La revolución Ozempic
100 kilos. Miento, 99,7 kilogramos es el peso que me lanzó a la cara la puñetera báscula de casa. No me lo podía creer. Me subí y bajé de la báscula tres veces seguidas por si hubiese algún error. Pero no, la báscula no mentía. Aunque, si tengo que ser sincero, es algo que ya me temía, ya que la víspera —último domingo del mes de enero—, en la comida posterior a la asamblea del trabajo, habiendo comido y bebido en exceso, me costó sudor y lágrimas entrar en mi pequeño VW Polo. Pequeño no: diminuto me pareció en aquella ocasión. No entraba en el coche, calzarme los zapatos era una tarea titánica, me asfixiaba con solo poner la calefacción en casa y la ropa me oprimía. Algo tenía que hacer, era inaplazable. Por ello —y de ello hace ya unos años—, me empeñé en hacer deporte y comencé a correr por las mañanas. Hoy es el día en que mantengo una rutina de carrera matutina a las 6 de la mañana, tres o cuatro veces a la semana. Así, más o menos, actualmente rondo los 75 kilo...