TORKEMADA

Mi suegra no tiene desperdicio

2018-10-14

Mi suegra no tiene desperdicio




Donostia ha sido durante unos días la capital gastronómica mundial con la celebración del fantástico y mediático congreso GASTRONOMIKA que este año ha celebrado su vigésimo aniversario. El congreso es un evento que suscita el máximo interés y atrae a cientos de asistentes entre los que destaca la presencia de numerosos cocineros, desde el más sencillo hasta el más galáctico, críticos gastronómicos, publicaciones y medios especializados y, cómo no, empresas agroalimentarias. Unos y otros, además de trabajar y hacer contactos que fructificarán posteriormente asisten, quizás contagiados por tanto galáctico de la sartén allí reunidos, para dejarse ver y reforzar su papel en el mundillo gastronómico.


Apagados los cegadores focos y los flashes de las cámaras, despejadas las escalinatas del Kursaal, nos encontramos con que este martes la comunidad internacional, ósea el mundo mundial, celebra el Día Internacional de la Alimentación que suele ser una efemérides que todos utilizamos para arrimar el ascua a nuestra sardina y así argumentar, reforzar y/o rechazar los planteamientos que defendemos, cada uno desde su sitio, bien sea uno, productor de alimentos, transformador, comercializador, consumidor o varias cosas simultáneamente.

Mientras unos incidirán en la necesidad de aumentar la producción agrícola para así alimentar al imparable aumento de la población mundial, otros señalarán que la producción actual es suficiente para alimentarla y que dónde hay que actuar es en la correcta distribución de los alimentos para combatir la perenne hambruna y, en esas estamos, inmersos en un pin-pam-pum donde los consumidores, al menos hasta el momento, somos meros observadores de la partida cuando se comienza a introducir en la agenda política el fenómeno del despilfarro alimentario en su más amplia dimensión como la social, económica y/o medioambiental.

En este contexto, el pasado 3 de octubre, el sector agroalimentario en su conjunto (productores, industria, cooperativas, distribución, hostelería, …) así como instituciones, consumidores, ONGs y otros muchos colectivos, presentamos la Plataforma contra el Despilfarro de Alimentos de Euskadi en un acto sencillo pero contundente que sirvió, con la implicación de los medios de comunicación, para dar un aldabonazo a la conciencia de los ciudadanos y fomentar que como consumidores de alimentos, seamos plenamente conscientes de las dimensiones de la cuestión.

Si usted, estimado lector, aún no es consciente de la gravedad del tema, le invito a que lea los siguientes datos: Un tercio de los alimentos destinados al consumo humano se pierde o desperdicia en todo el mundo, lo que supone unos 1.300 millones de toneladas al año. Por contra, 800 millones de personas no tienen comida suficiente para asegurar sus necesidades nutricionales básicas. La huella de carbono de la comida producida pero no consumida es de 3,3 gigatoneladas de CO2. Si se tratara de las emisiones de un país, este se situaría en el tercer puesto del ranking de mayores emisores, por detrás solo de EEUU y China. Los alimentos no consumidos ocupan unos 1.400 millones de hectáreas de tierras, el 30% del total de la superficie cultivada. Se estima que cada año se pierden o desperdician en Europa entre un 30% y un 50% de los alimentos comestibles, por lo que la generación anual de pérdidas y desperdicios alimentarios en los 27 Estados miembros de la UE es de unos 89 millones de toneladas. Esto equivale a un desperdicio de 179 kilos por habitante, y ello sin contar los residuos de origen agrícola generados en el proceso de producción, ni los descartes de pescado arrojados al mar. En Europa, se estima que el desperdicio de alimentos en los hogares alcanza el 42% del total, y en la fase de fabricación, el 39%. El resto se atribuye a la restauración (14%) y al comercio minorista (5%).Los hogares españoles tiraron a la basura 1.326 millones de kilos de alimentos en 2015. lo que significa que se desechan unos 3,7 millones de kilos diarios. Esto representa casi el 5% del total de productos alimentarios comprados. En Europa, los hogares españoles son los que más desperdician en la cadena alimenticia, pero   a los residuos generados por este colectivo hay que sumar además los desechos resultantes de los procesos de fabricación, los servicios de restauración y la distribución. En Euskadi, para acabar de rematar, se estima que el desperdicio total alcanza las 350.000 toneladas al año, unos 160 kg/persona/ año cuyo transporte, si les es más fácil visualizarlo, supondrían unos 17.500 trailers por nuestras carreteras.

¿Cómo se le ha quedado el cuerpo? Espero que mal y que consecuentemente, reaccione y se ponga a revisar su forma de comprar, consumir, gestionar los alimentos en el día a día y tenga en mente, el modo de actuar de nuestras amonas que aprovechaban hasta el último hueso y peladura para hacer caldo y que, por no tirar, no tiraban ni saliva.

Si todos y cada uno de nosotros somos conscientes de la cuestión y somos mínimamente consecuentes con ello, creo que podremos dar pequeños pasos que nos llevarán lejos y que los beneficios de esta nueva actitud redundarán en pro de todos y ahora que lo digo, me acabo de acordar de unos melocotones que al no tener sabor alguno (al estar recolectados verdes e inmaduros y mantenidos largamente en cámara frigorífica) se están quedando “aparcados” y que, si no lo remedio, acabarán en el cubo de la basura. Ya les decía, entre otras cosas, aprender a comprar. “Consejos vendo que para mí no tengo” apuntillaría mi suegra.



2018-10-07

No hay pescado grande que pese poco




Cada vez que voy a Francia, sea por el motivo que sea, lo reconozco, vuelvo con un sentimiento agridulce; dulce al comprobar el respeto con el que se trata a los agricultores y el apego al terruño y a sus productos alimentarios y agrio, por otra parte, al recordar la falta de aprecio por nuestros productos alimentarios y porqué no decirlo, el desprecio con el que aquí nos referimos a las gentes del campo.
Soy consciente de lo cansino que puedo llegar a ser pero mientras en el país galo ya llevan casi 2 años con un decreto que obliga a etiquetar obligatoriamente el origen de la leche, lo que ha provocado que las importaciones hayan descendido en un 45%, en el estado español este paso no se ha dado hasta hace unos 15 días y veremos qué ocurre cuando entre en vigor dentro de 4 meses y cuál es el comportamiento de los consumidores, especialmente, de ese 88% que en las encuestas afirma que quiere conocer el origen de la leche que toma puesto que atribuye al origen cercano unos mayores parámetros de calidad.
Pues bien, siguiendo con la cuestión francesa, recientemente, en la bella localidad landesa de Vieux-Boucau, pude comprobar que la leche de marca de distribución (a la distribución no le gusta nada que la llamemos, marca blanca) estaba a 1,15 €/litro y que hasta la oferta más baja (la correspondiente a una segunda-tercera marca con la que intentan reventar el mercado y de paso, dejar a buen recaudo, la marca propia) estaba por encima del euro. Basta con echar un simple vistazo a los lineales de nuestros supermercados para observar la desigualdad de trato que se dispensa a un alimento tan básico e importante como es la leche, comprobando que una gran parte de la leche está por debajo de los 0,65 €/litro y si bien es verdad que existen marcas de reconocido prestigio cuyo precio supera este umbral, no es menos cierto que, lamentablemente, dichas marcas cada vez venden menos leche mientras la marca blanca se aproxima al 70% de las ventas de leche.

2018-09-30

El último que apague la luz




He visitado recientemente algunas granjas de leche en Suiza en un viaje relámpago para conocer in situ una pequeña muestra de su sector lácteo y con más detenimiento su organización sectorial e industrial. Como se imaginarán hay infinidad de cuestiones que son de difícil aplicación en un mercado europeo tan abierto como el nuestro, teniendo en cuenta la alta protección en frontera que la confederación helvética aplica a la leche, pero al mismo tiempo, reconozco que existen algunos otros temas de los que podemos y debemos aprender. Por ejemplo, ¿se imaginan una cooperativa que utiliza un proceso de selección para valorar la capacitación y valía de los futuros miembros de su consejo rector? ¿se imaginan una cooperativa que cede parte de su cuota de representación en consejos de administración industriales a expertos en diferentes materias como marketing, economistas, etc? Impensable, ¿a que sí?. Al mismo tiempo, en este ir y venir por tierras suizas, hemos visto que si bien el número de efectivos va descendiendo al igual que en el resto del mundo mundial, no es menos cierto que se ven bastantes jóvenes que tienen la ilusión y arrojo de ponerse al frente de las explotaciones familiares.

