TORKEMADA

Todo un profesional

2020-01-26

Todo un profesional



El pastelero me llamaba de joven un compañero de batallas cuando según él, era capaz de negociar, retocar y retorcer mis argumentos sobre todo aquello que él consideraba intocable, la esencia a preservar y la columna vertebral sobre la que, según su opinión, se asentaba toda nuestra filosofía.

Con la edad, como se imaginarán, la cosa no ha ido a mejor, según el punto de vista de mi amigo de lucha y creo seguir siendo una persona con ideas y criterio propio pero, precisamente por eso, al estar tan seguro de lo que opino, al mismo tiempo, ello mismo me permite ser lo suficientemente flexible, tolerante y pragmático para, en la medida de lo posible, sacar adelante mis propuestas.

Estos últimos días donde el país gira ante el conflicto inexistente del pin parental que nos han colado los voxeros, huyo como gato del agua de dichos conflictos virtuales para centrar mis neuronas en otros temas más reales y que me preocupan y ocupan algo más. Precisamente,  recientemente leía una información sobre la numerosa gente que percibe ayudas directas de la PAC (Política Agraria Común) aún ejerciendo otra actividad ajena a la agricultura. Resumiendo, la gente que en nuestra argot sectorial denominamos “agricultores mixtos” en tanto en cuanto tienen, además de la actividad agroganadera, otra remuneración proveniente de la fábrica, servicios, funcionariado, etc.

Estos productores mixtos, pluriactivos los llamaría yo, son la inmensa mayoría de los productores vascos (situación trasladable a otras muchas comunidades autónomas) que comparten tiempo y fatiga entre la actividad primaria con el objetivo de complementar su renta base proveniente de otras actividades no agrarias y con otro objetivo, no menos importante, al menos en la vertiente cantábrica, como es el mantenimiento y cuidado de las tierras y bosques familiares que en gran parte están ubicados en la proximidad de la casa familiar.

2020-01-19

El relato




El relato es, según mi amigo Iñaki, lo más importante en el momento de comunicar bien sea un producto, un plato o un acuerdo político. Incluso tan importante, o más, que el propio producto, plato o acuerdo político.

Cuando uno intenta comercializar un producto nuevo, al menos en lo que a alimentación se refiere, en el momento de comunicar resulta clave que el producto tenga una historia, un relato con el que llegara sensibilizar y emocionar el hipotético consumidor. Incluso, hay asesores que, sibilínamente, te aconsejan, en caso de que el producto no tenga nada especial que transmitir, que te inventes un relato con el que envolver, cuál celofán, el producto a comercializar.

Con el nuevo gobierno español ocurre otro tanto. En primer lugar, tuvimos que escuchar el relato con el que justificaban la falta de acuerdo en las elecciones de Abril, posteriormente, nos dieron los detalles del nuevo relato sobre la idoneidad del momento para alcanzar un acuerdo entre las fuerzas de la izquierda y finalmente, escuchamos el relato sobre las bondades del acuerdo programático y sobre la elección de los miembros ( y miembras) del nuevo ejecutivo.

En lo que respecta al apartado agrario-rural, lo admito, el chasco ha sido monumental. Empezando por las personas y dado que no es secreto alguno para mis lectores, creo que la reelección de Luis Planas como Ministro de Agricultura es una pésima noticia para el sector primario puesto que este político de amplio bagaje por Andalucía y por las instituciones europeas, en mi humilde opinión, es un político plano, sin arrojo, sin arranque que diría mi madre, sin ideas propias y lo que es peor, un político que afronta las cuestiones con su perenne sonrisa pero sin entrar al tajo, sin pisar callo alguno, rodeando cualquier charco y ejercitando el noble oficio taurino, muy propio de su tierra andaluza, con unas bellas chicuelinas con las que manda los toros (problemas) al rincón del olvido.

Ya desde su entrada, tras la moción de censura a Rajoy, nos dejó bien claro que él venía a gestionar el status quo, mantuvo el mismo equipo de la ministra Tejerina (algo lógico al ser una legislatura ya comenzada) y por lo que me cuentan los mentideros ( o mentidores) de la capital, actualmente trabaja sobre la idea de continuar con el mismo equipo y sobre parecidas ideas o líneas de trabajo. En definitiva, por muy gobierno de coalición que sea y por muy progres que sean sus compañeros de fatigas, que nadie espere revolución o revolcón alguno del Palacio de Atocha ( sede ministerial). Aún así, les relato, no vayan a creerse ustedes que son ellos los únicos que poseen relato, que me encantaría errar en mis previsiones. Ya lo iremos viendo.

Pues bien, como decía el relato es, al parecer, lo realmente importante y en estos tiempos de la sobreinformación, donde se sitúan al mismo nivel y se mezclan, intencionadamente, estudios científicos rigurosos, con mensajes publicitarios, engaños llamados fake news, etc. , es en estos momentos de tanto tuit y guaxap de marras cuando resulta invisible o imperceptible el mensaje de alarma que nos lanzan los ganaderos de vacuno lechero de nuestro país, un grito desgarrador puesto que la cadena alimentaria, ósea la distribución y/o la industria transformadora, les tienen amarrados a la pata de la vaca, con un exiguo halo de oxigeno que imposibilita sacar adelante sus familias, con un sistema de organización similar a la integración pura y dura y lamentablemente, sin espacio alguno para el futuro de los más jóvenes.

2020-01-12

Talento y Talante


Talento y talante

Vuelvo de las vacaciones navideñas con un par de kilos adosados a la cintura como la cartuchera que lucía John Wayne en sus películas, fondón y desentrenado porque aunque les tengo que reconocer que uno es adicto al ejercicio de juntar letras, las vacaciones hacen estragos y uno pierde agilidad mental y agudeza visual para captar lo que es noticia o noticiable de lo que es simplemente, bazofia.



Eso sí, por muy relajado y ocioso que esté uno, no sé si es por defecto de fábrica o por habilidad innata pero es inevitable que uno mire la realidad que le rodea , las noticias que lee y/o escucha con las agrogafas que no acabo de quitármelas y que como imaginará, irremediablemente, condicionan mi mirada. Pues bien, en esas estamos cuando cae en mis manos una publicación titulada GITalent, impulsada por el diario Noticias de Gipuzkoa con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa, la Cámara de Comercio y la patronal ADEGI. Abordo la lectura de forma rápida, diagonal, desde la distancia que me causa este lenguaje técnico tan propio de las consultoras empresariales cuando las sabias palabras de Nerea Burgoa de ULMA me cautivan y provocan en mí un torbellino de reflexiones sobre cuestiones tan diferenciadas y entrelazadas al mismo tiempo como son el talento, la oferta de valor, cuestiones extra monetarias, etc. Según Burgoa, las claves para atraer y retener talento en una empresa es ofrecer una buena oferta de valor para el empleado que, por lo que cuenta, no tiene por qué estar ligada a un gran sueldo. Habla de una oferta de conciliación entre ámbito profesional y personal, de tener un entorno de vida saludable y disponer de infraestructuras de primer nivel en las que desarrollar sus profesiones.

Unas páginas más adelante, el emprendedor Hasier Larrea afirma lo siguiente: “no se trata de retener el talento en una prisión para que no se vaya, el talento tiene que fluir y moverse. Como empresa o como territorio hay que conseguir ser una parada en el que crezcan, cambien o se vayan. Aunque, lógicamente, hay que conseguir que como organización el talento que se va pueda igualarse cono el que viene.”.

