Subida de tensión
La muerte de Txantxangorri, Jose
Luis Uribe-Etxeberria, pastor de 77 años en la montaña nevada de la sierra de
Aizkorri-Aratz ha tensionado al mundo ganadero, especialmente pastoril, que
sube a las sierras desde primavera hasta bien entrado el otoño. La figura de
Txan, un señor mayor, pero con la fuerza que muchos jóvenes quisieran para sí,
un pastor de los de siempre que vivía para su rebaño y cuyo mundo giraba en
torno a las ovejas que tanto amaba, y por las que murió, como decía, su figura
era querida, respetada y pienso que, en adelante, añorada.
Por otra parte, recogen los
medios de comunicación, día sí y día también, un creciente listado de municipios
que son considerados como zonas de mercado residencial tensionado puesto que,
según los legisladores, son áreas de mercado residencial donde el precio
de la vivienda (alquiler o compra) ha subido de forma significativa y
sostenida, haciendo difícil el acceso a una vivienda digna.
Al parecer esta figura de zona
tensionada tiene su base en la ley de vivienda del gobierno central que, más
allá de la mera declaración, recoge una serie de medidas para impulsar nueva
vivienda, regular los alquileres y movilizar el parque de vivienda deshabitada.
Cada vez es mayor el listado de municipios que solicitan la declaración de zona
tensionada y echando un vistazo al listado, en el caso de Euskadi, 11 municipios
en este momento, mayoritariamente, son municipios urbanos y entre ellos, las
tres capitales.
A este juntaletras, mirando con
las gafas rurales, el listado le resulta corto puesto que echa de menos muchos municipios
rurales de nuestro entorno donde la cuestión de la vivienda es dramática y que
no pueden ser considerados como zonas tensionadas puesto que no cumplen los
requisitos. El mercado de la vivienda en estos pueblos no está tensionado puesto
que, simple y llanamente, no existe tal mercado de la vivienda y mientras, los
pueblos no están tensionados, pero son, principalmente, los jóvenes que viven
en dichos pueblos los que están tensionados por falta de oportunidades en su
localidad.
Los jóvenes rurales, en una
mayoría, viven de forma particular e íntima su tensionamiento, sin declaración
oficial por medio, y al final, se ven obligados a fijar su mirada en los municipios
de alrededor, principalmente, en los municipios que ejercen de cabecera de
comarca o, directamente, en las capitales. Los regidores municipales (salvados
algunas excepciones), en algunos casos por falta de medios económicos y/o
personales, en otros casos por falta de ambición política, se limitan a
administrar la inercia y a alimentar una agenda lúdico-festiva con la que
ocultar la falta de políticas estructurales. Los regidores superiores, por su
parte, no ven lo que ocurre río abajo.
Pues bien, ahora que los resultados del reconocimiento médico del trabajo, me han detectado la tensión un poco alta, igual de tensionado que estos jóvenes rurales me he sentido esta semana al escuchar a las autoridades de la sanidad pública vasca, OSAKIDETZA, que el 45% de los médicos, 75 de 167 plazas, que han sacado plaza en la OPE (Oferta Pública de Empleo) de difícil cobertura, nada más acceder a la plaza se han cogido una excedencia puesto que, al parecer, no les convencen las condiciones laborales de estas plazas que, básicamente, son plazas en consultorios rurales y plazas de horario de tarde en consultorios urbanos. Ósea, estas personas se apuntan a una oferta de empleo considerada de difícil cobertura, sabiendo cuáles son las condiciones y características de dichas plazas y nada más lograrla, se cogen una excedencia para optar por otra plaza mejor.
Este juntaletras, que vive en un
municipio pequeño, Legorreta, por mucho que sus habitantes lo consideremos la
capital del mundo mundial, incluso por delante de Bilbao y de la iluminada
Vigo, erigiéndome en portavoz de los habitantes rurales indignados con
semejante noticia, exijo a las autoridades que estos sanitarios sean integrados
en una lista negra que les impida optar a cualquier otra plaza de servicio
público, puesto que los habitantes de los municipios tenemos los mismos
derechos, debiéramos al menos, que los habitantes de las ciudades y capitales
en recibir el servicio sanitario público.
Los habitantes del medio rural se
ven, nos vemos, en su mayoría, obligados a desplazarnos a las ciudades, varias
veces al día, tanto para trabajar, estudiar, comprar, ir de juerga, etc. pero,
al parecer, estos señoritos, y otros muchos que pululan por la cosa pública,
como ocurre con la enorme rotación de profesores en las escuelas rurales o las
plazas de secretarios municipales que llevan tiempos vacantes en estos pueblitos,
no quieren salir de las murallas de la capital, de su zona de confort, aún
sabedores que con su actitud, condenan a la población rural a ser una población
de segunda.
Como dice un amigo mío, y con
esto termino, pronto volveremos a ver cómo los ayuntamientos de estos municipios
tendrán que ofrecer vivienda gratis a estos, supuestos, servidores públicos
para que se dignen a atendernos. En fin, les dejo, que se me sube la tensión.
Xabier Iraola Agirrezabala
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