Por otra parte, esta misma semana acudí a una reunión de trabajo en Asturias donde con otros colegas de la cornisa cantábrica estuvimos conociendo en detalle y analizando la dichosa PAC (Política Agraria Común) con la ponente del Europarlamento, la popular Esther Herranz y en uno de mis habituales momentos de subidón, me atreví a plantear que la PAC debiera dar un tratamiento-apoyo diferenciado y prioritario a aquellos agricultores que viven y trabajan en su pueblo para así premiar, sin querer menospreciar a nadie, a aquellos que, a pesar de todos los pesares, insuflan vida a nuestros pueblos y mantienen una cierta esperanza diseminada a lo largo y ancho del territorio. Incluso, más allá de lo que dije en aquella mesa, soy de los que cree que los habitantes de determinadas zonas rurales (empezando por los baserritarras que viven en caseríos desperdigados y alejados) debieran contar con un apoyo público, a modo de Renta de Vida Rural, por el único y simple hecho de seguir viviendo en las zonas en que viven.

Soy consciente que la aplicación de medidas de esta índole tendrán múltiples complicaciones y que no les faltarán contrarios, bien sean aquellos que han arrojado la toalla y se han trasladado al núcleo urbano más próximo o a la propia capital bien sean aquellos otros que consideren que bastante carga suponen los pueblitos para que, encima, tengamos que dar un apoyo suplementario a sus moradores.

2018-09-23

Piensa mal y acertarás




El caluroso y húmedo verano ha provocado que muchos vascos, miles diría yo, nos hayamos visto afectados por sus incómodas consecuencias en nuestras casas y, así, los corros de humedad aparecen como nunca, las manchas de moho aparecen hasta en los sitios más inesperados e incluso las puertas hinchadas se niegan a cerrarse. Lo nunca visto. Sospecho que las empresas de tratamientos antihumedad y las tiendas de pinturas han hecho el agosto con la venta de productos destinados a dar fin a estas molestas consecuencias.
Pues bien, salvando las distancias, quizás sea esta conjunción de factores, calor y humedad, los que hayan hecho más virulenta y palpable la expansión de la enfermedad del pino conocida popularmente como banda marrón(Lecanosticta acícola) que afecta a las acículas (hojas) del pino, les produce unas lesiones, las deseca progresivamente, se van cayendo, el árbol se defolia, principalmente en su parte inferior y media, y cuando la defoliación supera el 25%, afecta a la producción y el crecimiento del árbol se detiene cuando supera el 75%. Decía palpable, porque este año resulta tan sorprendente como inquietante el tono rojizo que han adoptado los pinos, lo que ha hecho saltar la alarma incluso entre los más ajenos a la actividad forestal.
En Euskadi, con casi 400.000 hectáreas de superficie arbolada, es decir, con un 54% de su territorio total cubierto por masas arbóreas, lo que hace que sea uno de los territorios con ratio forestal más alto de la UE y para sorpresa de muchos de los ciudadanos vascos, contamos con un 50% de dicha masa forestal con coníferas y el otro 50% con frondosas. Eso si nos atenemos a lo que es actividad extractiva y generadora de actividad económica en toda su cadena (producción, tala, transformación, etc.) cabe reseñar la predominancia aplastante de las coníferas sobre las frondosas.
Todos, o casi todos, ustedes habrán escuchado, visto y leído datos sobre la gravedad de la situación. Sin querer restarle un ápice de gravedad al tema, puesto que soy consciente de que miles de propietarios forestales, la inmensa mayoría de ellos baserritarras (apunto este dato puesto que todavía hay algún responsable político que piensa que la actividad forestal es cosa de cuatro grandes terratenientes que viven cómodamente instalados en su pisazo del centro de la capital), están noqueados, en estado de shock, sin saber a ciencia cierta hacia dónde tirar, creo que es momento de apoyarlos, arroparlos y asesorarlos para, entre todos, sector-administraciones-sociedad, buscar una solución a este problemón.
Si bien este año el rojo es más generalizado y más patente, no es menos cierto que no es un problema nuevo sobre el que están trabajando tanto el forestalistas como administraciones y apoyo técnico-científico estos últimos años, quizás no con la fuerza y el acierto que la plaga lo requiere, pero todos debemos ser conscientes que la complejidad de la solución requiere del trabajo de todos.
Tan lamentable como previsiblemente, la difícil coyuntura ha sido aprovechada por los amigos del pino, que han utilizado argumentos como que esta enfermedad es consecuencia del monocultivo del pino, de unas prácticas forestales excesivamente intensivas que esquilman el territorio y, en resumen, la plasmación de una fallida política forestal pilotada políticamente por los responsables políticos peneuvistas compadreados con el malvado lobby forestal que, satisfactoriamente para ellos, nos brinda una inmejorable oportunidad para dar un giro a dicha política y optar así por una política forestal basada en parámetros medioambientales, dejando de lado la vertiente económica de las masas forestales.
Muchos de estos amigos del pino han aprovechado la ocasión...

2018-09-16

Plagio en la tesis del comisario



Será casualidad pero la verdad es que la polémica de la veracidad o falsedad de los másteres, tesis doctorales y trabajos de fin de carrera ha estallado con inusual virulencia al comienzo del curso escolar y como comprenderán una buena parte de la clase política anda con el culo prieto por si alguno descubre ahora que copió en algún examen, hizo algún corta-pega y/o aprovecho algunos párrafos y expresiones de autores que había leído previamente.
Personalmente, me extraña que se levante semejante polvareda en el país de la trampa, del atajo y de la artimaña, no sólo en cuestiones educativas sino en cuestiones más básicas que demuestran nuestra débil ética y honradez en el día a día. Ahora bien, lo que me solivianta es que el país ande enredado en semejantes cuestiones y nadie le saque los colores a esos otros dirigentes que no han plagiados sus tesis porque no tienen apenas estudios y aquellos otros,  caso más frecuente, que tras terminar sus estudios no tienen más experiencia laboral que la desempeñada en su propio partido, cargos públicos, asesorías, etc. y la de medrar, suplicar favores y pegar codazos para mantenerse a flote en la pomada.
Pues bien, inmersos en esta polvareda, hemos podido saber y observar cómo existen programas informáticos que detectan si uno ha cometido plagio, si se han copiado párrafos enteros de otros autores y aún es más, aunque uno cambie determinadas palabras por otras sinónimas, también son cazadas por este particular polígrafo de los tramposos y por eso, conocedor de la existencia de este diabólico programita informático, mi pregunta es la siguiente: ¿se habrá percatado el comisario europeo de agricultura, Phil Hogan, que la nueva propuesta de reforma de la PAC tiene, al menos en teoría, los mismos objetivos y planteamientos que reformas anteriores? ¿Se habrá percatado el sonriente Phil que el programita ya ha detectado varios sinónimos que son prácticamente calcados a la terminología existente hasta el momento?
La nueva reforma de la PAC, una vez más, con un sencillo corta-pega de anteriores reformas sigue fijándose como objetivos la mejora de la rentabilidad de los productores fomentando su resiliencia y su competitividad, el relevo generacional que resulta más necesario que nunca, promover el desarrollo rural, sostenibilidad vinculada al cambio climático, reequilibrar la cadena alimentaria con una atención especial hacia el productor, etc. Como comprobarán, nada nuevo bajo el sol y es que, al igual que me ocurrió en anteriores reformas, los objetivos y las grandes proclamas son algo indiscutible pero luego, desgraciadamente, las medidas y herramientas propuestas no son las adecuadas.