Leo y entrelazo ambas reflexiones, las paso por la mirada de mis agrogafas y me surgen infinidad de reflexiones sobre la gestión del talento en el mundo agrario, bien sea la atracción de nuevos talentos bien sea la retención del talento que anida en nuestras explotaciones familiares. Por cierto, unas explotaciones familiares, pequeñas y diseminadas por el abrupto territorio.

2019-12-22

Carne sensible





El día de Santo Tomás, 21 de diciembre, suele ser un día grande en Donostia. El centro de la ciudad es tomado por cientos de puestos de baserritarras y artesanos que venden sus mejores productos y también por numerosos colectivos sociales y estudiantiles que ofrecen sus pintxos de txistorra para sacar unas perras con las que cubrir sus objetivos sociales y estudiofestivos. Una vez más, vuelve a la palestra la polémica generada por los colectivos animalistas ante el tradicional sorteo de una cerda. La cerda Ximona proviene de un pequeño caserío de Leitza (Nafarroa) que ya el año pasado tuvo que aguantar las iras de un grupo animalista, lo cual ha provocado que este año, el ayuntamiento de su localidad, la asociación de baserritarras y un grupo de consumo hayan tenido que salir en su defensa por considerar que esta ganadera es un “inmejorable aliado de los animales” y alejada de los estereotipos de otros modelos industriales que suelen ser el objetivo habitual de los colectivos animalistas.

Por otra parte y paradójicamente, al menos para mí, sin tanta polémica, ha sido anunciado que el desfile del Olentzero (para mis seguidores más allá del Ebro, personaje navideño tradicional vasco) contará con una comitiva de 600 personas que recorrerá el Centro con los señores del bosque Basandere y Basajaun, tres forzudos gentiles, un dragón, 70 duendes y enanitos, gigantes trikitilaris, seis eguzkilores, 14 leñadores en bicicleta, 60 baserritarras, tres grupos de danza y dos carrozas pero, al parecer, la comitiva no incluye ni un triste asno para acompañar al carbonero Olentzero. Alguien, ha estimado que es mejor para nuestros niños, no herir su sensibilidad y no vaya ser que salgan una malignos maltratadores de animales, que es mejor que se familiaricen con inocentes dragones, duendes, etc., y que no se acerquen al burro de marras. Eso sí, luego, nos lamentaremos que nuestros niños no tienen el más mínimo contacto con los animales y que desconocen hasta lo más mínimo del reino animal más cercano.

Pues bien, en esta Donostia del pitxiglas, más concretamente en el palacio de congresos Kursaal de Donostia fue donde las autoridades decidieron celebrar el 25 aniversario de Euskal Okela, la única carne que cuenta con la garantía de la marca de calidad Eusko Label. En pocas palabras, una carne con txapela puesto que todo el proceso, desde el nacimiento y engorde hasta el sacrificio (perdón a los sensibles) se hace en tierras vascas y bajo un riguroso control que, frecuentemente, tiene mareados a los ganaderos con tanta visita e inspección.

El acto festivo en cuestión fue como es habitual por estas latitudes, fue FCC (fino, correcto y comedido), serio dirían algunos, pero la “grisura” gipuzkoana no da para más alegrías y por lo tanto no me queda más que dos apuntar un par de cosas. Primero, un acertado homenaje a una incansable batalladora del proyecto como fue Alazne Uribarren que la dichosa enfermedad nos la llevó antes de lo que quisiéramos y segundo, un acertado homenaje a los alma mater de la historia, los ganaderos y los carniceros en la persona de 3 ganaderos y 3 carniceros. Ambos colectivos, ganaderos y carniceros, diferentes pero estrechamente vinculados y unidos por su carácter de empresarios autónomos, en un momento delicado.

Volviendo a Euskal Okela, 

2019-12-15

La sonrisa de Greta




No sé si a usted le ocurre lo mismo pero uno llega a vísperas navideñas, más que harto, de ver desde mediados del mes de octubre, fin de semana fin de semana viene, películas ñoñas de ambiente navideño donde el omnipresente santa claus aparece y desaparece y donde los amores y desamores de parejas y familias son milagrosamente reconducidas por el personaje rechoncho y barbudo, ataviado con su infalible traje rojo y al mando de un trineo tirado por renos.

Las películas, ñoñas y bobaliconas a más no poder, son magnífica compañía para la siesta que uno echa en su sillón preferido pero les advierto que dichas películas (quizás sea mucho llamarlas así) de lo empalagosas que son que hasta resultan peligrosas para diabéticos. Por cierto, me llama poderosamente la atención que esta invasión de “santas“s sea tan sumisamente aceptada por el público en general y que no opongamos el más mínimo reparo hacia este sibilino tipo de colonialismo yanqui. Tal es el colonialismo y tal es el borreguismo imperante entre los espectadores que incluso hay una cadena, la tercera, que utiliza como lema para su felicitación navideña, el castizo “Love Xmas” y el respetable no dice, ni mú.

Los americanos son verdaderos maestros en imponernos sus costumbres, ritos y fiestas, sobretodo aquellas que van más ligadas al consumo desenfrenado pero si usted recapacita un poquitín caerá en la cuenta que los verdaderos maestros no son los yanquis sino nosotros que, en verdad, somos verdaderos maestros en ir asimilando todas aquellas fiestas, ritos y tradiciones que integren una doble característica, el jolgorio y el consumismo. Así nos sumamos al Helloween, al Black Friday, al Año Nuevo Chino, CiberMonday, al Día del Soltero Chino, Día de San Valentín, ….. En definitiva, nos apuntamos a todo salvo a las propias que no cumplan la doble faceta apuntada y por ser excesivamente austeras, serias y religiosas.

2019-12-08

Resignación cristiana



Vuelvo de la gélida Vitoria-Gasteiz de participar en el lanzamiento en Euskadi del Decenio de la Agricultura Familiar. Una Agricultura Familiar que ha pasado, al menos política y públicamente, de ser un anacronismo incompatible con el libre y moderno mercado a ser, actualmente, una de las claves en la lucha para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible integrados en la Agenda 2030 de la ONU.

Según cuentan los que de ello entienden, el 80% de los alimentos son producidos por la agricultura familiar pero al mismo tiempo son agricultores familiares el 80% de los pobres del mundo mundial. Por lo tanto, aplicando la regla de tres que aprendimos de pequeños, impulsar la agricultura familiar mejorando su productividad, rentabilidad y sostenibilidad es el camino más directo y eficaz para abordar los principales objetivos como pueden ser el fin de la pobreza, el hambre cero, el trabajo decente y crecimiento económico, la reducción de desigualdades, ….

Pues bien, como decía, he participado esta semana en este acto en pro de la Agricultura Familiar pero vuelvo algo preocupado al comprobar que, una vez más, soy considerado por unos cuantos como el pepito grillo del sector, ósea, un verdadero agrotokapelotas que, según me sugieren veladamente, critico a diestro y siniestro con la libertad (o irresponsabilidad) de quién no tiene responsabilidad pública alguna. Me apena que algunas personas, con grandes e importantes responsabilidades, consideren que el objetivo último de mis escritos y declaraciones sea criticarles por el mero placer de jugar a inquisidor mayor del reino. Nada más lejos de la realidad.

