TORKEMADA

TORQUEMADA

2018-07-15

TORQUEMADA

 

Recientemente, al salir de un entierro, acudí a una sociedad gastronómica de Antzuola donde un parlamentario le advirtió al estiloso camarero, hijo de la difunta, que se asegurase bien del origen de las bebidas que iba a servir puesto que al estar yo entre los congregados, en caso de detectar alguna bebida que no fuese “Made in Euskadi”, se podía ver “ascendido” a las redes sociales por este humilde juntaletras que, sin pretenderlo, es visto por algunos como un Torquemada agroalimentario y ello, por el único hecho de ir mostrando las incoherencias de algunas gentes y/o instituciones que con la boca grande dicen defender el producto local y con la boca pequeña, con la de todos los días, nos demuestran día sí y día también, que sólo miran al precio. Eso sí, en este tipo de renuncio pillo a alguna institución, como se imaginarán, soy implacable pero para otros casos (privados) procuro, desde la discreción, comunicárselo al afectado y buscar que se corrija la actuación incorrecta o mejorable. Todo ello, sabedor como soy que uno mismo incurre en todo tipo de incoherencias a lo largo del día.

Ahora bien, si lo del origen de los alimentos, y particularmente en lo que se refiere a su correcto etiquetado es una de las cuestiones que me hincha la vena, en estos últimos tiempos, existen otro tipo de cuestiones que me encienden como un mechero y entre ellas destacan los nuevos hábitos alimentarios y consiguientemente, los hábitos de compra que, para más INRI son radicalmente incoherentes y/o contrarios con lo que, teóricamente, decimos defender.
Estos días, como ejemplo, veo en televisión unos anuncios de una empresa que instala bidones de agua en los domicilios particulares, al estilo de lo que aún se ve en algunas oficinas, y yo me pregunto cómo puede ser que haya gente tan sinfuste que, teniendo actualmente un agua potable de alta calidad en nuestras casas y oficinas, pueda ser tan snob y opte por instalarse esta solemne chorrada en el salón de su casa. Igualmente, tal y como perfectamente expone mi amigo Jaime Izquierdo, numerosas cadenas de distribución, sacando pecho y haciendo bandera de ello, han anunciado que progresivamente irán eliminando los huevos de jaula y sustituirlos por huevos de gallinas en suelo. Personalmente, no estoy en contra y además creo que es una tendencia imparable, ahora bien, debemos ser consciente que los productores subieron las gallinas del suelo a las jaulas porque alguien pensó que este sistema era mejor, más higiénico y más controlable sanitariamente hablando, frente a la antigualla del tradicional sistema de gallinas que correteaban por el suelo y que comían vete a saber qué, pues bien, ahora, paradójicamente, también como signo de modernidad y naturalidad, nos dicen que las gallinas deberán volver a tener los pies en la tierra. ¿Dónde tienen los pies, o mejor dicho la cabeza, los propulsores de ambas medidas? 

2018-07-08

Segurolas




He pasado unos pocos días de asueto familiar en Sevilla y les tengo que reconocer que vuelvo abrumado por la riqueza patrimonial de la capital hispalense y transformado en un verdadero “capillitas” cuya fe adormecida ha sufrido un fuerte revolcón al comprobar lo que allí se estila. Vino blanco y pescaito a tutiplén pero al mismo tiempo, en lo que a cuestiones de comer y beber se refiere, inquietado por la pujante presencia de franquicias alimentarias por doquier que arrinconan a las tascas y bodegas tradicionales que, como la Bodega Hijos de Mayoral con sus tinajas de barro, mantienen la esencia de la tradición propia de la tierra. En tierras de Triana conocí la muerte de mi amigo Patxi Ezkiaga, hermano de La Salle, poeta y legorretarra de pro, de hondas convicciones humanistas y que mamó su amor patrio de su propia madre, la gran Manuela, por lo que no me queda más que recordarle y aprovechar la coyuntura para hacerle este sencillo pero merecido homenaje.

Sevilla, entiéndase su provincia, tienen un fuerte peso agrícola tanto en la propia Comunidad Autónoma andaluza como en el conjunto del estado y precisamente de ahí proviene el nuevo ministro de agricultura del gobierno socialista, Luis Planas, que tal y como dije anteriormente, es un viejo conocido del sector productor andaluz (dos veces consejero en diferentes gobiernos) y por ello mismo, gran conocedor de los entresijos de la política comunitaria (en nuestro sector primario, teniendo en cuenta la trascendencia de las decisiones adoptadas en Comisión y Europarlamento, quizás, debiéramos referirnos a ella como PAI - Política Agraria Interna) donde el pasilleo y el trabajo de persuasión ante otros estados miembro, a la postre, son fundamentales.

2018-06-24

Si defraudas eres la leche



Dicen que el futbol sustituye al circo en lo que a entretenimiento del vulgo se refiere y mucho me temo que la frase no anda errada si nos atenemos a la situación de estos días donde el país se paraliza frente al televisor para seguir las proezas de los nuevos héroes e el mundial proyectado a honra de Putin. A mí, personalmente, el futbol no me atrae lo más mínimo, sólo veo los partidos en que juega mi hijo, y además, estos últimos días ando algo enfadado al comprobar las proezas de Cristiano Ronaldo y que en este país, donde un ministro se ha visto obligado a dimitir (en mi opinión, no tenía otra alternativa posible) tras conocerse que fue sentenciado a pagar a la Agencia Tributaria un total de 365.939 euros por utilizar una empresa interpuesta para pagar menos impuestos entre 2006 y 2008, en esas mismas fechas, un futbolista como CR7 ha propuesto a la Abogacía del Estado aceptar una condena de dos años de prisión y el pago de una multa de 18,8 millones de euros para así, cerrar la causa abierta en su contra por un presunto fraude fiscal de 14,7 millones de euros. ¡Casi ná!

Como se imaginarán, mi indignación es con esos miles o millones de personas que mientras se quejan porque no haya fondos para impulsar medidas sociales, al mismo tiempo, son capaces de perdonar, amparar y mirar para otro lado ante las tropelías del futbolista, única y exclusivamente, porque es un as con el balón. Mientras la Federación y liga profesionales se soliviantan por pitar al himno, son incapaces de llegar a un acuerdo entre todos los clubes para impedir el fichaje de cualquier jugador y/o entrenador que sea un defraudador a la Hacienda, ósea un defraudador a todos nosotros. ¿Pues que quieren que les diga? Todo lo que nos ocurre, o casi todo, nos lo tenemos más que merecido.
Como les decía, yo solo veo los partidos que juega mi hijo y con ese objetivo asistí hace un par de semanas a un torneo que se jugó en Rodez (Francia), una pequeña ciudad digna de visitar en el departamento de Aveyron, y fue justo en el desayuno cuando pude observar que los yogures ofrecidos nos mostraban la imagen de unos productores bajo el lema “nuestros ganaderos se comprometen” y se incluía un logo que informaba sobre la procedencia 100% francesa de la leche utilizada. Un pequeño gesto que, a mí al menos, me parece positivo e ilustrativo de iniciativas a impulsar para fomentar el consumo del producto local.

2018-06-17

Agro Fake News



No conozco a nadie de mi alrededor que esté contento con el tiempo que sufrimos en nuestro país. Llevamos meses sin ver el astro rey y sentir el calorcito en los huesos, con escamas como piel y con una depresión de caballo al comprobar que, día sí y día también, llueve, hace frío y/o el cielo está totalmente encapotado; tanto es así que incluso, según informa la prensa local, la venta de cápsulas de vitamina D ha crecido un 60% en los últimos meses.

Los que quieren ir a la playa no saben cuándo estrenarán el bañador nuevo y lucirá tipín, los que viven de la hostelería están que trinan porque el mal tiempo retrae el consumo callejero, los que quieren trabajar la huerta tienen la tierra encharcada (esta temporada toda la producción agrícola será, por decreto ley, producción hidropónica), los txakolineros esperando la floración y mis queridos ganaderos, salvadas las excepciones, sin poder meter los tractores en las praderas bien para cortar la hierba, hacer bolas de silo y/o esparcir el purin. Ósea, un asco.

Con este tiempo de marras y el mundial en ciernes, el pópulo consume televisión a tope, unos viendo las tertulias de vísceras con la B. Esteban de reina de los platos, otros cuantos viendo las tertulias políticas con A. Esteban de rey de las declaraciones aunque la dimisión de Maxim I el Breve, lo haya desbancado, momentáneamente al menos, y otros cuantos, los más futboleros, sorprendidos con las idas y venidas de otro vasco J. Lopetegi para, finalmente, otro vasco, no rey pero sí cuñado del mismo, I. Urdangarin, acabar de rematar la semana. Me reconocerán, tal y como recogen los memes que recibimos por guaxap, los vascos estamos en la pomada.

En esta sociedad moderna la imagen y la comunicación lo es casi todo y por ello es importante estar en la pomada, bailando en varias pistas al mismo tiempo y muestra de ello es el trabajo que deben hacer nuestros productores para enganchar y alinearse con otras disciplinas como pueden ser los cocineros, los influencers, críticos gastronómicos, periodidas, etc. con el doble objetivo de, en primer lugar, visibilizar y proyectar su mensaje y por otra parte, vincular la producción con esos otros mundos de los que depende impepinablemente.