2018-09-09

Respeto, ni más ni menos


Soy de los que necesito, al menos, tres semanas seguidas de vacaciones para sentir que me cunden. Hace unos años, cogí sólo 2 semanas seguidas y para cuando me di cuenta ya estaba en la cuenta atrás y por ello, desde hace bastante, cojo todo de golpe para así, llegar a ese tipo de aburrimiento placentero que va desde el paseíto hasta la duermevela en la playa, la sobremesa familiar, la siesta oficial, el poteo en cuadrilla y así, suma y sigue, hasta la vuelta a la rutina otoñal. Es ese tipo de aburrimiento al que intento enganchar a mi hijo que, como todos los de su edad, preadolescencia aguda, piensan que la vida es un continuo parque temático sin opción al descanso y menos, obviamente, al aburrimiento.

De la misma manera que defiendo mis vacaciones, les tengo que reconocer que al final de estas suelo sentir un cierto remordimiento, cuando no cargo de conciencia, al observar que la gente para la que trabajo, los baserritarras, no cuentan más que con unos pocos días de asueto, ¡los que tienen!, y por ello, como se imaginarán, microcampañas como la emprendida por la organización ENBA en redes sociales durante este mes de agosto que a través del hashtag  #BASERRIAZharro (#OrgullosodelCASERÍO) ha ido publicando las tareas del campo que nuestros productores están llevando a cabo mientras uno dormita en la tumbona son pequeñas herramientas valiosas porque nos sirven para caer en la cuenta de las diferentes realidades que conviven en esta nuestra sociedad moderna.

En esta sociedad moderna donde conviven una sociedad mayoritaria, poderosa y aplastantemente urbana frente a una minoría rural, los que nos movemos, al menos mayoritariamente, en la parte rural o en las poblaciones pequeñas, observamos con cierta tristeza cuando no estupor la falta de respeto de muchos ciudadanos urbanos que acuden a los pueblitos, a lo rural, como conquistadores de territorios sin ley, donde piensan que todo les está permitido y donde nadie les puede recriminar nada puesto que ellos van del constreñido mundo urbano a liberarse, a solazarse, sin normas y sin reglas que les supongan cortapisa alguna en su tiempo de ocio.

2018-07-29

Lo tienes crudo



Cuando yo era pequeño, realmente hace bastante, mi madre me mandaba a por leche al caserío Ajobin donde Periko ordeñaba sus pocas vacas y su hermana Maritxu me llenaba la marmita que, alguna que otra vez, no llegaba íntegra al destino final. Nada más llegar a casa, unos 300 metros escasos, mi madre la hervía y tras ello, si estaba de humor, hacía unas pastas con la nata que la verdad sea dicha y si la memoria no me engaña, estaban de rechupete.

Ahora, la leche cruda ha vuelto al “candelabro” que decía aquella y tras la reciente aprobación por parte de la Generalitat catalana del Decreto que autoriza la venta directa de leche cruda de vaca en Catalunya se ha montado tal revuelo que, cómo es lógico, ha atraído al río revuelto a todo tipo de pescadores, pescadores que se acercan de forma desinteresada y bienintencionados pero también otros muchos pescadores que se acercan al revoltijo para medrar y acercar el ascua a su sardina. Me explico, mientras la Generalitat ha aprobado una normativa cuyo fin es ayudar a la diversificación de la producción ganadera y fortalecer al sector lácteo catalán regulando la actividad comercial entre el ganadero y el consumidor final, son numerosos los contrarios a dicha normativa quienes alegando una defensa del consumidor final y muy especialmente de su seguridad alimentaria, se oponen ferozmente a la comercialización de la leche cruda y abogan por seguir consumiendo la leche tratada y que podemos adquirir en el mercado habitual. Creo que nos encontramos ante una polémica artificial, una tormenta de verano en un vaso de leche auspiciada por la sequía informativa habitual de los periodos estivales que ha conllevado que periódicos, radios y tertulistos se lancen en tromba a opinar, entre otras muchas cosas, sobre las bondades y/o peligros de la leche cruda y donde los prebostes del sistema industrial han puesto toda la carne en el asador.

Quiero entender que tanto la Generalitat como los ganaderos impulsores de dicha medida lo único que buscan es una pequeña alternativa al destino principal que no es otro que la industria láctea y todo ello con el lógico y loable empeño de garantizar una mayor rentabilidad para el productor así como, al mismo tiempo, una alimentación más fresca y auténtica para los consumidores. Quiero entender asimismo que ambos, Generalitat y ganaderos, son más que conscientes que esta opción es algo menos que minoritaria, residual diría yo, y que por lo tanto si está bien autorizar dicha práctica, no conviene generar falsas expectativas que nos lleven, una vez más, a un fracaso que defraude a los productores necesitados de buenas noticias y de expectativas positivas de futuro. Por eso mismo, dado el carácter minoritario del tema, es difícilmente comprensible la ferocidad con la que ha sido atacada por los supuesto defensores del consumidor final quienes alegando un inmenso peligro para su salud se afanan en taponar cualquier alternativa a las vías oficiales e industriales.

Personalmente y hasta donde yo conozco el sector agroalimentario, creo que los contrarios a dicha regulación están sobreactuando en un claro intento de desviar la atención del verdadero problema que tiene el sector lácteo estatal que no es otro que la falta de rentabilidad para sus productores actuales y consecuentemente, la falta de garantías de futuro de abastecimiento para la industria láctea.

En un sector lácteo estatal incapaz de impulsar el consumo de leche pasteurizada ( la leche fresca, en algunos sitios conocida, como la del día) por chocar con los hábitos dominantes de consumo actuales donde la leche es tratada banalmente por la distribución y asumida como tal por los consumidores que, al parecer, solamente valoran su precio y su alargada caducidad; en un sector lácteo donde las maquinas expendedoras de leche, salvo excepciones, languidecen de pena a pesar de contar con el teórico respaldo de los consumidores y en una sociedad que opta mayoritariamente por leche semidesnatada o desnatada, como comprenderán, la comercialización de leche cruda, por muy loable y digna de apoyo que sea, es cuando menos, anecdótica.

Por todo ello creo que no debemos dejarnos enredar en falsas polémicas por una parte y en falsas expectativas por la otra y centrarnos en lo fundamental que no es otra cosa que valorizar la leche y los lácteos como alimento esencial para nuestra nutrición, organizar y estructurar el sector productor en cooperativas que puedan transformar su propia leche y finalmente, reducir la dependencia que el sector tiene de la leche líquida donde la rentabilidad es nula para la casi totalidad de la cadena agroalimentaria.

Dignidad para el productor. Dignidad para el producto. Dignidad para el consumidor.

Xabier Iraola Agirrezabala

2018-07-22

El ascua y la sardina




Esther es una mujer de rompe y rasga que no te deja indiferente. Es un torbellino cuya fuerza sacude sus alrededores y que a través de un trabajo de hormiguita se ha labrado su hueco, su parcela, en el Parlamento Europeo y fruto de ello, además de por la fuerza de su grupo popular europeo, ha sido designada ponente del informe principal del Parlamento Europeo sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), por lo que estará a cargo de la redacción del primer borrador de posición de la Eurocámara y a la cabeza del equipo que negociará con los gobiernos de los países miembros de la UE para alcanzar un acuerdo final.  
  
La riojana Esther, Herranz para más señas, estuvo en el mes de enero en Hernani participando en una mesa redonda sobre la PAC en el contexto de una Jornada organizada por la organización agraria ENBA y ya en el arranque de dicha mesa dejó constancia del dominio de la materia agrícola y la vehemencia con la que defiende sus postulados con los que, como imaginarán, uno no comparte el cien por cien. Ahora bien, siendo consciente que la PAC ya no es únicamente el fruto de una noche de copas entre los jefes de estado de Francia y Alemania, como ocurría en tiempos de Chirac y Schröder, y que la aprobación es el resultado de una negociación trilateral (Comisión Europea-Parlamento Europeo-Consejo Europeo), comprenderán que el papel, papelón mejor diría yo, que ha obtenido Esther en la escena comunitaria es, cuando menos, de coprotagonista.

