Pacólogo
Mientras algunos andan de procesiones, unos cuantos por fervor y otros cuantos, por pose para compartir en redes sociales, la inmensa mayoría de la gente está tumbada en una hamaca en una playa del Mediterráneo o de las islas y, unos pocos, erre que erre, seguimos en celebraciones patrióticas ya que el domingo de Resurrección coincide con el Aberri Eguna, Día de la Patria, que celebran, celebramos, los nacionalistas vascos.
Unos y otros seguimos, anualmente, un rito que ya se ha constituido en costumbre, en algo cíclico que, año tras año, se repite y así, en nuestra familia, tras el mitin de rigor brindaremos por Euskadi en el Txakoli Ballano de Artxanda donde degustaremos las exquisiteces de Miren y su familia.
Anualmente no, pero si cada pocos años, es un rito que se repite, la enésima reforma de la PAC, Política Agraria Común de Europa, la consiguiente revisión de la misma y así, suma y sigue, cada tres o cuatro años, estamos dando vueltas al tema de marras, como si fuésemos un hámster dando vueltas a la rueda dentro de la jaula.
Pues bien, la semana pasada, en la asamblea anual de la sección agraria de KONFEKOOP, la confederación de cooperativas de Euskadi, el experimentado pacólogo, dígase de aquella persona experta en la PAC, Jorge Garbisu, hizo un somero acercamiento a lo que en estos momentos tenemos y/o sabemos de la PAC, para además de anticipar que no llegará a ver la nueva PAC 2028-2034, dado que su jubilación es inminente, dar cuenta de las certezas, todas ellas malas, y de las dudas o hipótesis, muchas de ellas, con posible cariz positivo. En definitiva, lo malo, seguro, lo bueno, vamos a ver.
Como decía, el dandy bilbaíno, Jorge Garbisu, pasará al júbilo permanente y mientras tanto, el sector seguirá, también permanentemente, con la mosca detrás de la oreja sobre lo que depara el futuro para el sector primario y con ello, para su actividad del día a día, ósea, la producción de alimentos.
Igualmente permanentes son las cuestiones, debates y preguntas que afloran en cada una de las reformas de la PAC, puesto que, cada 7 años, los borradores de reforma auguran una gigantesca revolución y finalmente, mirando con perspectiva, caemos en cuenta que siempre debatimos sobre el peso que la PAC tiene en el conjunto de la política europea, el presupuesto que destinarán las instituciones europeas, la orientación centralizadora o renacionalizadora de las directrices principales de la PAC, los condicionantes que deberán cumplir aquellas personas y explotaciones que pretendan ser beneficiarios de las ayudas directas y, ésto sí que es recurrente, cómo simplificar la PAC. La última cuestión, se lo anticipo, una vez más, quedará en agua de borrajas y si hay algún atisbo de simplificación, será una simplificación de la PAC para la administración mientras, sí o sí, será más complicada para los productores.
En este panorama, es tan vital como imprescindible que los profesionales del agro y los técnicos que los asesoran están al tanto de las novedades que se van acumulando con el paso del tiempo y adquiriendo una perspectiva, que te da el paso del tiempo, para poder ir valorando, con ponderación y equilibrio, las constantes novedades que se van incluyendo en los diferentes documentos.
En Euskadi, conscientes de ello, la organización agraria ENBA, celebrará en Donostia una Jornada centrada en dos debates de la máxima actualidad agraria, la nueva PAC para el periodo 2028-2034 y el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, de la mano de expertos en la materia que informan, minuto y resultado, de lo que hay sobre la mesa y de cómo afectarán dichos documentos a la gente del campo en los próximos años.
Dice un amigo que ojalá eliminasen inmediatamente la PAC y que consecuentemente, los productores vivan, única y exclusivamente, del precio que perciben por sus productos de manos de los consumidores finales.
Teóricamente, coincido plenamente. Ahora bien, tengo mis dudas sobre si los consumidores, más preocupados por sus vacaciones o por cómo ir a Sevilla a la final de la Copa del Rey, acostumbrados a una alimentación barata, en parte, gracias a la PAC, repito, tengo mis dudas sobre si los consumidores estarían conformes con destinar más porcentaje del gasto familiar al apartado de la alimentación o, si por el contrario, el consumidor seguiría con sus prioridades actuales intactas, mientras el productor se quedaría sin PAC y sin el apoyo de los consumidores.
No juguemos con fuego. Si los ingresos de la media de los agricultores europeos provienen en un 80% del mercado (lo que paga el consumidor) y el 20% de la PAC (sin olvidar que hay subsectores como el cárnico donde el porcentaje es notablemente mayor), no conviene olvidar que con una bajada de las ayudas de la PAC (se proyecta una reducción de aproximadamente un 20%) deja al productor a la intemperie, más aún, cuando comienzan a bajar los precios al productor. Por cierto, una situación que pronto veremos en el sector lácteo.
Me despido con un abrazo a todos los pacólogos que, haberlos haylos.
Xabier Iraola Agirrezabala

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