TORKEMADA

Incoherencia plastificada

2018-05-27

La Joya de la Corona


Aralar es una joya de la naturaleza que los vascos, guipuzcoanos especialmente, aman y valoran positivamente por su alto valor medioambiental e incluso por el significado que tiene para nuestra cultura por lo que se ha erigido en un símbolo de lo nuestro que trasciende lo meramente natural y/o medioambiental y se ha transformado en un mito que alcanza reflexiones y planteamientos del  ámbito socio-político.
En estos momentos, Aralar está siendo el escenario de una cruenta batalla que se libra de forma soterrada, sin mostrar públicamente las armas y que aflora a la escena pública de vez en cuando. Por una parte están los baserritarras que con su trabajo diario, el cuidado de su hacienda ganadera, con el pastoreo y con la gestión sostenible del territorio (el Parque de Aralar alcanza las 11.000 hectáreas) son los verdaderos gestores y garantes del actual estado del monte y por lo tanto, los principales guardianes de que Aralar siga siendo por muchos años más, un territorio tan valorado por la sociedad en general pero ni debemos ni queremos olvidar que el resultado obtenido no es algo espontáneo sino el fruto y consecuencia de la acción de las personas que se dedican a la actividad ganadera (en el 2017 subieron al Parque 19.677 ovejas, 1.303 vacas, 1.031 yeguas y 188 cabras) y forestal, ósea, a la acción humana. Junto a ellos está una gran parte de la sociedad vasca que sabe valorar los beneficios aportados por estos baserritarras y que quieren que sigan, al menos, como hasta ahora y a poder ser, en mejores condiciones para así asegurar su proyección futura.
Por otra parte, están los radicales del conservacionismo que abogan por un silvestrismo alocado donde desaparezca la acción humana en el territorio y se eliminen de la faz de la tierra todas las actividades gestionadas por las personas y que no resulten, todo lo natural y espontáneas que ello quisieran. Son aquellos que prefieren que, sin decirlo explicita y públicamente, se de un abandono paulatino de la actividad ganadera y consecuentemente, el terreno sea invadido por la maleza que, espontáneamente, irá ganando presencia y cuerpo hasta derivar en una masa boscosa densa, compacta e impenetrable donde el ganado y las personas sean expulsadas y la fauna salvaje y las llamas pasten a sus anchas.

2018-05-20

Escupir para arriba



A la vuelta de las fiestas patronales, con el cuerpo dolorido por el bamboleo y rígido como si lo hubiese encorsetado con hormigón, no salgo de mi asombro de la escandalera que se ha montado por la compra de un chalet por la pareja de líderes de Podemos, Montero-Iglesias, que han decidido invertir su presente y futuro en un chalet en la sierra que les va a costar, nada más y nada menos que, 600.000 euros. Dice la prensa cortesana que el chalet donde los Iglesias-Montero piensan criar los mellizos lo mejor que puedan, correteando por el jardín y pronto dando las primeras brazadas en la piscina privada, es un verdadero casoplón que para sí quisieran, no sólo sus millones de votantes y seguidores, sino también varios millones de votantes de esa derecha ultraliberal y capitalista a la que tanto atacan por sus usos y costumbres burguesas.
A mí personalmente no me parece nada mal que nuestros políticos tengan patrimonio e inviertan su dinero lo mejor posible dentro de la legalidad por supuesto y es más,  incluso me parece más rechazable la tendencia populista de algunos políticos que aparecen ante los medios haciendo gala de sus miserias, de no tener un duro y malvivir de alquiler. En estos casos y/o similares, la pregunta que me suelo hacer yo es: ¿cómo demontres voy a dejar que un desastre como tú gestione los dineros públicos si no eres capaz de gestionar correctamente los tuyos?
Ahora bien, en el caso podemita del que hablamos, creo que el revuelo proviene más del mosqueo de millones de personas que haciendo suyo el dicho de mi suegra “Cuanto más alto escupas, más te caerá encima” que lo utiliza para referirse a flagrantes casos de incoherencia , como decía, el pópulo no ha dejado pasar la oportunidad de sacarles los colores a estos políticos que ponen a caldo perejil a todo bicho viviente y que, siendo víctimas de su propia medicina, nos les va quedar más remedio que lamerse las heridas provocadas por el deporte rey, el despelleje del vecino.
Si les digo la verdad, a mí ni me va ni me viene lo del casoplón, lo que realmente me ha extrañado es leer las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que con la elección de una casa en el municipio de Galapagar, municipio de 30.000 habitantes, lo que pretenden es “acercarse más al campo” porque en primer lugar da muestras de lo que para ellos es el campo,, ósea el jardín de una urbanización y además, si lo que realmente querían era acercarse al mundo rural, aproximarse a la tranquilidad de un pueblito, que sus mellizos se criasen en un entorno saludable y demás argumentos lógicos en todo progenitor que se precie, lo que tenían que haber hecho era irse a vivir a uno de los cientos de pueblitos semiabandonados que circundan la metrópoli madrileña y así aportar su granito de arena a la política contra la despoblación rural que tanto dicen combatir.
Las provincias que rodean la capital del madroño conforman una enorme estepa desértica donde escasean los de edad media, se extinguen los niños y hasta escasean los ancianos en un entorno realmente hostil para la vida actual y en un territorio sin oportunidades de desarrollo social y económico y donde la gente, en silencio y con resignación, abandona por la puerta de atrás la tierra que les vio nacer por lo que imagino que serían legión los alcaldes de contar con estos ilustres vecinos en su censo menguante.