Los hay que saben captar la trastienda de mis escritos. Los menos, tengo que reconocerlo y por ello no puedo olvidarme de casos como Jesús Sarasa,  ex presidente la todopoderosa cooperativa AN (Agropecuaria de Navarra) quien en un Congreso de Cooperativas celebrado en Valencia allá por febrero del 2015 tuvo la delicadeza de leer parte de mi artículo “¿Agricultura sin agricultores?” que publiqué una semana antes. En dicho artículo aludía a la imparable transformación del sector primario estatal donde el tradicional sector productor conformado por miles de agricultores y ganaderos, mayoritariamente autónomos y de estructura familiar, está siendo  lamentablemente sustituido por una prole de empleados-subordinados a las ordenes de empresas agroalimentarias, fondos de inversión y/o cadenas de distribución que, con el objetivo de garantizarse la materia prima para sus fines empresariales en forma, cantidad y precio por ellos establecidos, optan por un modelo industrial donde ni el capital ni el empresario ni muchos de los empleados están enraizados en el territorio.

2019-12-01

Perder la perspectiva




Una vez más, y van tres, el Kursaal donostiarra ha sido el escenario del Congreso GureLurra3SembrandoFuturo que pretende ser un encuentro del mundo rural y urbano de Gipuzkoa, conscientes unos y otros, que estamos embarcados en el mismo carro. Algo más de 500 personas acudieron a la convocatoria foral y escucharon los numerosos testimonios de famosos, expertos y productores sobre las aportaciones que desde el medio rural y el sector agrario se hacen al bienestar, en su más amplia acepción, del conjunto de la sociedad.
El encuentro, además de acercar la ruralidad y la urbanidad que convivimos en la sociedad actual, sirve al mismo tiempo como ejercicio de auto-afirmación sectorial que nos vale a modo de chute de optimismo que tanto requiere el sector. De vuelta a casa, veo el informativo en la televisión pública vasca y no acabo de salir de mi asombro, al comprobar que se informa de las movilizaciones agrarias en París y Dublin e incluso un reportaje sobre la fiesta de Acción de Gracias en Estados Unidos de América, al parecer una fiesta vital para el conjunto de la población vasca, mientras se silencia este importante congreso rural en la Bella Easo. En fin, alguna explicación razonable tendrá el responsable de turno.
Perder la perspectiva no es exclusivo del responsable televisivo en cuestión y muestra de ello es la locura que vivimos estos últimos días con el dichoso Black Friday, con todas las empresas, firmas y tiendas dando la murga por tierra, mar y aire para que compremos de forma desenfrenada, sin ton ni son, haciéndonos creer que es en nuestro propio beneficio y como si las compras actuales fuesen en detrimento de la siguiente locura que nos llegará, dentro de quince días, en Navidades. Por cierto, para que nos hagamos una idea de la locura colectiva, la prensa apunta que sólo en Gipuzkoa se repartirán un total de 200.000 paquetes. Luego, concluiremos que la culpa del cambio climático es de los pedos de las vacas.
Por cierto, muestras de locura son las que detecto en Abel Caballero, alcalde de Vigo, que ha hecho de las luces navideñas su santoyseña municipal y la principal atracción turística de su ciudad. Locura la de este alcalde socialista que en un alarde de delirio de grandeza, ilumina su navidad municipal con diez millones de luces led y un coste de 900.000 euros y se atreve incluso a retar al alcalde de New York sobre cuál de las dos ciudades tiene una mayor iluminación como si fuese un juego de niños que en el urinario escolar se retan sobre quién de los dos la tiene más grande. Luego, concluiremos que la culpa del cambio climático es de los pedos de las vacas.
Como decía, mantener la perspectiva no es fácil , porque muchas veces los árboles no te dejan ver el horizonte y algo así ocurre en una Donostia que mientras instala una impresionante noria para los turistas navideños mantiene a sus baserritarras de la Bretxa en unas carpas endebles que han sido zarandeadas y derribadas por el viento (no olvidemos la cercanía del mar Cantábrico) , diseña un ambicioso proyecto de remodelación del centro comercial de la Bretxa y su edificio trasero, Pescadería, además de una importante labor reurbanizadora de toda la zona que supondrá, espero, una notable mejora para los vecinos de la zona pero donde, atentos a la magnitud de la cifra, sólo hay 36 metros lineales para ubicar los puestos de los baserritarras en la trasera del antaño mercado y hoy centro comercial de la Bretxa.
La fatídica situación actual es la lógica consecuencia de unas nefastas decisiones anteriores y de una falta de visión global sobre la necesidad de una estrategia alimentaria, déficit que es patente en casi todas las ciudades, mantenida a lo largo de décadas pero, incluso más allá del afer de la Bretxa, ello no quita para que la corporación actual tenga que tomar las decisiones oportunas y nuevas acciones audaces para dotar al producto local de una presencia digna y suficiente en una ciudad que hace bandera de la gastronomía. Convendrán conmigo que la Bella Easo con su población endógena, con su población turística flotante, su hostelería y sus numerosos restaurantes, de mayor o menor pelaje, es un magnífico escenario para dar visibilidad a nuestro producto local y una magnífica ocasión para que las oportunidades que nos brinda la propia población local, la gastronomía y el turismo sean la palanca que tire del sector productor de la comarca y, lo que es mejor aún, sea el enganche para nuevas incorporaciones que doten de savia nueva que, por éstas y otras mucha razones, languidece.
Por cierto, esta última semana la Fundación Cristina Enea ha publicado un estudio sobre la percepción de la población donostiarra sobre el Cambio Climático y llama la atención que un 90% de la población considera que el fomento de productos locales sería una de las posibles soluciones al problema del Cambio Climático.
Pues bien, a lo dicho, Donostia tiene bares de pintxos y restaurantes con estrellas Michelín para deslumbrar incluso al propio Abel Caballero. Donostia tiene la Universidad de la Gastronomía, Basque Culinary Center, magníficamente dirigida por JoxeMari Aizega. ¿Para cuándo tendrá Donostia una estrategia de producto local ambiciosa y con visión de futuro?.

Xabier Iraola Agirrezabala

2019-11-24

Irrelevante





¡Judio tenía que ser! fue la exclamación que me brotó al leer la última página del libro que más me ha impactado en estos últimos años que no es otro que “21 lecciones para el siglo XXI” del israelí Yuval Noah Harari.
Mis gustos literarios navegan por la novela y desde hace unos años, por autodisciplina, voy alternando libros en euskara con otros en castellano y en esta ocasión, aunque lo habitual es optar por alguna novela, opté por este ensayo tras haber leído una reseña que me logró cautivar.
El historiador, escritor y profesor universitario, tal y como indica el propio título, a lo largo de 21 capítulos trata cuestiones como el trabajo, la libertad, la religión, la educación, .. y nos invita a la reflexión sobre esas cuestiones tan trascendentes pero que por su cotidianiedad las asumimos como tal y por lo tanto, ni nos paramos en reflexionar sobre las mismas.
En el segundo capítulo, el dedicado al Trabajo, aporta una reflexión sobre los retos que la infotecnología y la biotecnología plantean a la humanidad y asimismo, plantea la situación generada por el rápido y exponencial desarrollo de la IA (Inteligencia Artificial) y la robótica. Yuval plantea, entre otras cosas, la zozobra que genera sólo imaginar la perdida de millones de puestos de trabajo que puede conllevar la generalización de la IA y la robótica a numerosos sectores productivos. Igualmente, plantea que el ritmo del cambio en una economía dominada por la tecnología exigirá de un constante esfuerzo educativo por parte de aquellos empleados que no quieran perder comba si no quieren verse excluidos del mercado. Incluso llega a plantear la tesitura en la que la gente sea prescindible, además de como mano de obra, como meros consumidores donde los robots podrían generar productos destinados a otras maquinas y ordenadores. Es decir, el humano alcanzaría la inquietante categoría de irrelevante. Por todo ello, el autor plantea que en esta tesitura se debiera optar por proteger a los humanos (obreros) y no los empleos. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿qué les sugiere esta realidad no tan lejana como pensamos?.
Yo, como siempre, quiero llevar el agua a mi molino, a la agricultura, el mundo rural y sus gentes y a consecuencia de ello, me surgen más preguntas que respuestas por lo que he estimado conveniente compartirles mis dudas para, en contrapartida, recabar sus opiniones y respuestas.

