TORKEMADA

Incoherencia plastificada

2018-01-28

La placa de la Diputación




Mi mujer y amigos están advertidos que yo no me voy de este mundo sin cumplir los 100 años para así poder ser enterrado con mi merecida placa conmemorativa que suele dar la Diputación. Lo que empezó siendo un chiste entre amigos y familiares va cogiendo visos de realidad y tanto es así que ya he llegado a la mitad del trayecto y por lo tanto, debo ir preparándome para el ansiado momento.
No obstante, cada vez que me alegro al imaginar lo guapo que estaré en mi caja, repeinado, con el traje de domingo y con mi plaquita entre mis dedos, siempre tiene que haber alguien que me fastidie el día y así, últimamente, son muchos quienes pretenden amargarme mi momentico recordándome las penurias que vamos a pasar nuestros últimos años con la reducción de las pensiones y lo crudo que lo tendremos si no ahorramos un poco más para complementar, privadamente, la recortada pensión pública.
Muchos de estos gafes, aunque no lo digan públicamente y aparezcan anunciados como expertos “neutrales” de la materia, lisa y llanamente, son portavoces de agentes, entidades y demás corporaciones directa e importantemente interesadas que contratemos un plan de pensiones pero convendrán conmigo que son amplia mayoría los que no pueden contratar este tipo de complementos porque no tienen dónde rascar y por ello, estos últimos deberán consolarse con la generosidad de nuestra ministra Bañez que ha anunciado, como si fuese el recopón de la baraja, la revalorización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social con un incremento de, ¡agárrense que viene curva!, un 0,25% para este 2018 que puede suponer unos 2 euros con lo que, ¡no se vayan a quejar!, da para comprar una hamburguesa en McDonalds por 1,50 euros (omito mis calificativos sobre esta promoción) y además, le sobran otros 50 céntimos para caprichitos, porque, hasta los pobres tenemos derecho a darnos un caprichito.
Dejando la ironía a un lado me gustaría abordar la cuestión de los mayores-pensionistas-jubilados en el sector primario y lo digo, ironías aparte, porque en España, según un informe del FEGA, hay un 38,78% de los perceptores de ayudas directas de la PAC que son mayores de 65 años (36,47% en Euskadi y un 47,73% en Nafarroa), es decir, son oficialmente jubilados aunque la realidad del campo nos demuestra que la inmensa mayoría de la gente del campo no se jubila, porque así lo quiere o porque lo necesita, y que muere con las katiuskas puestas. Si miramos con más detalle el informe del FEGA, el porcentaje de jubilados desciende hasta un 20% en los fondos del segundo pilar de la PAC, muchos de ellos, vinculados a la inversión y con un objetivo final, más allá de lo que uno haya podido cultivar y/o criar en años o décadas previas.
Este simple diferencial, del 20% en el segundo pilar al casi 40% del primero, nos da una pista de lo que ocurre, de la existencia de miles de agricultores que tanto cultural pero sobretodo económicamente, requieren de su actividad agrícola, por muy pequeña que resulte, para percibir las ayudas PAC y así poder complementar su paupérrima pensión, una pensión que en muchos casos ni llega al Salario Mínimo Interprofesioonal y apenas supera lo que oficialmente está reconocido como el umbral de pobreza en España. Ahondando en esta tesis, esta misma semana una organización agraria valenciana acaba de publicar un estudio que revela que la pensión media de los agricultores jubilados es un 59% más baja que la pensión media del resto de trabajadores. ¡Ahí es nada!.
Si analizamos los datos que recoge este informe del FEGA se puede llegar a comprender los recelos que albergan los responsables políticos, de todos los partidos políticos y todos los niveles administrativos, cuando ven que, cada vez que quieren focalizar los fondos comunitarios entre los perceptores que todos calificamos como profesionales, cerca de la mitad de los perceptores pueden quedarse fuera de ese reparto y que la inmensa mayoría de ellos, pensionistas, se quedarían sin ese complemento de pensiones que supone, para muchos de ellos, el cobro de la PAC y consiguientemente, ante una posible revuelta socio-electoral, optan por mantener el status-quo. Mi amigo Jorge suele referirse a este fenómeno como la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) AGRARIA y algo similar llegó a reconocer recientemente una eurodiputada popular en un debate sobre el futuro de la PAC porque lamentablemente tenemos que reconocer, que hemos tocado hueso y que tenemos sobre la mesa los síntomas de una enfermedad que no es otra que la miserable pensión que cobran nuestros agricultores al jubilarse.
Mientras tanto, con unos jubilados que se resisten a retirarse, a todos, empezando desde los políticos, burócratas y agricultores, se nos llena la boca hablando de la necesidad de promover el relevo generacional en el agro pero las cuestiones de fondo siguen sin resolverse y además, se han adoptado medidas tan perjudiciales como la eliminación de la línea de prejubilaciones que contemplaba hasta hace unos años la PAC y para más INRI, el actual reglamento contempla y/o apunta la posibilidad de establecer unos pagos anuales para compensar a aquellos agricultores mayores que cedan su explotación a algún joven pero, por lo que he podido averiguar, esta medida no se ha aplicado en ninguna Comunidad. ¿Será que ninguna de las Comunidades Autónomas necesita rejuvenecer su sector agrario o será que las arcas públicas están aún más fastidiadas que las de los agricultores jubilados a los que queremos sacar de este tinglado y que puedan, de una vez por todas, tomarse el merecido descanso?. Espero su opinión.