2018-06-10

El difícil arte de convivir


Los que nos dedicamos, aunque sea en nuestro tiempo libre, a la noble tarea de juntar letras para exponer nuestras ideas , criticar al ajeno y alabar a los amigotes, por lo menos esta semana, no nos podemos quejar porque la actualidad política nos proporciona más munición de la que podemos gastar en tan escaso tiempo. Han echado a Mariano, formalmente a través de una moción de censura, donde una vez más los vascos algo hemos colaborado, pero si nos paramos a reflexionar un ratito, nos daremos cuenta que a Mariano le han echado sus amigos, o al menos los que lo fueron no hace mucho, porque con sus prácticas mafiosas y corruptelas varias han generado un aire pestilente incapaz de soportarlo hasta por ellos mismos.
Mariano creyó que la corrupción sería tapada por la mejora económica pero no cayó en la cuenta que los humanos no podemos vivir en un ambiente tan contaminado y así, le resultó imposible convivir con la herencia recibida (no la de Zapatero sino la de Aznar) y además, para más INRI, su ex – jefe y ex – amigo, Don José María, ha resultado finalmente un pepito grillo con el que es imposible convivir, un molesto jarrón chino y un ególatra que sólo se aguanta  a sí mismo.
Se fue Mariano y llega, deprisa y corriendo, Pedro. Nos presenta su cuadrilla y la verdad sea dicha, no tiene mala pinta. Mucha gente preparada, mucha mujer y el ministro del ramo, el de Agricultura, Luis Planas, es un viejo y apreciado conocedor del sector primario. Ahora bien, nuestro Luis tendrá que aprender a convivir, especialmente, con sus compañeras de mesa, Nadia Calviño de Economía, famosa en la Comisión Europea por sus informes apoyando el recorte de fondos para la política agrícola y con la titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que se encargará de asuntos tan importantes para el campo como el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Difícil convivencia, adivino.  
Parecidos problemas de convivencia tengo yo con mis críticos asiduos pero la edad y la piel de paquidermo con la que cuento, hacen que ya haya optado, lisa y llanamente, por convivir con mis críticos, por muy aguafiestas que sean. No se crean que resulta fácil la tarea y menos cuando en temas como en Aralar (el eterno conflicto sobre las infraestructuras requeridas por los pastores de la Sierra) algunos conservacionistas se mosquean porque les llamo radicales al oponerse a la ejecución de dichas infraestructuras mientras hemos conocido, estos mismos días, que un pastor que iba a su txabola a lomos de su caballo por una vereda en condiciones climatológicas penosas, se cayó junto al animal y tuvo que ser rescatado por la Ertzaintza en helicóptero. Según parece, los ganaderos del siglo XXI tienen que seguir conviviendo con las reglas de juego del siglo XIX, eso sí, porque lo dicen ellos.
La convivencia, como decía, entre personas, especies y tiparracos diferentes es tan difícil como necesaria pero me permitirán decirles que la gente del campo está hasta los mismísimos de gentes (quizás, me tenga que incluir yo mismo) que no tienen repajolera idea de sus formas de vivir, sentir, trabajar y divertirse, les “recomienden” cómo hacerlo y así, día sí y día también, vamos escuchando que los agricultores deben convivir con todo tipo de especies que habitan en el territorio, la famosa biodiversidad,  porque alguien ha decidido que hasta la rana meridiana tiene más derechos que el propio agricultor y añaden que, si hace falta, ya se le darán las oportunas ayudas para asegurar su supervivencia (entiéndase la de los bichitos). Al pastor se le dice, frente a los que claman por fomentar la presencia del lobo, que tiene que aprender  a  convivir con unos pocos daños, que les serán indemnizados y además, que debiera convivir con los turistas atraídos por la belleza del lobo. A los forestalistas y fruticultores, se les dice que deben aprender a convivir con la plaga del corzo que devoran los brotes y pelan los troncos jóvenes y que en su caso, también aquí, se indemnizará como corresponda. A los ganaderos, se le dice que deben convivir amistosamente con los buitres que atacan sus terneras recién paridas en el monte y para apaciguar los ánimos, una vez más, se recurre a las dichosas indemnizaciones. A todos ellos, agricultores, pastores, fruticultores, forestalistas, ganaderos y otra mucha gente, se les dice, quizás con el afán de rematarlos, que deben convivir con la plaga de jabalís que asolan gran parte del país y aunque la idea de indemnizar sus daños está ahí, bien es cierto que las dimensiones del problema de los jabalís es de tal envergadura que, mucho me temo, es prácticamente inabordable. Eso sí, hasta que alguien reviente, y la lie parda.
La convivencia de la gente del campo con las diferentes especies de fauna salvaje que campan a sus anchas por un abandono progresivo de la actividad y por la inquietante despoblación en amplísimas zonas de la Península, me hace pensar que las continuas apelaciones a la cordial convivencia ni pueden ni deben servir como excusa para tapar la inoperancia de aquellos que tienen que adoptar decisiones duras y difíciles pero, irremediablemente, necesarias e inaplazables.Lamentablemente, las decisiones se retrasan hasta el infinito y mucho me temo que la aparición de daños por jabalís en los jardines urbanos de alguna capital y/o algún daño irreparable de los buitres sobre algún niño o anciano en parques periurbanos serán el detonante de la rápida y contundente reacción que necesita la cuestión y que sea asumida como prioridad por parte de nuestras autoridades.
Los hay, por otra parte, quienes piensan, que estos problemas se solucionan y que las protestas se acallan con ayudas, subvenciones y migajas. Craso error. La gente del campo no quiere ayudas ni por producir ni por no hacerlo pero menos aún por convivir con la fauna salvaje. La gente del campo quiere precios justos y reconocimiento social. Punto pelota.


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-06-03

ENMIERDADOS


Salgo a correr por las mañanas, temprano, a las 6 de la mañana, mi tendencia a engordar me obliga a no bajar la guardia y por ello, me obligo a salir a correr unos 4-5 días a la semana, unos 10 km al día. Nada más iniciar la carrera me suelo encontrar con un joven que pasea su perrito mientras mira atentamente la pantalla de su móvil y/o se agacha para recoger los excrementos del minican. Le miro y me pregunto qué pensará este vecino de mí, por correr a semejantes horas. Me imagino su respuesta. Lo entiendo. Ahora bien, si él supiese la lástima que me produce verle a esas horas agacharse para recoger las cacas de su chucho, seguramente que empatizaríamos rápidamente.
La sociedad actual fruto de una concentración en las ciudades, desarrollada durante décadas, con un abandono de los pueblos y zonas rurales ha conllevado, irremediablemente, un alejamiento de una realidad agraria que, básicamente, se limita a estos pueblos y/o a los barrios rurales de las ciudades. La concentración de gente y actividad en las ciudades ha conllevado que muchos de nuestros conciudadanos sólo salgan del perímetro de su ciudad, de las murallas de su fortín y se acerquen a los pueblitos y a los territorios rurales con un objetivo que va desde el paseo por senderos, caminos rurales, bosques y montañas, hasta la recogida de setas, la caza (en este colectivo existe aún un mayor vinculo con lo rural), la práctica de la escalada, rutas de bicicleta de montaña o las tan exitosas carreras de montaña, trails, ultra-trails, y como consecuencia directa, se incrementa la incomprensión de los moradores de las ciudades para con la actividad de los productores.
En estas estamos cuando los ganaderos, minoritarios entre las minorías incluso en muchos municipios pequeños, andan con el culo prieto, sin saber cómo acertar para no irritar a vecinos y paseantes que se ponen como fieras cada vez que nuestros ganaderos expanden el purín, la mierda de sus animales, con sus cisternas para abonar sus praderas. Imagino que la inmensa mayoría de mis lectores lo sabrán pero los ganaderos no se esparcen el purín por sus fincas por joder al vecino ni porque les gusta pasear con su cisterna ni por fardar que la suya, la manguera, es más larga que la del vecino. No. Los baserritarras esparcen el purín de sus animales para abonar sus praderas, para aportarles los nutrientes que requieren para así poder recolectar, posteriormente, una hierba de calidad que, a la postre, es la base de la alimentación de su ganado y porque además, haciendo suya la máxima de la economía circular y del reciclaje, cuanto más purín, abono orgánico, puedan aportar a su tierras, menos abono químico tendrá que utilizar.
Para más INRI, ...

