TORKEMADA

Demasiado Tarde

2015-04-26

La falta de compromiso social



Pienso que los taberneros de los pueblos pequeños habrán sentido un enorme alivio al comprobar que, por fin, ya se han publicado en el boletín oficial las listas electorales para conformar los ayuntamientos de sus municipios.

Me explico. En los pueblos pequeñitos, ignoro cuál es la táctica que siguen en las ciudades, suele ser muy habitual que en los meses previos a la celebración de los comicios municipales, se te acerque gente, que tú sabes que son los jefes de los partidos políticos a nivel local, con el que durante todo el año no tienes apenas relación, no porque te lleves mal sino en la mayoría de los casos por lejanía generacional o porque no pertenecen a tu circulo de amistades, y te proponga, así de sopetón, una vez finalizado las palabras obligadas de cortejo inicial, sumarte a su proyecto y ficharte para su lista electoral. Pues bien, como la gente de los pueblos es muy sabia, la gente suele negarse rotundamente a tomar un café, un vino o refresco con dicho “cazador”, no vaya a ser que con su habilidad parlanchina, te llegue a camelar y finalices, lo que iba a ser un simple café, como teniente alcalde de tu pueblo.

Por ello, teniendo en cuenta las numerosas negativas a compartir barra con el jefe y si además, tenemos en cuenta aquellos que evitan salir a la plaza para no coincidir con ellos a lo largo de dichos meses de conformación de listas, convendrán conmigo que los taberneros suspiran aliviados que, por fin, haya finalizado este periodo pre-electoral donde la hostelería local es uno de los grandes damnificados.

Una gran mayoría de los que aceptan compartir barra o mesa con el responsable local se pasan gran parte de la cita pensando, en función de los argumentos esgrimidos por el cazador, cómo salir indemne del tirayafloja y por ello, suele recurrir a excusas como “es que yo paso de la política, es que ando muy liado en el trabajo, es que tengo los críos todavía muy pequeños, es que yo no valgo para estas responsabilidades, etc, etc....” y como se podrán imaginar, el jefe vuelve a casa con una enorme cesta de calabazas puesto que, salvo las pocas excepciones, nadie parece dispuesto a implicarse en cuestiones consistoriales. Eso sí, una vez publicadas las listas definitivas, todos los lugareños, incluso los que dieron calabazas, reaccionan y despachan la propuesta electoral con la sutil pero tendenciosa expresión “es que siempre son los mismos”.

Habrán caído en la cuenta que he utilizado el termino “excusa” para referirme a los contrargumentos que utiliza la gente para fundamentar su negativa y lo utilizo, con pleno convencimiento de ello, puesto que considero que, si bien aparentemente el rechazo a la política es el principal motivo, en mi opinión, es la falta de compromiso social de la gente el motivo real del rechazo.

2015-04-19

Los cuatro del “taco”




Si algo me ha enseñado la crisis son principios tan básicos como que la austeridad es un modo de vida donde lo superfluo deber relegarse o eliminarse para poder mantener lo verdaderamente fundamental y en segundo lugar, que en este puñetero sistema en el que vivimos, mandan los cuatro de siempre.

Me explico. La austeridad, no tal como la entienden ni Mario (Draghi) ni Mariano (Rajoy) no es recortar cuestiones básicas como la educación, sanidad, pensiones o reducir al mínimo minimorum los derechos de los trabajadores, sino tal como dice mi amiga Kontxi de Lastur (a la que mando un fuerte abrazo porque sé que anda bastante pachucha) es reducir los gastos superfluos, sacar el máximo jugo a lsus propios recursos, reutilizar lo teóricamente desechable, realizar previsiones para el duro invierno  y , resumiendo, sacar  dinero donde no lo haya.

Con respecto a la segunda cuestión, convendrán conmigo que si bien hace unos años, cuando todos vivíamos alelados y maravillados en la época del “bombón” ( ya lo dice el dicho popular en euskara “dagoenean bon bon, ez dagoenean egon”), todos nosotros pensábamos que no ocurría nada con que cuatro señores o empresas mangoneasen todo mientras nosotros pudiésemos seguir formando parte de lo que se llama “clase media”, ahora, con la crísis azotando unos cuantos años y con el fin del oxigeno del crédito que insuflaba artificialmente nuestros sueños , nos hemos caído del pino (con permiso de los ecotalibanes, claro) hasta el suelo de la cruda realidad y convencido que, salvo cuatro que les ha ído bien, el resto de la sociedad está conformada por una clase baja (obreros, empleados de servicios, baserritarras, etc.) mayoritaria y por los cuatro del “taco” que, casualmente, son los mismos o descendientes de los que antes tenían pasta.

