TORKEMADA

Sal de frutas

2019-10-13

Sal de frutas




Asistí recientemente a una sugerente mesa redonda sobre alimentación al sentirme interpelado por el llamativo título de ¨¿Somos lo que comemos o comemos como somos?” y en el transcurso de la misma escuché verdades como puños con las que, en gran medida, estaba de acuerdo. La apuesta, personal y colectiva, por una alimentación saludable y sostenible parece ser algo innegable si bien todos somos conscientes de las muchas y constantes incoherencias que cada uno de nosotros protagonizamos y que al final, la simple apelación a dichos adjetivos, saludable y sostenible, puede acabar siendo un mantra comercial en boca de cualquier despiadado.
Los alimentos de calidad y de proximidad, a poder ser de temporada, la importancia de dedicar tiempo suficiente y de calidad al acto de la compra y a cocinar, a poder ser implicando a los más jóvenes en ambas tareas, el mimo hacia los productores, pequeño comercio frente a formatos inmensos y lejanos, la opción por una hostelería comprometida con la alimentación saludable, local y sostenible, etc. son algunas de las cuestiones que se trataron en este evento donde me llamó poderosamente la atención la fuerza de la añoranza como motor de compra para muchos consumidores que, paradójicamente, piensan que todo tiempo pasado fue mejor.
Ya perdonarán los oradores de la Mesa Redonda mis habituales momentos de desconexión en los que refugio en mi nube particular (no en la de Google) pero fue en uno de estos mágicos momenticos cuando me estaba plácidamente acunado entre algodones y me vinieron a la mente dos noticias que me tienen, ciertamente, mosqueado, la rehabilitación del Mercado de la Bretxa y la apertura de un macro-outlet en Hondarribia.
Por una parte, resuena en mi interior la noticia de la apertura, forzada a toda maquina, de parte del Mercado de la Bretxa ocupada por la todopoderosa firma yanqui McDonald's que ha estampado su inquietante logo en los ventanales que han abierto tras la remodelación del edificio. La mayor visibilidad concedida a la firma norteamericana junto con el establecimiento de Burger King en la otra acera refuerzan, lamentablemente, el penoso arco de entrada de la principal calle de Donostia, el Bulevar, ciudad que aspira a proyectarse como capital gastronómica.

2019-10-06

Pesimismo


Les tengo que reconocer que no llevo una buena temporada. Los datos y los comentarios que me llegan de aquí y de allá no son nada halagüeños y consecuentemente, por mucho que uno se empeñe en ser un optimista empedernido, la moral se resiente.
La semana pasada di cuenta de los inquietantes datos sobre la brecha salarial o de rentabilidad que el campo tiene para con el conjunto de la economía (un 30% menos si contamos las ayudas europeas y un 65% en ausencia de las mismas) y si bien, cuando se manejan datos estadísticos, uno debe ser precavido y consciente que las estadísticas reflejan medias que dejan en la sombra numerosas realidades particulares, me ha llamado la atención sobremanera que los datos hayan causado una gran sorpresa en mucha gente y particularmente, entre personas con responsabilidades sectoriales tanto privadas como públicas.
Uno que ya lleva bastantes años vinculado a la cuestión, sin necesidad de grandes datos estadísticos pero con datos económicos particulares de los baserritarras en la mano y con los testimonios de los productores pululando por la mente, observa con algo más que mera preocupación cómo el buen momento que viven las exportaciones agroalimentarias estatales (para amargarme el día, mientras escribo esto, sale Trump con un tuit-bomba de los suyos sobre los aranceles a los productos agroalimentarios europeos), la fortaleza de las empresas agroalimentarias consolidándose como uno de los grandes bastiones de la economía estatal, la creciente facturación de un importante número de cooperativas agroalimentarias, etc. no acaban de llegar a la base de todo este conglomerado agroalimentario donde la grandes cifras de la macroeconomía dificultan ver las paupérrimas cifras de la microeconomía de cada una de las explotaciones y donde las bondades del sistema agroalimentario se ciñen a la faceta alimentaria mientras no repercute en la faceta agropecuaria.
No quiero ni debo generalizar porque la situación es diferente en función del subsector productivo y de la zona a las que nos refiramos pero creo que no es posible ocultar la difícil situación que vive el sector productor, en casi todos los subsectores productivos, mientras las estructuras, cooperativas, empresas y comerciales impulsadas o auspiciadas por ellos van ciertamente bien y, en algunos casos, como un tiro.

2019-09-29

Por favor, seamos serios



Asistí hace unos días al estreno del documental ZUBIAK (Puentes) en el Festival Internacional de Cine de Donostia, documental que magníficamente ha sido dirigido por el periodista irunés Jon Sistiaga y que será emitido el próximo 31 de octubre en la cadena Zero de la plataforma Movistar. No se crean que estoy haciendo publicidad de la antigua Telefónica ya que lo hago, primero, por difundir al máximo el mensaje de paz y reconciliación que Maixabel Lasa, viuda de mi amigo Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA hace 19 años, nos hace llegar con una naturalidad pasmosa e incluso incomprensible para el común de los mortales y segundo, por egoísmo, confiando que las gentes del cinealgún director de cine al ver el documental sabrá apreciar mi aportación a dicho documental, en tanto en cuanto era el alcalde de Legorreta en el fatídico momento, y así (utilizando un humor ciertamente macabro) podría ofrecerme algún jugoso contrato cinematográfico que me jubilaría de este ingrato trabajo de juntaletras.
El documental trata cosas tan serias, cuando menos, como las cosas del comer y por ello estimo un importante paso adelante que los productores promuevan iniciativas de reflexión sobre la alimentación como la impulsada por la organización agraria ENBA que nos invita el 7 de octubre a asistir a una sugerente mesa redonda en Donostia bajo el título ¿Somos lo que comemos o comemos como somos? en la que ha reunido además de una pastora, un gastrónomo, una nutricionista, una investigadora, un veterinario, un periodista, etc. con el fin de impulsar un diálogo multidisciplinar entre ellos y con el público asistente.
Más serio, aún, nos tendríamos que poner con la panda de políticos que nos han abocado a unas segundas elecciones al Congreso y Senado el próximo 10 de noviembre tras mostrarse incapaces de alcanzar acuerdos para conformar un gobierno con el que dar al estado la estabilidad que requiere. No sería justo por mi parte generalizar las responsabilidades puesto que los partidos pequeños y nacionalistas han sido ajenos al pésimo teatro con el que nos han pretendido entretener pero, todos ellos, unos con más motivo que otros, deben ser conscientes del grado de cabreo generalizado que siente la población. Los cuatro grandes (PSOE,PP,C´s y UP), por su parte, nos darán la murga con numerosos y variopintos argumentos sobre el papel que han jugado en el vodevil de los últimos meses e intentando endosar la culpabilidad al partido ajeno pero mucho me temo que…
Pues bien, yo, humilde juntaletras e insistencialista impenitente de la cuestión agraria, quisiera trasladarles, a usted querido lector pero también a estos politicuchos, la honda preocupación que me ha causado la lectura de un informe ministerial (¿seguirá en su cargo el plano ministro, Miguel Planas?) sobre el que trabajan el propio MAPA, las Comunidades Autónomas y las Organizaciones agrarias y Cooperativas, en un proceso de análisis de los diferentes objetivos fijados como prioritarios en la nueva PAC. Por cierto que, como es lógico, el primero de los objetivos es “Asegurar una renta viable y la resiliencia de las explotaciones agrícolas en todo el territorio de la UE para mejorar la seguridad alimentaria”, casi nada.

