TORKEMADA

Incoherencia plastificada

2014-11-30

La casta



Lunes y martes, acudí a Gasteiz al Congreso Euskal Hiria 2014 que organiza el departamento de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno Vasco puesto que, entra otras razones, me habían invitado a participar como ponente dentro de la sesión titulada Infraestructura Verde y Planificación Territorial.

Creo que me llamaron con el objetivo de animar el ambiente, tranquilo y técnico de la sala y para ello, arranqué dirigiéndome a mi público como “la casta”. Utilicé este término, actualmente tan popularizado por el coletas, primero para despertar al público del letargo puesto que mi intervención era la última de un Congreso de dos días y, además de ser tarde, la gente estaba deseando irse para casa a comer y en segundo lugar para, afectuosamente, ajustar cuentas con esta prelade de técnicos y responsables políticos de diferentes administraciones y departamentos que van desde la ordenación territorial hasta el medio ambiente y la agricultura. Esos cientos de técnicos que, tan callada como eficazmente, van tejiendo una tupida telaraña burocrática que paraliza cualquier actividad económica que se precie y, en lo que a mi me concierne, esa burocracia que asfixia a los baserritarras y forestalistas de Euskadi.

Esos técnicos, los que yo llamo casta, que mandan incluso más que sus superiores políticos, puesto que mientras éstos últimos van cambiando en función del vaivén electoral, y que están anclados en sus puestos, en sus jefaturas de servicio o en cargos similares, acaparando a lo largo de los años tanto o más poder que sus supuestos jefes.

Pues bien, en este interesante Congreso que versaba sobre las Infraestructuras Verdes, integrando en ese término tanto a los jardines y parques urbanos como zonas verdes del mundo rural, espacios naturales protegidos, etc. , aproveché la ocasión para lanzar una serie de mensajes como la necesidad de preservar la tierra agraria como factor básico para garantizar la viabilidad futura de la actividad agropecuaria siendo imprescindible para ello, acotar y limitar el crecimiento de las ciudades, densificando los usos residenciales, integrando los usos industriales (por cierto, cada vez más respetuosos con el medio ambiente) en la trama urbana y en el caso del suelo no urbanizable (suelo rústico), velando por el cumplimiento estricto de los previsiones que contempla la Ley vasca del Suelo en lo relativo a la construcción de nueva vivienda aislada, previsiones que, por otra parte, se incumplen de forma notoria en algunas comarcas bizkainas.

2014-11-23

Acorralados



Recientemente leía en la prensa que un pastor de Amezketa denunciaba la muerte de unas 15 ovejas por el ataque de los buitres y si bien las fotos eran impactantes, el propio pastor, Jon Ander Goñi del caserío Zugasti, dejó entrever que los responsables administrativos, en un primer momento, dudaban de la veracidad de su testimonio y sobre el origen de la muerte de sus animales.

Llevamos varios años oyendo a los técnicos de la administración y a varios estudiosos de la materia que los buitres sólo atacan al ganado previamente muerto y rechazando, reiterada y descaradamente, los testimonios de pastores y ganaderos en general que afirman haber visto con sus propios ojos cómo estos gigantes de la aviación atemorizan, acorralan, mordisquean y matan su ganado, principalmente, a aquellos animales debilitados tras haber parido en pleno monte o pradera cercana al caserío. No son ni uno ni dos, los ganaderos que me lo han contado y no tengo porque dudar de su palabra puesto que, además de conocerles, sé lo mucho que se juegan en el empeño.

Pues bien, aprovecho la polémica periodística para tratar el plan conjunto de gestión de las aves necrófagas de interés comunitario de Euskadi que actualmente se halla en pleno proceso de aprobación por parte de las cuatro administraciones, osea, por el Gobierno vasco y las tres diputaciones forales.

La población de buitres en Euskadi, según recoge el propio Plan de Gestión, ha sufrido en los últimos años un notable incremento, así mientras en el año 1979 sólo se reproducía con regularidad en Araba y teníamos 49 parejas reproductoras “fichadas”, en el año 1999 la población reproductora era de 384 parejas y en el año 2008 se alcanzó un total de 822 parejas. Es decir, la población de buitres crece exponencialmente y con ello, paralelamente, los ataques a ganado.