Algo similar ocurre en el mundo de la agroalimentación donde una docena de megaempresas gobernadas por una mescolanza de fondos de inversión mangonean en gran parte lo que comemos los ciudadanos de la base y así lo refleja un informe de OXFAM Intermon, que habla de que vivimos en este mundo con 7.000 millones de consumidores y 1.500 millones de productores donde son apenas 500 empresas agroalimentarias las que controlan el 70% de la oferta de alimentos y no contentos con eso, podemos santiguarnos al comprobar que las 10 empresas mayores ( Associated British Foods, Coca-Cola, Danone, General Mills, Kellogg, Mars, Mondelez International (antiguamente Kraft Foods), Nestlé, PepsiCo y Unilever ) generan en conjunto unos ingresos de más de 1.100 millones de dólares al día y dan trabajo a millones de personas, de manera directa e indirecta, en el cultivo, procesamiento, distribución y venta de sus productos, representando aproximadamente un diez por ciento de la economía mundial. Ahí es nada.

Como se podrán imaginar ante este panorama alimentario poco puede hacer nuestro sector agrario y alimentario conformado por pequeñas y medianas explotaciones cuya producto, principalmente, se comercializa directamente al expendedor (comerciante, hostelero, carnicero, frutero, etc) o al propio consumidor y cuando aquellas producciones cuya transformación y comercialización se vehiculiza a través de cooperativas, éstas, salvadas las excepciones, son diminutas y con estrategias comerciales, en muchos casos, divergentes.

La cooperativa láctea KAIKU con 65 millones de euros de facturación es la principal cooperativa vasca junto con la cooperativa cerealista GARLAN (64 millones), la cooperativa patatera UDAPA (17 millones) , la cooperativa elaboradora de pienso MIBA (15,3 millones)  y la también cerealista SAGRAL (14,5 millones) conforman el TOP-5 de nuestro diminuto cooperativismo y de esos cinco para abajo, tenemos una una interminable lista de cooperativas que se resisten, como gato panza arriba, a cualquier proceso de crecimiento bien sea vía incoporación de nuevos productores a las actuales estructuras bien sea mediante el acuerdo, integración, colaboración o fusión de las cooperativas actuales.


2015-04-12

Fidelizar para estrujar la cartera



Hace unas semanas Juan Roig, el gran capitán del emporio Mercadona presentó los resultados de su empresa correspondientes al ejercicio 2014 y a pesar de que reconoció que las ventas habían subido un 2%, por debajo del 3,5% previsto, como suele ser habitual en sus comparecencias públicas lo que verdaderamente ha captado la atención de los medios y redes sociales han sido sus frases redondas como las tres siguientes que me gustaría destacar : “Estamos conociendo que la leche no nace de un brick, sino que detrás hay muchas cosas más, como cereales, etc.", “El sector primario tiene que tener garantizada la venta, pero antes tiene que haber plantado o pescado lo que el cliente quiere y los días que quiere” o la no menos jugosa "Somos una empresa de secos que queremos vender frescos. Vendemos la mitad de los secos. Estamos satisfechos, pero el camino a recorrer es largo. Tenemos que mejorar la calidad en frescos”.

Las frases ilustran lo que quiere impulsar este empresario, al menos, en lo concerniente a los productos agrarios y si bien tengo que reconocer que el acuerdo de interproveedor que su cadena mantiene con la empresa Iparlat es uno de los pilares que sustentan el delicado pero esperanzador sector lácteo vasco, me parece que Juan Roig debiera aclarar o concretar, para tranquilidad de los agricultores afectados por los diversos acuerdos que mantiene a lo largo y ancho del Estado, si lo que está hablando es de una leal colaboración inter-empresarial o si por el contrario, se está refiriendo a un sistema de integración donde el agricultor es un mero elemento subordinado de la cadena diseñada para el bien del eslabón más fuerte.

