TORKEMADA

Mi suegra no tiene desperdicio

2016-10-02

El asalto a los cielos



Iniciamos mes de octubre con el sector productor centrado en la vendimia de la uva para txakoli, algo más retrasada que otras veces, donde se prevé un cosechón tanto en cantidad como en calidad, y con las cuadrillas de familiares acompañados de trabajadores recogiendo con mimo esos racimos que darán lugar al maravilloso txakoli.

Algo similar ocurre con aquellos baserritarras que han iniciado la recogida de la manzana para llevarla a la sidrería y así al retraso en la floración, hay que sumarle el verano cálido y seco que ha provocado ciertos problemas en la fruta tanto en tamaño como en su estado sanitario. Una cosecha,desigual por cierto, que será, si algún torpedo no se cruza en el camino, la primera cosecha de manzana con la que se elaborará la primera sidra amparada por la nueva Denominación de Origen que se está tramitando en los despachos de la administración.

La configuración de un nuevo escenario de marcas en el campo de la sidra (del actual Label y Gorenak a la nueva Denominación de Origen) es un cambio importante que espero sea positivo para el conjunto de la cadena de la sidra natural, es decir, que sea válido para revalorizar una bebida tan rica y nuestra como la sidra pero, al mismo tiempo, que tire hacia arriba los precios que perciben los baserritarras que llevan un porrón de años con los precios más congelados que los pinguinos de la Antártida. Ahora bien, el mero logro de un acuerdo entre la dos asociaciones presentes en el sector bodeguero, tras varios años de navajeos y zancadillas mutuas, es un hecho altamente positivo y reflejo de los nuevos aires que corren por el país, puesto que era, algo más que evidente, que una buena parte de la fuerza y trabajo necesarios para ganar el mercado se desviaban, o malgastaban, en el desgaste del “supuesto” adversario. Por ello, bienvenido sea el acuerdo y ¡larga vida a la Denominación!y, como diría aquel otro, que nosotros lo veamos.

Cambiando de tercio, quisiera informarles que estos últimos días la interprofesional láctea española, INLAC, ha publicado su informe socioeconómico donde recoge....





.... las principales cifras del sector desde 2008 hasta 2015 donde destaca, entre otras muchas cuestiones, la sonsabida bajada de un 25% en el número de ganaderos en el periodo 2008-2015, pasando de 23.500 a 17.600; la subida del número de vacas en el último año subiendo de 854.000 en el 2014 a 867.000 en 2015 y el promedio de vacas por explotación en España es de 40 vacas, frente a las 82 vacas por baserri que tenemos en Euskadi.

En ese mismo informe se recogen datos sobre el sector industrial y me llama poderosamente la atención que la industria láctea IPARLAT, participada casi en el 50% por los ganaderos de la cooperativa KAIKU, sea la segunda empresa en volumen (610 millones de litros) pisándole los talones a la primera que no es otra que el grupo Lactalis, grupo empresarial de capital francés con 620 millones de litros, Ser los más grandes no significa nada, o quizás bien poco, pero que una empresa participada por los ganaderos, sustentada en gran parte por su sacrificio de años con sus continuas aportaciones y derramas por litro y que además, es la empresa que paga bastante mejor que la media del Estado, creo, humildemente, que es un motivo de orgullo y satisfacción, como decía el rey emérito, para el sector ganadero pero también para el conjunto de la sociedad vasca.

Más en unos momentos tan duros como los que vive el sector lácteo europeo en su conjunto donde el exceso de producción ha provocado que algunos mandamases y expertos de la alfombra bruselense piensen que ahora, tras llevar meses anunciando las bondades del incremento de producción que facilitaría el asalto a los cielos de los mercados internacionales, la solución está en las ayudas a la desincentivación de la producción y así tenemos que en el estado español, según la publicado el propio FEGA esta semana, son unos 1500 los ganaderos (11 vascos) que se han adscrito al programa que les abonará por reducir, temporalmente, su producción, a la espera, eso sí, que el temporal amaine y vuelva a lucir en los prados.



¡Ah! Por cierto, para que vayan captando la dimensión de la sinrazón de algunas políticas europeas y sin caer en la simpleza de endosar a Europa el origen de todos los males, puesto que muchos de nuestros males son nuestros y sólo nuestros, pues bien, en un artículo reciente, hablaba de los continuos cambios que venimos soportando desde Bruselas y recientemente, he podido leer que el comisario Phil Hogan, en aras a simplificar la política agraria común europea ha propuesto eliminar la figura del agricultor activo (condiciones que deben cumplir los perceptores de ayudas) y la eliminación de la conocida como lista negra que conformaban los campos de golf, aeropuertos, etc que hasta ahora perciben ayudas directas.

Puestos a decir tontería, ¿alguien da más?.


Xabier Iraola Agirrezabala

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