2018-05-27

La Joya de la Corona


Aralar es una joya de la naturaleza que los vascos, guipuzcoanos especialmente, aman y valoran positivamente por su alto valor medioambiental e incluso por el significado que tiene para nuestra cultura por lo que se ha erigido en un símbolo de lo nuestro que trasciende lo meramente natural y/o medioambiental y se ha transformado en un mito que alcanza reflexiones y planteamientos del  ámbito socio-político.
En estos momentos, Aralar está siendo el escenario de una cruenta batalla que se libra de forma soterrada, sin mostrar públicamente las armas y que aflora a la escena pública de vez en cuando. Por una parte están los baserritarras que con su trabajo diario, el cuidado de su hacienda ganadera, con el pastoreo y con la gestión sostenible del territorio (el Parque de Aralar alcanza las 11.000 hectáreas) son los verdaderos gestores y garantes del actual estado del monte y por lo tanto, los principales guardianes de que Aralar siga siendo por muchos años más, un territorio tan valorado por la sociedad en general pero ni debemos ni queremos olvidar que el resultado obtenido no es algo espontáneo sino el fruto y consecuencia de la acción de las personas que se dedican a la actividad ganadera (en el 2017 subieron al Parque 19.677 ovejas, 1.303 vacas, 1.031 yeguas y 188 cabras) y forestal, ósea, a la acción humana. Junto a ellos está una gran parte de la sociedad vasca que sabe valorar los beneficios aportados por estos baserritarras y que quieren que sigan, al menos, como hasta ahora y a poder ser, en mejores condiciones para así asegurar su proyección futura.
Por otra parte, están los radicales del conservacionismo que abogan por un silvestrismo alocado donde desaparezca la acción humana en el territorio y se eliminen de la faz de la tierra todas las actividades gestionadas por las personas y que no resulten, todo lo natural y espontáneas que ello quisieran. Son aquellos que prefieren que, sin decirlo explicita y públicamente, se de un abandono paulatino de la actividad ganadera y consecuentemente, el terreno sea invadido por la maleza que, espontáneamente, irá ganando presencia y cuerpo hasta derivar en una masa boscosa densa, compacta e impenetrable donde el ganado y las personas sean expulsadas y la fauna salvaje y las llamas pasten a sus anchas.

2018-05-20

Escupir para arriba



A la vuelta de las fiestas patronales, con el cuerpo dolorido por el bamboleo y rígido como si lo hubiese encorsetado con hormigón, no salgo de mi asombro de la escandalera que se ha montado por la compra de un chalet por la pareja de líderes de Podemos, Montero-Iglesias, que han decidido invertir su presente y futuro en un chalet en la sierra que les va a costar, nada más y nada menos que, 600.000 euros. Dice la prensa cortesana que el chalet donde los Iglesias-Montero piensan criar los mellizos lo mejor que puedan, correteando por el jardín y pronto dando las primeras brazadas en la piscina privada, es un verdadero casoplón que para sí quisieran, no sólo sus millones de votantes y seguidores, sino también varios millones de votantes de esa derecha ultraliberal y capitalista a la que tanto atacan por sus usos y costumbres burguesas.
A mí personalmente no me parece nada mal que nuestros políticos tengan patrimonio e inviertan su dinero lo mejor posible dentro de la legalidad por supuesto y es más,  incluso me parece más rechazable la tendencia populista de algunos políticos que aparecen ante los medios haciendo gala de sus miserias, de no tener un duro y malvivir de alquiler. En estos casos y/o similares, la pregunta que me suelo hacer yo es: ¿cómo demontres voy a dejar que un desastre como tú gestione los dineros públicos si no eres capaz de gestionar correctamente los tuyos?
Ahora bien, en el caso podemita del que hablamos, creo que el revuelo proviene más del mosqueo de millones de personas que haciendo suyo el dicho de mi suegra “Cuanto más alto escupas, más te caerá encima” que lo utiliza para referirse a flagrantes casos de incoherencia , como decía, el pópulo no ha dejado pasar la oportunidad de sacarles los colores a estos políticos que ponen a caldo perejil a todo bicho viviente y que, siendo víctimas de su propia medicina, nos les va quedar más remedio que lamerse las heridas provocadas por el deporte rey, el despelleje del vecino.
Si les digo la verdad, a mí ni me va ni me viene lo del casoplón, lo que realmente me ha extrañado es leer las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que con la elección de una casa en el municipio de Galapagar, municipio de 30.000 habitantes, lo que pretenden es “acercarse más al campo” porque en primer lugar da muestras de lo que para ellos es el campo,, ósea el jardín de una urbanización y además, si lo que realmente querían era acercarse al mundo rural, aproximarse a la tranquilidad de un pueblito, que sus mellizos se criasen en un entorno saludable y demás argumentos lógicos en todo progenitor que se precie, lo que tenían que haber hecho era irse a vivir a uno de los cientos de pueblitos semiabandonados que circundan la metrópoli madrileña y así aportar su granito de arena a la política contra la despoblación rural que tanto dicen combatir.
Las provincias que rodean la capital del madroño conforman una enorme estepa desértica donde escasean los de edad media, se extinguen los niños y hasta escasean los ancianos en un entorno realmente hostil para la vida actual y en un territorio sin oportunidades de desarrollo social y económico y donde la gente, en silencio y con resignación, abandona por la puerta de atrás la tierra que les vio nacer por lo que imagino que serían legión los alcaldes de contar con estos ilustres vecinos en su censo menguante.

En Euskadi no llegamos, ni de lejos, a estos extremos y son muy pocos los casos de pueblos abandonados pero son numerosos los datos, sacados de aquí y de allí, que leídos e interpretados conjuntamente nos hacen ver que la realidad no es ni tan equilibrada ni tan bonita como la pintan y así, en estos momentos donde se está tramitando el documento de aprobación inicial de las Directrices de Ordenación Territorial, las famosas DOT y donde se vanaglorian de haber logrado un asentamiento poblacional bastante equilibrado a lo largo y ancho del territorio , podemos comprobar que las tres áreas metropolitanas de las capitales vascas aglutinan el 72% de la población, resultando altamente preocupante el efecto succionador de Vitoria-Gasteiz con respecto al conjunto del territorio alavés y la fatal atracción que ejerce la costa que va, imparablemente, vaciando las comarcas interiores y mientras tanto, el 93% del territorio es selo que no está urbanizado. Incluso se llega a apuntar que los municipios rurales vascos, más de la mitad del total, comprenden el 70% del territorio y el 8% de la población.
Soy consciente que lograr un armónico desarrollo territorial del país es bastante complicada y que, en muchos casos,  sobrepasa los numerosos planes, directrices y programas que pueda inventar el responsable político de turno pero siendo esto verdad no por ello desde las administraciones debieran adoptar políticas valientes para reequilibrar y redistribuir la vida, en su sentido más amplio (servicios, actividad económica y entre ellos el sector primario, banda ancha, política de vivienda adaptada, etc.)  a favor de los municipios más pequeños porque si no tomamos cartas en el asunto, seguro que tenemos desarrollo sostenible, ahora bien, el desarrollo se limitará a las capitales y el resto quedaremos gestionando el sostenible.
¡Antes que tarde, por favor!


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-05-13

Cuestión de Huevos



Estos últimos días han resultado especiales para uno. Mientras una de mis caras, la sonriente y pánfila, se alegraba por la disolución de la banda terrorista ETA queriendo creer que asistimos al cierre definitivo de una larguísima etapa de terror y dolor para nuestro pueblo, la otra cara, la reflexiva, se entristece al comprobar que todo el dolor ha sido, tal y como nosotros ya sabíamos, totalmente inutil tanto para nosotros, los sufridores, como para ellos, los protagonistas del terror. No puedo ni debo olvidar a todos aquellos que han, hemos, sufrido y en estos momentos agridulces no puedo dejar de acordarme de María, la hija de mi amigo Juan Mari Jauregi, Ibai, el hijo de mi convecino Mikel Uribe, y de mi amiga Idoia, que aunque no le mataron a nadie, nunca olvidaré su boda que resultó ser algo realmente trágico cuando en la sobremesa supimos que ETA había ejecutado al joven concejal Miguel Angel Blanco. Desde la esperanza de un futuro mejor, con el deseo de que mi hijo Martín no conozca nada semejante y con el anhelo de un pueblo que poco a poco vaya caminando por la senda de la convivencia, con las tripas encogidas, de forma pública, cierro este capítulo de mi vida.

Pues bien, mientras ETA bajaba la persiana, mis amigos de la Comisión Europea, en este caso el alemán Günther Oettinger, ya se sabe que los germanos son los que controlan la cartera europea, abrían la cortina presentando al ansioso público comunitario las cifras, estratosféricas, del Marco Financiero Pluriaual (MFP) que, en lenguaje coloquial, no son más que las previsiones de gasto que se autoimponen las instituciones europeas para un periodo concreto, en este caso el septenio que va del año 2021 al 2027 para todas aquellas políticas que se impulsan desde Bruselas.

El cuadro de las macrocifras nos muestra que el compromiso de gasto para el periodo 2021-2027 alcanza casi 1,28 billones de euros “corrientes” para la UE-27 (1,13 billones de euros “constantes”), una vez extirpada la herida británica. frente a los 1,08 billones del MFP 2014-2020 para la UE-28. Como se podrán imaginar, aunque parezca mentira, la lectura de dichas previsiones varía en función del barrio, estado y sector económico en que usted se ubique pero lo que es impepinable es que dicho montante total equivale al 1,11% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE-27. Le recuerdo, dicho sea de paso, que la principal fuente de recursos del presupuesto comunitario, el 80%, son las contribuciones de los estados miembros en función de la RNB, hasta ahora el 1,08 del RNB y según la propuesta el 1,11% pero aún así, alejado del 1,3% que reclamaba el Parlamento Europeo y el sector agrario. El 20% restantedel presupuesto comunitario, proviene de una tasa sobre el IVA y de los derechos de aduana.