Como sé que no me va a responder me tendré que conformar con el agradable almuerzo al que me invitó Patricia Cortizas (para acallar malas lenguas les aclaró que comimos un menú del día en el Frontón de Tolosa), su director de relaciones externas en Euskadi, para darme cuenta de los pasos que van dando, poco a poco, para comenzar con la conquista de las tierras vascas desde la Llanada Alavesa para comenzar a abrir asentamientos en Gipuzkoa y Bizkaia.

Me cuenta Patricia que cuentan ya con 3 supermercados abiertos, los tres en la capital alavesa, con 120 trabajadores y que su apuesta industrial por Euskadi se traduce en compras por valor de 252 millones de euros a proveedores de los que destacan como interproveedores 4 empresas, el proyecto Ondarroa que les suministra pescado, Iparlat de urnieta que les suministra la leche, Interal de Lezo que les suministra todas las sopas, pastillas de caldos, etc. y la alavesa Ibersnacks que, grupo vallisoletano que, a través de su planta vitoriana le suministra producto en formato spray.

En los postres hablamos sobre la ebullición que vive el sector de la distribución, incluso algunos hablan de la “burbuja de la distribución”, y Patricia me comenta que la distribución, obviamente, tiene dos vías de crecimiento, crecer en número de tiendas alcanzando una mayor proyección territorial y/o incrementando el ratio de facturación por cliente que entra en la tienda.

2015-04-05

El cuento chino de la industria láctea

(Carátula de una película argentina)

Los medios de comunicación andan revueltos con la noticia sobre el fin de las cuotas lácteas y muchos de ellos, desconocedores absolutos de la realidad ganadera, andan acercándose micrófono en mano a todo pitxitxi que se preste a opinar sobre las consecuencias que dicha decisión, que se aconseja trascendental, tendrá en el sector primario.

Europa ha aplicado durante los últimos 30 años el sistema de cuotas lácteas que, a fin de cuentas, no era más que un sistema de control de producción con el que evitar una sobreproducción y con ello, minimizar el coste de otras herramientas de gestión de los mercados (intervención, restituciones, etc.) que, en ciertas épocas, supusieron un fuerte desembolso a las arcas comunitarias.

La cuota láctea, para aquellos ajenos al sector productor, es un tipo de concesión o licencia administrativa por el que las administraciones permiten a los ganaderos producir leche hasta el límite de lo asignado y para el caso que lo supere, tacatá y a pagar. Aquellos ganaderos que no contaban con cuota asignada, por muchas vacas que tuvieran, no podían comercializar esa leche ni directa ni indirectamente.

A lo largo de estos años y si miramos al menos los últimos, podemos comprobar que si bien siempre ha habido ganaderos individuales o estados miembro que han superado la cuota asignada y con ello se veían obligados a pagar la supertasa, popularmente conocida como la multa láctea, tranquilamente podemos afirmar que la producción total europea no ha alcanzado nunca la cuota total asignada a la UE.

Y usted se preguntará, si Europa ha sido históricamente incapaz de producir la cuota autoimpuesta ¿para qué puñetas se lía la manta a la cabeza con la eliminación del sistema de cuotas y con la liberalización de la producción? En mi opinión, lisa y llanamente porque le interesa a la industria láctea.

Los numerosos informes prospectivos que han analizado las consecuencias de la eliminación de las cuotas y el futuro del mercado internacional de los productos lácteos en los años venideros auguran un crecimiento exponencial del consumo en los países asiáticos y africanos, hasta ahora abstemios de leche, lo cual supondrá un gran mercado potencial para aquellas empresas lácteas especializadas en la exportación.

Ya lo dijo Matthew Johnson, experto de la entidad holandesa de estudios RABOBANK, en el transcurso de una Jornada Láctea organizada por ENBA en Donostia, cuando predecía un crecimiento del 8% en Europa para el periodo 2015-2020 (crecimiento desigual y concentrado en países como Dinamarca, Irlanda, Holanda, Reino Unido, Alemania y Oeste de Francia) y al mismo tiempo, preveía para ese mismo periodo un crecimiento del 2,5% anual en el consumo mundial de los productos lácteos, también concentrado, principalmente en los países asiáticos.