Presbiacusia
Mi amigo Ramón, a sus ochenta y muchos años, muy bien llevados,
por cierto, está harto de responderles a sus familiares, quejosos por sus
problemas de audición, que él sí que escucha, pero que lo que no consigue es,
entender lo que le dicen. No es algo exclusivo suyo puesto que, a los pocos
días, le escuchaba a mi convecino Eugenio, algo similar. Escucho, pero no
entiendo.
Pues bien, ríase usted de Ramón y Eugenio, pero la cosa es
que recientemente leí una información sobre una enfermedad poco conocida que la
denominan presbiacusia, el oído cansado que impide entender o comprender
aquello que escuchas. Su origen es múltiple y no es algo inmediato, si no que
uno va perdiendo su capacidad comprensora, paulatinamente, hasta perder por
completo la comunicación oral con sus allegados. Además, y con ello finalizo mi
entradilla, no se crean que es algo rarísimo, puesto que la presbiacusia afecta
a uno de cada tres personas mayores de 60 años, al 75% de los mayores de 80
años y, acojónese, según el Instituto Nacional de Estadística, en España hay
más de 13 millones de personas mayores de 60 años afectadas por esta
enfermedad. Acojona, ¿a que sí?
Presbiacusia, por cierto, es algo habitual en el sector
primario, o, mejor dicho, en aquellas instancias, empresas, cooperativas y/o
instituciones que rodean al primer sector puesto que, según todos los indicios
que observo, escuchar, escuchan, pero entender, lo que se dice entender,
comprender, nada de nada.
Estas últimas semanas, el sector lácteo, principalmente en
Galicia, principal productor de leche de vaca del estado anda levantado en
armas, al ver que las ofertas de las industrias lácteas castigan a los
ganaderos con una bajada, digámoslo, incomprensible e inaceptable.
Las industrias, algunas de ellas, totalmente dependientes de
las ordenes o directrices de compra de las diferentes cadenas de distribución,
ofertan a la baja, para comenzar el baile de la firma de contrato lácteo entre
ganadero e industria, y para ello crean el caldo de cultivo perfecto como
apelar al precio europeo medio, en estos momentos inferior al estatal, y salen
en tromba, con la patronal FENIL en cabeza, advirtiendo sobre la entrada masiva
de excedentes europeos lastrando, en su opinión, la competitividad del sector y
el futuro inmediato de la industria láctea.
Recurro a las fuentes oficiales de la Unión Europea y
compruebo que, en el mes de febrero, el precio medio español es claramente
superior al precio medio europeo, 52,52 euros/litro frente a 44,35 euros/
litro, pero si repasamos lo que viene ocurriendo en los últimos meses
comprobamos que, en los últimos 14 meses, los dos primeros del 2026 y el año
2025 completo, en 4 meses el precio español es superior al europeo e inferior
en los 10 meses restantes.
Por otra parte, si nos fijamos en los volúmenes, por aquello
de la entrada masiva que aluden desde la patronal FENIL, según el último panel
de comercio publicado por el Ministerio, teniendo en cuenta el periodo
enero-septiembre del 2025 con respecto al mismo periodo del 2024, observamos
que las importaciones alcanzan las 3.095.263 toneladas en leche equivalente de
las que un 61% son quesos, seguidos a mucha distancia por la leche en polvo, la
nata y, casualidades de la vida, la leche líquida, 99.880 tonas, apenas supone
el 3,22%. Por lo tanto, un consejo, cuando vayan a lanzar advertencias, por
favor, háganlo con más prudencia.
Por cierto, la leche líquida, la leche en polvo, la nata y
los quesos, nos los trae el ciclón Teresa, lo traen las empresas lácteas que se
sientan en la patronal FENIL y traen, lo que traen, con un único objetivo,
reducir los costes de producción importando materia prima barata para maximizar
los beneficios.
Y es que, muchas de esas empresas y algunas de las cadenas de
distribución que les compran sus productos, no soportan que los ganaderos
puedan obtener beneficios y les salen sarpullidos cada vez que comprueban que
la mayoría de los ganaderos de leche llevan unos cuantos meses, no sólo
cubriendo costes de producción, si no, ganando dinero. Éste, y no otro, es lo
que no soportan.
Así, hace bien poco, la patronal FENIL advertía que
necesitaba más leche para sus plantas productivas, que, de seguir así, se
verían obligados a recurrir a países terceros, incluso Marruecos se ofreció a
producir leche para las industrias españolas.
Ahora bien, los mandamases de dichas empresas y cadenas de
distribución, debieran caer en la cuenta que el problema no está en que los
ganaderos, aunque sea por poco tiempo, ganen dinero, el problema que tienen, al
igual que Ramón y Eugenio, es la presbiacusia dado que es obvio que escuchar,
escuchan, pero lo que no hacen es entender que, si quieren contar con
ganaderías en el futuro, deben asegurar rentabilidad suficiente a los
productores durante un horizonte de tiempo prolongado, aportando certeza a las economías
de las explotaciones para que, basándose en dichos beneficios, puedan invertir
en tecnología, maquinaria y mano de obra auxiliar que les permita, además de
ganar dinero, proporcionar un estilo de vida acorde a las prioridades de los
jóvenes que valoran, tanto como las perras, la conciliación familiar y social.
Señores de la patronal FENIL, un consejo, acudan al médico de
referencia y consúltenles, cómo superar la presbiacusia. Háganme caso, por
favor, antes de que la enfermedad avance irreversiblemente.
Xabier Iraola Agirrezabala
Comentarios