2019-11-17

El vaso de la paciencia




No sé a usted cómo se le habrá quedado el cuerpo tras el domingo electoral pero a mí, personalmente, peor que el cuerpo se me ha quedado el alma (sensible que es uno) al observar la fortaleza lograda por la ultraderecha que, incluso, ha llegado a superar la barrera de los cincuenta diputados.

Su mensaje ha calado en municipios con fuerte presencia de inmigrantes, muchos de ellos municipios agrícolas con un sector productor y transformador altamente dependiente de mano de obra extranjera; su mensaje ha calado entre capas sociales ansiosas de más mano dura ante la cuestión catalana como si la cuestión se solucionase con sólo envolverse en la rojigualda y lo que más me duele, aunque no me extrañe, su mensaje ha calado entre gente del campo y del mundo rural que hartos de ser ignorados por el stablishment dominante hasta el momento y vilipendiados por diferentes movimientos ecologistas y animalistas, se han agarrado, como clavo ardiendo, a un mensajero que ha sabido tocarles la fibra y ablandarles el corazón para así, cosechar unos pingues resultados electorales.

Cabalgar tal Curro Jiménez por campos de cereal y apelar a los toros y la caza, más allá de apelar al corazoncito de la gente del campo y del mundo rural, resulta ciertamente estéril si queremos hacer frente a los numerosos problemas que tienen los territorios ignorados, los pueblos ninguneados y los agricultores vilipendiados pero, tengo que reconocer que, cuando menos, han tenido el detalle (por electoralista que fuese el objetivo) de acordarse de los hasta ahora ignorados.

La España ignorada, término que me gusta más que el de España Vaciada, requiere de políticas integrales que vayan, entre otras cuestiones, desde la ordenación territorial, políticas educativas, socio-sanitarias, desarrollo económico, infraestructuras tanto viarias, digitales, etc. y servicios culturales que hagan del mundo rural un territorio atractivo para vivir y trabajar. Cuestiones, por cierto, sobre las que poco profundiza la ultraderecha a la que resulta suficiente con apelar al orgullo rural para lograr la adhesión de la gente rural y dejar la concreción de sus políticas para una vez logrado el poder.

Ahora bien, conviene tener en cuenta que el rápido acuerdo logrado entre PSOE y UNIDAS PODEMOS, escenificado en el abrazo entre Sánchez e Iglesias, un abrazo de amistad más falso que un billete de 3 euros, ha soliviantado el animo de mucha gente rural y de campo con sólo pensar que determinados políticos de UP que coquetean con grupos radicales del ecologismo y animalismo, puedan dirigir las políticas públicas o cuando menos, incidir notablemente en las líneas directrices del nuevo gobierno.

El alineamiento de algunos responsables políticos progresistas con expresiones radicales del ecologismo y animalismo son la gasolina que utiliza la ultraderecha para incendiar las redes sociales, foros y grupos de whatssap que usan las gentes del rural y para atraer a su redil a gentes que, por lo demás, dado su carácter moderado y conservador, poco tienen que ver con una ultraderecha que quiere reventar, desde dentro, el sistema.

2019-11-08

Vivito y coleando





Hace bien poco comenté en otro artículo que me hallaba inmerso en un periodo de cierta debilidad y con el ánimo algo bajo. Quizás sea por ello que en estas fechas me llegan informaciones que me afectan y me dejan el alma encogida y el cuerpo traspuesto. Llego al día D, la cita electoral, con el alma supurando rabia al escuchar las barbaridades de algunos dirigentes de la ultraderecha que, independientemente de lo que sean cada uno de sus votantes, cumplen muchas características de lo que venimos llamando fascismo. Pero en fin, veremos en qué queda, la historia y que el tiempo, como siempre ocurre, ponga a cada uno en su sitio.

A estos dirigentes de la ultraderecha que, a modo de Trump ibéricos, se jactan de negar el cambio climático les hubiese invitado yo a la interesantísima jornada celebrada hace unos quince días en en el centro de investigación BC3Research ubicado en la Universidad del País Vasco donde expertos como Agustín del Prado y Pablo Manzano dieron la visión científica en un debate titulado “Rumiantes y Cambio Climático: ángeles o demonios”. Como se podrán imaginar, a lo largo de la Jornada y del posterior diálogo, sobrevolaba la polémica y el malestar generados por el informe de la ONU sobre “El cambio climático y la tierra” elaborado por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático), o mejor dicho, por las informaciones periodísticas publicadas a raíz del mismo que, dadas las prisas con las que se suelen elaborar, la inmensa mayoría de ellas estaban redactadas, siendo benevolente, en base a titulares y ecos de webs pero con la suficiente carga sensacionalista para generar la alarma entre consumidores y malaleche a rebosar entre los ganaderos.

Los científicos antes mencionados, tanto Del Prado como Manzano (apellidos apropiados para gente sensible a la cosa del campo) situaron la aportación de la ganadería al cambio climático en su justa medida y diferenciando las diferencias entre la ganadería intensiva y la ganadería extensiva. Ahora bien, los representantes del sector ganadero presentes en la sala salimos, por una parte aliviados con las palabras de dichos científicos pero, por otra parte, con el alma encogida al comprobar la fijación de algunos, tanto académicos como políticos, por señalar la ganadería y el consumo de la carne como objetivos prioritarios de su lucha contra el cambio climático al estimar, tan alegremente, como el objetivo más asequible y más fácil de alcanzar.

