TORKEMADA

Demasiado Tarde

2015-05-31

El corazón a la izquierda, la cartera a la derecha



La resaca del 25-M dura más que las pilas del famoso conejito y mientras algunos todavía no le dan vuelta al champan descorchado a la noche, otros cuantos no han asumido aún la amarga derrota en la dichosa noche de autos.

Pues bien, escuchando las diferentes reacciones posteriores, me viene a la cabeza la reunión que hace unos meses mantuvimos entre representantes de los diferentes partidos que conforman la coalición EHBILDU y las dos organizaciones agrarias, a iniciativa de los primeros, donde los políticos, ante la sorprendente unidad sectorial frente a la Diputación, pretendían valorar la marcha de la legislatura, ahora acabada, la actuación de sus representantes institucionales y contrastar, cara a cara, los motivos de dicho enfrentamiento.

A lo largo de dicha reunión, ambas organizaciones agrarias efectuaron un somero repaso de la actuación institucional y de la actitud de sus dirigentes, subrayando que el nulo diálogo con los agentes sociales, los continuos intentos de debilitamiento del tejido asociativo que estructura el sector primario y la aplicación de directrices políticas dirigidas, única y exclusivamente a un sector, importante pero minoritario, como el agroecológico y la erradicación de todo aquello ligado a la producción para así, debilitar el modelo de agricultura que ellos, despectivamente, califican como intensivo e industrial han sido acogidas por el conjunto del sector, tanto en su orientación agrícola, ganadera como forestal, como un verdadero ataque a la linea de flotación de la mayoría de explotaciones agroforestales de nuestro territorio.

Los agentes sociales reclamaron a los políticos una política más realista, flexible y que apoye al conjunto del sector y utilizando un símil, se refirieron a la necesidad de impulsar políticas sectoriales que a modo de autopista de varios carriles permita el desarrollo y convivencia de los diferentes tipos de explotación frente a la política foral de EHBILDU que era una vía de carril estrecho donde sólo entran unos pocos mientras la gran mayoría son expulsados a los arcenes de la vía.

Pues bien, al final de la reunión, el responsable de SORTU a pesar de reconocer errores en las formas y en la interlocución por parte de sus responsables institucionales, nos llegó a decir que habían llegado a la conclusión que cuatro años eran insuficientes, un periodo excesivamente corto, para poder aplicar la revolución que ellos pretendían aplicar.

Imaginarán la lógica preocupación en la que nos vimos sumidos los agentes sociales al captar que los interlocutores políticos, lejos de admitir cualquier error en la orientación de sus políticas sectoriales, reclamaban más tiempo para perseverar en sus errores sin ningún propósito de enmienda.

Algo similar les habrá ocurrido a miles de guipuzcoanos al escuchar las palabras de Hasier Arraiz, presidente de SORTU, o al candidato foral, Xabier Olano, quienes en su rueda de prensa de valoración de los resultados de los comicios municipales y forales llegó a la conclusión que, dando por supuesto que la directriz política era la correcta, el error era el ritmo adoptado en la aplicación de las mismas. Osea, su conclusión, tanto sectorial como globalmente, es idéntica a la que llegó el responsable con el que dialogamos sobre política agraria.


Pues bien, en mi opinión,...

2015-05-24

Comienza la “Operación bikini”




Acaban de terminar las fiestas patronales de mi pueblo, Legorreta, y si bien es cierto que son muy pocos quienes asisten a la misa del jueves de La Ascensión del Señor (incluso hay gente que se piensan que las fiestas son dedicadas a una tal Santa Ascensión) mi primera reflexión es sobre la pervivencia de estas fiestas locales, vestigios de tradiciones que nos diferencian a unos de otros y en las que comprobamos el nivel de arraigo que tienen cada uno de los habitantes del municipio.

Con el mayor respeto hacia el que lo haga, no alcanzo a entender a aquella gente que, en un claro ejemplo de desarraigo, se marcha de vacaciones en las fiesta de su pueblo pasando olímpicamente de participar en esas fiestas donde la convivencia y la participación en muchas de sus actividades son la base del éxito de las mismas. Quizás, esas mismas personas, prefieran asistir como espectador a actividades socioculturales organizadas por una empresa y patrocinadas por una multinacional de la bebida pero como no es mi caso, desde aquí aprovecho para reivindicar la importancia de estas fiestas de pueblo y reclamar la participación de los vecinos en su organización y disfrute.

Dicho lo dicho y cerrado el paréntesis lúdico-festivo llega el momento de la operación bikini y de empezar a toda marcha la puesta a punto para lucir body, en mi caso en la playa de arena dura de Armintza, empeño en el que coincido con miles de personas que se apañan en perder en este par de meses lo acumulado a lo largo de todo el invierno.