2018-05-06

El ojo del amo, engorda al caballo


La vida está llena de casualidades donde diversos temas y cuestiones que te llegan desde diferentes rincones y recovecos de la vida, se arrejuntan y coinciden apretando nuestra materia gris hasta exprimirla y dar su consiguiente fruto. En esas estamos cuando llega a mis manos un libreto, editado por la Asociación de Concejos de Álava (ACOA) titulado “Atzo eta gaur, una mirada al ayer y al hoy del comercio-servicios en nuestros concejos alaveses” y cuando me siento a leerlo, comienzo conociendo la historia de la abuela Andresa de Zalduondo que debió ser el alma de la tienda y el bar de Zalduondo, por cierto, un negocio que permaneció abierto de 1912 a 1980 por el trabajo de tres generaciones.
Como decía, las casualidades jalonan la vida diaria y es en este momento, nada más comenzar a conocer la vida de Andresa cuando me llega la fatal noticia de la muerte de Kaxilda Lopetegi, nuestra Andresa de Legorreta, que liándose la manta a la cabeza, no siendo suficiente con la tarea de sacar adelante una familia de 5 hijos y el negocio de serrería de su marido Patxi, se aventuró a habilitar una pequeña tienda en los bajos de la casa familiar y así, trabajando como una mula, metiendo más horas que el propio reloj y siendo todo un ejemplo de prudencia y vida ordenada, sacó adelante el negocio que posteriormente gestionó su hija, mi añorada Joxepi y logró ser un magnífico ejemplo para todas las mujeres, y hombres por supuesto, que quieren emprender su propio negocio en un pueblito. Mi aplauso y reconocimiento para Kaxilda, Andresa y otros cientos de mujeres.
La vida moderna nos engulle y así, especialmente en estos últimos años, las principales cadenas de distribución, sabedoras que actualmente optamos por compras menores pero más frecuentes, se van asentando en el interior de pueblos y ciudades con un formato de establecimiento menor, lo que conocemos coloquialmente como supermercado de barrio, para ir sustituyendo-laminando los comercios familiares que aún sobreviven en un mundo donde el volumen de compra determina, en gran parte al menos, la rentabilidad de la actividad y así, entre los comercios familiares que se adhieren a una central de compra, los supermercados que van abriendo las propias cadenas y la reciente proliferación de pequeños negocios franquiciados que aúnan la garantía de la consolidada enseña comercial con el tesón y trabajo intenso de sus promotores que, como dice uno de los refranes de mi suegra “el ojo del amo, engorda al caballo”, no pierden ojo a cualquier detalle que pueda mejorar el servicio de sus clientes y con ello, obviamente, su rentabilidad.
En esta vida moderna donde el trato humano, directo, entre productos y cliente, entre tendero y consumidor, parecen sobrar y lamentablemente preferimos el trato distante, impersonal y digital, otro elemento del comercio tradicional, los llamados mercados tradicionales también parecen estorbar y así, salvo excepciones, los puestos de productores son a título meramente testimonial, podríamos decir que “admitidos”, sin posibilidad de ser reforzados y con la mirada puesta en ir amortizando puestos que vayan dejando espacio para otras actividades más modernas y guays.

2018-04-29

La culpa, una vez más, de los vascos


No podía ser de otro modo, tenía que ser un vasco, pensará más de uno  al conocer que el video que ha provocado la caída de la señora Cifuentes es un vídeo grabado en un centro comercial de EROSKI y hasta quizás alguno querrá rescatar la campaña de boicot a la firma vasca que promovieron hace unos años con el fin de dañar a todo lo vasco, creyendo, queriendo creer mejor dicho, que los males que afectan al Partido Popular son culpa de agentes externos y sin caer en la cuenta que, para hundirse, ya se valen ellos solos y sus fraternales navajazos. No obstante, confío que mis lectores estatales sepan captar mi ironía y no se vuelvan locos resucitando el boicot que nunca debió impulsarse. Ni EROSKI ni nadie se merece una medida de ese calibre y más si tenemos en cuenta la inutilidad de ese tipo de actuaciones.
Pues bien, refiriéndome a empresas distribuidoras vascas, esta semana asistí en la magnífica bodega de txakoli Katxina de Orio al primer Foro KM 0 de la firma irunesa UVESCO que reunió a sus proveedores alimentarios (baserritarras, cooperativas, PYMES, sindicatos agrarios, etc.) además de sus responsables máximos, siendo su director general, José Ramón Fernández de Barrena quien dio cuenta de la evolución creciente de la empresa que  expande su red de 221 centros por las comunidades autónomas de Euskadi, Nafarroa, Cantabria, Rioja y con una pequeña pica en Madrid bajo la enseña comercial BM y, localmente en la comarca de Donostia, Super Amara, alcanzó la facturación de 703 millones de euros ( + 8%) y emplea a unas  4.400 personas.
Como se podrán imaginar el eje central de su discurso y el de los siguientes oradores fue la apuesta por el producto local, de calidad y la pujanza de los productos frescos como opción de compra de un consumidor, al menos en teoría, muy preocupado por la salud y les tengo que reconocer que el esfuerzo que están haciendo las distribuidoras vascas, la propia Uvesco pero también Eroski (Mercadona, por su parte, su apuesta, por ahora, se limita a lo estatal) por promocionar el producto local, lo más cercano y fresco posible, es innegable y digno de aplauso, impulsando la demanda y haciendo de empresas tractor para la organización y estructuración del sector productor que, lamentablemente, ni acaba de ordenarse en empresas cooperativas que concentren la oferta ni se muestra capaz de crear empresas logísticas que vehiculen, de forma lógica, ordenada y eficiente, la producción dispersa de nuestras pequeñas explotaciones.

2018-04-22

Renuncia



Les tengo que confesar que Carrefour me ha solucionado un gran problema. Como saben todos mis seguidores, los de aquí y los de más allá (les informo que este último mes además de los miles de seguidores del Estado me han seguido unos 800 italianos, 372 yanquis, otros de Alemania, Francia, Brasil y hasta 27 de Indonesia) , el sacrosanto habitáculo de mi sanedrín semanal, ósea la sociedad gastronómica donde nos reunimos semanalmente nuestra cuadrilla, volverá a abrir para nuestras fiestas patronales que son en la Ascensión del Señor (todavía hay jóvenes que piensan que existe una Santa Ascensión), previa ejecución de unas importantes obras a las que nos vemos obligados por gracia del amargado de arriba, el gran Cofrade de la Santa Amargura, que bien se merece ser coronado como el Señor de la Ascensión.

Pues bien, a lo que iba, que me disperso enseguida. La reapertura de la sociedad bien merece una comilona y ahí es donde entra en juego Carrefour que nos ha facilitado una innovación gastronómica proponiéndonos como entrante unas raciones variadas de insectos (sospecho que serán del agrado de mis 27 seguidores de Indonesia) para que los más cantarines puedan comer grillos y los más montañeros, su docenita de saltamontes. Me cuesta creer que esta nueva moda triunfe en mi sanedrín pero… cosas más difíciles hemos visto y quizás, en unos pocos años, tengamos de menú, insectos como entrantes, carne artificial de segundo y una tarta de hojas secas de postre. Como decía Arzalluz, ¡Tiempo al tiempo!.

La distribuidora gala ha abierto, a bombo y platillo, un hueco para este nuevo nicho de mercado que en  la Unión Europea entró en vigor el pasado 1 de enero del 2018 tras la aprobación por parte de la Comisión Europea de un nuevo paquete legislativo, conocido como “Novel Food” (nuevos alimentos) donde, entre otras muchas cuestiones, además de simplificar y agilizar la autorización de nuevos alimentos en el mercado europeo, se da cuenta de una nueva lista de productos autorizados en el Viejo Continente y en esta nueva lista, se incluyen los insectos.

No se crean que es casualidad puesto que en una jugada publicitaria bien meditada, la distribuidora gala ha lanzado esta innovación en una semana clave donde todos los medios de comunicación están especialmente sensibles y receptivos a la cuestión por su rabiosa actualidad con la celebración de la megaferia ALIMENTARIA en Barcelona y muestra de ello que hemos visto la noticia copando portadas e informativos en varias cadenas.

No he asistido nunca a dicha feria y por lo tanto poco puedo decir más allá de lo que leo en los medios y lo que me transmiten los baserritarras y pequeñas empresas agroalimentarias que van habitualmente, ahora bien, queda claro que la potente industria agroalimentaria, uno de los puntales de la economía española y su punta de lanza en cuanto a explotaciones se refiere, se ha volcado, una vez más, en presentar lo mejor de cada casa, desde los productos tradicionales y con amplia solera hasta las novedades bien por formatos, presentaciones, ingredientes, etc. Lo importante, hoy en día, es innovar para calmar la insatisfacción del consumidor que, a semejanza del adolescente que visiona vídeos en Youtube, constantemente, sin parar, abriendo y cerrando videos cada dos minutos, vuelca sus frustraciones en el plato y por ello quiere probar cosas nuevas constantemente para finalmente, tras llevarse muchos chascos, caer en la cuenta, que lo que realmente quiere y le gusta son los platos caseros de su familia y de su cuadrilla. Otra cosa es, no nos engañemos, quién hace esos platos caseros y para eso hay tres soluciones: primera, los cocina uno mismo; segundo, se pertrecha de numerosos tuppers que los acarrea cada finde desde casa de su madre-suegra o, tercera, la peor, la que nada tiene que ver con los platos caseros, te autoengañas y acudes al súper a comprar esos platos “caseros” que hace tu multinacional preferida, eso sí, de forma totalmente casera y con ingredientes naturales.