2019-11-03

La boina




El próximo fin de semana, usted y yo, tenemos una cita muy importante. El domingo 10 están convocadas las elecciones al Congreso y Senado y una vez constituidas ambas cámaras, será el momento de elegir el nuevo gobierno que rija los designios del país y entre otras tareas, el nuevo presidente deberá nombrar la persona que lleve el timón del Ministerio de Agricultura. Quizás lo siga siendo Luis Planas, al que yo denomino el ministro plano, o quizás se opte por una persona con más arrojo, que se moje y que, a riesgo de equivocarse, impulse políticas más osadas que vayan más allá de mantener el status quo.
La víspera, el sábado 9, en plena jornada de reflexión electoral, un grupo de jóvenes baserritarras acompañados de otros cuantos jóvenes de cierta edad, dentro de una mini-jornada titulada “Soy un joven baserritarra y estoy orgullosos de ello”, analizarán en Zaldibia, a los pies de la Sierra de Aralar, las políticas públicas que promueven la incorporación de jóvenes y la transmisión de explotaciones tanto dentro de las familias como fuera de ella y además escucharán los testimonios de cuatro jóvenes, tras los cuales, tomará la palabra el fenómeno de la comunicación agraria, el pastor asturiano Nel Cañedo que tantos seguidores tiene por sus rabiosamente provocadores videos. Por cierto, un Nel que participó en Madrid en un acto de la Fundación del Toro de Lidia y en el que apeló, dentro de un discurso más sosegado de lo habitual, al orgullo de los ganaderos y de los habitantes de los pueblos rurales.
Como decía, el encuentro es a los pies de Aralar, por cierto, una Sierra de Aralar donde todavía retumban las palabras de Aiora Goikoetxea, una joven pastora de 18 años que en un programa televisivo de Euskal Telebista, tan triste como bello en su ejecución, con su quebrada voz emocionó al espectador urbano incapaz de comprender que todavía haya gente que quiera dedicarse al pastoreo, más aún en la sierra, y que sienta su profesión de forma tan íntima y profunda.
No teman, no voy a volver a abordar la cuestión de las condiciones de vida y trabajo de los ganaderos de Aralar que se está convirtiendo en una de mis obsesiones. No, esta vez quisiera elevar la vista y ampliar el foco hasta la Unión Europea que, un pasito para adelante y cien para atrás, lleva interminables meses de análisis, estudios, negociaciones y votaciones para aprobar la enésima reforma de la PAC, la PAC post 2020, que si bien teóricamente iba a ser para el periodo 2021-2027, todo apunta y es más que patente la imposibilidad de cumplir los plazos previstos y, visto lo visto, vamos a ver si llegamos para el 2022.

2019-10-27

Cuestión de Tiempo




En un mundo cada vez más concienciado con el problemón del cambio climático y donde el transporte de mercancías, personas y bienes es uno de los grandes causantes del problema en cuestión, alucino en colores al ver el anuncio televisivo de una app que alardea de la sencillez (y bajo coste) con el que puedes revender prendas y/o objetos y así que unos pantalones que llevas 2 años sin ponértelos, los puedas revender a un cliente que, por ejemplo, se encuentre a las afueras de Berlín.

Algo similar me ocurre cuando en algunas ciudades observo repartidores de alimentos, platos precocinados, etc. que recorren a toda mecha las calles llevando su mercancía desde el establecimiento original hasta el domicilio particular de uno. Moteros y bicicleteros que se juegan el cuello al tener que entregar, pongamos, un tupper de ensalada porque, al parecer, el consumidor de marras no tiene tiempo para juntar unas tristes hojas de lechuga con algo de tomate y cebolla.

En uno y otro caso, quiero pensar que los consumidores serán plenamente conscientes de las consecuencias laborales de los intermediarios y medioambientales de los modos de transporte que acarrean su modo de actuar, sus hábitos de compra. Son libres de hacerlo, ¡faltaba más!, ahora bien, que nadie se lleve las manos cuando esta tendencia desreguladora se expanda a otras muchas facetas e, incluso, le afecte a uno mismo en su propio centro de trabajo.

Precisamente, es en este punto cuando quisiera recuperar un concepto que conocí recientemente, en el transcurso de un encuentro del proyecto europeo Fit4Food2030 como es la “conciliación alimentaria” para reivindicar el tiempo que debiéramos dedicar a un asunto que todos reconocemos como vital para nuestras vidas, la alimentación. Tiempo para pensar detenidamente qué tipo de alimentos y platos pensamos cocinar, tiempo para acudir al mercado, tiempo para ir de tienda en tienda en busca de lo mejor, tiempo para hacer cola en cada una de ellas, tiempo para mirar las etiquetas o informarse con el productor directamente o con el personal de la tienda, tiempo para cocinar y finalmente, lo mejor, tiempo para disfrutar comiendo y a poder ser, en buena compañía, bien sean familiares o amigos.

No quisiera pecar de ingenuo pensando que todos y cada uno de nosotros tenemos y/o nos tomamos el tiempo suficiente para cumplir con todos los pasos descritos en todos y cada uno de los 365 días del año. Soy consciente del modo de vida que casi todos llevamos y que las prisas nos aprietan para poder hacer la inmensidad de tareas que nos marcamos y hacer realidad las altas expectativas que nos fijamos. No obstante, creo que si rascamos algo de tiempo al exagerado tiempo que dedicamos a las pantallas que tanto tiempo nos requieren y tan poco beneficio nos reportan, hallaríamos fácilmente el tiempo suficiente para hacer realidad la “conciliación alimentaria”.

2019-10-20

Estorbo



Acabo de regresar de Roma donde he acudido a la Junta Directiva del Foro Rural Mundial que se celebra en la capital del Tiber aprovechando la mega cumbre que organiza la FAO coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Alimentación. Este tipo de organismos mundiales ejercen de imán para todo tipo de entidades, colectivos, asociaciones, lobbys y gobiernos que pasillean y trabajan en maratonianas reuniones para llevar el agua a su molino.
Los hay bienintencionados, entre ellos el Foro Rural Mundial, que pretenden fortalecer la agricultura familiar como mejor garantía para combatir la plaga del hambre desde un total respeto a los derechos humanos de los agricultores y un respeto a los valores ambientales de sus tierras frente a otros modelos impulsados por otros no tan bienintencionados, lobos con piel de cordero, cuyo único objetivo es impulsar un modelo agroindustrial orientado exclusivamente a la exportación mientras los agricultores se mueren de hambre y mientras sus tierras son esquilmadas hasta ser abandonadas y sustituidas por otras aún por esquilmar.
En esos salones romanos y en otros muchos foros multilaterales se apela con demasiada facilidad a los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU y se nos llena la boca con conceptos tan redondos como la soberanía alimentaria cuando lo que realmente se pretende es justo lo contrario.
Mientras, en este país nuestro, también tenemos mucha gente y colectivos que apelan constantemente al concepto de la soberanía alimentaria para todo tipo de reivindicaciones. Incluso, lo utilizan para interpelar y/o atacar al que ellos consideran adversario porque según ellos, la soberanía alimentaria, únicamente, se puede lograr desde la vía (estrecha) que ellos preconizan.
Tal es así que no son pocos los momentos en que uno piensa que, más de uno de ellos, llega a olvidarse que el objetivo de la soberanía alimentaria debiera ser alcanzar como país el mayor grado de autonomía alimentaria para así depender lo menos posible del exterior. No es cuestión de alcanzar la autarquía ni como bromeaba el exdirigente popular vasco Antonio Basagoiti  que afirmaba “nos matemos y comamos los vascos unos a otros por su independencia”. Ahora bien, como del blanco al negro hay una amplia gama de grises y entre calvo y cuatro pelucas hay mucha distancia, frecuentemente, observamos que los discursos y las estrategias orientadas a castigar, dificultar, torpedear y penalizar la producción de alimentos (y madera) coinciden en sus protagonistas con los que enarbolan la bandera de la soberanía alimentaria.