Me adentro en la letra pequeña y comienzo a sentir retorcijones de estómago al comprobar dos datos, ciertamente reveladores y que explican, sustancialmente, la situación del colectivo de productores agrarios y por extensión, la falta de relevo generacional en el campo. Primero, la renta de trabajo agrario (RTA) de los titulares de las explotaciones agrarias es el 71% del salario medio de la economía. Ósea, el salario medio de los agricultores es aproximadamente un 30% menor que al salario medio del conjunto de la población. Segundo, la Renta del Trabajo del Agricultor sin ayudas (RTASA) es, agárrense a la silla, el 35% del salario medio del conjunto de la población y el resto de sus ingresos proviene de las ayudas directas integradas en la archiconocida PAC y cuyos fondos provienen de la vilipendiada Unión Europea.
El panorama que nos dibujan estos datos y otros muchos recogidos en el informe ministerial nos presentan un panorama muy serio para los actuales agricultores pero no es menos cierto que apuntan a un futuro descorazonador para todos aquellos jóvenes que quieran incorporarse a la actividad.

Termino. No quisiera ser alarmista, pero vistos los dramáticos datos que se apuntan en dicho informe, señores políticos, ¿todavía les quedan ganas de jugar como niños a echarse las culpas de la repetición electoral o van a hablarnos de cómo solucionar los verdaderos problemas de la gente?

Xabier Iraola Agirrezabala


2019-09-22

Ironías de la vida




El poso suscitado por la visita veraniega a tierras oscenses ha sido de tal calibre que aquí ando yo en el coche escuchando y gozando con las canciones de La Ronda de Boltaña, banda musical folclórica que va, nunca mejor dicho, rondando por los pueblos y ciudades y cantando las verdades de sus gentes, de forma amateur pero con gran maestría y cuya canción AQUÍ fue el himno de la exitosa manifestación de la Revuelta de la España Vaciada celebrada el pasado 31 de Marzo.

Los ronderos serán muy de pueblo pero no por ello dejan de ser ultramodernos y tal es así que, publican sus canciones en formato CD sin caer en la cuenta que el coche de un servidor no tiene aparato de CDs sino de cassete y por ello, me veo obligado a escuchar sus poéticas y reivindicativas letras en el coche grande que, como imaginarán, es el de mi mujer.

Pues bien, iba yo conduciendo el mío, con mi cassete de rancheras de Paquita la del Barrio, tan barriobajera como maravillosa ella, cuando escucho la polémica generada en Madrid por el nuevo alcalde popular dispuesto a eliminar el proyecto de Madrid Central impulsado por Manuela Carmena y entre otras cosas, escucho como uno de los terulianos introduce la cuestión de las pegatinas de colores que deben llevar los vehículos para así ilustrar el grado de impacto medioambiental del vehículo que uno conduce. Llego a casa y tras consultar la página de la Dirección General de Tráfico compruebo que a mí cochecito no le corresponde ni pegatina y que al grande, al de mi señora, le corresponde la pegata amarilla, la más contaminante. Ósea, que no podría entrar a Madrid. ¡Pues, ellos se lo pierden!.

Si usted es lector habitual de mis filípicas, será bien consciente de mis límites intelectuales y por ello, no le sorprenderá mi mosqueo para con todos estos politiquillos que dedican su preciado tiempo a prohibir la entrada de mi cochecito en la capital del madroño cuando lo que debieran es, siguiendo la estela del magnífico informe de la ONU sobre el Cambio Climático y la Tierra, centrarse y combatir a aquellos que son los grandes contaminadores del planeta, ósea, los ganaderos y sus animales.

Las vacas, sí, como lo leen, son los verdaderos agentes contaminantes que amenazan acabar con este maravilloso planeta en el que nos ha tocado vivir y por extensión, puestos a repartir estopa a diestro y siniestro, acompañados por los perversos asesinos del globo que son los malignos agricultores dedicados a producir el grano para la alimentación animal, los ganaderos que esquilman las praderas de nuestras montañas, aquellos que recurren a abonar sus tierras con estiércol y el maloliente purin en vez de recurrir a abonos químicos, etc.

2019-09-14

El tamaño sí importa



A la vuelta de mi viaje anual al camping de Las Landas me dirigí hacia tierras aragonesas acompañado de unos amigos y de 4 adolescentes cuya única preocupación era si el municipio de destino, Aínsa, y más concretamente el hotel en el que nos íbamos a hospedar contaba con wifi o no. Broma arriba, broma abajo, la cuestión es que esta preocupación de estos adolescentes nos sitúa en la cruda realidad sobre las prioridades de la sociedad actual. Te puede faltar qué comer pero, ¡por Dios, que no caiga la maldita red!

Pues bien, al día siguiente, fue la torre del castillo de Aínsa, bella localidad oscense de la Comarca del Sobrarbe, el escenario elegido por la asociación Porc Libre para celebrar una mesa redonda bajo el título “Medio Rural, despensa del medio urbano” donde participé junto con José Casasnovas, magnífico comunicador además de veterinario y profesor, Miguel Gracia, buen conocedor del mundo rural y agudo socialista además de presidente de la Diputación Provincial de Huesca, y este humilde juntaletras que tras ser presentado como “agroagitador” y vista mi actuación y falladas las expectativas creadas, creo que seré rebajado a  simple “agrotokapelotas”.

Les aclaro. Porc Libre es una pequeña asociación de porcinocultores que, como bien dice su nombre, van “por libre” y sin estar supeditados a ningún sistema de integración, sistema por otra parte, que se expande y crece vertiginosamente en amplias zonas de la España vaciada. Esta asociación, comandada por la delicadeza en las formas pero en la claridad de objetivos de una mujer como es Pilar Fumanal (bien apoyada por un equipo espléndido), desarrolla una actividad, callada pero efectiva, para defender el modelo de explotación ganadera familiar, autónoma y libre frente a otros modelos donde, frecuentemente, el proyecto crece sin alma ni arraigo alguno. Paradójicamente, estos ganaderos que van por libre quieren unirse, asociarse y empoderarse colectivamente para que las administraciones (tanto políticos como técnicos) les tengan presentes en el momento de aprobar normativas, programas, planeamientos y para que sean capaces de admitir las diferentes necesidades de las diferentes realidades que conviven en el sector productor del territorio.

Como se podrán imaginar, la inconmensurable belleza del paisaje pirenaico, sus gigantescas montañas y su majestuoso río han logrado que los turistas se sientan prendados por la zona, su naturaleza, paisaje y sus pueblitos, por cierto, unos pueblos que ven como la actividad turística va, poco a poco, imponiéndose como actividad principal en la economía municipal. Tanto es así que incluso comienzan a surgir los primeros roces entre las diferentes actividades presentes como puede ser el turismo y la ganadería t tanto es así, que con el ánimo de prevenir antes de lamentar y curarse en salud, algunos municipios, jaleados por ecologistas lejanos y apoyados por los empresarios turísticos, han decidido matar moscas a cañonazos y así impulsan planeamientos y normativas que al mismo tiempo que impiden la proliferación de lo que ellos llaman “macrogranjas” y que tanta alarma suscitan, provocan la asfixia y muerte de pequeñas explotaciones ganaderas.

El debate de las macrogranjas y la mala prensa de la ganadería intensiva ....

