TORKEMADA

La izquierda y la Derecha

2015-10-25

Amama Sebastiana



Esta misma semana se plasmó, negro sobre blanco, en el boletín oficial de Euskadi la Ley del Estatuto de la Mujer Agricultora que previamente fue aprobada en el Parlamento Vasco por unanimidad de todas las fuerzas parlamentarias allí presentes. Sí, lo ha leído bien, extrañamente fue aprobada por unanimidad concitando el apoyo de parlamentarios de derechas, centro e izquierda, sean nacionalistas vascos o nacionalistas españoles.

El Estatuto recoge una serie de principios, teóricos y generalistas, de apoyo a la mujer agricultora y de fomento de políticas de igualdad para poder visibilizar el hasta ahora “invisible” trabajo desempeñado por estas mujeres, heroínas del día a día y verdadero pilar del caserío.

Conozco de primera mano, no tengo más que recordar a mi querida abuela Sebastiana, de numerosos ejemplos donde el marido era el verdadero señorito de la finca, el que acudía a la feria semanal, el que mantenía las relaciones públicas con las fuerzas vivas (ayuntamiento, médico, boticario, párroco, etc.) mientras su señora, de forma callada, compaginaba las tareas domésticas con las propias del caserío como explotación y así, entre parto y parto, por cierto numerosos, se cuidaba la familia, se limpiaba la casa, se trabajaba la huerta y se alimentaba el ganado. ¡Ahí es nada!.

No les descubro nada si les reconozco que los tiempos han cambiado mucho y además para bien, pero aún así, son numerosos todavía los caseríos donde la mujer sigue en un segundo plano frente al omnipresente hombre que, salvando la distancia con los tiempos pasados, es el verdadero “relaciones públicas” de la familia y el que mantiene las relaciones administrativas, comerciales, etc. con todos aquellos que afectan a la explotación agropecuaria.

Por ello, acojo con prudente optimismo el Estatuto, y creo que ....

2015-10-18

El calentón final



Bochorno es la sensación que se me impone al ver el anuncio de una multinacional alimentaria publicitando un caldo industrial como “caldo casero” puesto que con dichas denominaciones no provocan más que el escepticismo de los consumidores así como una banalización de los términos y , por extensión, de los mismos productos.

¿Cómo se puede llamar “casero” a un producto elaborado en una fábrica, mediante procedimientos industriales y en cantidades ingentes? No quisiera ser inocente o ingenuo pero creo que el término “casero” debiera reservarse a aquellos alimentos producidos y/o elaborados en casa o en el caserío y , por eso mismo, creo que este caso del supuesto caldo casero es un claro ejemplo de engaño y/o fraude al consumidor donde empresas industriales se apoderan de dicha terminología que, lógicamente, no les corresponde.

Algo similar ocurre, al parecer, en el mundo de la restauración de hoy en día con numerosos establecimientos de “cocina casera” dedicados en cuerpo y alma a dar el calentón final a unos platos precocinados en las cocinas industriales de la poderosa industria agroalimentaria elaboradora de platos “readymade” . Los locales, dada la carestía del metro cuadrado, cada vez cuentan con cocinas más exiguas y las plantillas menguantes explican que numerosos hosteleros opten por la opción más cómoda y rentable que no es otra que tirar de catálogo de comercial y calentar, vía micro u horno, el plato precocinado presentándolo en su propio plato o con una decoración floral que le proporcione imagen de artesanía alimentaria.

Cada vez es más frecuente encontrase con platos elaborados en base a congelados, incluso el pan al que se le cae la corteza nada más tocarlo, y es ésta situación la que ha provocado que en el país vecino, Francia, considerado la capital mundial de la gastronomía, alarmados por esta degeneración de la restauración hayan optado por regular este asunto e impulsar una ley, fundamentada en la protección del consumidor, que requiere a los restaurantes a designar en sus cartas aquellos platos “fait maison” (hecho en casa) a base de materias primas frescas en su propio establecimiento.

No caben atajos, ni la excusa de la falta de tiempo, ni la carestía de los locales o el incremento salarial son razones suficientes para justificar el uso, mejor dicho abuso, de platos precocinados en empresas industriales especializadas en terceras, cuartas y quintas gamas donde la habilidad del cocinero final queda relegada al último calentón y menos, en un país como en Francia donde la gastronomía es una de sus señas de identidad nacional.

Y hablando de Francia, me viene a la memoria que en este paisito nuestro, osea Euskadi, ...

2015-10-11

Menos preocuparse y más ocuparse



La actualidad del sector lechero, al igual que la leche hervida en casa, se desborda por todos los costados y así, les tengo que comentar que desde mi último artículo centrado en el sector lácteo (Dignidad láctea) tenemos que las tractoradas fueron desconvocadas en vísperas del Acuerdo alcanzado en Madrid entre productores (Asaja y Cooperativas), industria láctea y cadenas de distribución al par de tímidas reacciones por parte de algunas cadenas a modo de subida.

Por cierto, la primera cadena en reaccionar fue Mercadona con una subida de hasta 2 céntimos y como hay mucho mal pensado que, calculadora en mano, comienza a sacar cuentas de los pingues beneficios que obtendrán los ganaderos, les tengo que aclarar que esta subida no era generalizada y aplicable a todos sus ganaderos proveedores y que nuestros ganaderos vascos, no han visto ni un céntimo de esa publicitada subida que ha sido únicamente aplicada a aquellos ganaderos de las zonas más castigadas.

Si bien el acuerdo no ha hecho más que firmarse y no ha transcurrido tiempo suficiente como para efectuar una valoración real de su eficacia, no es menos cierto que se puede constatar un cierto repunte de los precios de la leche de primer precio (forma finolis de referirse a la leche más barata conformada por segundas marcas bien de la industria o de la propia distribución) aproximándose al 0,60 mientras al mismo tiempo constatamos que, lamentablemente, algunas marcas de postín y renombre han optado por rebajar sus precios acercándose, peligrosamente, al precio de las marcas blancas oficiales.