2019-10-13

Sal de frutas




Asistí recientemente a una sugerente mesa redonda sobre alimentación al sentirme interpelado por el llamativo título de ¨¿Somos lo que comemos o comemos como somos?” y en el transcurso de la misma escuché verdades como puños con las que, en gran medida, estaba de acuerdo. La apuesta, personal y colectiva, por una alimentación saludable y sostenible parece ser algo innegable si bien todos somos conscientes de las muchas y constantes incoherencias que cada uno de nosotros protagonizamos y que al final, la simple apelación a dichos adjetivos, saludable y sostenible, puede acabar siendo un mantra comercial en boca de cualquier despiadado.
Los alimentos de calidad y de proximidad, a poder ser de temporada, la importancia de dedicar tiempo suficiente y de calidad al acto de la compra y a cocinar, a poder ser implicando a los más jóvenes en ambas tareas, el mimo hacia los productores, pequeño comercio frente a formatos inmensos y lejanos, la opción por una hostelería comprometida con la alimentación saludable, local y sostenible, etc. son algunas de las cuestiones que se trataron en este evento donde me llamó poderosamente la atención la fuerza de la añoranza como motor de compra para muchos consumidores que, paradójicamente, piensan que todo tiempo pasado fue mejor.
Ya perdonarán los oradores de la Mesa Redonda mis habituales momentos de desconexión en los que refugio en mi nube particular (no en la de Google) pero fue en uno de estos mágicos momenticos cuando me estaba plácidamente acunado entre algodones y me vinieron a la mente dos noticias que me tienen, ciertamente, mosqueado, la rehabilitación del Mercado de la Bretxa y la apertura de un macro-outlet en Hondarribia.
Por una parte, resuena en mi interior la noticia de la apertura, forzada a toda maquina, de parte del Mercado de la Bretxa ocupada por la todopoderosa firma yanqui McDonald's que ha estampado su inquietante logo en los ventanales que han abierto tras la remodelación del edificio. La mayor visibilidad concedida a la firma norteamericana junto con el establecimiento de Burger King en la otra acera refuerzan, lamentablemente, el penoso arco de entrada de la principal calle de Donostia, el Bulevar, ciudad que aspira a proyectarse como capital gastronómica.

2019-10-06

Pesimismo


Les tengo que reconocer que no llevo una buena temporada. Los datos y los comentarios que me llegan de aquí y de allá no son nada halagüeños y consecuentemente, por mucho que uno se empeñe en ser un optimista empedernido, la moral se resiente.
La semana pasada di cuenta de los inquietantes datos sobre la brecha salarial o de rentabilidad que el campo tiene para con el conjunto de la economía (un 30% menos si contamos las ayudas europeas y un 65% en ausencia de las mismas) y si bien, cuando se manejan datos estadísticos, uno debe ser precavido y consciente que las estadísticas reflejan medias que dejan en la sombra numerosas realidades particulares, me ha llamado la atención sobremanera que los datos hayan causado una gran sorpresa en mucha gente y particularmente, entre personas con responsabilidades sectoriales tanto privadas como públicas.
Uno que ya lleva bastantes años vinculado a la cuestión, sin necesidad de grandes datos estadísticos pero con datos económicos particulares de los baserritarras en la mano y con los testimonios de los productores pululando por la mente, observa con algo más que mera preocupación cómo el buen momento que viven las exportaciones agroalimentarias estatales (para amargarme el día, mientras escribo esto, sale Trump con un tuit-bomba de los suyos sobre los aranceles a los productos agroalimentarios europeos), la fortaleza de las empresas agroalimentarias consolidándose como uno de los grandes bastiones de la economía estatal, la creciente facturación de un importante número de cooperativas agroalimentarias, etc. no acaban de llegar a la base de todo este conglomerado agroalimentario donde la grandes cifras de la macroeconomía dificultan ver las paupérrimas cifras de la microeconomía de cada una de las explotaciones y donde las bondades del sistema agroalimentario se ciñen a la faceta alimentaria mientras no repercute en la faceta agropecuaria.
No quiero ni debo generalizar porque la situación es diferente en función del subsector productivo y de la zona a las que nos refiramos pero creo que no es posible ocultar la difícil situación que vive el sector productor, en casi todos los subsectores productivos, mientras las estructuras, cooperativas, empresas y comerciales impulsadas o auspiciadas por ellos van ciertamente bien y, en algunos casos, como un tiro.

2019-09-29

Por favor, seamos serios



Asistí hace unos días al estreno del documental ZUBIAK (Puentes) en el Festival Internacional de Cine de Donostia, documental que magníficamente ha sido dirigido por el periodista irunés Jon Sistiaga y que será emitido el próximo 31 de octubre en la cadena Zero de la plataforma Movistar. No se crean que estoy haciendo publicidad de la antigua Telefónica ya que lo hago, primero, por difundir al máximo el mensaje de paz y reconciliación que Maixabel Lasa, viuda de mi amigo Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA hace 19 años, nos hace llegar con una naturalidad pasmosa e incluso incomprensible para el común de los mortales y segundo, por egoísmo, confiando que las gentes del cinealgún director de cine al ver el documental sabrá apreciar mi aportación a dicho documental, en tanto en cuanto era el alcalde de Legorreta en el fatídico momento, y así (utilizando un humor ciertamente macabro) podría ofrecerme algún jugoso contrato cinematográfico que me jubilaría de este ingrato trabajo de juntaletras.
El documental trata cosas tan serias, cuando menos, como las cosas del comer y por ello estimo un importante paso adelante que los productores promuevan iniciativas de reflexión sobre la alimentación como la impulsada por la organización agraria ENBA que nos invita el 7 de octubre a asistir a una sugerente mesa redonda en Donostia bajo el título ¿Somos lo que comemos o comemos como somos? en la que ha reunido además de una pastora, un gastrónomo, una nutricionista, una investigadora, un veterinario, un periodista, etc. con el fin de impulsar un diálogo multidisciplinar entre ellos y con el público asistente.
Más serio, aún, nos tendríamos que poner con la panda de políticos que nos han abocado a unas segundas elecciones al Congreso y Senado el próximo 10 de noviembre tras mostrarse incapaces de alcanzar acuerdos para conformar un gobierno con el que dar al estado la estabilidad que requiere. No sería justo por mi parte generalizar las responsabilidades puesto que los partidos pequeños y nacionalistas han sido ajenos al pésimo teatro con el que nos han pretendido entretener pero, todos ellos, unos con más motivo que otros, deben ser conscientes del grado de cabreo generalizado que siente la población. Los cuatro grandes (PSOE,PP,C´s y UP), por su parte, nos darán la murga con numerosos y variopintos argumentos sobre el papel que han jugado en el vodevil de los últimos meses e intentando endosar la culpabilidad al partido ajeno pero mucho me temo que…
Pues bien, yo, humilde juntaletras e insistencialista impenitente de la cuestión agraria, quisiera trasladarles, a usted querido lector pero también a estos politicuchos, la honda preocupación que me ha causado la lectura de un informe ministerial (¿seguirá en su cargo el plano ministro, Miguel Planas?) sobre el que trabajan el propio MAPA, las Comunidades Autónomas y las Organizaciones agrarias y Cooperativas, en un proceso de análisis de los diferentes objetivos fijados como prioritarios en la nueva PAC. Por cierto que, como es lógico, el primero de los objetivos es “Asegurar una renta viable y la resiliencia de las explotaciones agrícolas en todo el territorio de la UE para mejorar la seguridad alimentaria”, casi nada.

Me adentro en la letra pequeña y comienzo a sentir retorcijones de estómago al comprobar dos datos, ciertamente reveladores y que explican, sustancialmente, la situación del colectivo de productores agrarios y por extensión, la falta de relevo generacional en el campo. Primero, la renta de trabajo agrario (RTA) de los titulares de las explotaciones agrarias es el 71% del salario medio de la economía. Ósea, el salario medio de los agricultores es aproximadamente un 30% menor que al salario medio del conjunto de la población. Segundo, la Renta del Trabajo del Agricultor sin ayudas (RTASA) es, agárrense a la silla, el 35% del salario medio del conjunto de la población y el resto de sus ingresos proviene de las ayudas directas integradas en la archiconocida PAC y cuyos fondos provienen de la vilipendiada Unión Europea.
El panorama que nos dibujan estos datos y otros muchos recogidos en el informe ministerial nos presentan un panorama muy serio para los actuales agricultores pero no es menos cierto que apuntan a un futuro descorazonador para todos aquellos jóvenes que quieran incorporarse a la actividad.