Las negociaciones de la PAC ya han arrancado y ya conocemos las líneas generales de las Propuestas Legislativas para la PAC 2021-2027 por lo que, todo apunta a que en los próximos meses, ¿año?, el sector en su conjunto, productores, técnicos, políticos y demás gente, además de los diferentes colectivos que sobrevuelan la materia queriendo darle su particular toque, andará inmerso en un sinfín de reuniones, jornadas, congresos y analizando borradores y alegaciones ante dicho documento original con el fin último de arrimar el ascua a su sardina y hablando de sardinas, no estaría mal que cada uno definiese cuál es su sardina actual y, más difícil aún, cuál es la sardina que quiere producir y vender en un futuro cercano a una sociedad todista, incoherente y alejada del campo al que, paradójicamente, cada vez reclama más funciones, empezando por la producción de alimentos, siguiendo por la guarda del territorio y modelación del paisaje, aportación a cuestiones medioambientales alineadas en la lucha contra el cambio climático y si esto era poco, además se le reclama que aporte su granito de arena en la política de migración, poniendo a disposición de los nuevos habitantes su vasto territorio despoblado.

2018-07-15

TORQUEMADA

 

Recientemente, al salir de un entierro, acudí a una sociedad gastronómica de Antzuola donde un parlamentario le advirtió al estiloso camarero, hijo de la difunta, que se asegurase bien del origen de las bebidas que iba a servir puesto que al estar yo entre los congregados, en caso de detectar alguna bebida que no fuese “Made in Euskadi”, se podía ver “ascendido” a las redes sociales por este humilde juntaletras que, sin pretenderlo, es visto por algunos como un Torquemada agroalimentario y ello, por el único hecho de ir mostrando las incoherencias de algunas gentes y/o instituciones que con la boca grande dicen defender el producto local y con la boca pequeña, con la de todos los días, nos demuestran día sí y día también, que sólo miran al precio. Eso sí, en este tipo de renuncio pillo a alguna institución, como se imaginarán, soy implacable pero para otros casos (privados) procuro, desde la discreción, comunicárselo al afectado y buscar que se corrija la actuación incorrecta o mejorable. Todo ello, sabedor como soy que uno mismo incurre en todo tipo de incoherencias a lo largo del día.

Ahora bien, si lo del origen de los alimentos, y particularmente en lo que se refiere a su correcto etiquetado es una de las cuestiones que me hincha la vena, en estos últimos tiempos, existen otro tipo de cuestiones que me encienden como un mechero y entre ellas destacan los nuevos hábitos alimentarios y consiguientemente, los hábitos de compra que, para más INRI son radicalmente incoherentes y/o contrarios con lo que, teóricamente, decimos defender.
Estos días, como ejemplo, veo en televisión unos anuncios de una empresa que instala bidones de agua en los domicilios particulares, al estilo de lo que aún se ve en algunas oficinas, y yo me pregunto cómo puede ser que haya gente tan sinfuste que, teniendo actualmente un agua potable de alta calidad en nuestras casas y oficinas, pueda ser tan snob y opte por instalarse esta solemne chorrada en el salón de su casa. Igualmente, tal y como perfectamente expone mi amigo Jaime Izquierdo, numerosas cadenas de distribución, sacando pecho y haciendo bandera de ello, han anunciado que progresivamente irán eliminando los huevos de jaula y sustituirlos por huevos de gallinas en suelo. Personalmente, no estoy en contra y además creo que es una tendencia imparable, ahora bien, debemos ser consciente que los productores subieron las gallinas del suelo a las jaulas porque alguien pensó que este sistema era mejor, más higiénico y más controlable sanitariamente hablando, frente a la antigualla del tradicional sistema de gallinas que correteaban por el suelo y que comían vete a saber qué, pues bien, ahora, paradójicamente, también como signo de modernidad y naturalidad, nos dicen que las gallinas deberán volver a tener los pies en la tierra. ¿Dónde tienen los pies, o mejor dicho la cabeza, los propulsores de ambas medidas? 

2018-07-08

Segurolas




He pasado unos pocos días de asueto familiar en Sevilla y les tengo que reconocer que vuelvo abrumado por la riqueza patrimonial de la capital hispalense y transformado en un verdadero “capillitas” cuya fe adormecida ha sufrido un fuerte revolcón al comprobar lo que allí se estila. Vino blanco y pescaito a tutiplén pero al mismo tiempo, en lo que a cuestiones de comer y beber se refiere, inquietado por la pujante presencia de franquicias alimentarias por doquier que arrinconan a las tascas y bodegas tradicionales que, como la Bodega Hijos de Mayoral con sus tinajas de barro, mantienen la esencia de la tradición propia de la tierra. En tierras de Triana conocí la muerte de mi amigo Patxi Ezkiaga, hermano de La Salle, poeta y legorretarra de pro, de hondas convicciones humanistas y que mamó su amor patrio de su propia madre, la gran Manuela, por lo que no me queda más que recordarle y aprovechar la coyuntura para hacerle este sencillo pero merecido homenaje.

Sevilla, entiéndase su provincia, tienen un fuerte peso agrícola tanto en la propia Comunidad Autónoma andaluza como en el conjunto del estado y precisamente de ahí proviene el nuevo ministro de agricultura del gobierno socialista, Luis Planas, que tal y como dije anteriormente, es un viejo conocido del sector productor andaluz (dos veces consejero en diferentes gobiernos) y por ello mismo, gran conocedor de los entresijos de la política comunitaria (en nuestro sector primario, teniendo en cuenta la trascendencia de las decisiones adoptadas en Comisión y Europarlamento, quizás, debiéramos referirnos a ella como PAI - Política Agraria Interna) donde el pasilleo y el trabajo de persuasión ante otros estados miembro, a la postre, son fundamentales.

2018-06-24

Si defraudas eres la leche



Dicen que el futbol sustituye al circo en lo que a entretenimiento del vulgo se refiere y mucho me temo que la frase no anda errada si nos atenemos a la situación de estos días donde el país se paraliza frente al televisor para seguir las proezas de los nuevos héroes e el mundial proyectado a honra de Putin. A mí, personalmente, el futbol no me atrae lo más mínimo, sólo veo los partidos en que juega mi hijo, y además, estos últimos días ando algo enfadado al comprobar las proezas de Cristiano Ronaldo y que en este país, donde un ministro se ha visto obligado a dimitir (en mi opinión, no tenía otra alternativa posible) tras conocerse que fue sentenciado a pagar a la Agencia Tributaria un total de 365.939 euros por utilizar una empresa interpuesta para pagar menos impuestos entre 2006 y 2008, en esas mismas fechas, un futbolista como CR7 ha propuesto a la Abogacía del Estado aceptar una condena de dos años de prisión y el pago de una multa de 18,8 millones de euros para así, cerrar la causa abierta en su contra por un presunto fraude fiscal de 14,7 millones de euros. ¡Casi ná!

Como se imaginarán, mi indignación es con esos miles o millones de personas que mientras se quejan porque no haya fondos para impulsar medidas sociales, al mismo tiempo, son capaces de perdonar, amparar y mirar para otro lado ante las tropelías del futbolista, única y exclusivamente, porque es un as con el balón. Mientras la Federación y liga profesionales se soliviantan por pitar al himno, son incapaces de llegar a un acuerdo entre todos los clubes para impedir el fichaje de cualquier jugador y/o entrenador que sea un defraudador a la Hacienda, ósea un defraudador a todos nosotros. ¿Pues que quieren que les diga? Todo lo que nos ocurre, o casi todo, nos lo tenemos más que merecido.
Como les decía, yo solo veo los partidos que juega mi hijo y con ese objetivo asistí hace un par de semanas a un torneo que se jugó en Rodez (Francia), una pequeña ciudad digna de visitar en el departamento de Aveyron, y fue justo en el desayuno cuando pude observar que los yogures ofrecidos nos mostraban la imagen de unos productores bajo el lema “nuestros ganaderos se comprometen” y se incluía un logo que informaba sobre la procedencia 100% francesa de la leche utilizada. Un pequeño gesto que, a mí al menos, me parece positivo e ilustrativo de iniciativas a impulsar para fomentar el consumo del producto local.