2019-09-04

El verdadero G7





Biarritz, bella localidad de Euskadi Norte o del País Vasco-francés, como usted quiera o sienta, acogió hace un par de semanas la Cumbre del G7 donde los mandatarios de los siete países más avanzados económicamente del planeta (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) y que representan más del 64 % de la riqueza global, se reunieron en torno a una mesa para, coloquialmente hablando, repartirse el pastel mundial.
Parece, según he podido leer, se arrejuntan para analizar la situación actual mundial y los diferentes escenarios que se vislumbran para el futuro más cercano y posteriormente, por aquello de que el roce hace el cariño, se prometen fidelidad y apoyo mutuo en todas aquellas medidas encaminadas al logro de las conclusiones adoptadas previamente en dichas Cumbres que, finalmente, materializarán a través de sus peones en foros y entidades mundiales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMIo la OMC.
Como se podrán imaginar, a pesar de la importancia de los temas tratados en dichas reuniones, las discusiones del G7 ni son abiertas ni existe acceso público ni a documentos previos ni finales por lo que, por expreso deseo de los convocados, la única información que nos llega al común de los mortales es la grandilocuente declaración final que, paradójicamente, no va más allá de una simple nota de prensa.
Pues bien, los preparativos previos a la Cumbre y las medidas de seguridad adoptadas durante los días de su celebración han sumido en el caos a la población local y la afección, tanto a locales como a los miles de turistas presentes en la zona y a esos otros miles de ciudadanos europeos de origen magrebí y portugués que vuelven cada verano a su casa nativa, ha sido de tal magnitud que, salvo cuatro mandatarios de la corte parisina y algún que otro mayorista turístico encantado por la proyección de la ciudad, les reconozco que todo pichichi se ha cagado en lo más barrido por lo que, no me quiero ni imaginar, el trabajo realizado por las brigadas encargadas de limpiar el buen nombre de la madre de Macron.
Pero más allá de estas “anécdotas”, me llama poderosamente la atención, cómo un pequeño puñado de personas acumulan tal poder y poseen la potestad de materializar sus ideas a través de diferentes foros e instituciones mundiales que, además, serán proyectadas al conjunto de la población mundial a la que, lamentablemente, les es reservado el papel de observador.
Pues bien, el otro día, mientras sudaba la gota gorda en mi carrera matutina, me dediqué, mentalmente, a hacer un ejercicio de paralelismo o una triple pirueta ideológica, como quieran llamarlo y me autopregunté, quiénes son el G7 de la agricultura española, ósea, quiénes son las 7 personas más poderosas y/o influyentes en lo que a política agraria se refiere, más allá de los políticos al uso y de los dirigentes de las diferentes organizaciones agrarias.
Llegué a casa y tras el imprescindible desayuno y la pertinente ducha, me puse a elaborar la lista de los 7 agropoderosos y ésta es, con el permiso y perdón de aquellos que se sientan ofendidos al quedar excluidos de la misma, la lista resultante que paso a enumerar, no por orden de poder, sin orden ni concierto alguno: Tomás García-Azcárate, José María García Álvarez-Coque, Gustavo Duch, Eduardo Moyano, Raúl Compés, Carlos Buxadé y Jaime Izquierdo. Repaso el listado y reparo en dos cuestiones, no me ha salido muy igualitaria al haber sólo hombres y segundo, según una clasificación ideológica del listado que quiero dejar bien claro que es personal e intransferible, salvo uno, mi gran amigo Carlos, el resto creo que orbitan por la progresía o el izquierdismo que va del rosa palo al rojo más intenso.
Con respecto a la primera cuestión, la relativa a la falta de mujeres, teniendo en cuenta que el actual G7 hasta hace bien poco, previo a la exclusión de Rusia por su posicionamiento en la cuestión de Crimea, estaba conformado por 8 miembros, ósea era el G8, he creído de justicia habilitar el octavo asiento a una influyente opinadora como es Lucía López Marco que difunde opinión y sabiduría a través de su blog Mallata.
Ahora bien, con respecto a la cuestión ideológica del Grupo, creo que es llamativo cuando menos, la infrapresencia, cuando no ausencia, de personas-reflexionadores-opinadores-teóricos que se acerquen al hecho agrario y rural desde la derecha con una mayor querencia por la cuestión productiva, la visión empresarial y otra serie de cuestiones inherentes a una visión más apegada al terreno del centro-derecha. Los hubo, al menos en los primeros años de la Democracía, con personajes como Lamo Espinosa, Ballarin, etc. pero, pudiendo pecar por supina ignorancia, creo que en la actualidad, brillan por su ausencia.
La derecha, el centro-derecha en general, pienso que es más proclive a la acción, a la toma de decisiones empresariales y que por lo tanto, no considera necesaria la reflexión o teorización del hecho agrario y rural. Quizás piense alguno que bastante es con ir capeando las tormentas y vaivenes del mercado como para, además, dedicarse a reflexionar sobre el futuro de la agricultura, del consumo, de los bienes públicos inherentes a la actividad primaria (medio ambiente, salud pública, etc.). Quizás hayan delegado esa función de otear y diseñar el futuro en manos de los directivos de las grandes empresas agroalimentarias y distribución que con sus decisiones empresariales están diseñando y condicionando, de arriba a abajo, la política sectorial del país. Quizás no hayan valorado suficientemente la importancia de estos teóricos en el ámbito europeo y su influencia en cuestiones vitales como la PAC.
Visto lo visto, llego a la conclusión que deberé seguir reflexionando sobre la cuestión. Mientras tanto, espero que a semejanza de los documentos secretos del G7, alguien me ilumine y me muestre quiénes podrían complementar el grupo propuesto hasta consolidar, cuando menos, un G15 que son los que, en verdad, diseñan y proyectan el futuro del campo.


Xabier Iraola Agirrezabala

2019-07-28

Demasiado Tarde




La muerte o ausencia prolongada de una persona suele ser una inmejorable ocasión para valorar en su justa medida lo que dicha persona aportaba a tu vida. Todos tenemos a nuestro alrededor alguna persona que por su cercanía, familiaridad o exceso de confianza no alcanzamos a apreciar su valor y lo que supone para nuestras vidas, solemos minusvalorarlas e incluso, en muchos casos, ningunearlas y hasta despreciarlas pero, la ausencia definitiva de esa persona, su muerte, la transforma en omnipresente y se nos aparece en todos y cada uno de los momentos, ocasiones y rincones del día a día en los que, hasta entonces, pasaba desapercibida.



La persona que hasta su muerte te resultaba invisible, como decía, se te aparece en cada uno de los recovecos de tu vida y es entonces, quizás demasiado tarde, cuando la valoras. No se crean que este fenómeno nos ocurre sólo con las personas sino que es trasladable a cuestiones como la salud, a entidades, lugares, colectivos, etc. que nos acompañan a lo largo de nuestra vida y que debiéramos valorar y apreciar en su justa medida pero también en su justo momento y no, como señalaba antes, demasiado tarde, cuando no hay marcha atrás.



Esta mini reflexión viene a cuento de un comentario de un propietario forestal que me detallaba una conversación mantenida con un guarda forestal, colectivo crítico con la política forestal impulsada en las últimas décadas desde las instituciones y desde el colectivo de propietarios forestales, que alarmado por las gravísimas consecuencias de la enfermedad de la banda marrón en nuestros pinares, le llegó a manifestar al propietario su pesar por dicha situación y le reconoció que los denostados pinares cumplían una importante función medioambiental, más concretamente, desde el punto de vista de la biodiversidad.