Aún así, los técnicos de la administración, con el apoyo entusiasta de los conservacionistas más recalcitrantes, impulsan una serie de medidas encaminadas a preservar una población de buitres que, según ellos, se encuentra en grave peligro.

Ocurre algo similar a lo que ocurría hace unos años con otras especies en supuesto riesgo de extinción como son el corzo y el jabalí. El descenso en la población de jabalís y corzos reclamaba la atención de los conservacionistas y los cazadores, por su parte, que reclamaban introducir mayor número de corzos y jabalís para asegurar la práctica de su afición deportiva, lograron que desde la diputación foral se repoblasen nuestros montes con jabalís y corzos.

Actualmente, el problema es la sobrepoblación de jabalís y corzos y los daños y perjuicios que los mismo ocasionan en praderas, maizales, arbolado, etc. así como en cuestiones derivadas como el tráfico y consecuencia de ello tenemos un verdadero problema de gestión de la fauna salvaje con unos baserritarras hartos de denunciar los daños, muchas veces sin efecto alguno, y unos cazadores que, en algunos casos, se ven superados por el alcance de la cuestión y en otros casos, contentísimos de tener la caza tan cerca de casa.

2014-11-17

La esperanza cárnica



El sector de la carne de vacuno anda, ciertamente, revolucionado por unos precios al ganadero, digámoslo, esperanzadores. Me explico.
Euskadi cuenta actualmente con aproximadamente 5.500 explotaciones bovinas, tanto de carne como de leche, pero mientras las lecheras apenas llegan a las 800 el resto son explotaciones de vacuno de carne. Es decir, las explotaciones de vacuno de carne, al cierre del año 2013, eran 4.686 de las que 581 eran alavesas, 2.134 gipuzkoanas y 2.134 bizkainas.
Resumiendo, Euskadi cuenta con un alto número de explotaciones de carne de una dimensión productiva mínima y fuertemente diseminada por todo el territorio pero donde se da la siguiente paradoja, mientras la mayoría de los ganaderos viven en pequeñas poblaciones con escaso consumo y por lo tanto, estos ganaderos tienen que vender sus animales a carniceros o supermercados de municipios próximos, en el caso contrario, en los municipios más poblados tenemos mucha población, mucha superficie comercial (sean carnicerías tradicionales o supermercados) y poco baserritarra.
Por ello, en esta coyuntura es donde la capacidad de concentrar la oferta de carne por parte de las cooperativas es vital para el futuro de las explotaciones ganaderas que individualmente no tienen acceso a los nuevos nichos de consumo pero incluso para las propias carnicerías y supermercados, la cooperativa es la herramienta imprescindible que les garantiza un suministro de carne de calidad, continuado y con el volumen que estos centros requieren.
Los carniceros tradicionales, que tienen que lidiar con una imparable bajada del consumo de carne per capita, cada vez optan más por ir diversificando sus ingresos y por ello, además de la carne al corte, ofrecen productos elaborados por ellos mismos para aquellos consumidores que valoran la comodidad pero también amplían su gama de producto hasta el punto de que muchas carnicerías son verdaderas tiendas gourmet.
Los supermercados por su parte, intentan atraer al consumidor reorientando su oferta cárnica y algunos al menos, optan por ir disminuyendo el embandejado (hasta hace poco, símbolo inequívoco de modernidad) para volver a introducir la carnicería al corte y asimismo, vuelven a valorar la carne del productor local.
Ante este panorama, el trabajo de la cooperativa Harakai-Urkaiko, cooperativa que el próximo mes cumple sus primeros 25 años de andadura, aunando la oferta de carne de sus numerosos socios (pequeñas explotaciones de los tres territorios), sacrificando sus animales en su propio matadero de Zestoa, despiezando y comercializando desde su nueva planta de Zumaia, es vital para el futuro del sector cárnico vasco.