2018-06-17

Agro Fake News



No conozco a nadie de mi alrededor que esté contento con el tiempo que sufrimos en nuestro país. Llevamos meses sin ver el astro rey y sentir el calorcito en los huesos, con escamas como piel y con una depresión de caballo al comprobar que, día sí y día también, llueve, hace frío y/o el cielo está totalmente encapotado; tanto es así que incluso, según informa la prensa local, la venta de cápsulas de vitamina D ha crecido un 60% en los últimos meses.

Los que quieren ir a la playa no saben cuándo estrenarán el bañador nuevo y lucirá tipín, los que viven de la hostelería están que trinan porque el mal tiempo retrae el consumo callejero, los que quieren trabajar la huerta tienen la tierra encharcada (esta temporada toda la producción agrícola será, por decreto ley, producción hidropónica), los txakolineros esperando la floración y mis queridos ganaderos, salvadas las excepciones, sin poder meter los tractores en las praderas bien para cortar la hierba, hacer bolas de silo y/o esparcir el purin. Ósea, un asco.

Con este tiempo de marras y el mundial en ciernes, el pópulo consume televisión a tope, unos viendo las tertulias de vísceras con la B. Esteban de reina de los platos, otros cuantos viendo las tertulias políticas con A. Esteban de rey de las declaraciones aunque la dimisión de Maxim I el Breve, lo haya desbancado, momentáneamente al menos, y otros cuantos, los más futboleros, sorprendidos con las idas y venidas de otro vasco J. Lopetegi para, finalmente, otro vasco, no rey pero sí cuñado del mismo, I. Urdangarin, acabar de rematar la semana. Me reconocerán, tal y como recogen los memes que recibimos por guaxap, los vascos estamos en la pomada.

En esta sociedad moderna la imagen y la comunicación lo es casi todo y por ello es importante estar en la pomada, bailando en varias pistas al mismo tiempo y muestra de ello es el trabajo que deben hacer nuestros productores para enganchar y alinearse con otras disciplinas como pueden ser los cocineros, los influencers, críticos gastronómicos, periodidas, etc. con el doble objetivo de, en primer lugar, visibilizar y proyectar su mensaje y por otra parte, vincular la producción con esos otros mundos de los que depende impepinablemente.

2018-06-10

El difícil arte de convivir


Los que nos dedicamos, aunque sea en nuestro tiempo libre, a la noble tarea de juntar letras para exponer nuestras ideas , criticar al ajeno y alabar a los amigotes, por lo menos esta semana, no nos podemos quejar porque la actualidad política nos proporciona más munición de la que podemos gastar en tan escaso tiempo. Han echado a Mariano, formalmente a través de una moción de censura, donde una vez más los vascos algo hemos colaborado, pero si nos paramos a reflexionar un ratito, nos daremos cuenta que a Mariano le han echado sus amigos, o al menos los que lo fueron no hace mucho, porque con sus prácticas mafiosas y corruptelas varias han generado un aire pestilente incapaz de soportarlo hasta por ellos mismos.
Mariano creyó que la corrupción sería tapada por la mejora económica pero no cayó en la cuenta que los humanos no podemos vivir en un ambiente tan contaminado y así, le resultó imposible convivir con la herencia recibida (no la de Zapatero sino la de Aznar) y además, para más INRI, su ex – jefe y ex – amigo, Don José María, ha resultado finalmente un pepito grillo con el que es imposible convivir, un molesto jarrón chino y un ególatra que sólo se aguanta  a sí mismo.
Se fue Mariano y llega, deprisa y corriendo, Pedro. Nos presenta su cuadrilla y la verdad sea dicha, no tiene mala pinta. Mucha gente preparada, mucha mujer y el ministro del ramo, el de Agricultura, Luis Planas, es un viejo y apreciado conocedor del sector primario. Ahora bien, nuestro Luis tendrá que aprender a convivir, especialmente, con sus compañeras de mesa, Nadia Calviño de Economía, famosa en la Comisión Europea por sus informes apoyando el recorte de fondos para la política agrícola y con la titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que se encargará de asuntos tan importantes para el campo como el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Difícil convivencia, adivino.  
Parecidos problemas de convivencia tengo yo con mis críticos asiduos pero la edad y la piel de paquidermo con la que cuento, hacen que ya haya optado, lisa y llanamente, por convivir con mis críticos, por muy aguafiestas que sean. No se crean que resulta fácil la tarea y menos cuando en temas como en Aralar (el eterno conflicto sobre las infraestructuras requeridas por los pastores de la Sierra) algunos conservacionistas se mosquean porque les llamo radicales al oponerse a la ejecución de dichas infraestructuras mientras hemos conocido, estos mismos días, que un pastor que iba a su txabola a lomos de su caballo por una vereda en condiciones climatológicas penosas, se cayó junto al animal y tuvo que ser rescatado por la Ertzaintza en helicóptero. Según parece, los ganaderos del siglo XXI tienen que seguir conviviendo con las reglas de juego del siglo XIX, eso sí, porque lo dicen ellos.
La convivencia, como decía, entre personas, especies y tiparracos diferentes es tan difícil como necesaria pero me permitirán decirles que la gente del campo está hasta los mismísimos de gentes (quizás, me tenga que incluir yo mismo) que no tienen repajolera idea de sus formas de vivir, sentir, trabajar y divertirse, les “recomienden” cómo hacerlo y así, día sí y día también, vamos escuchando que los agricultores deben convivir con todo tipo de especies que habitan en el territorio, la famosa biodiversidad,  porque alguien ha decidido que hasta la rana meridiana tiene más derechos que el propio agricultor y añaden que, si hace falta, ya se le darán las oportunas ayudas para asegurar su supervivencia (entiéndase la de los bichitos). Al pastor se le dice, frente a los que claman por fomentar la presencia del lobo, que tiene que aprender  a  convivir con unos pocos daños, que les serán indemnizados y además, que debiera convivir con los turistas atraídos por la belleza del lobo. A los forestalistas y fruticultores, se les dice que deben aprender a convivir con la plaga del corzo que devoran los brotes y pelan los troncos jóvenes y que en su caso, también aquí, se indemnizará como corresponda. A los ganaderos, se le dice que deben convivir amistosamente con los buitres que atacan sus terneras recién paridas en el monte y para apaciguar los ánimos, una vez más, se recurre a las dichosas indemnizaciones. A todos ellos, agricultores, pastores, fruticultores, forestalistas, ganaderos y otra mucha gente, se les dice, quizás con el afán de rematarlos, que deben convivir con la plaga de jabalís que asolan gran parte del país y aunque la idea de indemnizar sus daños está ahí, bien es cierto que las dimensiones del problema de los jabalís es de tal envergadura que, mucho me temo, es prácticamente inabordable. Eso sí, hasta que alguien reviente, y la lie parda.
La convivencia de la gente del campo con las diferentes especies de fauna salvaje que campan a sus anchas por un abandono progresivo de la actividad y por la inquietante despoblación en amplísimas zonas de la Península, me hace pensar que las continuas apelaciones a la cordial convivencia ni pueden ni deben servir como excusa para tapar la inoperancia de aquellos que tienen que adoptar decisiones duras y difíciles pero, irremediablemente, necesarias e inaplazables.Lamentablemente, las decisiones se retrasan hasta el infinito y mucho me temo que la aparición de daños por jabalís en los jardines urbanos de alguna capital y/o algún daño irreparable de los buitres sobre algún niño o anciano en parques periurbanos serán el detonante de la rápida y contundente reacción que necesita la cuestión y que sea asumida como prioridad por parte de nuestras autoridades.
Los hay, por otra parte, quienes piensan, que estos problemas se solucionan y que las protestas se acallan con ayudas, subvenciones y migajas. Craso error. La gente del campo no quiere ayudas ni por producir ni por no hacerlo pero menos aún por convivir con la fauna salvaje. La gente del campo quiere precios justos y reconocimiento social. Punto pelota.