Algo similar nos ocurre con la ganadería extensiva desarrollada en nuestras montañas y más concretamente, con aquellos ganaderos que, haciendo o no la añorada trashumancia, suben a los pastos montanos y se les aboca a convivir con todo tipo de alimañas y fauna salvaje, se les atemoriza con la reintroducción de especies como el lobo o el oso, se les complica la vida con todo tipo de ilógicas normativas y excesos burocráticos, se les niega las condiciones de vida digna más básicas y así, suma y sigue, hasta que los maltratados ganaderos decidan arrojar la toalla, cambiar de raíz su manejo ganadero extensivo hacia un modelo intensivo o, lo que es peor, se les dirige, sí o sí, hacia un callejón sin salida. Mejor dicho, sí que tiene salida, pero es la salida del sector.


2019-07-21

Abierto en canal



“Todo el día matando tontos, y aún, no se acaban” es una de las lapidarias frases de mi amigo Mikel que me vino a la cabeza al ver las imágenes de unos 150 activistas animalistas asaltando una granja de vacuno lechero en Catalunya.
Estos activistas, según he podido leer en la prensa, son una prole de adolescentes pertenecientes al movimiento Action For Liberation que acuden fielmente a la llamada de su joven líder y  con dicha acción pretendían denunciar las lamentables condiciones en las que se encontraban las vacas en dicha granja, ahora bien, no se crean que eligieron dicha granja para ponerla en la diana mediática por sus pésimas condiciones, vamos a decir, individuales sino lo que pretendían era hacer una denuncia del sector productor lácteo en su globalidad. Esta vez, tocaba actuar contra el sector lácteo, anteriormente fue el sector porcino y avícola, y la siguiente, vaya usted a saber quién es el elegido.
Observo, con tristeza y asombro, las imágenes televisivas emitidas por la Sexta con un relato periodístico totalmente despojado de la neutralidad que se presume a cualquier informador y se opta por una narrativa, entre amarillista y paternalista, donde los buenos eran los activistas y los malos (aludiendo a insultos y gestos amenazadores) eran los ganaderos que se vieron asaltados por esta banda de animalistas.
Más allá de la entrada ilegal en una propiedad privada, cuestión punible por la legalidad vigente y que debiera resolverse rápida y  automáticamente, alguien debiera tomar cartas en el asunto y adoptar todas aquellas medidas que considere oportunas para parar este tipo de acciones porque en caso contrario, vamos encaminados, sí o sí, hacia un choque de trenes donde alguna de las partes, lamentablemente, puede optar por tomarse la justicia por su mano sin esperar a que los responsables de parar dichas actitudes observen, desde la distancia y la comodidad del despacho,  este tipo de acciones como acciones aisladas de cuatro chalados. Chalados sí. Tontos también. Pero cuatro y aislados, nada de nada.
El movimiento animalista es un movimiento, aún minoritario, pero que va creciendo, progresiva e imparablemente en una sociedad moderna, mayoritariamente urbana, alejada de la tierra y desconocedora de cualquier proceso natural, bien sea vegetal o animal, cuya única relación con el mundo animal es a través de las mascotas a las que, por cierto, trata en un plano de igualdad con las personas. Estoy persuadido que me estoy quedando fosilizado para lo que conocemos como la vida moderna pero, al menos en mi opinión, lamentablemente, lo ocurrido en dicha granja es el reflejo, extremo eso sí, de esa tendencia a considerar a los animales como humanos, dotarlos de todos y cada uno de los derechos hasta ahora solo reconocidos a la especie humana y su expresión más básica y cotidiana comienza con esas mascotas que pasean con gabardina por nuestras calles, que comen comida de marca mientras sus amos comen marca blanca, que disfrutan de sus propios regalos en Navidad mientras sus amos difícilmente llegan a fin de mes, que van a la peluquería mientras sus amos se arreglan el pelo en su propia casa y que tras morir, son llevados a tanatorios expresamente creados para mascotas.
Como decía, si vemos todas estas cosas con una naturalidad pasmosa, las asumimos como si fuese lo normal, no se extrañen luego que algunos de los vástagos más radicales opten por estos movimientos animalistas que denuncian como si fuesen maleantes a todos aquellos ganaderos que viven por y de su actividad ganadera, por cierto, como se ha hecho toda la vida.
Ahora bien, dicho lo dicho, creo que el sector ganadero también debiera reaccionar y no estoy sugiriendo que se rearmen, se encastillen y se líen a porrazos con todos aquellos que se acerquen a sus casas. Más bien, creo que habría que optar por la vía contraria y , además de hacer respetar su casa y sus explotaciones, salir al encuentro de la sociedad, esa mayoría silenciosa, moderada, razonable y con sentido común a la que, abriendo las puertas de nuestras casas, hay que mostrarles la realidad de nuestra actividad agraria y demostrarles las condiciones de bienestar animal, sanidad, alimentación, … con las que trabajamos en tanto en cuanto debemos cumplir la estricta normativa de producción animal que emana de las diferentes instituciones y particularmente, de la normativa europea.
No estoy proponiendo que nuestras casas acaben siendo un carrusel de visitantes permanente pero sí que bien individual bien colectivamente (asociaciones, cooperativas, etc.) asumamos que el mantener un canal de comunicación permanente con nuestros convecinos, a la vez que consumidores, será la mejor herramienta para que dichos consumidores conozcan y valoren nuestro trabajo, nuestros modos de producción, los intangibles que la actividad aporta al conjunto de la sociedad y de paso, ese mismo canal de intercomunicación, será una oportunidad impagable para ir conociendo de primera mano las inquietudes, los anhelos y las prioridades de dichos consumidores para, posteriormente, ir adaptando y ajustando nuestra producción y los modos de trabajo a la evolución de sus prioridades.
Ser transparentes, sin caer en ser ingenuos, y estar permanentemente vinculados al consumidor será, así lo pienso al menos, nuestra mejor arma porque para combatir a esta sarta de tontos no hay mejor arma que abrirnos (con perdón de los animalistas) en canal.

Xabier Iraola Agirrezabala

2019-07-14

La izquierda y la Derecha





Bochorno, incluso mayor que el que recientemente pasé en Roma, es lo que estoy sufriendo al ver el vodevil que nos ofrecen los políticos, algunos al menos, donde los protagonistas, malos actores y peores políticos, nos hacen creer que lo realmente importante es nuestra calidad de vida y la solución de los problemas del día a día.

En el plano vasco, la pelea es a un volumen de sonido muy bajo, calma chicha en la superficie y patadas en la espinilla bajo la mesa, principalmente, entre los partidos abertzales, PNV y EHBILDU que juegan una partida a largo plazo disputándose el liderazgo de dicho campo y con ello, de la sociedad vasca.

En el plano estatal la cosa está bastante más complicada y enrevesada puesto que ambos bandos, izquierda y derecha, protagonizan sus luchas cainitas por liderar dicho espacio, cada uno en su terreno acotado y sin caer en la cuenta que el panorama político de multipartidismo, superado el viejo bipartidismo, requiere de una mayor cintura política y de una nueva cultura política, basada en el acuerdo entre diferentes, por otra parte, ta arraigada en Euskadi.