Por otra parte, ya en plano sectorial, me gustaría destacar la inquina con que las organizaciones sindicales no firmantes, Coag y Upa, quizás porque es más cómodo no implicarse y tener las manos libres para criticar y halagar los oídos de algunos, han acogido el acuerdo y quizás sean impresiones personales mías pero mucho me temo que alguno hay que preferiría constatar el fracaso de dicho acuerdo antes que reconocer que se equivocó y que no llegó a firmar, por vértigo escénico. ¡Allá ellos!

Soy de la opinión que un líder debe decir a sus seguidores, en este caso ganaderos, no sólo aquello que estos quieren escuchar sino que también debe ser capaz de ir marcando el rumbo y la estrategia colectiva, con todas las dificultades de consenso que ello acarrea, para poder asentar las bases de un futuro mejor y donde los ganaderos dependan, cada vez más, de ellos mismos y no tanto de las decisiones de otros agentes como industria o distribución.

Conozco a mucha gente, no sólo ganaderos, que en distendida tertulia tabernera son capaces de solucionar medio mundo (¿algo habrá que dejar para la semana siguiente, no?) y al mismo tiempo de quejarse por todo lo malo que le ocurre buscando, eso sí, siempre, culpables en el exterior mientras que son capaces de ver y analizar su propia actuación y sacar las pertinentes conclusiones.

Por ello, creo que es hora de “preocuparse menos y ocuparse más” y que los verdaderos protagonistas del sector lácteo, los ganaderos y sus cooperativas, dejen de lamerse las heridas y reaccionen de una puñetera vez. Los ganaderos deben unirse en cooperativas, éstas deben cooperar para poder ganar músculo y dimensión para poder abordar conjuntamente proyectos de innovación, y por ello lanzó la siguiente preguntita, ¿cómo es posible que multinacionales del sector automovilístico innoven conjuntamente diferentes prototipos y mientras tanto, nuestras cooperativas lácteas y queseras son incapaces de colaborar, aunque sólo sea para impulsar nuevos productos?.

Por ello, me alegra observar que .... 

2015-10-04

Un vaso es un vaso y un queso es un queso



La capitalidad cultural europea de Donostia es el mejor de los marcos en el que ubicar la celebración en nuestro país de un concurso internacional tan prestigioso como el World Cheese Awards, allá por el mes de noviembre, donde se reunirán unas 12.000 personas entre productores, prensa especializada, empresarios, comerciantes, etc y donde los guipuzcoanos de la base tendremos una fenomenal excusa para ponernos morados con los mejores quesos del mundo mundial.

No tengo ni repajolera idea de lo que quieren hacer en este Donostia 2016 por lo que mucho me temo, conociendo lo triperos que somos en este país, que este concurso quesero y sus catas-banquetes-ferias paralelas serán, seguramente, uno de los eventos más concurridos y populares del año en cuestión.

Este evento, que se celebrará en el Basque Culinary Center (casa del siempre vivo Joxemari Aizega) supondrá un inmejorable escaparate para nuestro país en conjunto pero no es menos cierto que serán su gastronomía, su sector productor, sus productos y por extensión el mundo rural vasco los principales puntos de atención para estos visitantes que deberemos estrujar, en el buen sentido de la palabra, para sacar el mejor rendimiento a este evento tan importante.

Vaya por delante mi reconocimiento público para la asociación de pastores elaboradores Artzai-Gazta que ha sido el principal artífice de que este Concurso venga a Donostia y también a todos aquellos otros elementos que conforman el “ecosistema” agroalimentario vasco que han hecho posible la materialización de un sueño tan ansiado y tan esperado.

Supe de la noticia cuando me encontraba leyendo en Facebook las tribulaciones de mi admirado pastor Joseba Insausti, joven ordiziarra, autor de un magnífico queso “Otatza” que ha cosechado numerosos premios pero al mismo tiempo, uno de los pocos jóvenes que mantiene aún la costumbre de pasar todo el verano con su hacienda en la borda Esnaurreta de la sierra de Aralar y que, además de manejarse como avezado hacker con las nuevas tecnologías, es un esplendido ejemplo de la extraordinaria labor medioambiental que hacen nuestros ganaderos, única y simplemente, gestionando sus tierras para dar de comer a su ganado.

Pensando en él y en otros muchos como él, es por lo que creo que la celebración del World Cheese Awards en nuestra tierra debe ser aprovechado como un gran acto de reconocimiento a la labor que durante siglos vienen haciendo los pastores, la labor medioambiental a través del manejo de su hacienda ganadera, la gestión paisajística que desarrollan en nuestros montes y sierras, el mantenimiento, cuando no fortalecimiento, de una cultura gastronómica tan nuestra como el queso Idiazabal y la conservación de una raza autóctona como la oveja latxa frente a las constantes invitaciones a abandonarla por otras razas foráneas más productivas.

Un pastoreo tradicional, como el de Joseba, que será el principal perjudicado si la iniciativa de unos cuantas asociaciones ecologistas que respaldan una mayor protección y reintroducción del lobo en nuestra comunidad, sale adelante y logra el respaldo del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco sin caer en la cuenta que el lobo y el pastoreo tradicional extensivo son, lisa y llanamente, incompatibles. Esperemos que nuestras autoridades gubernamentales sean lo suficientemente responsables y razonables como para no debilitar aún más la supervivencia de un sector ganadero con un horizonte algo delicado.


Por cierto, hablando de momentos delicados me ha venido a la cabeza ....