2014-11-10

Fuera hace mucho frío


En el año 1952 vio la luz el Decreto sobre creación de Centrales Lecheras en municipios de más de 25.000 habitantes fijando que en aquellas poblaciones cuyo censo de población superase esa cifra, la recepción y suministro de leche debía llevarse a efecto en una o varias centrales lecheras.

A consecuencia de ello, el año 1953 se constituyó la cooperativa navarra de productores de leche (COPELECHE), en el año 1954 se constituyó la Cooperativa de productores de leche de Vizcaya y finalmente, en el año 1955, la cooperativa provincial de productores de leche de Guipuzcoa.

Posteriormente, durante varias décadas, las diferentes cooperativas provinciales fueron trabajando diferentes aspectos relacionados con la producción (mejora genética, alimentación, recogida de leche, envasado, etc) dándose incluso el caso de la cooperativa bizkaitarra que con el ánimo de facilitar la financiación de sus ganaderos fundó en el año 1967 la Caja Rural de Vizcaya, que posteriormente se llamó Iparkutxa, hoy integrada en Laboral Kutxa.

Durante estas décadas, las cooperativas presentes en los cuatro territorios forales fueron alcanzando una serie de acuerdos y ejecutando fusiones entra las mismas que culminó en el año 1999 con la creación de la cooperativa KAIKU de segundo grado y con la definitiva integración cooperativa en el año 2009. Eso sí, mientras tanto, allá por los años 1989 y 1990 se comenzó a gestionar de forma conjunta las diferentes instalaciones industriales de las cooperativas y se integró la división de leche de vaca de la cooperativa LANA de Mondragón para finalmente, adoptar la marca KAIKU como insignia común del grupo.

Es decir, la mayoría de los ganaderos vascos y sus cooperativas han tenido siempre bien claro que el futuro de sus explotaciones familiares ubicadas en zona de montaña, con todo lo que ello supone, pasa por la unión de las explotaciones para abarcar el conjunto de la cadena de producción comenzando por la producción y recogida de leche, pasando por la transformación y envasado además de la propia comercialización.

Por ello, nuestros ganaderos de leche en su mayoría, el 100% de los gipuzkoanos pero no así en Bizkaia, Araba y Nafarroa, producen su leche para que sea recogida por la cooperativa KAIKU, que a su vez, participa en el proceso de transformación y envasado en el grupo IPARLAT y participa también, en la marca comercial KAIKU (Gurelesa y Beyena) a través de su participación en la Corporación Alimentaria KAIKU. Es decir, nuestros ganaderos producen, su cooperativa recoge la leche, la entrega a la industria en la que participa y en dicha industria, se envasa la leche tanto para la corporación en la que participan como para la marca blanca de distribución.

Este nivel de estructuración se ha logrado con tiempo, sacrificio y unidad de criterio entre los ganaderos, comandados en sus principios, entre otros, por un líder carismático como Joxe Larrea y por la complicidad y apoyo del conjunto de instituciones que durante años, fueron adoptando, en muchos casos siendo fuertemente criticados y pasto de la incomprensión, una serie de decisiones y medidas con el único fin de acelerar y fortalecer la estructuración del sector.

Pues bien, en estos momentos, en vísperas de la desaparición del sistema de control de la producción conocido como las cuotas lácteas y cuando la liberalización de los mercados hace prever una mayor desregulación de los mercados, una mayor volatilidad, una mayor dependencia de factores externos realmente incontrolables y una bajada generalizada de precios para así poder acceder a los mercados internacionales, es en estos momentos cuando podemos y debemos resaltar la fortaleza del sector lechero vasco y más concretamente, de su estructuración corporativa.

2014-11-04

3. Burutazioa: Jangeletako auzia


Orain aste batzu Hezkuntza sailak ikastetxe publikoetako jangeleri buruz idatzi nuen. Bertan nioen bezala, alde batetik, eskola guztiak heuren jangelak katering bitartez kudeatzea derrigortzen duen araudia aldatu beharko litzake, ikastetxe bakoitzari askatasuna emanaz, legearen barruan, eskeini nahi duen zerbitzua eskeintzeko. Eskola bakoitzean, ikastetxeko arduradun eta gurasoen artean erabakitzeko ahalmena.