El caso más patético, en mi opinión al menos, es el protagonizado por los partidos de izquierda, PSOE y PODEMOS, donde los primeros pretenden recabar el apoyo de los segundos por su cara bonita, les invitan a diseñar el menú (programa de gobierno) mientras les niegan su degustación en la mesa y los segundos, obviamente, les recriminan su veto y les prometen lealtad pero no sumisión. Puestos a proponer chuminadas, yo les propondría a ambos un Gobierno de cooperación compuesto íntegramente por personalidades independientes y de prestigio, en el que no estuviese ni el propio Sánchez, y que fuese apoyado por todos aquellos partidos que apoyaron la moción de censura. ¡Por pedir, que no quede!

Pues bien, cooperación, lealtad, trabajo en equipo y otros muchos conceptos son términos harto conocidos por los productores de alimentos en cuanto que pertenecen a eso que se viene a llamar la cadena alimentaria conformada, entre otros, por productores, transportistas, empresas privadas y cooperativas de transformación, empresas comercializadoras, mercados y mercas, cadenas de distribución y finalmente, como dice Juan Roig, el jefe, ósea, el consumidor.

La cadena alimentaria es radicalmente diferente en función del número de eslabones que la integren, el tipo de producto, la naturaleza jurídica de cada uno de sus integrantes y así nos encontramos desde circuitos cortos donde productores optan por el mercado local, grupo de consumo, etc. , productores con mayor producción y/o mayor competencia que deben comercializar a través de terceros (tiendas, supermercados, mayoristas,…) y cómo no, tenemos productores y/o cooperativas de productores que recurren a través de la gran distribución a un publico mayoritario que vive, cada vez más, concentrado en los núcleos urbanos y para cuyo acceso deben recurrir a comercializadoras, logística, etc.

2019-07-07

El cuerpo de Don Luis




Los compromisos familiares me ausentaron de mi cita semanal con mis lectores y no se crean que no me fastidia el contratiempo. Soy consciente del alivio que sintieron mis críticos, pocos pero insistencialistas, y de la pena que sintieron mis seguidores, bastante más numerosos pero también más discretos que los anteriores.
Por ello, resultó una sorpresa mayúscula recibir la llamada de unos amigos oscenses que, seguidores habituales de mis filípicas, han tenido a bien invitarme a un bello pueblo de Huesca a conversar con ellos y trasladarles de viva voz a primeros del mes de septiembre, mis reiterados mensajes en pro del mundo rural, de su cultura y de la dignidad de los productores de alimentos, además de gestores del territorio y modeladores de paisaje.
Estoy seguro que los que asistan a dicha charla se sentirán ciertamente defraudados cuando comprueben lo parco en palabras que es éste que, en apariencia, tiene una verborrea interminable y un atractivo argumentario, al menos, en su faceta escrita. ¡Ya les contaré!
Como informaba al inicio, mis compromisos familiares me llevaron hasta Roma a, lo que popularmente se dice, ver piedras, comer pasta y patear de lo lindo por las anárquicas callejuelas de la capital italiana. A la vuelta, más allá de lo meramente turístico, quisiera trasladarles un par de apuntes. Primero, la masificación del turismo, al menos en ciertos monumentos y horas del día, hace que se den situaciones límite que rayan lo patético y como ejemplo de ello, les cuento que mi visita a los museos vaticanos fue un clarificador de ello porque con un total de 35.000 visitas diarias (13 millones de visitantes al año) ya se pueden imaginar que la prole de visitantes sufrimos  un paseo museístico que para sí quisieran muchos animales que son transportados  y que, paradójicamente, recaban el interés de muchísima gente bienintencionada mientras, éstos modernos borregos, sufren por los pasillos papales sin que nadie se preocupe por ellos.
Segundo, siguiendo con el viaje pero volviendo a una de mis obsesiones particulares, les tengo que reconocer mi sorpresa al comprobar que en los establecimientos hosteleros visitados, la leche era de alta calidad, leche entera y pasteurizada que para mí quisiera en los bares a los que acudo habitualmente donde la leche, por decirlo finamente, es simple y llanamente, la más barata que había. Incluso en la distribución, la leche UHT de marca blanca, la leche era notablemente más cara que aquí, con precios de 1,06 euros/litro de leche entera, eso sí, con el pertinente logo de “Latte 100% italiano”. Viendo los precios que rondan la distribución estatal, ¿Cómo se les queda el cuerpo, señores ganaderos?.
El cuerpo del señor ministro de Agricultura, Luis Planas, por otra parte, parece que está en mejor estado de mantenimiento que el de los ganaderos, más aún si nos atenemos a sus declaraciones con motivo del Día Internacional Lácteo ante la industria del ramo a los que llegó a decir que el sector lácteo es un excelente ejemplo de las cosas que se hacen bien dentro del sistema agroalimentario español para ofrecer productos de gran calidad, incidiendo en la necesidad de mejorar aspectos como la organización, para que el sector pueda ser más competitivo, tanto en los mercados nacionales como internacionales y animando a impulsar medidas de promoción del consumo, sobre todo entre la población más joven. Finalmente, reseñó el Ministro Planas, ministro en funciones desde el mismísimo día de su nombramiento, que el sector tendrá un gran futuro si es capaz de organizarse bien y mantener la oferta de productos competitivos y de calidad, que son las señas de los alimentos españoles. Incluso llegó a reconocer que tanto la producción como la industria de la leche han vivido "situaciones muy difíciles" pero que han logrado encontrar "un punto de equilibrio", transparencia y mayor estabilidad.
Intento rumiar en mis adentros estas últimas afirmaciones pero no alcanzo a asimilar el mensaje que intenta vendernos el ministro. Quizás sea por mi limitación intelectual, quizás sea mi falta de apertura mental al no convivir con los industriales o quizás sea porque con los que sí convivo y comparto vicisitudes es principalmente con los ganaderos, bien sea con los que gestionan sus explotaciones en la cruda realidad bien sea con aquellos que, día a día, silenciosa pero imparablemente, van apagando la luz de sus cuadras porque ni obtienen la mínima rentabilidad para llevar adelante una vida digna ni logran atraer a sus hijos/as para que sigan con la actividad.
Ahora bien, quizás, más que un problema mío, puede que el problema es de aquel que desconoce, o lo que es peor, actúa como si desconociese la realidad de los más vulnerables. Por si le quedase alguna duda, Don Luis, los ganaderos.


Xabier Iraola Agirrezabala

2019-06-23

FERVOR RURAL




Elegir el tema sobre el que escribir semanalmente, además de un pequeño suplicio mental, suele ser el resultado de una caprichosa conjunción de estrujamiento mental y casualidades socio-laborales que le llevan a uno por desconocidos derroteros que, a la postre, finalizan en el sitio menos esperado.

Una vez fijada la temática, les tengo que reconocer que recurro a la técnica de los bertsolaris (improvisadores de versos) que piensan primero cuál va a ser el remate final y componen, de atrás para adelante, el verso en su totalidad. Habitualmente, enfilo la tarea con una anécdota de mi entorno más próximo pero iniciado el camino hacia un final prefijado, mis palabras discurren por un camino de rectas y curvas que, la inmensa mayoría de las veces, acaba donde no debieran. Ósea, que la técnica y mis intenciones van por unos derroteros pero la realidad, va por otros bien distintos.