Quizás no sea políticamente correcto decir lo que voy a decir pero siento que muchísimas de las novedades o innovaciones que se presentan como tal son una solemne chorrada (aún me acuerdo de las naranjas peladas y servidas en bandejas unitarias con su correspondiente celofán) que no nos aportan, hablo ahora como consumidor, realmente nada y aunque hay innovación interesante en los procesos de elaboración, en formatos, etc. sigo pensando que la necesidad perentoria de estar en el “candelabro” comercial, acuciados por los distribuidores que quieren movimientos novedosos en sus lineales, arrastra a productores e industria agroalimentaria, frecuentemente, a embarcarse en proyectos que en su gran mayoría no duran un asalto y que les suponen un gran esfuerzo, desgaste  y una pérdida de energía que, mejor les vendría, la volcarían en hacer bien lo que se sabe hacer de de antemano. ¡Ósea, zapatero a tus zapatos!
No soy contrario a la innovación, ¡Dios me apiade!, ahora bien creo que debemos afinar el tiro y ser conscientes que en un sector agroalimentario tan básico y limitado como el nuestro quizás, aún a riesgo de no ser lo novedoso y guay que alguien quisiera, nuestro esfuerzo debiera centrarse en innovar procesos de producción, en innovar con el retrovisor y recuperar productos y variedades autóctonas, en mejorar cuestiones logísticas y adaptadas donde los pequeños puedan atender correctamente a un sector comercial y hostelero próximo e innovar en nuestros canales de información y aproximación al consumidor subrayando y haciendo hincapié en esos aspectos que los informes de mercado nos advierten que son los que fijan la opción de compra.

En definitiva, no abogo por renunciar a la innovación, pero, ahora que tan de moda está el renunciar a lo que no se tiene,  no renunciemos a lo que tenemos. Autenticidad.

Xabier Iraola Agirrezabala


2018-04-15

Siempre Positivo, Nunca Negativo



La semana pasada viví en Ordizia, in situ, por vez primera, la fiesta del Pastor (Artzain Eguna) donde se rinde un homenaje a la trashumancia con el paso de un gran rebaño por las céntricas calles del municipio y donde la incansable Cofradía del Queso Idizabal local, tributa un homenaje al queso autóctono con la presentación del queso nuevo de la temporada, recordándonos que el queso Idiazabal sigue siendo un producto estacional, mediante una ceremonia donde un famoso suele ser el encargado de dar el corte del nuevo queso y brindárselo a los presentes en la sala y con ello, al conjunto de la sociedad.

Pues bien, en este mismo acto, los ganaderos de la Sierra de Aralar regalaron una vara de pastor (makila) al alcalde de Ordizia y presidente de la Mancomunidad de Enirio-Aralar, Joxemi Santamaria, cuya entrega fue complementada con los bellos versos del joven ganadero Adur Gorostidi y las palabras de agradecimiento del pastor Josu Oiartzabal. Este gesto de agradecimiento por la labor que esta Mancomunidad está desarrollando en favor del sector ganadero de la montaña, fue gustosamente acogido por Santamaria quien, en un loable gesto de humildad, compartió la makila con dos mujeres que se están dejando la piel en el empeño (la directora foral de Montes, Arantxa Ariztimuño, y la pastora y concejal de Amezketa, Ainhoa Zuriarrain). Por lo que he podido saber, este gesto, en positivo, del sector ganadero no ha sido del agrado de todos y hay quien lo ha acogido como una bofetada para aquellos otros mandatarios que no impulsan el Plan de Gestión 2015-2018. Por si hubiera duda, se lo confirmo, han captado bien el mensaje.

Igualmente de positivo fue el mensaje lanzado por unas 200 personas que se reunieron en Bilbao para lanzar un llamamiento en favor del consumo de leche, por cierto, un consumo que desciende progresiva pero imparablemente en una sociedad como la nuestra, realmente preocupada por su salud pero que la confía, plenamente, a la ingesta de alimentos milagro de los que espera lo imposible mientras, en vez de incluir el deporte en sus hábitos de vida, se apalanca en el sillón frente a la pantalla, sea del móvil, tablet, ordenador o televisor. En estos momentos, según el último informe de consumo alimentario del Ministerio, el consumo por persona y año es de 72,86 litros y destacar que el consumo se ha reducido en el último año un 2,2% (la facturación se reduce aún más, un 2,6%, por lo que podemos concluir que se opta por leche más barata) que no se distribuye de forma equitativa porque mientras la leche semi-desnatada, la más comprada con un 45,9%, y la siguiente, la desnatada con un 29,2%, descienden aproximadamente un 0,6%, por otra parte, es la leche entera, la menos comprada con un 24,9% la que, para más INRI, más desciende llegando a perder un 7% en el último ejercicio.

2018-04-08

Letizia, Sofía y Cristina; el nuevo Trío Calaveras


Cogí los días rojos de la Semana Santa para recluirme en mi guarida costera de Armintza, correr a las mañanas por las endiabladas cuestas, vermuth mañanero, siesta y así, día va y día viene, en un malvivir que para qué les voy a contar.
La verdad sea dicha, me marché con cierto remordimiento al pensar que lo que es normal para una gran mayoría de ciudadanos que trabajamos en empresas, oficinas, …, ósea, tomarse unos días de vacaciones por aquello de hacer más liviano el duro ajetreo del día a día, es algo inusual o imposible para un montón de gente autónoma y entre ellos, por supuesto, quisiera destacar a los agricultores y ganaderos que toman sus vacaciones anuales, una semana como máximo, no en la época que ellos quisieran sino en la época de menor carga de trabajo. Avanzando en la reflexión, mientras iba con la lengua fuera por las empinadas cuestas, caí en la cuenta lo poco atractiva que puede resultar ese modo de vida para muchos jóvenes que, incluso los descendientes de productores, ven cómo su vida social se ve mermada por las obligaciones de la labor agropecuaria, por cierto, una cuestión (vida social, ocio, conciliación familiar, …) nada baladí para las nuevas generaciones.

Será por el remordimiento, o no, pero en alguna de las siestas llegué a despertarme al sufrir una terrible pesadilla donde se me aparecían cuatro ministros cantando, a grito pelado, la cantata de “El novio de la muerte” acompañando a un belicoso regimiento de la Legión que portaba un paso de la Semana Santa. Como se podrán imaginar, fue sólo una pesadilla fruto de mi imaginación porque enseguida caí en la cuenta que esta visión viejuna y paramilitar resulta algo increíble e impensable en un país moderno y civilizado como la España actual.



2018-04-01

Funcionariado Permanente Revisable

(En homenaje al recientemente fallecido FORGES)
En un momento como el actual donde todo son problemas y conflictos laborales, aunque sólo sea por pudor, uno debiera ocultar que va contento a trabajar y que disfruta con lo que hace. No obstante, siendo leal conmigo mimso, tengo que reconocer que no me faltan quebraderos de cabeza y que con lo que realmente disfruto es con la gente tan maravillosa con la que me toca tratar, empezando desde la propia organización, hasta la variada fauna con la que hay que trabajar. Es más, es bastante habitual que vuelva de numerosas reuniones, eventos y congresos, mitad admirado mitad enamorado de las personas que voy conociendo que, la mayoría de ellos, me superan en conocimiento, capacidad, destreza y experiencia.
Me ocurre con JoxeMari Aizega del Basque Culinary Center y su mezcla de sabiduría y humildad, con Álvarez-Coque de la Universidad Politécnica de Valencia que te da cuatro claves mundiales como si te estuviese explicando un cuento, con mi admirado Tomás García-Azcárate que combina proyección de futuro con dosis de humor que amenizan al oyente y el último, José Luis Rebordinos, con el que compartí mesa en el homenaje al maestro Roberto Ruiz y con el que salí tan enamorado del “mundo” que tenía que, casi casi, me lo traigo para casa, empaquetado y todo. Eso sí, los antes citados y otros muchos, me tienen embebidos pero con los que realmente la gozo es con mis queridos baserritarras, con la gente que está a pie de campo, con Mikel, Iñaki, Inma, Xabier, Idoia, Joxemari, Juanjo, Jon,…. con los que voy conociendo la verdadera realidad, la conformada por las cosas de la tierra y del comer. Por todo ello, no quisiera dejar pasar esta ocasión, sin hacerles llegar mi más sincero agradecimiento a todos ellos por lo que me hacen disfrutar, por toda esa sabiduría que me transmiten y por esa fuerza vital que me insuflan para seguir en el barro, a pie de campo, pero con la mirada puesta en el horizonte.