Termino. No quisiera ser alarmista, pero vistos los dramáticos datos que se apuntan en dicho informe, señores políticos, ¿todavía les quedan ganas de jugar como niños a echarse las culpas de la repetición electoral o van a hablarnos de cómo solucionar los verdaderos problemas de la gente?

Xabier Iraola Agirrezabala


2019-09-22

Ironías de la vida




El poso suscitado por la visita veraniega a tierras oscenses ha sido de tal calibre que aquí ando yo en el coche escuchando y gozando con las canciones de La Ronda de Boltaña, banda musical folclórica que va, nunca mejor dicho, rondando por los pueblos y ciudades y cantando las verdades de sus gentes, de forma amateur pero con gran maestría y cuya canción AQUÍ fue el himno de la exitosa manifestación de la Revuelta de la España Vaciada celebrada el pasado 31 de Marzo.

Los ronderos serán muy de pueblo pero no por ello dejan de ser ultramodernos y tal es así que, publican sus canciones en formato CD sin caer en la cuenta que el coche de un servidor no tiene aparato de CDs sino de cassete y por ello, me veo obligado a escuchar sus poéticas y reivindicativas letras en el coche grande que, como imaginarán, es el de mi mujer.

Pues bien, iba yo conduciendo el mío, con mi cassete de rancheras de Paquita la del Barrio, tan barriobajera como maravillosa ella, cuando escucho la polémica generada en Madrid por el nuevo alcalde popular dispuesto a eliminar el proyecto de Madrid Central impulsado por Manuela Carmena y entre otras cosas, escucho como uno de los terulianos introduce la cuestión de las pegatinas de colores que deben llevar los vehículos para así ilustrar el grado de impacto medioambiental del vehículo que uno conduce. Llego a casa y tras consultar la página de la Dirección General de Tráfico compruebo que a mí cochecito no le corresponde ni pegatina y que al grande, al de mi señora, le corresponde la pegata amarilla, la más contaminante. Ósea, que no podría entrar a Madrid. ¡Pues, ellos se lo pierden!.

Si usted es lector habitual de mis filípicas, será bien consciente de mis límites intelectuales y por ello, no le sorprenderá mi mosqueo para con todos estos politiquillos que dedican su preciado tiempo a prohibir la entrada de mi cochecito en la capital del madroño cuando lo que debieran es, siguiendo la estela del magnífico informe de la ONU sobre el Cambio Climático y la Tierra, centrarse y combatir a aquellos que son los grandes contaminadores del planeta, ósea, los ganaderos y sus animales.

Las vacas, sí, como lo leen, son los verdaderos agentes contaminantes que amenazan acabar con este maravilloso planeta en el que nos ha tocado vivir y por extensión, puestos a repartir estopa a diestro y siniestro, acompañados por los perversos asesinos del globo que son los malignos agricultores dedicados a producir el grano para la alimentación animal, los ganaderos que esquilman las praderas de nuestras montañas, aquellos que recurren a abonar sus tierras con estiércol y el maloliente purin en vez de recurrir a abonos químicos, etc.

2019-09-14

El tamaño sí importa



A la vuelta de mi viaje anual al camping de Las Landas me dirigí hacia tierras aragonesas acompañado de unos amigos y de 4 adolescentes cuya única preocupación era si el municipio de destino, Aínsa, y más concretamente el hotel en el que nos íbamos a hospedar contaba con wifi o no. Broma arriba, broma abajo, la cuestión es que esta preocupación de estos adolescentes nos sitúa en la cruda realidad sobre las prioridades de la sociedad actual. Te puede faltar qué comer pero, ¡por Dios, que no caiga la maldita red!

Pues bien, al día siguiente, fue la torre del castillo de Aínsa, bella localidad oscense de la Comarca del Sobrarbe, el escenario elegido por la asociación Porc Libre para celebrar una mesa redonda bajo el título “Medio Rural, despensa del medio urbano” donde participé junto con José Casasnovas, magnífico comunicador además de veterinario y profesor, Miguel Gracia, buen conocedor del mundo rural y agudo socialista además de presidente de la Diputación Provincial de Huesca, y este humilde juntaletras que tras ser presentado como “agroagitador” y vista mi actuación y falladas las expectativas creadas, creo que seré rebajado a  simple “agrotokapelotas”.

Les aclaro. Porc Libre es una pequeña asociación de porcinocultores que, como bien dice su nombre, van “por libre” y sin estar supeditados a ningún sistema de integración, sistema por otra parte, que se expande y crece vertiginosamente en amplias zonas de la España vaciada. Esta asociación, comandada por la delicadeza en las formas pero en la claridad de objetivos de una mujer como es Pilar Fumanal (bien apoyada por un equipo espléndido), desarrolla una actividad, callada pero efectiva, para defender el modelo de explotación ganadera familiar, autónoma y libre frente a otros modelos donde, frecuentemente, el proyecto crece sin alma ni arraigo alguno. Paradójicamente, estos ganaderos que van por libre quieren unirse, asociarse y empoderarse colectivamente para que las administraciones (tanto políticos como técnicos) les tengan presentes en el momento de aprobar normativas, programas, planeamientos y para que sean capaces de admitir las diferentes necesidades de las diferentes realidades que conviven en el sector productor del territorio.

Como se podrán imaginar, la inconmensurable belleza del paisaje pirenaico, sus gigantescas montañas y su majestuoso río han logrado que los turistas se sientan prendados por la zona, su naturaleza, paisaje y sus pueblitos, por cierto, unos pueblos que ven como la actividad turística va, poco a poco, imponiéndose como actividad principal en la economía municipal. Tanto es así que incluso comienzan a surgir los primeros roces entre las diferentes actividades presentes como puede ser el turismo y la ganadería t tanto es así, que con el ánimo de prevenir antes de lamentar y curarse en salud, algunos municipios, jaleados por ecologistas lejanos y apoyados por los empresarios turísticos, han decidido matar moscas a cañonazos y así impulsan planeamientos y normativas que al mismo tiempo que impiden la proliferación de lo que ellos llaman “macrogranjas” y que tanta alarma suscitan, provocan la asfixia y muerte de pequeñas explotaciones ganaderas.

El debate de las macrogranjas y la mala prensa de la ganadería intensiva ....