Esta vez, cuando ando enfrascado en la organización de unas Jornadas de Puertas Abiertas, llamada ONGI ETORRI BASERRIRA, que organizadas por la organización agraria ENBA consiste en abrir las puertas de 36 caseríos vascos los días 5 y 6 de Julio para que la población urbana pueda conocer el modo de vida y el trabajo de nuestros baserritarras, las continuas llamadas de interesados en asistir a las mismas, me proporcionan la ocasión de interactuar con gente del mundo urbano que, dicho cariñosamente, no tienen repajolera idea de la cuestión rural y agraria pero que, satisfactoriamente, muestran un gran interés en saber algo más de este mundo, en principio, ajeno. Como decía, estas llamadas me ponen sobreaviso de la preocupante lejanía con que vive el mundo urbano del rural, incluso, en una Euskadi con un sector agrorrural que en su inmensa mayoría podría ser calificado de periurbano.

Pues bien, hace unos pocos días leí un interesante y completo artículo de opinión de Fernando Fernández Such , experto en políticas agrarias y desarrollo rural vinculado políticamente a PODEMOS, titulado “El mundo rural, la agricultura y la alimentación más allá del Ministerio” y en el mismo, tras sesudas y profundas reflexiones, reclamaba una política integral de Desarrollo Rural que, como recoge su mismo título, vaya más allá del sector agrario y abogaba por resucitar la ley 45/07 de Desarrollo Sostenible del Medio Rural que duerme en algún cajón ministerial y que, ésto ya es cosecha mía, para cuando la revivan ya estará totalmente desfasada. En ese mismo artículo Fernando reclama un enfoque territorial de la política rural y reclama instrumentos y medidas acordes con el nuevo enfoque que propugna.

Coincidiendo en los tiempos, el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras de mi admirada Consejera, Arantxa Tapia, acaba de lanzar públicamente el pistoletazo de salida del largo, sinuoso y tortuoso proceso político-administrativo para aprobar una nueva Ley de Desarrollo Rural que ahora se ha expuesto a información pública y posteriormente, tras el trámite interno del propio ejecutivo será llevado al Parlamento Vasco para su debate y aprobación.

2019-06-16

La astuta Consejera


Estos días andamos flipando con los juegos de cortejo que diferentes candidatos y partidos políticos despliegan para camelar al más incauto de los de alrededor y lograr así ese apoyo que le garantizará el sillón de mano para los siguientes cuatro años.

Dicen que el poder desgasta más, pero les recuerdo que el maquiavélico dirigente italiano Giulio Andreotti concluía que "El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene" y por ello, lo habitual es que se luche, por vías pacíficas eso sí, por arrebatar al adversario los resortes del poder. Más aún, recuerdo que Arzalluz se refería al pavoneo previo que todo cortejo animal conllevaba para que el ansiado objetivo llegase a sobrevalorarlo y ocultar, parcialmente, las inherentes debilidades.
Tras alcanzar el poder, toca el reparto de tarta y de áreas de poder y es entonces cuando los ciudadanos podemos observar, en caso de gobiernos  multipartitos, cuáles son las áreas prioritarias para cada uno de los contendientes y constatamos, en la mayoría de los casos, que el Departamento de la cosa agraria (rural, alimentaria, …), al igual que me ocurría a mí cuando de niño en el patio los capitanes se repartían a pasos los jugadores de sus equipos, es una de las últimas en elegir.
El área agro-rural parece ser tan minúsculo y de inferior categoría que ya nadie, salvo las organizaciones agrarias, se plantea reivindicar un departamento o área propia donde se engloben materias tan básicas pero vitales como son la producción agroganadera y forestal, el desarrollo rural, la alimentación, la industria agroalimentaria, los montes y las áreas naturales protegidas pero, visto el discurrir de los últimos años, también se debiera integrar toda la política ambiental ligada al territorio natural.
Escuchamos con harta frecuencia afirmaciones que, quizás con excesiva ligereza, señalan el carácter estratégico del sector primario o primer sector, como le gusta referirse a nuestra Consejera Arantza Tapia, pero la realidad, además de cruda es tozuda, y nos viene a demostrar que el primer sector, a la postre, se queda en un mero apartado de un macrodepartamento, perdiendo con ello, toda la visibilidad y proyección que la cuestión merece.
Me he referido a nuestra Consejera pero no se crean que es un asunto limitado al Gobierno Vasco, cuestión que parece ser abordaremos el año que viene, puesto que es un debate aplicable a todas y cada una de las administraciones o gobiernos conformados en estas fechas. Veremos, aproximadamente dentro de un mes, en qué queda el reparto de áreas y quiénes son los elegidos.
Por cierto, hablando de Arantza Tapia, ...

2019-06-09

Incoherencia plastificada





Sorpresa, cuando no indignación, es el sentimiento que me aflora cada vez que veo en algunos comercios, sobretodo en esos puntos mal llamados comercios de oportunidad, una pieza de fruta embolsada o embandejada con su consiguiente cierre plastificado. Incluso, he podido ver en redes sociales, una naranja pelada que viene en su envase plástico donde, obviamente, se alude a su facilidad de consumo al no tener que ser pelada. Por ello, no me extraña nada y comulgo plenamente con la impactante campaña “Cero Plástico” impulsada esta semana última por diversas entidades y colectivos conservacionistas con la que pretenden concienciar a la sociedad de las perniciosas consecuencias que tiene nuestra desaforada utilización de plásticos de un único uso y consecuentemente, reducir el uso de dichos plásticos.

Al ver las terribles imágenes de playas y océanos anegados de plástico se nos encoge el alma, dos minutos a lo máximo, y rápidamente cambiamos de cadena o noticia puesto que estas terribles noticias, a semejanza con los que nos ocurre al ver imágenes de niños famélicos en la tele mientras nuestras mesas rebosan de alimentos, apelan a nuestra conciencia y normalmente, esta apelación suele resultar molesta, o cuando menos, incómoda. Por ello, cuando vemos las playas y mares plastificados aliviamos nuestras conciencias echando las culpas a las industrias agroalimentarias, a las cadenas de distribución o sobretodo, a los gobiernos de turno que no regulan para que dichos plásticos desaparezcan. Eso sí, luego, cuando vamos a la tienda, olvidado el retortijón de tripas que nos produjeron las imágenes de las playas, mares y ríos plastificados, optamos por alimentos y productos alimentarios en función de su comodidad para su posterior consumo y gestión doméstica.

El mismo consumidor que se escandaliza con las imágenes “plastificadas” es el que compra los tomates embandejados, las zanahorias plastificadas, el queso en porciones individualmente plastificadas, las ensaladas embolsadas o las patatas cocidas, cortadas y envasadas al vacío para hacer la tortilla de patatas o ensaladilla rusa. Paradójicamente, somos así de incoherentes.

Decimos no tener tiempo para cocinar ni alimentarnos mientras consumimos un par de horas diarias en las diversas pantallas que tenemos en casa y por ello recurrimos a alimentos precocinados que, obviamente, vienen envasadados en más plástico. Todo ello conlleva que la industria agroalimentaria, desde el más pequeño de los baserritarras que lleva al mercado su verdura, cortada y pelada en su bolsita para elaborar rápidamente una riquísima menestra hasta la más grande de las industrias que prepara productos de quinta gama y/o innovadores, todos ellos, plastificados en mayor o menor medida y al mismo tiempo, esos baserritarras, cooperativas e industrias innovan y refuerzan aquellos proyectos que vayan alineados con el vector de conveniencia–comodidad que es, según todos los informes, uno de los vectores más importantes en la decisión de compra.