Por ello, puestos a la tarea y teniendo en cuenta que todos los gurus del consumo alimentario afirman que los vectores en los que se fundamenta la compra de los alimentos son tanto la salud y la comodidad, me hago la siguiente pregunta: ¿están los productos alimentarios vascos y mas especialmente aquellos elaborados con producto autóctono preparados para atender dichas demandas de salud y comodidad? ¿cuantos productos alimentarios están dirigidos a aquellas personas que han decidido cuidarse? ¿cuántos productos alimentarios están preparados para atender al vector de la comodidad? Y en el caso de que no estén especialmente dirigidos a ninguno de dichos vectores pero sean productos realmente saludables, ¿cuántos cuentan con una estrategia de comunicación o marketing adaptada a satisfacer dichos planteamientos?

O ando muy perdido o creo que son muy pocos los casos de nuestros productos alimentarios que estén trabajando dichos aspectos y es por ello que he acogido con verdadero agrado la publicación en la prensa catalana (¿dónde puñetas estará mirando la nuestra?) de una magnífica noticia para aquellos que, como yo, nos gusta el queso y la carne roja; por cierto, alimentos clave para nuestro sector primario.

2015-05-17

Los senadores se lanzan a la piscina “rural”




Que conste que cada vez que oigo hablar del Senado me viene a la cabeza imágenes de cientos de señores mayores, políticos viejunos a los que se les mandá allá en agradecimiento a su dilatada carrera política aunque también los habrá, imagino, que los han mandado allá como al destierro cumpliendo la máxima de “patada lateral ascendente”.

Me los imagino, metidos en esa maravillosa piscina que dicen que alberga su fastuosa sede (aunque reconozco que no sé ni si existe o si es una leyenda urbana más con el objetivo de despretigiarlo) con los michelines flotando entre burbujas y sin dar un palo al agua pero, la verdad es que me ha llamado la atención que esta institución, tan puesta en solfa y que no acaba de ganarse la simpatía popular, haya tenido la magnífica idea de crear una “Comisión Especial de estudio sobre las medidas a desarrollar para evitar la despoblación de las zonas de Montaña”, una comisión ciertamente necesaria si es que se quiere afrontar un fenómeno, silencioso pero imparablemente letal para una gran parte del territorio peninsular.
No sé cuál es el objetivo final del que la haya impulsado pero creo que puede ser un buen foro para que se oiga la voz de los inexistentes pobladores del medio rural, de esos ciudadanos ausentes en las estadísticas pero también ausentes de (casi) todos los planteamientos políticos porque, tal y como reconoce el presidente de la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), Aurelio García Bermúdez, alcalde de la localidad cacereña de Hoyos que habla euskara perfectamente, fruto de su permanencia en Gabiria y Lazkao hasta que decidió volver a su tierra, en España, a diferencia de lo que ocurre en Francia, no hay ningún partido político con una estrategia rural clara.
Me refería anteriormente a una gran parte del territorio porque tal y como recogía el diario EL PAIS en un magnífico reportaje oportunamente titulado “La España terminal”, en 22 provincias el 30% de la población supera los 65 años y conforman una gran mancha oscura donde la falta de jóvenes que garanticen la necesaria renovación generacional conllevará, si o si, a un imparable goteo de cierres de pueblos.
Dicho reportaje recoge las palabras de Francisco Burillo, catedrático de Prehistoria, que habla de un amplio territorio denominado Serranía Celtibérica, aglutinando comarcas de Aragón, Castilla y León, Valencia y Castilla-La Mancha donde existen 614 núcleos de población con menos de 100 habitantes (más del 50% de todo el Estado) y que alberga en su seno una zona entre Teruel, Cuenca y Guadalajara, con un densidad de 1,63 habitantes/km², incluso, inferior a los 1,87 habitantes/km² de Laponia.
Como se podrá imaginar si la falta de renovación generacional es el drama de dichas zonas con grave riesgo de desaparición, en mi opinión, dos son los colectivos clave a los que hay que dirigirse que no son otros que las mujeres y los jóvenes.
Una mayor atención a las demandas de ambos colectivos nos lleva irremediablemente a la cuestión de los servicios en los municipios rurales (comercio, educación, sanidad, ocio, empleo, etc) pero no quisiera dejar pasar la ocasión para recoger las acertadas palabras de otro invitado a la Comisión del Senado, Pedro Agustín Medrano, ingeniero de montes de la Asociación Forestal de Soria , que en una ponencia reivindicativa de los montes de socios y su papel en el desarrollo rural y en el mantenimiento de la su economía y paisajes, quien en su séptima conclusión reivindica la importancia que se le debe otorgar a la formación en las zonas de montaña.