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-06-03

ENMIERDADOS


Salgo a correr por las mañanas, temprano, a las 6 de la mañana, mi tendencia a engordar me obliga a no bajar la guardia y por ello, me obligo a salir a correr unos 4-5 días a la semana, unos 10 km al día. Nada más iniciar la carrera me suelo encontrar con un joven que pasea su perrito mientras mira atentamente la pantalla de su móvil y/o se agacha para recoger los excrementos del minican. Le miro y me pregunto qué pensará este vecino de mí, por correr a semejantes horas. Me imagino su respuesta. Lo entiendo. Ahora bien, si él supiese la lástima que me produce verle a esas horas agacharse para recoger las cacas de su chucho, seguramente que empatizaríamos rápidamente.
La sociedad actual fruto de una concentración en las ciudades, desarrollada durante décadas, con un abandono de los pueblos y zonas rurales ha conllevado, irremediablemente, un alejamiento de una realidad agraria que, básicamente, se limita a estos pueblos y/o a los barrios rurales de las ciudades. La concentración de gente y actividad en las ciudades ha conllevado que muchos de nuestros conciudadanos sólo salgan del perímetro de su ciudad, de las murallas de su fortín y se acerquen a los pueblitos y a los territorios rurales con un objetivo que va desde el paseo por senderos, caminos rurales, bosques y montañas, hasta la recogida de setas, la caza (en este colectivo existe aún un mayor vinculo con lo rural), la práctica de la escalada, rutas de bicicleta de montaña o las tan exitosas carreras de montaña, trails, ultra-trails, y como consecuencia directa, se incrementa la incomprensión de los moradores de las ciudades para con la actividad de los productores.
En estas estamos cuando los ganaderos, minoritarios entre las minorías incluso en muchos municipios pequeños, andan con el culo prieto, sin saber cómo acertar para no irritar a vecinos y paseantes que se ponen como fieras cada vez que nuestros ganaderos expanden el purín, la mierda de sus animales, con sus cisternas para abonar sus praderas. Imagino que la inmensa mayoría de mis lectores lo sabrán pero los ganaderos no se esparcen el purín por sus fincas por joder al vecino ni porque les gusta pasear con su cisterna ni por fardar que la suya, la manguera, es más larga que la del vecino. No. Los baserritarras esparcen el purín de sus animales para abonar sus praderas, para aportarles los nutrientes que requieren para así poder recolectar, posteriormente, una hierba de calidad que, a la postre, es la base de la alimentación de su ganado y porque además, haciendo suya la máxima de la economía circular y del reciclaje, cuanto más purín, abono orgánico, puedan aportar a su tierras, menos abono químico tendrá que utilizar.
Para más INRI, ...

2018-05-27

La Joya de la Corona


Aralar es una joya de la naturaleza que los vascos, guipuzcoanos especialmente, aman y valoran positivamente por su alto valor medioambiental e incluso por el significado que tiene para nuestra cultura por lo que se ha erigido en un símbolo de lo nuestro que trasciende lo meramente natural y/o medioambiental y se ha transformado en un mito que alcanza reflexiones y planteamientos del  ámbito socio-político.
En estos momentos, Aralar está siendo el escenario de una cruenta batalla que se libra de forma soterrada, sin mostrar públicamente las armas y que aflora a la escena pública de vez en cuando. Por una parte están los baserritarras que con su trabajo diario, el cuidado de su hacienda ganadera, con el pastoreo y con la gestión sostenible del territorio (el Parque de Aralar alcanza las 11.000 hectáreas) son los verdaderos gestores y garantes del actual estado del monte y por lo tanto, los principales guardianes de que Aralar siga siendo por muchos años más, un territorio tan valorado por la sociedad en general pero ni debemos ni queremos olvidar que el resultado obtenido no es algo espontáneo sino el fruto y consecuencia de la acción de las personas que se dedican a la actividad ganadera (en el 2017 subieron al Parque 19.677 ovejas, 1.303 vacas, 1.031 yeguas y 188 cabras) y forestal, ósea, a la acción humana. Junto a ellos está una gran parte de la sociedad vasca que sabe valorar los beneficios aportados por estos baserritarras y que quieren que sigan, al menos, como hasta ahora y a poder ser, en mejores condiciones para así asegurar su proyección futura.
Por otra parte, están los radicales del conservacionismo que abogan por un silvestrismo alocado donde desaparezca la acción humana en el territorio y se eliminen de la faz de la tierra todas las actividades gestionadas por las personas y que no resulten, todo lo natural y espontáneas que ello quisieran. Son aquellos que prefieren que, sin decirlo explicita y públicamente, se de un abandono paulatino de la actividad ganadera y consecuentemente, el terreno sea invadido por la maleza que, espontáneamente, irá ganando presencia y cuerpo hasta derivar en una masa boscosa densa, compacta e impenetrable donde el ganado y las personas sean expulsadas y la fauna salvaje y las llamas pasten a sus anchas.

2018-05-20

Escupir para arriba



A la vuelta de las fiestas patronales, con el cuerpo dolorido por el bamboleo y rígido como si lo hubiese encorsetado con hormigón, no salgo de mi asombro de la escandalera que se ha montado por la compra de un chalet por la pareja de líderes de Podemos, Montero-Iglesias, que han decidido invertir su presente y futuro en un chalet en la sierra que les va a costar, nada más y nada menos que, 600.000 euros. Dice la prensa cortesana que el chalet donde los Iglesias-Montero piensan criar los mellizos lo mejor que puedan, correteando por el jardín y pronto dando las primeras brazadas en la piscina privada, es un verdadero casoplón que para sí quisieran, no sólo sus millones de votantes y seguidores, sino también varios millones de votantes de esa derecha ultraliberal y capitalista a la que tanto atacan por sus usos y costumbres burguesas.
A mí personalmente no me parece nada mal que nuestros políticos tengan patrimonio e inviertan su dinero lo mejor posible dentro de la legalidad por supuesto y es más,  incluso me parece más rechazable la tendencia populista de algunos políticos que aparecen ante los medios haciendo gala de sus miserias, de no tener un duro y malvivir de alquiler. En estos casos y/o similares, la pregunta que me suelo hacer yo es: ¿cómo demontres voy a dejar que un desastre como tú gestione los dineros públicos si no eres capaz de gestionar correctamente los tuyos?
Ahora bien, en el caso podemita del que hablamos, creo que el revuelo proviene más del mosqueo de millones de personas que haciendo suyo el dicho de mi suegra “Cuanto más alto escupas, más te caerá encima” que lo utiliza para referirse a flagrantes casos de incoherencia , como decía, el pópulo no ha dejado pasar la oportunidad de sacarles los colores a estos políticos que ponen a caldo perejil a todo bicho viviente y que, siendo víctimas de su propia medicina, nos les va quedar más remedio que lamerse las heridas provocadas por el deporte rey, el despelleje del vecino.
Si les digo la verdad, a mí ni me va ni me viene lo del casoplón, lo que realmente me ha extrañado es leer las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que con la elección de una casa en el municipio de Galapagar, municipio de 30.000 habitantes, lo que pretenden es “acercarse más al campo” porque en primer lugar da muestras de lo que para ellos es el campo,, ósea el jardín de una urbanización y además, si lo que realmente querían era acercarse al mundo rural, aproximarse a la tranquilidad de un pueblito, que sus mellizos se criasen en un entorno saludable y demás argumentos lógicos en todo progenitor que se precie, lo que tenían que haber hecho era irse a vivir a uno de los cientos de pueblitos semiabandonados que circundan la metrópoli madrileña y así aportar su granito de arena a la política contra la despoblación rural que tanto dicen combatir.
Las provincias que rodean la capital del madroño conforman una enorme estepa desértica donde escasean los de edad media, se extinguen los niños y hasta escasean los ancianos en un entorno realmente hostil para la vida actual y en un territorio sin oportunidades de desarrollo social y económico y donde la gente, en silencio y con resignación, abandona por la puerta de atrás la tierra que les vio nacer por lo que imagino que serían legión los alcaldes de contar con estos ilustres vecinos en su censo menguante.