Bestalde, garrantzi bertsukoa, jangeletako esleipen prozeduretan bertako elikagaiak ahalbideratzeko arau aldaketak eskatzen nituen, prezioaz aparte, beste hainbat baldintza kontuan hartuaz, hala nola, elikagaien kalitatea, bertakotasuna, gertutasunak kutsadura aldetik suposatzen duena, ..... Merkatal saila bertako merkataritza sustatzeko kanpaina abian jarri duenean, bertako eskolek, bertako elikagaiei bizkarra ematen jarraitzen dute.

Azkenik, sekulako lurrikara suposatu du azken egunotan, VOCENTO taldeko egunkariek plazaratu duten berria, Hezkuntza saileko ikastetxetako esleipenak egiterakoan katering enpresen arteko prezioaren inguruko akordioak izan direla nabarmenduz.

Zer pentsa ugari, Hezkuntzako sailean jangeletako ardura dutenentzat.




2014-11-02

Bilbao, agujero negro



La semana pasada Bilbao acogió la Convención Europea de la Montaña bajo el título “Calidad desde las montañas: prosperidad para las personas y territorios” organizada por Euromontana, organización que reúne a agentes, entidades y administraciones de territorios de montaña cuyo objetivo es dinamizar la vida y la actividad de dichas zonas, por definición, zonas con limitaciones.

El tema central de la Convención fueron las cadenas de valor de montaña en las políticas europeas del periodo 2014-2020 y más concretamente, la vinculación entre los productos (principalmente, productos agroalimentarios), los territorios, el medioambiente, las comunidades humanas y para ello, conocimos de primera mano, las más de 300 personas allí reunidas, diferentes experiencias de toda Europa donde dicha vinculación, sea a un ganado concreto de alta rusticidad sea un producto ligado a las especificidades de un parque natural, etc. supone un verdadero plus para la venta y comercialización de dicho producto.

Lo que, en principio, supone una limitación y una adversidad en el momento de producir (altitud de las fincas, razas autóctonas de escasa productividad, climatología adversa, lejanía de cualquier centro poblacional, orografía abrupta, etc)   puede suponer un punto a favor en el momento de ser promocionado y comercializarse en un mercado abierto, con una oferta rebosante y con un exceso de productos estándar donde la cuestión es llamar la atención del consumidor final y lograr su compromiso de compra.

El precio es el único o casi omnipotente factor de compra en los productos estándar y por ello, los productos agroalimentarios de montaña tienen que recurrir a otros aspectos como la calidad (principalmente organoléptica) para lograr la adhesión del consumidor que es conocedor de que cuando escoge un alimento producido y elaborado en zona de montaña está haciendo una apuesta por la preservación de los pastos y bosques, por el impulso de razas autóctonas, por el mantenimiento de esas explotaciones agrarias con fuertes limitaciones orográficas, en definitiva, por la dinamización de los municipios rurales que asientan población a lo largo y ancho de todo el territorio.

Con este mismo objetivo, la comisión Europea aprobó, hace aproximadamente 2 años, el Reglamento nº 1151/2012 que crea y regula la mención de calidad facultativa “producto de montaña” que todavía no ha sido desarrollada ni impulsada puesto que son varios los países y los agentes sectoriales quienes consideran que podemos desorientar aún más al consumidor con tanto sello, distintivo y logo y que lo que realmente necesitamos es, al menos en este caso, es definir con claridad a qué nos referimos cuando hablamos de producto de montaña.

En esas estábamos, cuando en el transcurso del obligado café matutino, algunos comentaban la sorpresa que les suscitó que dicha Conferencia de Montaña fuese organizada en el Bocho (agujero) Bilbaino mientras que yo defendía la necesidad de acercar el mundo rural y más concretamente, nuestro sector agrario, a una ciudad metropolitana como Bilbao.