Xabier Iraola Agirrezabala




2018-01-21

INCONTINENCIA



Sorpresa sería la palabra que debiera utilizar en el momento de poner nombre a la sensación que me albergó cuando una empresa de marketing, catalana para más señas, se dirigió a mí diciendo que conocían mi blog (Kanpolibrean), que lo consideraban altamente interesante y además, quizás intuyendo mi debilidad financiera, me proponían hacer negocio.
Leyendo su mensaje y trasteando por su web compruebo que esta empresa se dedica, entre otras cosas supongo, a localizar blogs o páginas web que estén dispuestas a incluir links (enlaces) con marcas, empresas, etc. que estimen oportunos y que, según su análisis, puedan encajar, de una u otra manera, con la temática que suele tratar habitualmente tu blog o web, en definitiva, tu foro de expresión particular. Obviamente, en función del número de lectores-seguidores que tengas y de la capacidad económica de la empresa sugerida-enlazada-publicitada te reportan un dinerito que, dicho sea de paso, en los días que corren, tampoco viene mal.
La primera reflexión que me surge es cómo puede ser que una empresa de marketing haya considerado interesante que un humilde blog de un torpe juntaletras como yo pueda resultar, obviamente desde el punto de vista comercial, beneficioso  para las empresas representadas por ellos.
La segunda reflexión que me vino fue, ¿cuántos de los opinadores-bloggeros que sigo habitualmente habrán entrado al juego? Imagino que si se han dirigido hacia alguien tan insignificante como yo, con más motivo que se hayan puesto en contacto con otros de mayor difusión y con mejor altavoz en cuestiones tan sectoriales y limitadas como las que yo suelo tratar (alimentación, agricultura, consumo, ganadería,…) y que por tanto serán más interesantes, o rentables, para las empresas representadas.

