El último mono


 

La última gracieta, maldita la gracia, del presidente de los EE. UU., Donald Trump, es mofarse de los Obama publicando un vídeo en el que aparecen sus caras con cuerpo de mono. Un vídeo, se ponga como se ponga Trump, con claro mensaje racista, a todas luces, inadmisible.

Estas lamentables imágenes me han recordado el comentario de un amigo que utiliza la expresión popular “soy el último mono” para lamentarse por el poco caso que le hacen en su trabajo e igualmente, las palabras de un cargo municipal cercano que reconoce que los responsables municipales son el último mono de los cargos públicos, más aún, si eres cargo público, concejal o alcalde, de un municipio pequeñito.

Pues bien, la maquinaria electoral está dando sus primeros pasos, engrasando las tuercas y mirando los niveles de aceite para llamar, más pronto que tarde, a los miles de cargos municipales de esos municipios, muchos de ellos municipios rurales, para que vayan confirmando si siguen o no, en su cargo, o para que colaboren en la titánica tarea de buscar sustituto. Los pueblos, pueblitos, uno a uno, son inapreciables para los estrategas electorales, pero la verdad sea dicha que, la suma de los municipios rurales, dan cuenta del dominio territorial de cada fuerza política y todo ello, suele tener su reflejo en las instituciones supramunicipales. En nuestro caso, las juntas generales, dicho lisa y llanamente, el parlamento foral de cada territorio.

Muchas de estos cargos municipales responderán que lo dejan, que no merece la pena, que a lo largo de la legislatura nadie del partido les ha atendido, que están cansados, etc. y ante la difícil tarea de buscar sustituto, responderán con una amable pero discreta respuesta, a sabiendas, que no se afanarán en dicha tarea. Es lo que ocurre cuando te acuerdas de los últimos monos, sólo cada cuatro años, sólo cuando interesa, no al cargo municipal, si no a la sede central.

Aun así, aun reconociendo el silencio y/o ninguneo al que se ven sometidos estos cargos municipales por parte de los responsables de la central, creo, sinceramente, que los actuales cargos municipales en la medida de lo posible y el resto de la gente de los pueblos debiera, debemos, implicarnos en la tarea de mejorar la vida de nuestros convecinos y crear las mejores condiciones, entre otros, para los productores, gestionar las infraestructuras y vías rurales, etc.

Lo he dicho en anteriores ocasiones, hace muchos años los partidos políticos se preocupaban muy mucho de integrar en sus equipos, bien profesionales del sector bien gente muy sensible al sector para gestionar dicha área. Hoy en día, esto no ocurre, salvo en contadas excepciones, bien porque los profesionales pasan olímpicamente bien por falta de interés de los partidos. A fin de cuentas, para los partidos políticos, el sector primario, como dicen los jóvenes, no renta.

Pero no renta ni en los municipios pequeños ni en las instituciones superiores (juntas generales, diputación, gobierno, parlamentos, etc.) y, permítanme la expresión, así nos va. Las responsabilidades del área primaria, como el niño obeso que nadie quiere en su equipo de futbol, quedan para el final del reparto de responsables de área y al final, como es previsible, el área queda en manos del último mono, de gente que les da lo mismo, ocuparse del área agrícola que, del área de sanidad, cultura o lo que caiga. Vuelvo a subrayar, por si alguien se siente directamente aludido, que en esta cuestión como en otras, existe la norma y existen las excepciones que, haberlas, haylas.

No es responsabilidad de los cargos si no de los partidos políticos que los designan, pero también, lo vuelvo a recalcar, de la gente del campo que desatiende esa faceta, se aleja de adoptar responsabilidad alguna y, en consecuencia, la cuestión agraria es ejercida, por ende, por gente a las que el sector les ocupa y preocupa mientras estén en la pomada. Ni más ni menos. No por su culpa, si no por dejación nuestra. Usted y mía.

Reitero lo dicho en ocasiones anteriores, cada vez que nos acercamos a alguna cita electoral, los partidos políticos debieran buscar responsables del área agraria como buscan responsables de otras áreas, colocarlos en puestos de salida, no únicamente para adornar la foto, y con un horizonte de continuidad para que esas personas vayan adquiriendo experiencia, conocimiento y establezcan una red de contactos con la gente del sector con las que consultar, contrastar y compartir los temas, proyectos e ideas. Todos lo sabemos, pero, de vez en cuando, conviene recordarlo, no hay nadie que nazca con la sabiduría divina que algunos responsables políticos creen poseer.

Dentro de un año, serán las elecciones municipales y forales. Será una inmejorable ocasión para comprobar si los partidos políticos se han puesto las pilas en la cuestión agraria y, asimismo, si el sector primario asume, de una vez por todas, que tiene que mojarse y asumir el liderazgo de la cuestión agraria, coger el volante de su futuro, asumiendo responsabilidades públicas, al menos, en lo que el sistema democrático actual nos permite.

Me voy. Les deja, el último mono.

Xabier Iraola Agirrezabala

 

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