2019-09-04

El verdadero G7





Biarritz, bella localidad de Euskadi Norte o del País Vasco-francés, como usted quiera o sienta, acogió hace un par de semanas la Cumbre del G7 donde los mandatarios de los siete países más avanzados económicamente del planeta (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) y que representan más del 64 % de la riqueza global, se reunieron en torno a una mesa para, coloquialmente hablando, repartirse el pastel mundial.
Parece, según he podido leer, se arrejuntan para analizar la situación actual mundial y los diferentes escenarios que se vislumbran para el futuro más cercano y posteriormente, por aquello de que el roce hace el cariño, se prometen fidelidad y apoyo mutuo en todas aquellas medidas encaminadas al logro de las conclusiones adoptadas previamente en dichas Cumbres que, finalmente, materializarán a través de sus peones en foros y entidades mundiales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMIo la OMC.
Como se podrán imaginar, a pesar de la importancia de los temas tratados en dichas reuniones, las discusiones del G7 ni son abiertas ni existe acceso público ni a documentos previos ni finales por lo que, por expreso deseo de los convocados, la única información que nos llega al común de los mortales es la grandilocuente declaración final que, paradójicamente, no va más allá de una simple nota de prensa.
Pues bien, los preparativos previos a la Cumbre y las medidas de seguridad adoptadas durante los días de su celebración han sumido en el caos a la población local y la afección, tanto a locales como a los miles de turistas presentes en la zona y a esos otros miles de ciudadanos europeos de origen magrebí y portugués que vuelven cada verano a su casa nativa, ha sido de tal magnitud que, salvo cuatro mandatarios de la corte parisina y algún que otro mayorista turístico encantado por la proyección de la ciudad, les reconozco que todo pichichi se ha cagado en lo más barrido por lo que, no me quiero ni imaginar, el trabajo realizado por las brigadas encargadas de limpiar el buen nombre de la madre de Macron.
Pero más allá de estas “anécdotas”, me llama poderosamente la atención, cómo un pequeño puñado de personas acumulan tal poder y poseen la potestad de materializar sus ideas a través de diferentes foros e instituciones mundiales que, además, serán proyectadas al conjunto de la población mundial a la que, lamentablemente, les es reservado el papel de observador.
Pues bien, el otro día, mientras sudaba la gota gorda en mi carrera matutina, me dediqué, mentalmente, a hacer un ejercicio de paralelismo o una triple pirueta ideológica, como quieran llamarlo y me autopregunté, quiénes son el G7 de la agricultura española, ósea, quiénes son las 7 personas más poderosas y/o influyentes en lo que a política agraria se refiere, más allá de los políticos al uso y de los dirigentes de las diferentes organizaciones agrarias.
Llegué a casa y tras el imprescindible desayuno y la pertinente ducha, me puse a elaborar la lista de los 7 agropoderosos y ésta es, con el permiso y perdón de aquellos que se sientan ofendidos al quedar excluidos de la misma, la lista resultante que paso a enumerar, no por orden de poder, sin orden ni concierto alguno: Tomás García-Azcárate, José María García Álvarez-Coque, Gustavo Duch, Eduardo Moyano, Raúl Compés, Carlos Buxadé y Jaime Izquierdo. Repaso el listado y reparo en dos cuestiones, no me ha salido muy igualitaria al haber sólo hombres y segundo, según una clasificación ideológica del listado que quiero dejar bien claro que es personal e intransferible, salvo uno, mi gran amigo Carlos, el resto creo que orbitan por la progresía o el izquierdismo que va del rosa palo al rojo más intenso.
Con respecto a la primera cuestión, la relativa a la falta de mujeres, teniendo en cuenta que el actual G7 hasta hace bien poco, previo a la exclusión de Rusia por su posicionamiento en la cuestión de Crimea, estaba conformado por 8 miembros, ósea era el G8, he creído de justicia habilitar el octavo asiento a una influyente opinadora como es Lucía López Marco que difunde opinión y sabiduría a través de su blog Mallata.
Ahora bien, con respecto a la cuestión ideológica del Grupo, creo que es llamativo cuando menos, la infrapresencia, cuando no ausencia, de personas-reflexionadores-opinadores-teóricos que se acerquen al hecho agrario y rural desde la derecha con una mayor querencia por la cuestión productiva, la visión empresarial y otra serie de cuestiones inherentes a una visión más apegada al terreno del centro-derecha. Los hubo, al menos en los primeros años de la Democracía, con personajes como Lamo Espinosa, Ballarin, etc. pero, pudiendo pecar por supina ignorancia, creo que en la actualidad, brillan por su ausencia.
La derecha, el centro-derecha en general, pienso que es más proclive a la acción, a la toma de decisiones empresariales y que por lo tanto, no considera necesaria la reflexión o teorización del hecho agrario y rural. Quizás piense alguno que bastante es con ir capeando las tormentas y vaivenes del mercado como para, además, dedicarse a reflexionar sobre el futuro de la agricultura, del consumo, de los bienes públicos inherentes a la actividad primaria (medio ambiente, salud pública, etc.). Quizás hayan delegado esa función de otear y diseñar el futuro en manos de los directivos de las grandes empresas agroalimentarias y distribución que con sus decisiones empresariales están diseñando y condicionando, de arriba a abajo, la política sectorial del país. Quizás no hayan valorado suficientemente la importancia de estos teóricos en el ámbito europeo y su influencia en cuestiones vitales como la PAC.
Visto lo visto, llego a la conclusión que deberé seguir reflexionando sobre la cuestión. Mientras tanto, espero que a semejanza de los documentos secretos del G7, alguien me ilumine y me muestre quiénes podrían complementar el grupo propuesto hasta consolidar, cuando menos, un G15 que son los que, en verdad, diseñan y proyectan el futuro del campo.


Xabier Iraola Agirrezabala

2019-07-28

Demasiado Tarde




La muerte o ausencia prolongada de una persona suele ser una inmejorable ocasión para valorar en su justa medida lo que dicha persona aportaba a tu vida. Todos tenemos a nuestro alrededor alguna persona que por su cercanía, familiaridad o exceso de confianza no alcanzamos a apreciar su valor y lo que supone para nuestras vidas, solemos minusvalorarlas e incluso, en muchos casos, ningunearlas y hasta despreciarlas pero, la ausencia definitiva de esa persona, su muerte, la transforma en omnipresente y se nos aparece en todos y cada uno de los momentos, ocasiones y rincones del día a día en los que, hasta entonces, pasaba desapercibida.



La persona que hasta su muerte te resultaba invisible, como decía, se te aparece en cada uno de los recovecos de tu vida y es entonces, quizás demasiado tarde, cuando la valoras. No se crean que este fenómeno nos ocurre sólo con las personas sino que es trasladable a cuestiones como la salud, a entidades, lugares, colectivos, etc. que nos acompañan a lo largo de nuestra vida y que debiéramos valorar y apreciar en su justa medida pero también en su justo momento y no, como señalaba antes, demasiado tarde, cuando no hay marcha atrás.



Esta mini reflexión viene a cuento de un comentario de un propietario forestal que me detallaba una conversación mantenida con un guarda forestal, colectivo crítico con la política forestal impulsada en las últimas décadas desde las instituciones y desde el colectivo de propietarios forestales, que alarmado por las gravísimas consecuencias de la enfermedad de la banda marrón en nuestros pinares, le llegó a manifestar al propietario su pesar por dicha situación y le reconoció que los denostados pinares cumplían una importante función medioambiental, más concretamente, desde el punto de vista de la biodiversidad.



Algo similar nos ocurre con la ganadería extensiva desarrollada en nuestras montañas y más concretamente, con aquellos ganaderos que, haciendo o no la añorada trashumancia, suben a los pastos montanos y se les aboca a convivir con todo tipo de alimañas y fauna salvaje, se les atemoriza con la reintroducción de especies como el lobo o el oso, se les complica la vida con todo tipo de ilógicas normativas y excesos burocráticos, se les niega las condiciones de vida digna más básicas y así, suma y sigue, hasta que los maltratados ganaderos decidan arrojar la toalla, cambiar de raíz su manejo ganadero extensivo hacia un modelo intensivo o, lo que es peor, se les dirige, sí o sí, hacia un callejón sin salida. Mejor dicho, sí que tiene salida, pero es la salida del sector.