2018-01-14

PACólogos Sin Fronteras



Cuando mis amigos Jesús y Joxemari eran pequeños y se sentaban a la mesa para comer, una mesa larga y humilde pero bien repleta de gente, el patriarca familiar utilizaba la expresión en euskara “egon hadi lo, eta jango duk mehe!” que traducido libremente al cervantino significa “si no andas espabilado, no te vas a comer un colín”. Algo similar deben estar pensando los diferentes gobiernos de los Estados miembros de la UE en estos momentos donde es vital andar espabilado para convencer al resto de compañeros de patio comunitario sobre cuáles deben ser las prioridades de la política europea en su ámbito más genérico, incluyendo entre ellas la siempre polémica PAC (Política Agraria Común) y, lo que es más importante, o al menos más urgente, fijar el techo presupuestario al que deben suscribirse el conjunto de prioridades.
Es la versión política del huevo y la gallina, es decir, ¿qué es antes, el huevo o la gallina? y en la UE están debatiendo, ¿qué es antes, fijar el presupuesto y en base a ello las políticas a impulsar o al revés, fijar las políticas y aprobar posteriormente el presupuesto necesario para llevarlo a cabo? El debate se expande como la pólvora entre los estados miembro, agentes sectoriales y los PACólogos (especialistas en la árida PAC) e incluso llega hasta la propia comisión europea que alberga en su seno tanto al comisario agrícola, el irlandés  Phil Hogan que ha lanzado un proceso de reforma de la PAC sin saber cuánto dinero tiene en la cartera como al comisario de presupuestos, el germano Günter Oettinger que, emulando a ManosTijeras, amenaza con drásticos recortes si los estados miembro no alcanzan un acuerdo para incrementar su aportación al presupuesto comunitario porque según parece la aportación de los estados ronda el 0.9% del PIB cuando está previsto que pueda aportarse hasta el 1,24%.
Ahora bien, tan importante e incierto como el presupuesto con que contará la PAC, es el destino final de dicha política y por ello, en estos momentos, existe un profundo debate sobre las prioridades y objetivos que debe perseguir la dichosa PAC, así, mientras los agricultores son reacios a que los fondos agrícolas se destinen a cumplir objetivos que trasciendan los objetivos meramente agrícolas, el resto de personas, dirigentes políticos, colectivos de todo pelaje y demás fauna que pulula por los pasillos de Bruselas quieren que los fondos, hasta ahora agrícolas , se destinen a otros objetivos y por ello, desde la comunicación de la Comisión Europea se plantea que la PAC sirva también para cumplir, además de los objetivos agrarios y alimentarios, a mitigar las consecuencias del cambio climático y colaborar en el cumplimiento de los objetivos fijados en las grandes cumbres sobre Cambio Climático, fijar población, autóctona e inmigrante, en esos territorios cada vez más esteparios y abandonados y combatir así el enorme problema del despoblamiento, los medioambientalistas y ecologistas quieren más biodiversidad y más ambición en retos conservacionistas, los animalistas mayor bienestar animal (sin importarles un bledo el bienestar de los animales de dos patas) , los paisajistas más cuidado y preservación de los paisajes, etc. y así, suma y sigue, hasta que la vaca se quede sin gota de leche.
Hace 50 años las familias gastaban la mayor parte de su presupuesto en la alimentación, era la principal prioridad y preocupación, alimentar todas las bocas de casa y por ello, apenas quedaban fondos para otros objetivos. Por el contrario, actualmente, son pocos los preocupados por no tener bocado que llevarse a la boca mientras el resto de la población, estamos preocupados por no engordar, por el colesterol y por obtener alimentos, sanos, de calidad, cómodos, asequibles, etc. y todo ello, a poder ser, a un módico precio porque la ínfima preocupación alimentaria debe compartir presupuesto con el gasto en ocio, telecomunicaciones, viajes, spas y demás cuestiones.
Pues bien, algo similar ocurre en nuestra Europa, en todos y cada uno de los países y municipios, donde la producción agraria y la alimentación apenas preocupa porque se supone que los alimentos ya vendrán de algún otro sitio o continente y en consecuencia, les parece lógico y oportuno, ir reduciendo el reparto del presupuesto comunitario heredado de la época de la postguerra mundial para destinarlo a otros objetivos como la política de inmigración, los compromisos climáticos, la seguridad de las fronteras exteriores, la defensa en un mundo cada vez más alterado y otras cuestiones no menos importantes que, sí o sí, requerirán de presupuesto que, también, sí o sí, deberá provenir, al menos, en parte de la bolsa agrícola.
En esta tesitura nos encontramos. El tema es complejo y espinoso pero con estas generalidades creo que ustedes podrán hacerse una idea de la que nuestros productores están viviendo y es por ello que, consecuentemente, les invito a reflexionar que todo este quebradero sería bastante más liviano si el mercado, ósea usted, remunerase a través del precio de los alimentos y de aquellas otras cosas que todos denominamos como externalidades (paisaje, medio, seguridad alimentaria, territorio, etc.) pero que nadie sabe cómo demontres transformarlo en dinero, tan maldito como necesario, contante y sonante.