En Euskadi no llegamos, ni de lejos, a estos extremos y son muy pocos los casos de pueblos abandonados pero son numerosos los datos, sacados de aquí y de allí, que leídos e interpretados conjuntamente nos hacen ver que la realidad no es ni tan equilibrada ni tan bonita como la pintan y así, en estos momentos donde se está tramitando el documento de aprobación inicial de las Directrices de Ordenación Territorial, las famosas DOT y donde se vanaglorian de haber logrado un asentamiento poblacional bastante equilibrado a lo largo y ancho del territorio , podemos comprobar que las tres áreas metropolitanas de las capitales vascas aglutinan el 72% de la población, resultando altamente preocupante el efecto succionador de Vitoria-Gasteiz con respecto al conjunto del territorio alavés y la fatal atracción que ejerce la costa que va, imparablemente, vaciando las comarcas interiores y mientras tanto, el 93% del territorio es selo que no está urbanizado. Incluso se llega a apuntar que los municipios rurales vascos, más de la mitad del total, comprenden el 70% del territorio y el 8% de la población.
Soy consciente que lograr un armónico desarrollo territorial del país es bastante complicada y que, en muchos casos,  sobrepasa los numerosos planes, directrices y programas que pueda inventar el responsable político de turno pero siendo esto verdad no por ello desde las administraciones debieran adoptar políticas valientes para reequilibrar y redistribuir la vida, en su sentido más amplio (servicios, actividad económica y entre ellos el sector primario, banda ancha, política de vivienda adaptada, etc.)  a favor de los municipios más pequeños porque si no tomamos cartas en el asunto, seguro que tenemos desarrollo sostenible, ahora bien, el desarrollo se limitará a las capitales y el resto quedaremos gestionando el sostenible.
¡Antes que tarde, por favor!


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-05-13

Cuestión de Huevos



Estos últimos días han resultado especiales para uno. Mientras una de mis caras, la sonriente y pánfila, se alegraba por la disolución de la banda terrorista ETA queriendo creer que asistimos al cierre definitivo de una larguísima etapa de terror y dolor para nuestro pueblo, la otra cara, la reflexiva, se entristece al comprobar que todo el dolor ha sido, tal y como nosotros ya sabíamos, totalmente inutil tanto para nosotros, los sufridores, como para ellos, los protagonistas del terror. No puedo ni debo olvidar a todos aquellos que han, hemos, sufrido y en estos momentos agridulces no puedo dejar de acordarme de María, la hija de mi amigo Juan Mari Jauregi, Ibai, el hijo de mi convecino Mikel Uribe, y de mi amiga Idoia, que aunque no le mataron a nadie, nunca olvidaré su boda que resultó ser algo realmente trágico cuando en la sobremesa supimos que ETA había ejecutado al joven concejal Miguel Angel Blanco. Desde la esperanza de un futuro mejor, con el deseo de que mi hijo Martín no conozca nada semejante y con el anhelo de un pueblo que poco a poco vaya caminando por la senda de la convivencia, con las tripas encogidas, de forma pública, cierro este capítulo de mi vida.