En Euskadi no llegamos, ni de lejos, a estos extremos y son muy pocos los casos de pueblos abandonados pero son numerosos los datos, sacados de aquí y de allí, que leídos e interpretados conjuntamente nos hacen ver que la realidad no es ni tan equilibrada ni tan bonita como la pintan y así, en estos momentos donde se está tramitando el documento de aprobación inicial de las Directrices de Ordenación Territorial, las famosas DOT y donde se vanaglorian de haber logrado un asentamiento poblacional bastante equilibrado a lo largo y ancho del territorio , podemos comprobar que las tres áreas metropolitanas de las capitales vascas aglutinan el 72% de la población, resultando altamente preocupante el efecto succionador de Vitoria-Gasteiz con respecto al conjunto del territorio alavés y la fatal atracción que ejerce la costa que va, imparablemente, vaciando las comarcas interiores y mientras tanto, el 93% del territorio es selo que no está urbanizado. Incluso se llega a apuntar que los municipios rurales vascos, más de la mitad del total, comprenden el 70% del territorio y el 8% de la población.
Soy consciente que lograr un armónico desarrollo territorial del país es bastante complicada y que, en muchos casos,  sobrepasa los numerosos planes, directrices y programas que pueda inventar el responsable político de turno pero siendo esto verdad no por ello desde las administraciones debieran adoptar políticas valientes para reequilibrar y redistribuir la vida, en su sentido más amplio (servicios, actividad económica y entre ellos el sector primario, banda ancha, política de vivienda adaptada, etc.)  a favor de los municipios más pequeños porque si no tomamos cartas en el asunto, seguro que tenemos desarrollo sostenible, ahora bien, el desarrollo se limitará a las capitales y el resto quedaremos gestionando el sostenible.
¡Antes que tarde, por favor!


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-05-13

Cuestión de Huevos



Estos últimos días han resultado especiales para uno. Mientras una de mis caras, la sonriente y pánfila, se alegraba por la disolución de la banda terrorista ETA queriendo creer que asistimos al cierre definitivo de una larguísima etapa de terror y dolor para nuestro pueblo, la otra cara, la reflexiva, se entristece al comprobar que todo el dolor ha sido, tal y como nosotros ya sabíamos, totalmente inutil tanto para nosotros, los sufridores, como para ellos, los protagonistas del terror. No puedo ni debo olvidar a todos aquellos que han, hemos, sufrido y en estos momentos agridulces no puedo dejar de acordarme de María, la hija de mi amigo Juan Mari Jauregi, Ibai, el hijo de mi convecino Mikel Uribe, y de mi amiga Idoia, que aunque no le mataron a nadie, nunca olvidaré su boda que resultó ser algo realmente trágico cuando en la sobremesa supimos que ETA había ejecutado al joven concejal Miguel Angel Blanco. Desde la esperanza de un futuro mejor, con el deseo de que mi hijo Martín no conozca nada semejante y con el anhelo de un pueblo que poco a poco vaya caminando por la senda de la convivencia, con las tripas encogidas, de forma pública, cierro este capítulo de mi vida.

Pues bien, mientras ETA bajaba la persiana, mis amigos de la Comisión Europea, en este caso el alemán Günther Oettinger, ya se sabe que los germanos son los que controlan la cartera europea, abrían la cortina presentando al ansioso público comunitario las cifras, estratosféricas, del Marco Financiero Pluriaual (MFP) que, en lenguaje coloquial, no son más que las previsiones de gasto que se autoimponen las instituciones europeas para un periodo concreto, en este caso el septenio que va del año 2021 al 2027 para todas aquellas políticas que se impulsan desde Bruselas.

El cuadro de las macrocifras nos muestra que el compromiso de gasto para el periodo 2021-2027 alcanza casi 1,28 billones de euros “corrientes” para la UE-27 (1,13 billones de euros “constantes”), una vez extirpada la herida británica. frente a los 1,08 billones del MFP 2014-2020 para la UE-28. Como se podrán imaginar, aunque parezca mentira, la lectura de dichas previsiones varía en función del barrio, estado y sector económico en que usted se ubique pero lo que es impepinable es que dicho montante total equivale al 1,11% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE-27. Le recuerdo, dicho sea de paso, que la principal fuente de recursos del presupuesto comunitario, el 80%, son las contribuciones de los estados miembros en función de la RNB, hasta ahora el 1,08 del RNB y según la propuesta el 1,11% pero aún así, alejado del 1,3% que reclamaba el Parlamento Europeo y el sector agrario. El 20% restantedel presupuesto comunitario, proviene de una tasa sobre el IVA y de los derechos de aduana.


2018-05-06

El ojo del amo, engorda al caballo


La vida está llena de casualidades donde diversos temas y cuestiones que te llegan desde diferentes rincones y recovecos de la vida, se arrejuntan y coinciden apretando nuestra materia gris hasta exprimirla y dar su consiguiente fruto. En esas estamos cuando llega a mis manos un libreto, editado por la Asociación de Concejos de Álava (ACOA) titulado “Atzo eta gaur, una mirada al ayer y al hoy del comercio-servicios en nuestros concejos alaveses” y cuando me siento a leerlo, comienzo conociendo la historia de la abuela Andresa de Zalduondo que debió ser el alma de la tienda y el bar de Zalduondo, por cierto, un negocio que permaneció abierto de 1912 a 1980 por el trabajo de tres generaciones.
Como decía, las casualidades jalonan la vida diaria y es en este momento, nada más comenzar a conocer la vida de Andresa cuando me llega la fatal noticia de la muerte de Kaxilda Lopetegi, nuestra Andresa de Legorreta, que liándose la manta a la cabeza, no siendo suficiente con la tarea de sacar adelante una familia de 5 hijos y el negocio de serrería de su marido Patxi, se aventuró a habilitar una pequeña tienda en los bajos de la casa familiar y así, trabajando como una mula, metiendo más horas que el propio reloj y siendo todo un ejemplo de prudencia y vida ordenada, sacó adelante el negocio que posteriormente gestionó su hija, mi añorada Joxepi y logró ser un magnífico ejemplo para todas las mujeres, y hombres por supuesto, que quieren emprender su propio negocio en un pueblito. Mi aplauso y reconocimiento para Kaxilda, Andresa y otros cientos de mujeres.
La vida moderna nos engulle y así, especialmente en estos últimos años, las principales cadenas de distribución, sabedoras que actualmente optamos por compras menores pero más frecuentes, se van asentando en el interior de pueblos y ciudades con un formato de establecimiento menor, lo que conocemos coloquialmente como supermercado de barrio, para ir sustituyendo-laminando los comercios familiares que aún sobreviven en un mundo donde el volumen de compra determina, en gran parte al menos, la rentabilidad de la actividad y así, entre los comercios familiares que se adhieren a una central de compra, los supermercados que van abriendo las propias cadenas y la reciente proliferación de pequeños negocios franquiciados que aúnan la garantía de la consolidada enseña comercial con el tesón y trabajo intenso de sus promotores que, como dice uno de los refranes de mi suegra “el ojo del amo, engorda al caballo”, no pierden ojo a cualquier detalle que pueda mejorar el servicio de sus clientes y con ello, obviamente, su rentabilidad.
En esta vida moderna donde el trato humano, directo, entre productos y cliente, entre tendero y consumidor, parecen sobrar y lamentablemente preferimos el trato distante, impersonal y digital, otro elemento del comercio tradicional, los llamados mercados tradicionales también parecen estorbar y así, salvo excepciones, los puestos de productores son a título meramente testimonial, podríamos decir que “admitidos”, sin posibilidad de ser reforzados y con la mirada puesta en ir amortizando puestos que vayan dejando espacio para otras actividades más modernas y guays.