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-01-12

TORKEMADA Lehendakaritzan


Sinistezina dirudi baina gaurko Lehendakaritzan izaniko harreran zerbitzatu duten “txakolina” ez zen ez inongo Jatorrizko Izendapenekoa. / Increible pero cierto, en la recepción de Lehendakaritza de hoy se ha servido un “txakoli” que no pertenece a ninguna de las 3 denominaciones de origen. Bizkaiko Txakolina Getariako Txakolina Eusko LabelArabako Txakolina

2018-01-07

INSUFICIENTE



La semana pasada un pequeño grupo de jóvenes guipuzcoanos, alguno de ellos sin llegar incluso a la adolescencia y todos ellos vinculados familiarmente al sector vacuno lechero, participaron en un viaje a Araba y Nafarroa donde además de visitar explotaciones de diversa índole y agrupaciones de maquinaria, también encontraron un hueco para el ocio, visitando el Parlamento y divirtiéndose de lo lindo en un circuito de karts de la capital alavesa.
Este viaje que combina la formación con el ocio pretende ser un primer paso (además de su participación previa en un curso de jueces de la raza frisona) en la conformación de un pequeño grupo de jóvenes que apuesten por el futuro del sector, empezando por apuntalar el futuro de las explotaciones familiares de las que provienen para, en la medida de las posibilidades, impulsar nuevas “vocaciones” que puedan ir integrándose en nuevas o explotaciones ya en activo pero sin continuidad de futuro.
Les narro esta pequeña iniciativa, además de reconocer y aplaudir el empeño personal de mi amigo Joxan, tan ilusionado como esperanzado porque son pequeños pasos como éste los que, poco a poco, pueden insuflar algo de oxígeno en un sector agrario altamente envejecido y, en principio, poco atractivo para las nuevas generaciones.
Sin querer ser alarmista y consciente de que el primer paso para afrontar un problema es tomar consciencia del mismo, quiero traer a colación los inquietantes datos del informe del FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) sobre la tipología de los perceptores de ayudas comunitarias que nos informa que únicamente el 0,52% de los perceptores vascos y el 0,41% de los navarros son menores de 25 años, que los oficialmente jóvenes agricultores (menores de 40 años) apenas alcanzan el 9% en Euskadi y el 6,14% en Nafarroa mientras los mayores de 65 años, oficiosamente, jubilados, superan el 35% en Euskadi y el 47% en Nafarroa.
El perfil de los perceptores de ayudas directas no es la foto automática del sector porque hay subsectores vegetales como el hortícola, vitícola, frutícola y/o sectores ganaderos como el porcino, avícola, cunícola que apenas perciben ayudas para la faceta productiva si bien no es, menos cierto, que si tenemos en cuenta las ayudas al desarrollo rural que perciben todos los subsectores, incluidos los del área vegetal y ganadera antes mencionados, tampoco es que la foto se altere gravemente puesto que el porcentaje de jóvenes apenas llega al 1% tanto en Euskadi como en Nafarroa
Ahora bien, vistos los dramáticos datos, ¿qué podemos hacer para asegurar la continuidad del sector primario?, es más, ¿cómo pretenden atraer los gurús de la cosa, los líderes sectoriales y los políticos de diferentes administraciones a nuevos jóvenes a un sector con estas expectativas de futuro?.