Pues bien, mientras ETA bajaba la persiana, mis amigos de la Comisión Europea, en este caso el alemán Günther Oettinger, ya se sabe que los germanos son los que controlan la cartera europea, abrían la cortina presentando al ansioso público comunitario las cifras, estratosféricas, del Marco Financiero Pluriaual (MFP) que, en lenguaje coloquial, no son más que las previsiones de gasto que se autoimponen las instituciones europeas para un periodo concreto, en este caso el septenio que va del año 2021 al 2027 para todas aquellas políticas que se impulsan desde Bruselas.

El cuadro de las macrocifras nos muestra que el compromiso de gasto para el periodo 2021-2027 alcanza casi 1,28 billones de euros “corrientes” para la UE-27 (1,13 billones de euros “constantes”), una vez extirpada la herida británica. frente a los 1,08 billones del MFP 2014-2020 para la UE-28. Como se podrán imaginar, aunque parezca mentira, la lectura de dichas previsiones varía en función del barrio, estado y sector económico en que usted se ubique pero lo que es impepinable es que dicho montante total equivale al 1,11% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE-27. Le recuerdo, dicho sea de paso, que la principal fuente de recursos del presupuesto comunitario, el 80%, son las contribuciones de los estados miembros en función de la RNB, hasta ahora el 1,08 del RNB y según la propuesta el 1,11% pero aún así, alejado del 1,3% que reclamaba el Parlamento Europeo y el sector agrario. El 20% restantedel presupuesto comunitario, proviene de una tasa sobre el IVA y de los derechos de aduana.


2018-05-06

El ojo del amo, engorda al caballo


La vida está llena de casualidades donde diversos temas y cuestiones que te llegan desde diferentes rincones y recovecos de la vida, se arrejuntan y coinciden apretando nuestra materia gris hasta exprimirla y dar su consiguiente fruto. En esas estamos cuando llega a mis manos un libreto, editado por la Asociación de Concejos de Álava (ACOA) titulado “Atzo eta gaur, una mirada al ayer y al hoy del comercio-servicios en nuestros concejos alaveses” y cuando me siento a leerlo, comienzo conociendo la historia de la abuela Andresa de Zalduondo que debió ser el alma de la tienda y el bar de Zalduondo, por cierto, un negocio que permaneció abierto de 1912 a 1980 por el trabajo de tres generaciones.
Como decía, las casualidades jalonan la vida diaria y es en este momento, nada más comenzar a conocer la vida de Andresa cuando me llega la fatal noticia de la muerte de Kaxilda Lopetegi, nuestra Andresa de Legorreta, que liándose la manta a la cabeza, no siendo suficiente con la tarea de sacar adelante una familia de 5 hijos y el negocio de serrería de su marido Patxi, se aventuró a habilitar una pequeña tienda en los bajos de la casa familiar y así, trabajando como una mula, metiendo más horas que el propio reloj y siendo todo un ejemplo de prudencia y vida ordenada, sacó adelante el negocio que posteriormente gestionó su hija, mi añorada Joxepi y logró ser un magnífico ejemplo para todas las mujeres, y hombres por supuesto, que quieren emprender su propio negocio en un pueblito. Mi aplauso y reconocimiento para Kaxilda, Andresa y otros cientos de mujeres.
La vida moderna nos engulle y así, especialmente en estos últimos años, las principales cadenas de distribución, sabedoras que actualmente optamos por compras menores pero más frecuentes, se van asentando en el interior de pueblos y ciudades con un formato de establecimiento menor, lo que conocemos coloquialmente como supermercado de barrio, para ir sustituyendo-laminando los comercios familiares que aún sobreviven en un mundo donde el volumen de compra determina, en gran parte al menos, la rentabilidad de la actividad y así, entre los comercios familiares que se adhieren a una central de compra, los supermercados que van abriendo las propias cadenas y la reciente proliferación de pequeños negocios franquiciados que aúnan la garantía de la consolidada enseña comercial con el tesón y trabajo intenso de sus promotores que, como dice uno de los refranes de mi suegra “el ojo del amo, engorda al caballo”, no pierden ojo a cualquier detalle que pueda mejorar el servicio de sus clientes y con ello, obviamente, su rentabilidad.
En esta vida moderna donde el trato humano, directo, entre productos y cliente, entre tendero y consumidor, parecen sobrar y lamentablemente preferimos el trato distante, impersonal y digital, otro elemento del comercio tradicional, los llamados mercados tradicionales también parecen estorbar y así, salvo excepciones, los puestos de productores son a título meramente testimonial, podríamos decir que “admitidos”, sin posibilidad de ser reforzados y con la mirada puesta en ir amortizando puestos que vayan dejando espacio para otras actividades más modernas y guays.