2018-03-25

Abstención Creativa




Hace aproximadamente un año escribía un artículo titulado “Cabreado” y en el mismo apuntaba la necesidad de presentar ante la sociedad vasca el grandísimo librito, grande en calidad pero pequeño en tamaño, del sabio asturiano Jaime Izquierdo (propongo desde aquí que le demos la doble nacionalidad, astur-vasco) titulado “La gestión creativa del cabreo”. Pues bien, sin querer ser pretencioso, alguno debió escucharme y ha sido esta misma semana cuando este libro fue presentado en un sencillo pero bonito acto celebrado en el Auditorio de la Fundación Orona en Hernani bajo la experta batuta de Iñigo Marquet, director de la propia Fundación, con el propio Jaime como solista pero bien acompañado con un dúo conformado por el Lehendakari Juan José Ibarretxe y el paisajista Jakoba Errekondo. En este librito que les recomiendo, Jaime, nos hace una sesuda reflexión del poder del cabreo, de la energía generada por el enfado que, si es bien canalizada, controlada y gestionada puede ser un magnífico motor de procesos de cambio de la realidad que no nos gusta. Pasar del continuo lamento y de la frustración capante a un actitud proactiva donde la energía, generada sea utilizada en el logro de los objetivos prefijados.

En el transcurso de su presentación Jaime hizo mención a una emotivo acto en el que participó la víspera en Amurrio donde fue presentado un documental titulado “Los últimos pastores de Sierra Salvada” (que confío en poder verla pronto), dirigida por José Luis Urrutia y que narra las vivencias de los últimos pastores que suben a Sierra Salvada y digo, últimos, con tristeza, porque según he podido leer sólo son 9 pastores, 8 alaveses y 1 bizkaino, los que aún mantienen la costumbre de utilizar los pastos de montaña. He visto algunas imágenes del acto de homenaje a los pastores que recibieron los presentes con una amplia sonrisa de agradecimiento pero les tengo que reconocer que a mí este tipo de documentales sobre un oficio o modo de vida en supuesta extinción, y más si es uno tan apreciado como el pastoreo, como decía, a mí me deja el cuerpo maltrecho y el alma tocada.

Desgraciadamente el caso de Sierra Salvada no es una excepción y son muchos los ejemplos, tanto del País Vasco como de fuera de él, que podríamos poner sobre la mesa dando cuenta del lento pero imparable declive del pastoreo de montaña y de la trashumancia de los valles al monte y viceversa, entendiendo el pastoreo de arriba y abajo como uno sólo donde los pastos de montaña complementan los pastos del valle y viceversa. No obstante, aquí, en Euskadi también tenemos pastos de montaña que, pese a quienes pese, siguen gestionándose por parte de los baserritarras y así tenemos el caso de la Sierra de Aralar donde, al menos en la vertiente guipuzcoana, vive un momento, ciertamente dulce, al menos, en cuanto a aceptación y uso de los ganaderos se refiere. Son tropa los ganaderos que gestionan este vasto territorio y no son pocos los jóvenes que tienen puesta su mirada en dichos pastos para subir sus ovejas, vacas, yeguas,etc.

Como sabrán,.......



2018-03-18

Cosas de Mujeres



Cada vez que llegan fechas tan señaladas para las mujeres como el 8 de Marzo o el propio 15 de octubre (Día de la Mujer Rural), aparte de las miles de mujeres trabajadoras tanto en el campo como fuera del mismo, me acuerdo en especial de dos personas, ambas ya fallecidas: mi abuela Sebastiana y mi amiga Kontxi.
Mi abuela Sebastiana en el caserío Amebi de Lazkao era el vivo ejemplo de otras muchas mujeres de la época que trabajaban la tierra y gobernaban el ganado, entre parto y parto, que fueron unos cuantos, mientras su esposo era más dado a ser el representante de relaciones exteriores de la familia y el interlocutor con las fuerzas vivas de la localidad, léase, el alcalde, el párroco y el médico-boticario. Conozco más casos y no creo equivocarme en exceso que esta casuística era bastante habitual, eso sí, ya hace bastantes años.
En el caso de Kontxi, una mujer tan brillante como luchadora, tras un periplo vital por otras tierras europeas decidió emprender su aventura vital y familiar en las profundidades de Lastur y allí con arduo trabajo y tesón, acompañado del silencioso Guillermo, echó raíces en el caserío Arruan Haundi e impulsó un proyecto de caserío, como le gustaba a ella, pequeño, familiar, diversificado y sostenible. Cuando le conocí, ella misma me reconocía que era una rara avis dentro de la fauna imperante en el sector pero era tal la fuerza y energía que irradiaba que era capaz de sacar adelante todo aquello en lo que creía. Tal era su generosidad que incluso fue de voluntaria a colaborar a Haití tras los terribles terremotos pero, la fuerza del mal, en forma de ELA pudo más que ella y acabo por decirnos adiós.
Ambas dos, Sebastiana y Kontxi, Kontxi y Sebastiana, no tenían en su interior el demonio como ha afirmado el obispo Munilla en unas declaraciones que debieran suponer su fulminante cese por parte del Papa Francisco, sino una fuerza que lo irradiaba todo, empezando desde la tierra que labraban hasta su entorno familiar y su vida social.
Queriendo olvidar las impresentables afirmaciones episcopales, me centro en cosas más serias .....

2018-03-11

Camino Soria

Todos aquellos que tenemos hijos/as en edad preadolescente estamos estos días inmersos en plena vorágine de exámenes y con el ambiente familiar ciertamente tenso, por decirlo finamente, porque en la actualidad, no como le ocurría a mis padres, las tareas escolares y los exámenes ya no son cuestión exclusiva de los directamente afectados sino de la familia al completo. Quizás el pasotismo supino de mis padres para con mis estudios sería algo extremo pero no me negarán que, lo de ahora, pasa de castaño oscuro. Eso sí, lo que no ha cambiado es la antigua cantinela que atribuye a los profesores el suspenso mientras el aprobado es mérito, único y exclusivo, del estudiante.
Algo parecido ocurre, eso sí, a escala más grande, en la economía general, al menos en un estado tan peculiar como el nuestro donde las entidades financieras que se ufanaban de su carácter privado y empresarial mientras ganaban dinero a espuertas, en el momento en que vinieron mal dadas, fueron rescatadas por el Gobierno Central, según se nos explicó, por el bien público, ósea, por el bien de todos. Con las autopistas, otro tanto y así, mientras las grandes constructoras pujaron por construir y llevarse las concesiones de estas grandes vías en previsión de un beneficio más que apetecible, ahora que han llegado los tiempos duros, de curvas peligrosas que diría aquel, es el papá estado quien tiene que salir a rescatarlas.
En otros sectores y subsectores ocurre algo similar, aunque a la contra y así en nuestro sector tenemos empresas que cuando la cuesta arriba era dura y los planteamientos empíricos, basados en planteamientos financieros sustentados en los fríos números no acababan de cuadrar, se acudía a la teta de mama administración, amparándose en el interés social de la empresa pero, sorprendentemente, cuando se superan los baches y se afronta el futuro con cierta tranquilidad, con las luces largas a tope, se olvidan aquellas otras cuestiones colaterales (el interés social, el equilibrio territorial, el sostenimiento del paisaje, etc.) que fueron la percha a la que la administración tuvo que recurrir para justificar su intervención en plena crisis. Y es que, en este nuestro sector, no sé si lamentablemente o gracias a Dios, las decisiones ni se limitan ni pueden limitarse a una mera cuestión económica puesto que cuando nos referimos a la agricultura, en su sentido más amplio y abarcando la faceta agrícola, ganadera y forestal, más allá del parné, nos estamos refiriendo al lugar donde viven nuestras familias, las praderas en las que pastan nuestro ganado y de paso, el territorio que miman nuestros ganaderos, nos referimos a nuestras legumbres, hortalizas y/o frutas de la zona, estamos hablando de nuestra cultura alimentaria y gastronomía particular de cada zona, de nuestros montes y nuestros valles, del futuro de nuestros pueblos y todas estas cuestiones, superan con creces los bordes de las hojas de Excel y revientan las costuras de los trajes financieros con los que nos quieren vestir la moto algunos economistas.

2018-03-04

El Bien Común



La nevada última ha provocado numerosos problemas en nuestra vida moderna, principalmente, en el momento de incorporarse al trabajo y aunque cada vez somos más los que podemos valernos del teletrabajo para sacar adelante diferentes labores, no me negarán que la gente anda, andamos diría yo, mareada con tanto aviso amarillo, naranja, rojo y no se yo qué otro color, todo el día con avisos por viento, olas altas, lluvias torrenciales, y así, lo único que conseguimos, además de tranquilizar la conciencia de algún responsable institucional y descargar las responsabilidades de alguna aseguradora, es volver loco al personal y que, al igual que yo, la gente desconecte mentalmente nada más oír el aviso en cuestión.
Pues bien, dicho lo dicho, les cuento que hace pocos días acudí a una reunión del Foro Rural Mundial en Derio a compartir mesa con representantes agrarios tanto de América del Sur, Asia y África en la que se trataba la situación de la Agricultura Familiar en el mundo y las diferentes estrategias para fortalecerla. Aprovecho la ocasión para recordarles una buenísima noticia como es que la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó oficialmente el 20 de diciembre de 2017 la decisión de nombrar el Decenio para la Agricultura Familiar 2019-2028. Este Decenio, según sus promotores, servirá como marco para promover mejores políticas públicas de Agricultura Familiar y ofrece una oportunidad única para contribuir a poner fin al hambre y la pobreza y al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles-ODS. 