2018-04-29

La culpa, una vez más, de los vascos


No podía ser de otro modo, tenía que ser un vasco, pensará más de uno  al conocer que el video que ha provocado la caída de la señora Cifuentes es un vídeo grabado en un centro comercial de EROSKI y hasta quizás alguno querrá rescatar la campaña de boicot a la firma vasca que promovieron hace unos años con el fin de dañar a todo lo vasco, creyendo, queriendo creer mejor dicho, que los males que afectan al Partido Popular son culpa de agentes externos y sin caer en la cuenta que, para hundirse, ya se valen ellos solos y sus fraternales navajazos. No obstante, confío que mis lectores estatales sepan captar mi ironía y no se vuelvan locos resucitando el boicot que nunca debió impulsarse. Ni EROSKI ni nadie se merece una medida de ese calibre y más si tenemos en cuenta la inutilidad de ese tipo de actuaciones.
Pues bien, refiriéndome a empresas distribuidoras vascas, esta semana asistí en la magnífica bodega de txakoli Katxina de Orio al primer Foro KM 0 de la firma irunesa UVESCO que reunió a sus proveedores alimentarios (baserritarras, cooperativas, PYMES, sindicatos agrarios, etc.) además de sus responsables máximos, siendo su director general, José Ramón Fernández de Barrena quien dio cuenta de la evolución creciente de la empresa que  expande su red de 221 centros por las comunidades autónomas de Euskadi, Nafarroa, Cantabria, Rioja y con una pequeña pica en Madrid bajo la enseña comercial BM y, localmente en la comarca de Donostia, Super Amara, alcanzó la facturación de 703 millones de euros ( + 8%) y emplea a unas  4.400 personas.
Como se podrán imaginar el eje central de su discurso y el de los siguientes oradores fue la apuesta por el producto local, de calidad y la pujanza de los productos frescos como opción de compra de un consumidor, al menos en teoría, muy preocupado por la salud y les tengo que reconocer que el esfuerzo que están haciendo las distribuidoras vascas, la propia Uvesco pero también Eroski (Mercadona, por su parte, su apuesta, por ahora, se limita a lo estatal) por promocionar el producto local, lo más cercano y fresco posible, es innegable y digno de aplauso, impulsando la demanda y haciendo de empresas tractor para la organización y estructuración del sector productor que, lamentablemente, ni acaba de ordenarse en empresas cooperativas que concentren la oferta ni se muestra capaz de crear empresas logísticas que vehiculen, de forma lógica, ordenada y eficiente, la producción dispersa de nuestras pequeñas explotaciones.

2018-04-22

Renuncia



Les tengo que confesar que Carrefour me ha solucionado un gran problema. Como saben todos mis seguidores, los de aquí y los de más allá (les informo que este último mes además de los miles de seguidores del Estado me han seguido unos 800 italianos, 372 yanquis, otros de Alemania, Francia, Brasil y hasta 27 de Indonesia) , el sacrosanto habitáculo de mi sanedrín semanal, ósea la sociedad gastronómica donde nos reunimos semanalmente nuestra cuadrilla, volverá a abrir para nuestras fiestas patronales que son en la Ascensión del Señor (todavía hay jóvenes que piensan que existe una Santa Ascensión), previa ejecución de unas importantes obras a las que nos vemos obligados por gracia del amargado de arriba, el gran Cofrade de la Santa Amargura, que bien se merece ser coronado como el Señor de la Ascensión.

Pues bien, a lo que iba, que me disperso enseguida. La reapertura de la sociedad bien merece una comilona y ahí es donde entra en juego Carrefour que nos ha facilitado una innovación gastronómica proponiéndonos como entrante unas raciones variadas de insectos (sospecho que serán del agrado de mis 27 seguidores de Indonesia) para que los más cantarines puedan comer grillos y los más montañeros, su docenita de saltamontes. Me cuesta creer que esta nueva moda triunfe en mi sanedrín pero… cosas más difíciles hemos visto y quizás, en unos pocos años, tengamos de menú, insectos como entrantes, carne artificial de segundo y una tarta de hojas secas de postre. Como decía Arzalluz, ¡Tiempo al tiempo!.

La distribuidora gala ha abierto, a bombo y platillo, un hueco para este nuevo nicho de mercado que en  la Unión Europea entró en vigor el pasado 1 de enero del 2018 tras la aprobación por parte de la Comisión Europea de un nuevo paquete legislativo, conocido como “Novel Food” (nuevos alimentos) donde, entre otras muchas cuestiones, además de simplificar y agilizar la autorización de nuevos alimentos en el mercado europeo, se da cuenta de una nueva lista de productos autorizados en el Viejo Continente y en esta nueva lista, se incluyen los insectos.

No se crean que es casualidad puesto que en una jugada publicitaria bien meditada, la distribuidora gala ha lanzado esta innovación en una semana clave donde todos los medios de comunicación están especialmente sensibles y receptivos a la cuestión por su rabiosa actualidad con la celebración de la megaferia ALIMENTARIA en Barcelona y muestra de ello que hemos visto la noticia copando portadas e informativos en varias cadenas.

No he asistido nunca a dicha feria y por lo tanto poco puedo decir más allá de lo que leo en los medios y lo que me transmiten los baserritarras y pequeñas empresas agroalimentarias que van habitualmente, ahora bien, queda claro que la potente industria agroalimentaria, uno de los puntales de la economía española y su punta de lanza en cuanto a explotaciones se refiere, se ha volcado, una vez más, en presentar lo mejor de cada casa, desde los productos tradicionales y con amplia solera hasta las novedades bien por formatos, presentaciones, ingredientes, etc. Lo importante, hoy en día, es innovar para calmar la insatisfacción del consumidor que, a semejanza del adolescente que visiona vídeos en Youtube, constantemente, sin parar, abriendo y cerrando videos cada dos minutos, vuelca sus frustraciones en el plato y por ello quiere probar cosas nuevas constantemente para finalmente, tras llevarse muchos chascos, caer en la cuenta, que lo que realmente quiere y le gusta son los platos caseros de su familia y de su cuadrilla. Otra cosa es, no nos engañemos, quién hace esos platos caseros y para eso hay tres soluciones: primera, los cocina uno mismo; segundo, se pertrecha de numerosos tuppers que los acarrea cada finde desde casa de su madre-suegra o, tercera, la peor, la que nada tiene que ver con los platos caseros, te autoengañas y acudes al súper a comprar esos platos “caseros” que hace tu multinacional preferida, eso sí, de forma totalmente casera y con ingredientes naturales.

Quizás no sea políticamente correcto decir lo que voy a decir pero siento que muchísimas de las novedades o innovaciones que se presentan como tal son una solemne chorrada (aún me acuerdo de las naranjas peladas y servidas en bandejas unitarias con su correspondiente celofán) que no nos aportan, hablo ahora como consumidor, realmente nada y aunque hay innovación interesante en los procesos de elaboración, en formatos, etc. sigo pensando que la necesidad perentoria de estar en el “candelabro” comercial, acuciados por los distribuidores que quieren movimientos novedosos en sus lineales, arrastra a productores e industria agroalimentaria, frecuentemente, a embarcarse en proyectos que en su gran mayoría no duran un asalto y que les suponen un gran esfuerzo, desgaste  y una pérdida de energía que, mejor les vendría, la volcarían en hacer bien lo que se sabe hacer de de antemano. ¡Ósea, zapatero a tus zapatos!
No soy contrario a la innovación, ¡Dios me apiade!, ahora bien creo que debemos afinar el tiro y ser conscientes que en un sector agroalimentario tan básico y limitado como el nuestro quizás, aún a riesgo de no ser lo novedoso y guay que alguien quisiera, nuestro esfuerzo debiera centrarse en innovar procesos de producción, en innovar con el retrovisor y recuperar productos y variedades autóctonas, en mejorar cuestiones logísticas y adaptadas donde los pequeños puedan atender correctamente a un sector comercial y hostelero próximo e innovar en nuestros canales de información y aproximación al consumidor subrayando y haciendo hincapié en esos aspectos que los informes de mercado nos advierten que son los que fijan la opción de compra.

En definitiva, no abogo por renunciar a la innovación, pero, ahora que tan de moda está el renunciar a lo que no se tiene,  no renunciemos a lo que tenemos. Autenticidad.

Xabier Iraola Agirrezabala