Soy consciente que los diferentes gobiernos pueden hacer mucho impulsando legislación tendente a disminuir el uso de plástico en los envases alimentarios y que las propias empresas agroalimentarias y cadenas de distribución podrían hacer bastante más de lo que hacen adoptando esta teórica reclamación generalizada de menor plastificación, ahora bien, todos y cada uno de nosotros debemos saber que el principal motor del cambio que, al menos teóricamente, decimos defender depende, principalmente, de cada uno de nosotros y especialmente, de nuestras decisiones de compra y hábitos de consumo.

Al igual que me refiero a la cuestión de los plásticos me puedo referir a otras muchas cuestiones y como muestra de nuestras incoherencias, señalar únicamente el fuerte respaldo que tiene teóricamente la venta directa, los mercados de productores y las ferias mientras, salvo excepciones, los mercados diarios locales languidecen y sobreviven gracias a una clientela, mayormente, octogenaria y como segundo ejemplo, valga mencionar la gran simpatía que despierta el consumo de leche fresca mientras la venta de leche pasteurizada, tanto en brik como en bolsas y en las maquinas expendedoras, desciende hasta cifras inapreciables para las estadísticas utilizadas en el retail.

Termino, una vez más, repitiéndome más que la morcilla. La política agraria la dirige el consumidor cada vez que hace un acto de compra y cada vez que elige un producto autóctono o foráneo, cada vez que consume leche fresca o esterilizada, cada vez que acude a un mercado o compra en una gran superficie u on line, cada vez que compra productos frescos o precocinados, etc.

Algo parecido, sino idéntico, viniendo a la cuestión del plástico, ocurre con la política ambiental. Por ello, hagamos examen de conciencia y luego, hablamos. ¿Vale?


Xabier Iraola Agirrezabala


2019-06-02

Toda la carne en el asador



El cierre de un proceso electoral sempiterno nos ha dejado a todos los ciudadanos desfondados. Unos, lo han – hemos vivido con más cercanía dado que nos iba mucho en ello y otros con una indisimulada apatía. Las elecciones de Abril, elecciones al Congreso y Senado, las vivimos con una cierta lejanía pero las últimas, las elecciones municipales y forales, en nuestro caso, las vivimos con gran intensidad porque la orientación que fijen las nuevas corporaciones y las nuevas Juntas Generales y Diputación Foral, serán determinantes para otras cuantas instituciones o entidades (Mancomunidad de Enirio-Aralar, la Parzonería de Gipuzkoa-Araba, los órganos gestores de los Parques Naturales, etc.) que resultarán claves para mejorar, perjudicar o pasar sin pena ni gloria, por el futuro de nuestros baserritarras.
En los próximos meses o años veremos en qué dirección se mueven y nuestros baserritarras podrán valorar si la opción de gobierno elegida es la correcta para su actividad y para sus intereses. Sí, me refiero a esos intereses que los grupos conservacionistas gustan tildar de intereses particulares, egoístas, económicos, etc. pero que a la postre, no son más que los intereses de la gente que vive en y de la tierra.
Los baserritarras, algunos al menos, los más conscientes de la jugada, han puesto toda la carne en el asador y aunque a alguno de ellos, la apuesta no les ha salido bien del todo, no por ello tiene menos mérito y por eso me gustaría subrayar especialmente la actitud valiente de Ainhoa, una pastora de Amezketa que los meses de verano sube su rebaño a la sierra de Aralar y que para defender los intereses de los “malvados” ganaderos de Aralar se enfrentó a su hasta ahora propio partido y se lió la manta en la cabeza, encabezando una candidatura independiente, en la que embarcó a otro par de ganaderas, cuyo objetivo era defender a productores como ellas. El cada vez menor peso del sector primario, incluso en estos pueblos rurales, nos hace pensar la ínfima incidencia que los mensajes agrorrurales tienen en este tipo de contiendas. Aún así, mi reconocimiento a Ainhoa y su gente.
Otra que ha puesto estos últimos años toda la carne en el asador por el sector primario estatal ha sido la eurodiputada popular Esther Herranz que, tal y como auguraban las encuestas, se ha quedado fuera del hemiciclo de Bruselas y con ello, el sector primario estatal sin una aliada y curranta nata que lo defienda. Es la cara amarga de la política que no trasciende tanto pero, haberla hayla. Espero que el Partido Popular separa valorar su valía, su ingente labor en la Ponencia sobre la Reforma de la PAC  y la rescate, bien en sustitución de algún otro eurodiputado bien en otras funciones, eso sí, vinculadas a la cuestión agraria.
Ahora bien, hablando de la carne puesta en el asador, no puedo pasar por alto ....

2019-05-25

El voto y la cartera




El sempiterno periodo electoral que vivimos, dos campañas electorales en el plazo de un mes, deja a uno exhausto y necesitado de una pronta recuperación de la normalidad (¡Viva la maravillosa rutina!) donde la cuestión laboral se compagine con la familia, el ocio y otras cuestiones que, por pequeñas que sean, son las que dan sentido a nuestra vida diaria.
Comenzamos el año corriente con los jefecillos locales de los partidos políticos a la caza de vecinos, deportistas, toreros, líderes sociales y cualquier otra persona que diese relumbrón a la lista electoral del ayuntamiento y ahora, justo hoy, domingo, es el momento de depositar el voto en la urna. En lo que a mi espectro respecta, son bastantes los baserritarras que se han implicado en las listas, unos más adelante que otros, pero les puedo asegurar que, independientemente del color de maillot que hayan elegido, para mí, es digno de elogio y aplauso que algunos agricultores, ganaderos y forestalistas se hayan implicado en la vida política municipal que, por cierto, es la más cercana y edificante.
Por otra parte, en el transcurso de la campaña, el sector primario mira con distancia la campaña en su conjunto y muy especialmente, las peleas, broncas y dimesydiretes de algunos políticos que dan más pena que confianza. Asimismo, observa con cierta tristeza la ausencia de mensajes, debates y propuestas orientadas al sector primario y rural y en su intimidad, hasta lo llega a justificar dado el escaso peso que el sector primario tiene en la sociedad vasca (cuestión ampliable al conjunto de la sociedad europea) .
Por eso mismo, mi primera reflexión sería sobre cuál es el peso que tiene la cuestión agraria y el mundo rural en el discurso de los diferentes partidos políticos y cuál es el trabajo, interno y previo, que realizan los partidos para afrontar un periodo electoral desde la óptica agrorrural. Aún es más, ¿qué peso tienen los responsables sectoriales de lo agrario en la vida interna de los partidos y qué influencia tienen para convencer e/o imponer sus tesis frente a una mayoría de compañeros, en principio, alejados de la sensibilidad rural?. Hace unos meses clamaba en el desierto, en eso que yo denomino como la “fase del café” (periodo pre-electoral donde los responsables de partidos te invitan a tomar un café para así animarte para integrar su lista electoral) y creo que, ahora que la suerte está echada, creo que el sector en su conjunto debiera reflexionar profundamente sobre su implicación en la vida social y política porque de lo contrario, teniendo en cuenta la realidad menguante del sector productor, mucho me temo que cada vez será más insignificante.