2018-02-25

La debilidad de la carne



Leí hace un tiempo el informe sobre el estudio de opinión sobre la imagen y los hábitos de consumo de la carne de vacuno impulsado por la Interprofesional de la Carne de Vacuno (Provacuno) y les tengo que reconocer que aunque quería escribir sobre sus conclusiones, lo tenía bastante aparcado porque, la verdad sea dicha, la actualidad agraria y alimentaria no da un respiro al juntaletras que les habla.
Estaba repasando dicho informe cuando tuve conocimiento de un notición de relumbrón, de esos que te deja el cuerpo trastocado, puesto que en este mundo donde hay millones de personas que están hambrientos y/o malnutridos, resulta que en Holanda se ha organizado una colecta (crowdfounding en lenguaje moderno) para recabar 48.000 euros y con dicho dinerillo poder “jubilar” a Hermien (imagino que será nuestra Herminia) , una vaca, limusina para más señas, que logró escaparse del camión que la llevaba al matadero y así, librándola del sacrificio, que viva en libertad en un bosque de Friesland. Ya lo dicen mis amigos que, tontos, haberlos haylos, en todos los rincones del mundo.
Por cierto que mi cuadrilla flipa en colores al saber que recientemente la IGP, Indicación Geográfica Protegida de Vaca y Buey de Galicia, marca de calidad reconocida por la UE como puede serlo una Denominación de Origen, tras sus primeros 6 meses de funcionamiento ha dado sus primeros números y reconocer que a día de hoy tienen 3.707 animales registrados, de los cuales, 3.648 son vacas y 59 bueyes. Ósea, de aquí viene el flipe del sanedrín semanal, que esos 59 bueyes, emulando al milagro de los peces y los panes, abastecen a miles de restaurantes del Estado y de fuera de él que llevan, en grandes rótulos, el buey gallego como reclamo en su carta. Estoy seguro, y no creo en equivocarme, que los ganaderos gallegos no tienen la más mínima culpa de la confusión interesada generada a bien de industriales y hosteleros, pero por el bien de ellos y porque las 3.648 vacas son tan fantásticas, o más, que los propios bueyes, creo que es necesario que la administración tome cartas en el asunto y vele por la veracidad de la información que se traslada al consumidor final mediante un etiquetado correcto y veraz.

2018-02-18

Todista





Dice Matías, Prats para más señas, que los clientes de la aseguradora que publicita son TODISTAS puesto que al contratar con la aseguradora del teléfono móvil lo obtienen todo, el mejor precio, ósea el más bajo, y, además, el mejor de los servicios que integra en su póliza todas las coberturas posibles. Cada vez que veo este anuncio televisivo me pregunto a mí mismo si Matías sabrá, o no, que millones de consumidores de alimentos, sin tanto anuncio y de forma sigilosa, son también todistas puesto que con un precio irrisorio obtienen el mejor de los productos.
Los consumidores de huevos, por ejemplo, según apuntan diferentes voces autorizadas en la materia, quieren huevos de gallinas libres, sin jaula que les constriña el movimiento y todo apunta, no hace falta más que ver los sucesivos anuncios de cadenas de distribución informando de su negativa a comercializar huevos de jaula, que los huevos de jaula tienen los días contados y el sector productor, aún sin amortizar las inversiones obligatorias por la última normativa europea, se verá obligado a producir huevos en suelo (aunque ni vean la luz ni pisen tierra) o en el modelo campero. Eso sí, los consumidores quieren los huevos “libres” pero al precio del convencional, ósea, al precio del huevo de jaula.
No se crean que lo que ocurre en el sector avícola de puesta, popularmente, sector del huevo, es algo aislado puesto que algo similar ocurre en otros subsectores y así tenemos que nuestros consumidores todistas mientras desean carne proveniente de vacas felices y criadas en libertad total, después en un alarde de incoherencia, optan por la carne de vacuno barata que en muchos casos proviene de esos grandes cebaderos de la península que tanto rechazo le suscitan o de megaexplotaciones ubicadas en países donde la legislación higiénico-sanitaria y las condiciones socio-laborales les pondría, a nuestros todistas, los pelos de punta pero que, en un alarde de incoherencia, prefieren ignorar (conscientemente).
El sector porcino no escapa de esta dinámica y así tenemos a nuestros todistas, enamorados de los cerditos rositas que ven en las películas infantiloides de Disney donde el cerdito en cuestión habla, siente y padece como cualquiera de los humanos que mientras acude al hipermercado de referencia y echa mano a la bandeja de jamón york por el módico precio de 1 euro, se le antoja que el jamón de york de marras debiera proceder de cerdos felices criados en una idílica dehesa, campeando a saltitos y moviendo alegremente el rabito, eso sí, a mayor gloria del todista y , lamentablemente, a cuenta del ganadero.

2018-02-11

El tiempo es Oro




Suena el despertador y en un par de minutos ya estoy levantado. Nada más abrir los ojos, antes de darle los buenos días a mi mujer, reviso el móvil para cerciorarme de los emails que me han entrado por la noche y si mis publicaciones en redes sociales han suscitado algún comentario o reacción. Desayuno un zumo, café con leche (KAIKU por supuesto) y mientras juego en la Tablet al Farm Town apenas me doy cuenta de lo que me está comentando mi mujer con la que comparto mesa. Me visto, salgo a la calle con el teléfono en la mano y en 10 minutos ya estoy subido al tren para ir al trabajo. ¡Qué horror! La pesada de mi vecina se dirige hacia mi asiento y por si acaso, para no tener que hablarle, o escucharle, me calzo los pinganillos y hago como que escucho música. Almuerzo en la oficina, sólo, frente al televisor y en la vuelta a casa, no he tenido más remedio que hacer un pequeño teatrillo con el móvil, simular como que estoy hablando con alguien, para así evitar que me pegue el peñazo el vecino de arriba. Vuelvo a casa, quiero jugar en la Play pero la está usando mi hijo con sus amigos, que juegan on line, cada uno desde su casa y por ello, me pongo frente al televisor esperando a la cena y finalmente, tras dar un nuevo repaso al móvil, Facebook, Twitter, Instagram y correo electrónico, enciendo la tele aún a sabiendas que me quedaré dormido.
¡Ti-ti-ti! ¡Ti-ti-ti! ¡Ti-ti-ti! Ahora sí que suena el despertador y al abrir los ojos me doy cuenta de que he tenido una pesadilla donde vivía como un autómata enganchado a la tecnología y sin apenas, contacto personal ni con mi mujer ni con mi hijo. Quizás la pesadilla sea una exageración, o no, pero mucho me temo que son muchos los agentes, públicos y notorios pero también eso que yo llamo, las fuerzas ocultas, los que quieren que vivamos aislados pero rodeados de mucha gente, conectados con la red y con sus mensajes y servicios pero desconectados de nuestro entorno, sin apenas contacto humano ni con amigos ni familiares y por ello, no me ha extrañado nada que la multinacional yanqui, Amazon, haya hecho pública su propuesta de tienda física sin gente que nos atienda o cobre.
La tienda en cuestión, Amazon Go, que casualidades de la vida se abrió en Seattle, ciudad donde nació el imperio Amazon, no cuenta con personal para atenderte ni debes esperar colas para que te cobren ni mostrar tus compras ante la cajera. Todo muy tecnológico, muy rápido, muy libre (al menos en teoría) y aunque quizás respiremos tranquilos por no tener que soportar la miradita de la persona que nos suele cobrar, quizás no lo debiéramos estar tanto si cayésemos en la cuenta que, a través del móvil y los códigos de barras de cada uno de los productos que elegimos, el señor Jeff Bezos, el jefazo de Amazon, y toda su estructura empresarial sabe, con pelos y señales, todos tus preferencias de compra, tus datos bancarios y, si me apuran, hasta el momento en que se come el bollo que acaba de adquirir. Es, ahora que lo pienso, la versión “bestia” de los peajes y el vía-T que, si bien ocultan el gasto, no lo disminuyen y lo más seguro, lo incrementan ante la sensación de relajo que se instala en nuestra mente al no tener que sacar la cartera y pagar en mano o tarjeta el gasto ocasionado.
Ahora bien, todo cuadra a la perfección si nos atenemos a las sabias y amenas palabras de Joan Riera, director del área de alimentación de Kantar Worldpanel, al que escuché atentamente en el Congreso Agrosmart celebrado en Vitoria-Gasteiz bajo la organización de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de Euskadi y que vino a decir que de las 4 tendencias dominantes en el consumo actual (Salud, Local, Consumidor exigente y Comodidad) es este último vector, la comodidad, el claramente triunfador puesto que partimos de la base que todos los estudios de consumo constatan que existe un 70% de ciudadanos que ansían tener más tiempo para cuidarse, estar con su familia y amistades, desarrollar hobbies… en definitiva, están frustrados porque creen no contar con el suficiente tiempo libre para hacer todo aquello que ansían y con lo que sueñan, sea lo que sea. Y todo ello, esto es cosecha personal mía, en una sociedad con una jornada laboral más corta que nunca.
Como bien resume el señor Riera, “ofrecer tiempo al consumidor” es la clave del éxito para un producto que, eso sí cumpliendo los mínimos requeridos, le facilita la vida al consumidor al ingerirlo o cocinarlo y en esa vía andan mucha gente, algunos de forma más elemental, casera y sencilla, como mi amiga Irune del caserío Altzueta en Hernani que elabora unas bolsitas con su verdura ya limpia y troceada, presentándola de forma diferenciada si va para una menestra o una porrusalda; mis amigos Arantxa y Félix del caserío OIHANALDE de Irún que elaborar hamburguesas, albóndigas, además de paquetes de su propia carne; la cooperativa cárnica Harakai-Urkaiko que está innovando continuamente para facilitar la vida ofreciéndoles todo tipo de hamburguesas, salchichas de carne de vacuno Label, cordero Label precocinado, etc. y así, todo un ejercito de pequeños proyectos que intentan rascar bola en esa gran tendencia de la comodidad y que, oído al sabio Riera, tanto aprecian nuestros consumidores.
Y dicho lo anterior, me surge la siguiente pregunta, ¿será que al contar con más tiempo lo invertimos en estar con nuestros hijos, en atender a nuestros mayores o compartir con nuestros amigos o, como mucho me temo, lo empleamos en estar aislado-conectados a la pantalla del móvil, Tablet, ordenador o tele? Ya me dirán.

