TORKEMADA

Demasiado Tarde

2018-12-26

La Tormenta Perfecta





Sigo con interés la opinión publicada de Fernando Fernández Such, activista del mundo rural, miembro del Comité Editor de la Revista Soberanía Alimentaria así como destacado miembro del partido político PODEMOS. No le conozco personalmente y como decía, sólo le conozco a través de sus escritos y por su frecuente participación en las redes sociales con temas vinculados con el primer sector, el mundo rural, la alimentación, etc. y con una visión, fuertemente asentada en la tradición izquierdista.


Desde la lejanía sociopolítica, de ubicarme en algún lado, me autoubicaría en lo que históricamente se conocía como la democracia-cristiana, creo que es una persona digna de todo respeto y cuya opinión, por mucho que se discrepe, debe ser tomada en consideración, incluso, en el momento de conformar nuestra propia opinión. Pues bien, allá por el otoño del 2017 escribió en la revista antes citada, un magnífico artículo sobre el fenómeno de lepenización del mundo rural describiendo la inusitada fuerza con que la extrema derecha se estaba apoderando de parte de la población rural. Recientemente, volvió a incidir en el tema con un artículo en el diario Público titulado “VOX a la conquista del mundo rural”. En ambos trabajos Fernández Such argumenta que la extrema derecha ha sabido interpretar o valerse eficazmente del creciente sentimiento de abandono y menosprecio de los valores y la forma de vida rural que anida en la población rural, de la identificación de lo rural con ciertas actividades como la caza y la tauromaquia, de los problemas inherentes como el control del agua, los daños ocasionados por la fauna salvaje, los incendios forestales, etc. y otros cuantas cuestiones donde se plasma fácilmente la contraposición entre la visión rural y urbanas para acabar identificando como adversario a la sociedad urbana en su conjunto, como masa uniforme pero muy concretamente, a las organizaciones ecologistas.


Los resultados de las elecciones andaluzas han demostrado que el señor Fernández Such había interpretado correctamente la coyuntura política, al menos en lo que al mundo rural se refería, y así tras la cita electoral, tenemos como resultado a una izquierda noqueada frente a una derecha, que va desde el centro derecha hasta la derecha más extrema, que en lo que al mundo rural y agrario se refieren, coinciden en casi todo y que hacen suyos los planteamientos que Fernández atribuye a la extrema derecha.