2019-05-19

ASALVAJADOS




La semana pasada me referí a la escandalera montada por el vídeo en el que el pastor de cabras, el asturiano Nel Cañedo, denunciaba el mandato judicial para cerrar un gallinero a consecuencia de la demanda presentada por el propietario de un hotel rural colindante. El vídeo en cuestión ha adoptado la categoría de “viral” que, en estos tiempos modernos, es la categoría que ansiamos alcanzar todos los comunicadores, bloggeros, tuiteros y youtubers del más variado pelaje que pululamos por la fauna comunicativa.
Pues bien, ahora resulta que es el propietario del hotel quien ha respondido a Nel, el héroe de todo el sector y parte del extrarradio, con una demanda por amenazas vertidas, al parecer, en el vídeo de marras. Veremos en qué queda la cuestión. Ahora bien, tras esta reacción queda más que patente que este hostelero no cuenta con el asesoramiento adecuado porque su establecimiento está adquiriendo todos los boletos posibles para ser incorporado a la lista negra de los miles de turistas que visitan el medio rural de Asturias. ¡Él verá!.
En esas estamos cuando leo con gran alborozo una noticia difundida por la Agencia EFE que dice, literalmente, que Bauma, pequeño pueblo del cantón de Zúrich en Suiza, cansado de afrontar quejas ante tribunales por supuestas molestias ante el sonido de los cencerros de las vacas o de los campanarios locales, ha aprobado una regulación que ya no considera éstos un ruido molesto y excluye cualquier denuncia civil relacionada. Según parece, como clara demostración que los tontos no son exclusivos de nuestro entorno, la nueva normativa se aprueba cuatro años después de que en la misma zona varios vecinos lanzaran una iniciativa legal contra un granjero, lo que entonces obligó a éste a quitar los cencerros de su ganado por la noche.
Situaciones tan ridículas, dantescas pero cada vez más frecuentes nos encontramos con gente urbanita que pretende organizar el mundo rural según sus coordenadas mentales y mientras tanto, por otra parte, tenemos a otros cuantos que nos dicen que el mundo rural se ha desvirtuado, se ha modernizado en exceso y que por lo tanto hay que renaturalizarlo, recuperar el lado más salvaje de la naturaleza y abandonar toda actividad productivo-económica a fin de que la Madre Naturaleza se vaya expandiendo y desarrollando según su leal saber y entender.
En este sentido, ...

2019-05-12

Vive y deja vivir





Nel Cañedo, el polémico cabrero de los Picos de Europa, ha vuelto a armarla, en el mejor de los sentidos, al denunciar con uno de sus sensacionales vídeos caseros el inexplicable cierre en Cangas de Onís de un gallinero tras las quejas del propietario de un hotelito rural por las molestias que las gallinas generaban a sus clientes.

Nel, con su estilo desenfadado, brusco, a veces incluso faltón, transmite a la perfección el cabreo que siente el mundo rural y muy especialmente el sector productor, con el mundo urbano pero muy especialmente con esas personas que tratan con desdén y menosprecio a los habitantes del rural y que pretenden en su visita semanal, mensual o anual que los habitantes de los pueblos y los productores modifiquen sus formas de vivir, ocio (caza, vaquillas, sokamuturra, etc.) y trabajar por el único y simple hecho de que no cuadran con sus esquemas mentales y trastocan sus hábitos de comportamiento.

Nel, con sus videos caseros y la ayuda de las redes sociales se ha convertido en un fenómeno de la comunicación, más famoso que Pedro el cabrero amigo de Heidi, que atrae y encandila tanto a los productores que vibran al escuchar sus burradas en ese lenguaje tan particular pero no crean que su éxito se limita a los baserritarras porque son miles de habitantes del medio urbano los que se sienten atraídos por el grito de rebeldía del cabrero hastiados como están con una sociedad tan tontizada que está perdiendo hasta el más mínimo sentido común.

En estos tiempos donde los baserritarras se encuentran más que hartos de escuchar la cantinela de técnicos, ecologistas y políticos de que tienen que aprender a convivir con la variada fauna que pulula por sus terrenos y montes, parece ser que algunos urbanitas que van al pueblo como Atila, arrasando con todo, sin respeto alguno por lo local y para más INRI, sin intención alguna de convivir ni con fauna ni con ganado y mucho me temo que, incluso sin ánimo de convivir con los habitantes autóctonos.

El caso relatado por Nel es uno más de los cientos de ejemplos de gente urbanita (queriendo diferenciar gente urbana de gente urbanita) que acude al mundo rural con su mentalidad urbanita y queriendo imponer sus usos y costumbres urbanitas, incluso, allá en el pueblo. Desconocen, según parece, el dicho popular que dice “allí donde fueres,...”. ¿Para qué? se preguntarán ellos, seguramente, convencidos como están de que su mentalidad y sus hábitos son los correctos ante la mentalidad y hábitos de unos pueblerinos que deben, según sus coordenadas mentales, ir adaptándose a la finura de los buenos modales de la modernidad urbanita.

2019-05-05

El original y la copia




El siempre añorado Xabier Arzalluz decía que en política, entre el original y la copìa, el votante solía optar, mayoritariamente por el original. Pues bien, si miramos los resultados de las elecciones generales del domingo 28 , al menos en lo que se refiere al bando de la derecha, estimo que ha ocurrido algo similar puesto que los votantes de la derecha radical, hasta ahora agazapados en el seno del PP, han optado por el original, VOX, que dice a los cuatro vientos y con descaro lo que más de uno pensaba hasta el momento y no lo proclamaba a los cuatro vientos por temor a perder ese espacio de centro que, según todos, es el que proporciona las grandes victorias.

Al final, el centro se lo ha llevado, en gran parte, el PSOE, y mientras tanto, el hasta ahora hegemónico partido del centro-derecha, PP, se ha llevado un ostión antológico y se ha quedado realmente noqueado, a la espera de los resultados del 26 de mayo donde puede ser bien rematado del todo bien parcialmente resucitado. Yo, que como supondrán no soy votante popular, cara al 26 de mayo, preveo que el golpe será tal que hasta la eficaz europarlamentaria popular, la riojana Esther Herranz, que va en el puesto 14, se pueda quedar fuera del hemiciclo y permítanme que, desde la distancia ideológica, sienta muy mucho que el sector agrario estatal pueda perder una currela y aliada sectorial de esta categoría.   

Hablando de copias y de original, me viene a la cabeza una noticia reciente sobre el lanzamiento de los productos de la marca Ethica Meat (carne ética, en castellano) para el año 2021 por parte de la empresa vasca Biotech Foods, una empresa que se dedica a producir falsa carne con la  construcción de tejidos musculares a partir de células madre de animales sin intervención ni modificación genética con el objetivo de emprender una «revolución alimentaria». Así, como lo leen, en Euskadi, en el país del txuletón por antonomasia,  en un laboratorio se dedican a construir falsa carne y encima, pretenden vendérnosla, como ética.

A mí, este tipo de innovaciones me pillan un poquito mayor pero más allá de la edad no pretendo comulgar con ruedas de molino ni bajar la guardia ante semejantes experimentos, por muchos fondos de inversión que haya por detrás y por muchas campañas con que nos intenten convencer que lo realmente natural, ético y medioambientalmente recomendable, es sustituir la carne natural, proveniente de nuestra cabaña ganadera por un sucedáneo producido en un laboratorio a base de vete a saber qué.

Soy consciente de los enormes retos medioambientales que nos plantea el inquietante  e imparable crecimiento de la población mundial si todos los millones de habitantes del globo se alimentan con la, llamémosla,  dieta occidental y que por todo ello, deberemos ir hacia una alimentación más variada, más vegetal, con menos carne por lo tanto, y todo ello acompañado de un modo de vida saludable donde la práctica deportiva sea parte fundamental. Ahora bien, de ahí a comer falsa carne producida en un laboratorio, por mucho que sea “made in Euskadi”, va un trecho demasiado amplio que al menos yo, como consumidor, no pienso recorrer.