Xabier Iraola Agirrezabala




2018-02-04

5 céntimos




Centrado como estaba en buscar antes del día 28 algún candidato idóneo para los premios Gonzálo Nardiz que convoca el Gobierno Vasco con el objetivo de reconocer la trayectoria de gente del agro que haya destacado en su campo, siempre hay algún incordio por el medio y ésta vez ha sido la lectura de una noticia en la prensa madrileña, la que me ha soliviantado.
Me explico. Hace unos cuantos años, en uno de mis viajes profesionales a la villa del oso y el madroño, representantes del sector ganadero reaccionaban escandalizados ante la práctica de una cadena de distribución, cuyo nombre prefiero olvidar, que organizó una subasta digital y ciega entre un grupo de empresas lácteas para adquirir unos cuantos millones de litros de leche de vaca, como fácilmente imaginarán, a un precio irrisorio que si bien vaciaba el almacén, dejaba temblando el balance empresarial y con ello, directa e irremediablemente, empujaba a la baja las compras de leche a los ganaderos.
Tras numerosos episodios como el descrito y otros más de uso de la leche como producto gancho en las ofertas comerciales por parte de la distribución, han conllevado que la leche, en una gran mayoría, sea considerada por el consumidor como un producto banal, donde apenas se tiene en cuenta sus beneficios nutricionales y donde el único factor de compra, sea el precio. Así, tenemos unas ventas de leche claramente a la baja y en unos niveles de precio, irrisorios que en muchos casos ni llegan a los 60 céntimos y que mantienen asfixiados al conjunto de la cadena láctea pero, sobretodo, a los ganaderos. Como dato les informo que el precio medio del año 2017 en España fue de 0,319 /litro, algo mejor que los 0,300 de 2016 pero bastante más bajo que los 0,353 del año 2013. Ósea, estamos hablando, siempre, de una mejora o bajada de 2 0 3 céntimos.
Quizás no sean conscientes pero les traslado mi total seguridad que con esta leche básica “low cost” una gran mayoría de la industria láctea, simple y llanamente, pierde dinero y se mantiene gracias a la rentabilidad de otros productos lácteos y en cascada, como era de imaginar, los propios ganaderos se mantienen a duras penas y la casilla de nuevas incorporaciones al sector productor lechero, está en blanco. Un blanco tan inmaculado como la propia leche. Un apunte, el número de ganaderos en toda España es de unos 14.500 y sólo en el último año han bajado en un 5,6%.

2018-01-28

La placa de la Diputación




Mi mujer y amigos están advertidos que yo no me voy de este mundo sin cumplir los 100 años para así poder ser enterrado con mi merecida placa conmemorativa que suele dar la Diputación. Lo que empezó siendo un chiste entre amigos y familiares va cogiendo visos de realidad y tanto es así que ya he llegado a la mitad del trayecto y por lo tanto, debo ir preparándome para el ansiado momento.
No obstante, cada vez que me alegro al imaginar lo guapo que estaré en mi caja, repeinado, con el traje de domingo y con mi plaquita entre mis dedos, siempre tiene que haber alguien que me fastidie el día y así, últimamente, son muchos quienes pretenden amargarme mi momentico recordándome las penurias que vamos a pasar nuestros últimos años con la reducción de las pensiones y lo crudo que lo tendremos si no ahorramos un poco más para complementar, privadamente, la recortada pensión pública.
Muchos de estos gafes, aunque no lo digan públicamente y aparezcan anunciados como expertos “neutrales” de la materia, lisa y llanamente, son portavoces de agentes, entidades y demás corporaciones directa e importantemente interesadas que contratemos un plan de pensiones pero convendrán conmigo que son amplia mayoría los que no pueden contratar este tipo de complementos porque no tienen dónde rascar y por ello, estos últimos deberán consolarse con la generosidad de nuestra ministra Bañez que ha anunciado, como si fuese el recopón de la baraja, la revalorización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social con un incremento de, ¡agárrense que viene curva!, un 0,25% para este 2018 que puede suponer unos 2 euros con lo que, ¡no se vayan a quejar!, da para comprar una hamburguesa en McDonalds por 1,50 euros (omito mis calificativos sobre esta promoción) y además, le sobran otros 50 céntimos para caprichitos, porque, hasta los pobres tenemos derecho a darnos un caprichito.
Dejando la ironía a un lado me gustaría abordar la cuestión de los mayores-pensionistas-jubilados en el sector primario y lo digo, ironías aparte, porque en España, según un informe del FEGA, hay un 38,78% de los perceptores de ayudas directas de la PAC que son mayores de 65 años (36,47% en Euskadi y un 47,73% en Nafarroa), es decir, son oficialmente jubilados aunque la realidad del campo nos demuestra que la inmensa mayoría de la gente del campo no se jubila, porque así lo quiere o porque lo necesita, y que muere con las katiuskas puestas. Si miramos con más detalle el informe del FEGA, el porcentaje de jubilados desciende hasta un 20% en los fondos del segundo pilar de la PAC, muchos de ellos, vinculados a la inversión y con un objetivo final, más allá de lo que uno haya podido cultivar y/o criar en años o décadas previas.
Este simple diferencial, del 20% en el segundo pilar al casi 40% del primero, nos da una pista de lo que ocurre, de la existencia de miles de agricultores que tanto cultural pero sobretodo económicamente, requieren de su actividad agrícola, por muy pequeña que resulte, para percibir las ayudas PAC y así poder complementar su paupérrima pensión, una pensión que en muchos casos ni llega al Salario Mínimo Interprofesioonal y apenas supera lo que oficialmente está reconocido como el umbral de pobreza en España. Ahondando en esta tesis, esta misma semana una organización agraria valenciana acaba de publicar un estudio que revela que la pensión media de los agricultores jubilados es un 59% más baja que la pensión media del resto de trabajadores. ¡Ahí es nada!.
Si analizamos los datos que recoge este informe del FEGA se puede llegar a comprender los recelos que albergan los responsables políticos, de todos los partidos políticos y todos los niveles administrativos, cuando ven que, cada vez que quieren focalizar los fondos comunitarios entre los perceptores que todos calificamos como profesionales, cerca de la mitad de los perceptores pueden quedarse fuera de ese reparto y que la inmensa mayoría de ellos, pensionistas, se quedarían sin ese complemento de pensiones que supone, para muchos de ellos, el cobro de la PAC y consiguientemente, ante una posible revuelta socio-electoral, optan por mantener el status-quo. Mi amigo Jorge suele referirse a este fenómeno como la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) AGRARIA y algo similar llegó a reconocer recientemente una eurodiputada popular en un debate sobre el futuro de la PAC porque lamentablemente tenemos que reconocer, que hemos tocado hueso y que tenemos sobre la mesa los síntomas de una enfermedad que no es otra que la miserable pensión que cobran nuestros agricultores al jubilarse.
Mientras tanto, con unos jubilados que se resisten a retirarse, a todos, empezando desde los políticos, burócratas y agricultores, se nos llena la boca hablando de la necesidad de promover el relevo generacional en el agro pero las cuestiones de fondo siguen sin resolverse y además, se han adoptado medidas tan perjudiciales como la eliminación de la línea de prejubilaciones que contemplaba hasta hace unos años la PAC y para más INRI, el actual reglamento contempla y/o apunta la posibilidad de establecer unos pagos anuales para compensar a aquellos agricultores mayores que cedan su explotación a algún joven pero, por lo que he podido averiguar, esta medida no se ha aplicado en ninguna Comunidad. ¿Será que ninguna de las Comunidades Autónomas necesita rejuvenecer su sector agrario o será que las arcas públicas están aún más fastidiadas que las de los agricultores jubilados a los que queremos sacar de este tinglado y que puedan, de una vez por todas, tomarse el merecido descanso?. Espero su opinión.


Xabier Iraola Agirrezabala