2018-12-16

La leche del futuro



Vuelvo de haber pasado el Puente de la Inmaculada en Londres con la familia y una amiga a la que, aunque no se lo crean, le tocó el viaje en un sorteo de una firma de pipas que no hay que dejar de probar antes abandonar este mundo. De la mega urbe, dos cosas me llamaron la atención. Primero, Londres, al menos lo céntrico, es una ciudad orientada exclusivamente al negocio y al consumo compulsivo con una vida comercial que atrae a unos tanto como asfixia a otros. Segundo, el Brexit ha sumido el país en un pozo sin fondo del que nadie sabe cómo salir, al menos bien parados, y creo que, viendo las tribulaciones que ahogan a la señora May, serán bastantes los británicos que se “acordarán” del inefable primer ministro conservador David Cameron que con una genial ocurrencia les metió, vía referéndum, en este lío que además de liquidar su propio futuro puede poner en riesgo el de la propia nación.
Pues bien como dice el dicho popular, la cabra tira al monte, y yo aproveché hasta la mínima oportunidad para adentrarme en las tiendas y supermercados con el objetivo de ver novedades, formatos, tendencias y precios. Clama al cielo que en un país como el Reino Unido que destina únicamente un 8,2% de sus gastos de hogar a la compra de comida y bebidas no alcohólicas en el año 2017, bastante por debajo de la media europea que está en el 12,2% (España está en el 12,3%) lo que predomina en los lineales es la ingente cantidad de comida envasada, lista para comer mientras caminas y/o vas en el transporte público, al parecer, algo característico en una sociedad “moderna” que vive deprisa y corriendo, sin tiempo para nada y que, lamentablemente, ha olvidado las palabras del sabio Plutarco que decía “No nos sentamos a la mesa para comer, sino para comer juntos” y así, las ciudades y muy especialmente estas gigantescas urbes se pueblan de gente sola que vive rodeada por millones de personas.
A lo que iba. En los lineales me ha llamado la atención el frecuente uso de la bandera británica para identificar el origen de los alimentos (leche, carne, huevos, etc.) y es que, aunque todos critiquemos el lema trumpiano de “America first”, no es menos cierto que, cada vez más, los consumidores atribuyen al origen unos beneficios que les tranquiliza en un mercado tan globalizado y con tantas alertas y enfermedades alimentarias.
En cuanto a la leche, además de la bandera, me llamó la atención los diferentes precios que tiene la leche en función de los formatos y así, los envases de 4 pintas son más económicos por litro que los envases más pequeños, aunque, tengo que reconocerlo, que en cualquiera de los casos el precio de venta al público era elevado. Otra cuestión será, imagino, lo que ocurra con el precio al ganadero y es que si bien los datos del último Observatorio Europeo Lácteo nos adelanta que los precios medios europeos han subido hasta los 35,7 céntimos/litro en la UE-28 y a los 36,42 en la UE-15, la realidad es que la media, como siempre, esconde una cara bonita ( o menos mala) que la lucen en Francia, Holanda, Dinamarca e Irlanda con precios sobre los 38 céntimos y una cara cruel que, una vez más, la llevan los ganaderos españoles que perciben de media 30 céntimos. En España tampoco todos perciben los mismos precios y así podemos decir que los ganaderos vascos, profesionales y estructurados en cooperativas, perciben un precio asimilable a la media europea, aunque, no suficiente.
Por cierto, un sector lácteo vasco que hará un alto en el camino para reflexionar sobre su situación actual desde un prisma muy amplio y así, invitados por la organización agraria ENBA, abordarán cuestiones tan diferentes, complementarias e inaplazables como son la realidad de los mercados (cercanos y lejanos) de la mano del profesor Carlos Buxadé, la progresión de la rentabilidad de nuestras explotaciones a través de los datos de gestión técnico-económica de los centros de gestión Lursail, el factor humano y la organización laboral de la mano de la experta Yolanda Trillo, un análisis del consumo actual y futuro de la leche y productos lácteos de la mano de Xabier Aristi de la Corporación KAIKU, el empoderamiento de los ganaderos para hacer frente a los falsos mitos sobre el consumo de la leche de la mano del presidente del Colegio de Nutricionistas de Euskadi Bittor Rodríguez y finalmente, lo más entrañable, una mesa redonda de 4 jóvenes ganaderos que nos darán testimonio de sus vivencias y de sus proyectos vitales. En principio, la Jornada pinta bien y desde esta ventana, no me queda más que invitarles a participar en la misma, eso sí, previa inscripción en www.enba.eus.
El sector lácteo, como otros muchos sectores, es complejo y son muchos los factores para tener en cuenta en el momento de reflexionar sobre su futuro. Conviene, y esto es cosecha propia, elevar la vista y con las luces largas otear el horizonte en su integridad y abordar aquellos otros aspectos que, además del precio, determinan y determinarán el futuro del sector lácteo en su conjunto, pero muy especialmente, del sector productor.
Xabier Iraola Agirrezabala



