El Paseo de la Castellana en llamas
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Las vacaciones de este año pasarán a la historia como aquellos días en los que toda la familia se implicó en el cuidado de mi cuñado Aitor que, tal y como les comenté hace un par de artículos, tras una caída, no está pasando por una de sus mejores rachas. El arrope familiar y la excelente atención de la sanidad pública vasca, Osakidetza, han sido parte de la solución. Mi agradecimiento para toda Osakidetza, desde el personal del ambulatorio de Armintza, los conductores de ambulancias, personal del Hospital de Urduliz hasta el mismísimo consejero de Sanidad, Alberto Martínez. Tenemos un sanidad de la que debiéramos estar orgullosos. Pues bien, si bien en el último artículo, apunté que mi vuelta a los ruedos sería en el mes de septiembre, las quemaduras internas provocadas por el asfixiante clima político a cuenta de los incendios, al igual que a muchos políticos que se han visto a volver de sus vacaciones, me han obligado a adelantar mi actividad de juntaletras para hacerle...