2015-05-10

La cadena al cuello



Hace unos meses acudí a un centro comercial del centro de Bilbao y salí “ojiplático”, como dice mi amiga Chus, riojana de nacimiento pero astesuarra por amor, magnífica elaboradora de queso Idiazabal GOINE, al ver que un saquito de alubias de Tolosa que suelen rondar 12 euros/kg se vendía a 24 y que un queso de pastor se vendía a 36 euros frente a los 15 euros aproximados que habrán abonado al pastor y usted dirá, ¿cómo puede ser esas diferencias más aún en productos que no requieren ninguna manipulación por el centro comercial?
Doy estos dos ejemplos para ilustrar una situación habitual en la cadena alimentaria y que me vienen como anillo al dedo puesto que hace aproximadamente tres meses el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que desarrolla parcialmente la Ley de Medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria. Sí, esa cadena que aúna ( y ahoga en algunos casos) tanto al productor como al transformador, envasador, transportista, mayorista, otra vez transportista, minorista y finalmente cliente final.
Terminado el cónclave ministerial, la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, se quedó más ancha que pancha, henchida de orgullo, con frases tan antológicas como “es la primera vez que se regulan en España y a escala comunitaria las relaciones comerciales de la cadena alimentaria para acabar con las prácticas comerciales abusivas".
Creo haber escrito anteriormente que uno de los aciertos de Cañete y de su equipo fue establecer como dos de sus prioridades tanto la cuestión de la Cadena Alimentaria como la no menos importante el fortalecimiento del sector cooperativo dotándolo de herramientas y normativas que impulsen la integración y el dimensionamiento de las empresas cooperativas.
Ahora bien, creo que es un claro exceso verbal de la ministra, referirse a dicho real decreto como la normativa con la que se acabarán los abusos que se dan reiteradamente en el seno de la cadena, puesto que constantemente tenemos conocimiento de situaciones graves en las que el desequilibrio inherente a la cadena alimentaria pone en peligro de extinción al sector más débil, el productor.
La cadena alimentaria cuenta con muchos eslabones pero son tres, a mi parecer, los elementos centrales: productor – transformador-comercializador y por ello, todos debemos ser conscientes quienes tienen todas la de perder. Mientras en los otros dos eslabones, el dimensionamiento, el volumen y el consiguiente poder se logra a través de decisiones adoptadas en pequeños consejo de dirección con una docena corta de directivos “full time”, en la base donde están los productores (agricultores y ganaderos) hay cientos o miles de productores donde las decisiones son complejas de adoptar puesto que cada una de las decisiones afecta a uno mismo pero, también, al resto de miembros de la familia que, de una forma u otra, más o menos, participan de los trabajos del campo.
Por ello, en mi opinión y por mucho que los productores se integren en cooperativas de transformación y comercialización, la normativa o legislación que afronte el loable objetivo de dotar de transparencia y equilibrio al conjunto de la cadena debe tener muy en cuenta este aspecto que, a mi parecer, no es baladí.

2015-05-03

¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!



El próximo viernes, 8 de mayo, arranca la campaña electoral para conformar, en nuestro caso al menos, los ayuntamientos y diputaciones forales y por ello, aunque no sea de obligado cumplimiento, me voy a autocensurar y procuraré no entrar en temas directamente ligados a la campaña en los dos próximos fines de semana, no vaya a ser que, aquellos que me leen con lupa, vean hasta lo que no está escrito.

Ahora bien, antes de que den el chupinazo de campaña, he estimado conveniente hacer un ejercicio de empatía electoral, es decir, entendiendo la empatía como la capacidad cognitiva de percibir lo que otro individuo puede sentir, me gustaría ser capaz de ponerme en el lugar de esos cientos o miles de personas que viven en pueblos más o menos pequeños del territorio guipuzcoano, que viven vinculados, en mayor o menor medida, al mundo del caserío y de la actividad agraria y que en las anteriores elecciones, en el año 2011, optaron por un cambio radical en las políticas forales hartos, quizás, de que siempre gobernasen los mismos.

En estos cuatro años, lo tenemos que reconocer, los responsables de la Diputación Foral, aupados y jaleados por la bancada propia en Juntas Generales, han sabido dar un giro en numerosas cuestiones y si bien dichos cambios serán tímidos e insuficientes para los de siempre, no creo equivocarme si digo que dichos cambios han descolocado, incluso, a muchísimos de los propios.

¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros! es el célebre grito que se atribuye al político gallego Pio Cabanillas al observar y sufrir en sus propias carnes el comportamiento cainita de sus compañeros de partido, UCD, en los últimos años de la aventura centrista de Suárez y creo que dicha frasecita resume magníficamente lo que sienten miles de personas, estrechamente vinculadas al sector agrario, ganadero y forestal, ante los cambios introducidos en esta legislatura que acaba.

Comenzando este ejercicio de empatía electoral que me he propuesto, ¿Qué pensará ese ganadero ganadero del valle de Urola que no hace mucho manifestaba a las puertas de las Juntas Generales guipuzcoanas “llevaba años reclamando que llegasen los míos y ahora, no hacen más que darnos por ….” o ese otro joven pastor que esta misma semana salía a la palestra haciendo pública su decepción con expresiones de tal calibre como “nadie ha hecho más daño al sector agrario que aquellos que tenían como lema la soberanía alimentaria, un sector primario vivo, etc”?.

¿Qué barruntarán esos muchos los baserritarras que se han sentido arrinconados y ninguneados por unos responsables departamentales que piensan, diseñan y ejecutan sus políticas para unos pocos, para aquellos encuadrados en lo que ellos llaman la agroecología dejando a un lado, aparcados en el ostracismo, lo que conocemos como el caserío de siempre y que ahora, se denomina, agricultura convencional?.