2018-12-02

Txipa aldatuko duen txapa



Honez gero denok gara jakitun Euskaraldia zer den. Hala ere, aitortu beharrean nago, ekimenaren nondik-norakoa eta benetako traza hartu arte ez nuela gauza oso argi ikusten. Gaiaz informatu eta zalantza ugari ostean, partehartzea erabaki dut Aho Bizi modura.
Lehen nioen bezala ez da izan ez, duda-mudak eta buruhauste faltarik Aho Bizi txapa jartzeko. Txapak adierazten duen konpromezua betetzeko gai ote nintzen edota hobeki esanda, egunerokoan eta gertueneko ingurunean ditugun inertziaz gainditu eta hizkuntz ohiturak aldatzeko adorea ote nuen beldur nintzen.
Lan harremanetan euskara jakin arren gazteleraz egiten dugunok, txikitatik hartutako ohiturak jendea orduko hizkuntz trebeziaren arabera sailkatzeko eta maiz asko, euskara eta gaztelerak nahastuz jarduteko (gehienetan, gaztelera euskarazko hitzez apaindua edota alderantziz gutxienekotan) ohiturak aldatzea zein zaila den denok gara jakitun eta horrexegatik, jotzen dut hain positibotzat Euskaraldia moduko ekimena, orain hainbeste aipatzen den “erosotasun zonaldetik” atera eta benetako konpromezu zonaldera naramalako eta bide batez, nere herriaren berezko den hizkuntzaren aldeko konpromezura. Paparrean txapa jartzea da errazena. Aurrez egindako gogoeta, aldiz, eraginkorrena.
Txaparekin harro asko noalarik, burua beste nonbaitera doakit, hain zuzen ere, euskararen erabilerarekiko Euskaraldia neregan (guregan) suposatu duena beste ohitura batzutara trasladatzeko gai izango banintz (bagina), zer nolako emaitzak lortuko genituzke?.
Nere ohiko gaietara joz ondo legoke, adibidez, gure egunerokoan elikagaiak erosterakoan gure ohiturak aztertu, hausnartu eta dagozkion ondorioetara iritsiko bagina, beraz, Euskaraldiaren ahantzera BASERRIALDIA sustatu beharko genuke, elikagaiak erosterakoan gure lurra eta baserriekiko dugun atxikipenaz gogoeta egin eta bertako elikagaien aldeko jokabideak finkatzen joateko.

Una chapa para cambiar de chip



Les pongo en antecedentes. En Euskadi, aprovechando que el día 3 de Diciembre se celebra el día del Euskara (lengua vasca), se ha impulsado una iniciativa llamada Euskaraldia (tiempo del euskara) cuyo objetivo es impulsar el uso del euskara en nuestra cotidianeidad intentando que cada uno de nosotros superemos las inercias que nos llevan, por el motivo que sea, a arrinconar nuestra lengua y optar por la del Imperio.

Las 200.000 personas que nos hemos adherido a esta iniciativa hemos podido hacerlo bien como Ahobizi (persona que domina el euskara y se compromete proactivamente a utilizarla) o como Belarriprest (gente que entiende el euskara y que quieren los vascoparlantes que se les dirijan en esta lengua) y yo, les informo, me he inscrito como Ahobizi. Después de reflexionarlo mucho y con mis dudas sobre mi grado de compromiso.

Cada uno de nosotros va por la calle con su correspondiente chapa en la solapa y les tengo que reconocer que si bien colocarse la chapa es realmente sencillo, lo realmente complejo, pero a la vez fructífero, es la reflexión previa que cada uno de nosotros hacemos sobre nuestras costumbres idiomáticas en el día a día. Como imaginarán, cada uno de nosotros tenemos personas y círculos con los que hablamos habitual e íntegramente en euskara. Igualmente, tenemos gente, muy cercana, que domina el euskara pero que, por lo que sea, utiliza mayoritariamente el castellano y con el que ya te has acostumbrado a comunicarte en lengua castellana. Otra  tesitura muy frecuente es el grupo de vascoparlantes donde por una única persona que no domina el euskara, el resto opta, por “respeto”, por hablar en castellano. En definitiva, que en tierras como la nuestra con un bilingüismo asimétrico y no equilibrado, las costumbres idiomáticas son tan complejas y personales como lo somos cada uno de los miembros que conformamos la comunidad hablante.