esos otros dirigentes que no han plagiados sus tesis porque no tienen apenas estudios y aquellos otros,  caso más frecuente, que tras terminar sus estudios no tienen más experiencia laboral que la desempeñada en su propio partido, cargos públicos, asesorías, etc. y la de medrar, suplicar favores y pegar codazos para mantenerse a flote en la pomada.
Pues bien, inmersos en esta polvareda, hemos podido saber y observar cómo existen programas informáticos que detectan si uno ha cometido plagio, si se han copiado párrafos enteros de otros autores y aún es más, aunque uno cambie determinadas palabras por otras sinónimas, también son cazadas por este particular polígrafo de los tramposos y por eso, conocedor de la existencia de este diabólico programita informático, mi pregunta es la siguiente: ¿se habrá percatado el comisario europeo de agricultura, Phil Hogan, que la nueva propuesta de reforma de la PAC tiene, al menos en teoría, los mismos objetivos y planteamientos que reformas anteriores? ¿Se habrá percatado el sonriente Phil que el programita ya ha detectado varios sinónimos que son prácticamente calcados a la terminología existente hasta el momento?
La nueva reforma de la PAC, una vez más, con un sencillo corta-pega de anteriores reformas sigue fijándose como objetivos la mejora de la rentabilidad de los productores fomentando su resiliencia y su competitividad, el relevo generacional que resulta más necesario que nunca, promover el desarrollo rural, sostenibilidad vinculada al cambio climático, reequilibrar la cadena alimentaria con una atención especial hacia el productor, etc. Como comprobarán, nada nuevo bajo el sol y es que, al igual que me ocurrió en anteriores reformas, los objetivos y las grandes proclamas son algo indiscutible pero luego, desgraciadamente, las medidas y herramientas propuestas no son las adecuadas.

2018-09-09

Respeto, ni más ni menos


Soy de los que necesito, al menos, tres semanas seguidas de vacaciones para sentir que me cunden. Hace unos años, cogí sólo 2 semanas seguidas y para cuando me di cuenta ya estaba en la cuenta atrás y por ello, desde hace bastante, cojo todo de golpe para así, llegar a ese tipo de aburrimiento placentero que va desde el paseíto hasta la duermevela en la playa, la sobremesa familiar, la siesta oficial, el poteo en cuadrilla y así, suma y sigue, hasta la vuelta a la rutina otoñal. Es ese tipo de aburrimiento al que intento enganchar a mi hijo que, como todos los de su edad, preadolescencia aguda, piensan que la vida es un continuo parque temático sin opción al descanso y menos, obviamente, al aburrimiento.

De la misma manera que defiendo mis vacaciones, les tengo que reconocer que al final de estas suelo sentir un cierto remordimiento, cuando no cargo de conciencia, al observar que la gente para la que trabajo, los baserritarras, no cuentan más que con unos pocos días de asueto, ¡los que tienen!, y por ello, como se imaginarán, microcampañas como la emprendida por la organización ENBA en redes sociales durante este mes de agosto que a través del hashtag  #BASERRIAZharro (#OrgullosodelCASERÍO) ha ido publicando las tareas del campo que nuestros productores están llevando a cabo mientras uno dormita en la tumbona son pequeñas herramientas valiosas porque nos sirven para caer en la cuenta de las diferentes realidades que conviven en esta nuestra sociedad moderna.

En esta sociedad moderna donde conviven una sociedad mayoritaria, poderosa y aplastantemente urbana frente a una minoría rural, los que nos movemos, al menos mayoritariamente, en la parte rural o en las poblaciones pequeñas, observamos con cierta tristeza cuando no estupor la falta de respeto de muchos ciudadanos urbanos que acuden a los pueblitos, a lo rural, como conquistadores de territorios sin ley, donde piensan que todo les está permitido y donde nadie les puede recriminar nada puesto que ellos van del constreñido mundo urbano a liberarse, a solazarse, sin normas y sin reglas que les supongan cortapisa alguna en su tiempo de ocio.