Servidores públicos
He vuelto a discutir con mi amigo Juan Miguel, autónomo donde los haya, cuando ha vuelto a rematar la comida entre amigos con su afirmación de que a los funcionarios se les llama así porque no se les puede llamar trabajadores. Le respondo que, a lo largo de mi dilatada vida profesional y política, he conocido a muchísimos funcionarios, excelentes empleados y grandes trabajadores que con su ejemplo diario demuestran que son unos magníficos servidores públicos. Ahora bien, con el objetivo de que mi amigo no se venga muy arriba, me callo para mí los también numerosos casos en los que determinados funcionarios, una vez asentados en la plaza, más que servidores públicos son personas que se sirven de su puesto para hacer de su capa un sayo y que tratan a sus clientes, los ciudadanos de a pie, como si fuesen subordinados. No quiero decir con esto que se aprovechen del cargo para beneficiarse o lucrarse personalmente, pero sí que los hay que, más que para servir al ciu...