Acabo de volver de un acto de homenaje, agradecimiento y despedida a la consejera Arantxa Tapia y al viceconsejero, Bittor Oroz, a los que un nutrido grupo de gentes del sector primario ha estimado conveniente reconocer el trabajo realizado en 12 largos e intensos años donde se han acumulado todo tipo de calamidades, desde una crisis financiera, sequía, pandemia del COVID, guerra de Ucrania, etc. Tal y como han reconocido los portavoces del sector primario, más allá de los importantes fondos que han destinado a aliviar las sucesivas crisis, se les reconoce y agradece su actitud, cercanía y su predisposición para acompañar al sector en los momentos más difíciles. Como decía al inicio, han sido numerosas las personas del sector primario que han querido acompañarles en este acto y entre ellos ha estado presente, un alto representante de los cazadores del Territorio Histórico de Gipuzkoa, un territorio donde los jabalís campan a sus anchas, los daños ocasionados por estos bichos ...
Soy consciente de que, en mi último artículo, publicado a mediados del mes de Julio, me despedí de ustedes hasta el mes de septiembre, porque como comprenderán, uno, necesita de descanso mental, sobre todo, cuando como en mi caso, estamos hablando y escribiendo siempre obre la misma temática, sobre el caserío, la producción primaria y la alimentación. Hoy, me veo obligado a romper mi promesa, puesto que necesito sacar la rabia que me alberga y que quema mis adentros, al ver que una persona tan buena, cercana y admirable como Jokin Perona, diputado foral de Hacienda en la Diputación Foral de Gipuzkoa, ha muerto a consecuencia de un atropello cuando iba en bici por carreteras de Zamora acompañado por uno de sus hijos. Vaya por delante mi más sincero y fuerte abrazo a su familia y a todos sus compañeros del gobierno foral y de su partido político. Ahora bien, imagino que muchos de ustedes se estarán preguntando a qué viene esta reseña de una persona como yo que tanto vivencial...
Estamos en fechas plenamente navideñas donde la tradición de comer cordero lechal es algo muy presente en muchas de nuestras casas. En la mía, sí al menos. Por eso mismo, no puedo dejar de acordarme de ese gallego que pretendía, desconozco si lo ha logrado, comerse en la cena de Nochebuena el cordero que estaba criando dado que su propia hija se le ha rebelado y emprendido una campaña en la página CHANGE, contra su intención de zamparse el cordero, y para ello ha lanzado una recogida de firmas bajo el lema “Salvemos a Almodóvar”. El nombre del cordero también tiene su aquel. El mundo está cambiando a marchas forzadas y no precisamente a mejor. Ni todo cambio es malo ni todo cambio, por el mero hecho de cambiar lo anterior, tiene por que ser positivo, per se, y en este sentido, considero que algo así ocurre con la relación que tiene la gente que vive en las áreas urbanas, no precisamente de grandes urbes, para con el medio rural, con la gente que habita en ellas y más concreta...
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